martes, 6 de septiembre de 2016

SOBRE EL TAWASSUL – LA INTERCESION – LOS VIVOS POR LOS VIVOS - II.


El Tawassul del vivo por el vivo es el más evidente, ya que vistas las pruebas que nos proporcionan, tanto el Corán, como la Sunna como la misma experiencia, es innegable su validez y son asimismo evidentes sus resultados.

…Ayudaos unos a otros en la virtud y el temor (Taqwa), no en la desobediencia ni en la trasgresión…(5 – 3)

Hemos dicho que este ayat se refiere a todo tipo de ayuda entre los musulmanes, ya sea física, psicológica, moral o espiritual, y en el ámbito de esta última podemos encuadrar el Tawassul (la intercesión) o el pedir el beneficio divino para otro que nosotros mismos.

Sabemos por diversos hadices que la du’a (súplica) del viajero y del enfermo es aceptada por Allâh (mustayaba); asimismo se nos anima a suplicar durante la lluvia.

Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Profeta – sobre él la oración y la paz – ha dicho:

“Hay tres invocaciones que son escuchadas, sin ningún género de duda: la invocación de la víctima de una injusticia, la invocación del viajero y la imprecación de los padres contra los hijos”. (Bujari, Abû Dawud y Tirmidhî).

En otros hadices de la misma especie es mencionada, como hemos dicho, la invocación durante la lluvia, la del enfermo y la del salih o santo.

Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Profeta – sobre él la oración y la paz – ha dicho:

Hay tres clases de hombres cuyas invocaciones que nunca son rehusadas: aquel quien menciona mucho a Allâh, la víctima de una injusticia y el imam justo” (Al Bayhaqi – Shiab al Imam)

Es sabiendo esto, que muchos han convertido en una costumbre el pedir a un enfermo, o a alguien quien salga de viaje o a una persona piadosa el que pidan a Allâh por nosotros. Esto es una forma de Tawassul, sin duda alguna, así como una forma de ayuda en el Din apoyándose en la causa de Allâh.

Otras formas de Tawassul vienen incluso legisladas, tal y como la plegaria por la lluvia, la cual en muchas ocasiones, es presidida por alguien de conocida virtud, quien en cabeza del pueblo pide a Allâh por toda la Umma, aquejada como se encuentra de la privación del agua.

Se transmitió que sayyidina Musa (Moisés) transitaba con su pueblo por la antesala de la tierra prometida. No disponían de agua y se encontraban en grande dificultades para alimentarse, beber y guardar la higiene. Musa pidió la lluvia, pero Allâh no se la concedió; hasta que al fin Dios le dijo a Musa: “Va a tal lugar y pregunta por un siervo Mío muy querido llamado Barraha”.

Al llegar a aquel lugar, Musa preguntó por Barraha, y se quedó atónito al encontrarse con un hombre sencillo e incluso algo sucio, que comía insectos y hierbas. Musa le dijo lo que Allâh le había aconsejado y Barraha le respondió:

“Hay, hay, hay; he aquí a ti, todo un Profeta de Allâh que no ha sido capaz de que sus súplicas sean escuchadas que viene a un hombre como yo, un desarrapado, un Don Nadie, para que yo pida a su Señor”. Todo esto dicho con cierta ironía.

Mira Musa como se pide a Allâh:

¡Oye mi Dios! ¿Cómo es posible que no hayas dado la lluvia a ese pueblo con un Profeta de Allâh a su cabeza, y tenga que ser yo quien te la pida? ¡Anda, dales la lluvia ya y ya está!

Y gracias a esta súplica el pueblo de Musa tuvo la lluvia…

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