sábado, 26 de noviembre de 2011

Ser libres del pensamiento cura la enfermedad de "la libertad de pensamiento"

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima

En esta entrada nos hemos propuesto tratar sobre un asunto de delicadeza, importante para conocer la naturaleza íntima del ser humano.

Vamos a intentar dar luz sobre el origen de los pensamientos.

Estos afluyen en todo momento al ser humano. Sin embargo, no es a los pensamientos humanos en general a los cuales queremos aludir, sino a los pensamientos los cuales se producen en el musulmán, sea cual sea su sexo o estatus social. Precisamente dedicaremos nuestra atención al origen de todo aquello lo cual, como seres humanos, somos capaces de concebir o imaginar e incluso decidir.

La psiquiatría moderna ha intentado reducir el ser humano al estatus de esclavo potencial de las tendencias oscuras; tendencias las cuales sin duda se manifiestan en él. La teoría del psicoanálisis, en sus principios, trata de encuadrar a las personas desequilibradas en el marco de víctimas de vivencias frustradas y deseos insatisfechos. Incluso, trata de explicar los sueños como una extensión del subconsciente, el cual, libre de las taras corporales durante el sueño, campea libremente reclamando sus “derechos”, aquellos los cuales han sido insatisfechos durante el estado de vigilia. Dichos derechos al “disfrute” emocional, “intelectual” y carnal, son reivindicados por los psicoanalistas como siendo la panacea para obtener el equilibrio en el ser humano.

Dichos “sabios” de las tinieblas, sabiendo muy bien contra quien actuar, pretender establecer la culpabilidad en las normas religiosas; éstas, según ellos, actúan como la principal barrera para el desarrollo del ser humano. Por supuesto, y esto lo decimos nosotros, su modelo de ser humano debe ser kafir. Si por ventura el desarraigo religioso de la persona es imposible de obtener, entonces recurrirán a localizar el enemigo en el cumplimiento estricto de la religión, no ya en el fenómeno religioso en él mismo, siendo las restricciones religiosas legales las principales causantes del desequilibrio del “ser humano psicológicamente libre”.

Es pues, desde este punto de vista, la libertad, la expresión de la anarquía de los sentidos y del pensamiento. Únicamente el anarquista será libre verdaderamente si no es creyente. Sin embargo, si por ventura, la persona es profundamente religiosa y no puede dejar de creer, encontramos en la carta del chef d’oeuvre psicoanalista la posibilidad de crear el anarquismo dentro de la religión. Y con estas conclusiones, sencillas, resumidas, y sin embargo, suficientemente claras y concisas, nos damos de bruces con la expresión de lo que algunos llaman “el anarquismo místico”, cuyo fin será el sembrar de apetencias el corazón de los musulmanes a fin de que estos deseen en todo momento “pensar libremente”, siendo el resultado inmediato de ello, la tan cacareada “libertad de pensamiento”, al gusto de modernistas, reformadores y amantes de lo raro en el dominio “religioso”. La primera consecuencia de dicha libertad, es el dejarse esclavizar por el nafs, poniéndose furioso cuando alguien, con un sentido objetivo de la visión certera y el objeto analizado, les demuestra que esta no es una manera de obtener la libertar sino la esclavitud.

Es pues el “ser libre”, producto de dicho anarquismo, un esclavo de él mismo y de su psiquiatra o “chamán de mentes”, quien ejercerá un control oscuro y “anárquicamente organizado” sobre su pobre víctima. Así pues el librepensador tendrá necesidad en todo momento de la ratificación de su chamán “espiritual” a fin de autoafirmarse en sus pensamientos “libres”. Este le proveerá sin duda del tratamiento anárquico necesario, en el cual irá incluido una buena dosis diaria a razón de (1-1-1), de odio al Islam legítimo y a sus honestos representantes.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que el chamán (brujo) "librepensador anárquicamente "equilibrado"", dirá que en el Islam no existe la fe, ni el pecado. Dirá asimismo que todo en la chari'a es relativo y que podrá ser cambiado en el libre vaivén de las olas del capricho. Todo ello a fin de privar su víctima de la religión, hacerle su esclavo y el siervo de las pasiones de ambos. Cual diablo bien avezado, se introducirá en una plataforma de apariencia islámica para destrozar a sus incautas víctimas. Pues, como dice el hadiz:

Aquello lo cual ama más el Chaytan es el mezclar la mentira con la verdad
Es pues nuestro objetivo doble: el demostrar que la “libertad de pensamiento” es la esclavitud del corazón y el mostrar, tan claramente como sea posible, cuales son los criterios a aplicar a fin de saber distinguir entre los pensamientos o tendencias oscuras y aquellos los cuales son fruto de la presencia del Ruh (espíritu puro) en nuestro corazón.

Opuestas son pues la “libertad de pensamiento” fruto de los caprichos infantiles del nafs y “la libertad de-el pensamiento”, es decir, la libertad de la oscuridad de la opinión del nafs a favor de la verdad de la contemplación de la realidad.

No demuestra una gran inteligencia el comprender el hecho de que es, una vez esta distinción pueda ser establecida dentro de nosotros, que tendremos una gran parte del camino andado hacia la contemplación de una verdad, la cual se encuentra lejos de nuestro entendimiento cotidiano.

Ahora vamos a analizar cuál es el camino para que el ser humano pueda llegar a ser libre.

Explicamos en una entrada antigua como el ser humano estaba compuesto por cuerpo, alma (nafs) y espíritu (ruh). Explicamos como la visión de los hijos de Adam – sobre él la paz – se encuentra difusa debido a la mezcolanza de la turbiedad del nafs con la pureza del espíritu. Potencialmente el ser humano puede contemplar realidades la cuales no contempla en su realidad inmediata. Sin embargo, ello no es comúnmente así. La razón de ello es la turbiedad la cual acabamos de explicar. Dicha turbiedad puede desaparecer y ahora vamos a explicar cómo. Dijo Rasul – sobre él la plegaria y la paz -:

Guardaos de la mirada del mu’min pues él mira con la luz de Allah

Es pues dicho mu’min (verdadero creyente) el cual podrá acceder mediante dicha mirada  a conocimientos inaccesibles para el común de los creyentes.

Si pues hemos llegado a localizar al ser humano el cual se encuentra desprovisto de las trabas normales las cuales le impiden conocer la verdad, podemos concluir fácilmente que es siguiendo el camino que él ha seguido, de la única manera en la cual podemos encontrar la libertad. La libertad sin retorno, si Allah así lo quiere.

Dicha libertad se consigue de dos maneras, tan necesarias como complementarias:

La primera es el cumplimiento estricto de la Chari’a. Mediante este cumplimiento nos liberamos de las tendencias oscuras las cuales intentan apoderarse de nosotros. Dichas tendencias son innatas a la naturaleza del nafs; ellas son azuzadas por el Chaytan a través del waswas. Es, no obstante, nuestro conocimiento básico de la Chari’a el cual nos permitirá discernir los bisbiseos, los cuales, de la parte del lapidado, entran a nuestra alma en forma de sugestiones. Dicho conocimiento, siendo esencial, no es suficiente sino se complementa con la fuerza de la voluntad para rechazarlos. Dice el Profeta:

Al Hamdu li-l-Lah que ha reducido el poder del Chaytan a las sugestiones

No es pues el Chaytan quien tiene poder sobre el ser humano para decidir sus actos. Es el nafs al cual se le ha dado dicho poder, para bien y para mal, para aceptar o denegar. Es por este motivo que cuando el alma está entregada a la Voluntad divina la llamamos “mutma’inna” “aceptada por Allah”.

Esta Chari’a fortalece al ser humano, convirtiendo su fuerza de voluntad en inquebrantable.

He aquí un primer paso en la búsqueda de la libertad. Dicha fuerza de voluntad nos convierte en libres de las pasiones, pero no de todos los falsos conceptos; para ello debemos ir más lejos.

Es así que con la energía obtenida del cumplimiento de la chari’a podemos ir más adelante en nuestros objetivos de libertad. Ahora bien: ¿Cómo poder distinguir entre dos elementos de la misma naturaleza legal? Más concretamente: ¿cómo saber escoger entre dos o más actos o conceptos los cuales puedan ser, calificados como permitidos dentro del cuadro legal de la Chari’a, a fin de llegar a conocer cuál de ellos es el más acorde a nuestra naturaleza? Y no solamente esto, sino: ¿cómo saber distinguir entre dos actos permitidos, en cuál de ellos se encuentra la Voluntad de Allah?

Es en la sumisión a Allah (ta’ala) que se encuentra la libertad. Ahora bien, una vez nos hemos sometido a El mediante Sus preceptos legales, explicados por la Chari’a, ¿cómo encontrar la libertad de nuestro pensamiento?

Dice el hadiz qudsi:

A quienquiera se muestre hostil con uno de Mis siervos devotos, Yo le declaro la guerra. Mi siervo se aproxima a Mi por aquello lo cual Yo amo más, por los deberes religiosos que Yo le he impuesto, y Mi servidor no cesa de aproximarse a Mi por sus obras supererogatorias hasta que Yo le amo. Cuando Yo le amo, Yo soy el oído por el cual oye, el ojo por el cual ve, la mano por la cual toma y el pie con el que marcha. Si Me pide alguna cosa, seguramente se la daré, si él se refugia en Mí, Yo le acordaré el refugio. Ninguna otra cosa Me hace dudar más que el tomar el alma de Mi servidor: él detesta la muerte y Yo detesto hacerle mal.  

He aquí amigos la expresión de la auténtica libertad. He aquí lo que nos ofrece la sumisión a Allah: La Libertad, y no solamente ésta sino el amor de Allah.

Me preguntaréis cómo se puede conseguir dicha libertad. La respuesta se encuentra en el seguimiento del Ihsan (sufismo), guidado por un maestro espiritual el cual nos ayudará a distinguir entre las iluminaciones recibidas por el Ruh y las sugestiones las cuales llegan a nuestra alma.

Nuestras entradas llamadas “Consideraciones sobre el maqam” se encuentran a vuestra disposición en este blog a fin de poder obtener más pistas sobre este sujeto.

Si un pretendido maestro pretende cambiar la Chari’a, agrandar su personalidad delante vuestra o inventar cosas de su pensamiento para dominar vuestras voluntades y/o economías, entonces se trata, no de un maestro espiritual, sino de un chamán chaytani experto en “anarquismo místico”.

Salam

domingo, 20 de noviembre de 2011

La Ni'a - Los comentarios contra la persona del Profeta - sobre él la plegaria y la paz.

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima 

Dijo Rasulu-l-Lah – sobre él la plegaria y la paz- : 

‘Umar ibn al-Jattâb (r.) dijo: He oído al Mensajero de Allah decir: “Los actos son según las intenciones, y para cada hombre hay según su intención. Quien haya emigrado por alcanzar un bien mundanal o por una mujer a la que desposar, su emigración es hacia lo que ha emigrado”. (Sahih Bukhari)

quien me atribuye algún dicho que yo no haya dicho, que se prepare para su lugar en el infierno. Hadiz Sahih transmitido por el Iman Ahmad ibn Hanbal.

Cumplid con mi Sunna y la Sunna de los iluminados y orientadores Julafa aferraos a ellas”. (Transmitido por Ahmad)

Quien se aparte de mi Sunna no es de los míos”. Bujari y Muslim.

Las mejores generaciones en el Islam son la mía, la de los siguientes y la siguiente. (Es decir, la generación de Rasul, y las dos siguientes a la suya)



Cuando hablamos de los dichos contra el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, proferidos por los señores Aya y Prado, lo hicimos desde la perplejidad, de no creernos como alguien podría llegar a hablar de nuestro santo profeta de una manera tan liviana, por no decir insultante. Ahora bien, cuando nos informaron sobre las reacciones de algunos hermanos con respecto a este asunto, nos pusimos a considerar ante todo las de aquellos quienes no comprendían el hecho de que, según ellos, hubiéramos comentado tan duramente contra algo que ellos consideraban “era simplemente la equivocación sin importancia de un pobre ignorante cometida sin intención de ofender”.

A pesar del hecho de que no estamos de acuerdo con este razonamiento, nos dimos cuenta de que algo había fallado en nuestra exposición. El ímpetu del corazón, traducido al lenguaje, no dio el resultado que íbamos buscando. Auscultando el comentario que hicimos, dedujimos que habíamos cometido el error de haber escrito como si nos estuviéramos hablando a nosotros mismos o a aquellos quienes ven este asunto con una claridad meridiana. Ahora bien, nunca pensamos, y por ello nos debemos excusar, en aquellos quienes debido a su situación o circunstancias no logran todavía tener una claridad de juicio sobre asuntos de este calado.

Puesto que el eje fundamental de este asunto está basado, no solamente en el execrable error formal cometido por ambos señores, (Aya y Prado) sino sobre la ni’a (intención) que les haya movido a escribir de esta manera, vamos a desarrollar nuestro pensamiento en público y así explicar el porqué llegamos a las conclusiones expuestas en nuestra entrada del mes de Septiembre en la cual criticábamos los desafortunados escritos.

Creo que todo el mundo comprenderá el hecho de que cuando uno se dispone a hablar de religión, y ante todo sobre la figura del Profeta, ello debe ser hecho desde el más profundo respeto hacia su persona, no digamos ya del amor hacia él. Cuando al menos respetamos al Profeta, aunque no lleguemos a amarle debido a la debilidad de nuestra fe, debemos estar impregnados de un temor reverencial de Allah, y por ello, estar seguros de que no decimos cosa alguna falsa sobre él. Este temor y esta búsqueda de la autenticidad de nuestras palabras con respecto el Enviado, constituyen los cimientos y la prueba de “una buena intención”.

Evidentemente dicho temor reverencial brilla por su ausencia de dichos escritos, por lo cual, es evidente a todas luces la falta de la buena intención necesaria.

¿Quiere esto decir que haya mala intención? Mejor dicho: ¿Es la falta de buena intención, mala intención en ella misma, o únicamente ausencia de la primera?

Es evidente que nosotros no sabemos lo que existe en el fondo de los corazones. Sin embargo, Allah si lo sabe. La respuesta de la pregunta precedente se encuentra en los dos primeros hadices de nuestra exposición.

Primeramente, analicemos de cerca el hadiz mediante el cual nuestra madre ‘Aisha dice que oyó decir que el Profeta había sentido impulsos de tirarse de la montaña:

Para todo aquel quien conoce la Sira de Rasul, resulta evidente que el único testigo íntimo al Profeta cualificado para hablar de esa manera era su esposa, y madre nuestra, Jadiya. Sin embargo, ninguna mención a ella por parte de Aisha en este hadiz, en el cual, al contrario de su costumbre, no nombra al transmisor. Este hadiz es sahih desde el punto de vista en el cual Aisha transmitió únicamente lo que ella sabía. Ahora bien, en el caso del suicidio no nombró al transmisor. ¿No os resulta extraño? La otra única persona en condiciones de saber algo sobre el profeta en aquella época era Abu Bakr Siddiq (el padre de Aisha). Ali contaba con solamente 10 años cuando acaecieron estos acontecimientos. Luego, ni Rasul, ni Abu Bakr contaron este hecho a ‘Aisha, sino que fue “alguien”. Es este el hecho por el cual todos los sabios han coincidido en mencionar este hadiz como sahih, exceptuando la parte relativa al suicidio la cual carece de transmisor autorizado.

Teniendo en cuenta de todo ello, volvamos a los dos primeros hadices los cuales hemos mencionado al principio de la entrada:

Rasul dice que alguien quien ponga en su boca algo que no ha dicho puede esperar el Infierno como recompensa. Ahora bien: ¿podemos suponer que alguien quien no tenga mala intención pueda ir al infierno? El primer hadiz nos responde que no, pues el ser humano es juzgado según la intención de sus actos.

Queda pues demostrado por Rasul – sobre él la plegaria y la paz – la mala intención de quien pone en su boca palabras falsas, pues irá al Infierno, provisto que nadie quien no se encuentre provisto de mala intención puede ir a él.

Ahora bien: el decir, como dijo el señor Prado que el Profeta había tenido tres intentos de suicidio, precisamente tres, cuando Aisha no había mencionado número alguno en aquello lo cual le habían contado, decidme: ¿no se encuentra en la categoría de lo mencionado en el segundo hadiz?: Sinceramente, yo pienso que sí, pues tanto los dichos como los hechos del Profeta forman el cuerpo de la Sunna, y un hecho de Rasul alcanza la categoría de sus palabras. Y no solamente el hecho de haber mencionado “tres veces” sino de haber mencionado el suicidio. Más aún, después de haber recibido críticas menos contundentes que las nuestras animándole a pedir perdón en público y llegar a decir en su blog que a él es indiferente si el Profeta se había intentado suicidar o no, mostrando así su patente falta de respeto a nuestro amado Profeta.

Vayamos al cuarto hadiz de los mencionados. De él podemos deducir que quien altera los hechos del Profeta se encuentra fuera de la Sunna y por lo tanto no es de los nuestros, es decir, no es musulmán. Son pues musulmanes el señor Aya y el señor Prado?: juzgad vosotros a tenor de lo expuesto.

Ocurre lo mismo para las acusaciones de chamanismo hacia el Profeta. Todos sabemos y asimilamos el término “chaman” a brujo de tribu, es decir, aquel quien hace llamada a los demonios y a los djins para producir efectos mágicos determinados. ¡Otra acusación tan grave como la del suicidio!

En alguna ocasión se me ha recriminado el acusar de herejía a los portadores de estas historias.

Hermanos, herejía es todo aquello lo cual artificialmente intenta cambiar un dogma divino:

Los dogmas divinos del Islam vienen explicados en el Qur’an y tienen dos vertientes principales: Aquellos dogmas los cuales, ayudados por la Sunna, establecen como debe cumplirse la Shari’a y aquellos los cuales forman parte de la estructura de la fe (Iman) y de la excelencia (Ihsan).

Quien intenta alterar alguno de ellos es, por consecuencia directa, culpable de herejía. Y esto nos lleva a las declaraciones del señor Prado en las cuales afirma que el Qur’an no prohíbe la homosexualidad. Pocas cosas en el Libro de Allah son tan explícitas como los actos de homosexualidad los cuales cometía el pueblo de Lot. Dice el Libro de Allah que fueron castigados por hacerse reos de un crimen semejante. Decir, que el Qur’an no prohíbe la homosexualidad es por tanto una herejía pura y simple ya que ello intenta cambiar la Shari’a, contradiciendo frontalmente el Libro de Allah.

Lo mismo ocurre con la plegaria mixta en común presidida por una mujer; ello es una herejía sin más, pues es un acto tendente a cambiar la Shari’a.

Espero con estas palabras el haber dado satisfacción a aquellos quienes dudan aún que existan gentes quienes intentan derribar el islam desde dentro.

Salam






sábado, 19 de noviembre de 2011

El carácter del Profeta - sobre él la plegaria y la paz -.

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Nuestro hermano y amigo Abu Bakr Conejo, desde Sevilla, ha escrito y nos ha enviado este bello testimonio del Cáracter del Profeta - sobre él la plegaria y la paz - . 


MUHAMMAD RASUL ALLAH

Muhammad Rasul ALLAH  era el más bondadoso de los hombres, el más valeroso, el más justo y el más prudente.
Sus manos jamás rozaron a una mujer que no fuera su esposa o perteneciera a su familia.
Era el más generoso y el más noble.
No llegaba la noche sin que se hubiera desprendido de lo que tuviera algún valor; no volvía a su casa hasta no haber entregado el último dirham o dinar que llevase consigo. S. Bilal (رحمه الله) lo encontró una noche a altas horas de la madrugada en la mezquita, y Sayidna Muhammad  le dijo: “No puedo descansar con mi gente, tengo un dinar y todavía no he encontrado quien lo necesite”. Sólo volvió a su casa cuando se hubo librado de la última moneda.
Únicamente guardaba el alimento que necesitaba para un año, y era lo que con más facilidad podía encontrar: dátiles, cebada. Y de lo que guardaba daba a los demás; muchas veces se le acababa lo que tenía antes de que se cumpliera el año. Lo demás lo esperaba de ALLAH (سبحانه وتعالى).
Remendaba sus sandalias, sus ropas, y ayudaba a su familia en los menesteres de la casa.
No fijaba su mirada en el rostro de nadie y acudía a donde se le invitara, ya fuese la casa de un rico o de un pobre, de un esclavo o de un hombre libre.
Aceptaba los obsequios, aunque fuera un sorbo de leche, pero rechazaba las limosnas.
Atendía a los esclavos y a los mendigos, y se enfadaba cuando se ofendía a ALLAH (سبحانه وتعالى), pero no cuando lo injuriaban a él .
Cumplía lo que era justo aunque fuese contra él  y sus compañeros (رحمه الله).
En su casa o donde lo invitaran agradecía sinceramente lo que se le ofreciese, aunque fuese escaso o humilde. Jamás comía hasta la saciedad, ni lo hacía tumbado ni sobre asiento alguno, sino sentado en el suelo y decía: "Soy un esclavo y como como los esclavos”.
Visitaba a los enfermos y acudía a los entierros.
Y era el más humilde de los hombres, caminaba sin escolta entre sus enemigos y nunca lo hacía con arrogancia.
Vestía lo que tuviera, una simple túnica o, sobre ella, un manto cuando lo tenía, hechos de cualquier tejido: lino, lana, pero nunca seda.
Cabalgaba sobre cualquier animal disponible: caballo, camello, mula, asno, o bien iba andando incluso descalzo.
Amaba los perfumes y detestaba los malos olores.
Se sentaba con los pobres y compartía con ellos la comida.
Honraba a los que demostraban tener hermosas cualidades y a aquellos cuya conducta era recta.
Amaba a sus familiares sin preferirlos a los que eran mejores que ellos. No despreciaba a nadie y aceptaba las disculpas.
Bromeaba sin faltar a la verdad, reía sin soltar carcajadas. Veía a la gente divertirse y no les hacía reproches.
Trataba a todos por igual y no temía a los poderosos. Le repugnaba los soberbios y abominaba la ostentación.
No insultó nunca a nadie sin retractarse después. Cuando alguien cometía un error ante él , no le decía: “¿por qué lo has hecho?” O si era otra persona la que censuraba al que había cometido la torpeza, él  decía: "déjalo, todo viene de ALLAH”.
Nunca golpeó a nadie, a menos que fuera en el Yihad; tampoco era vengativo.
No sacaba faltas a nada: si le ofrecían una esterilla, dormía sobre ella; si no la había, se acostaba sobre la tierra.
Si alguien se le acercaba cuando estaba haciendo el Salât, se aligeraba para poder atenderle, y después volvía a su Salât.
Cuando acudía a una reunión, él  no buscaba un lugar preferente, sino que se sentaba donde hubiera sitio. No se le distinguía entre sus compañeros (رحمه الله), a causa de su humildad. Se sentaba modestamente donde fuera con las piernas recogidas.
Si alguien lo visitaba en su casa, le ofrecía la almohadilla sobre la que él  se sentaba y le insistía hasta que la aceptaba. Nadie se iba de su casa sin haberse sentido como el mejor de los seres humanos.
Hablaba poco pero sus palabras eran la síntesis de muchos pensamientos.
Nunca maldijo a nadie y detestaba la maledicencia y la calumnia.
Se contentaba con lo que tuviera, fuera mucho o poco; la riqueza no le impresionaba, ni la pobreza le asustaba.
Volvía su rostro a quien le hablara, escuchaba atentamente y respondía con prudencia y sabiduría. Sus palabras eran las justas y necesarias, su voz era fuerte, clara y hermosa.
Era el más sonriente de los hombres cuando había que sonreír y el más serio de los hombres cuando había que ser serio.
Conocía la regla de cada momento y su comportamiento era siempre el adecuado. Nadie había más lejos que él  del fanatismo, la intolerancia y el exclusivismo. Ni la victoria sobre sus enemigos lo envanecía, ni la derrota lo amedrentaba.
Odiaba la violencia aunque fuese contra un animal.
Era leal a sus pactos y nunca faltó a su palabra.
No se precipitaba y consultaba a sus compañeros (رحمه الله) antes de tomar una decisión, no titubeaba.
A su muerte había constituido una Nación.


Con el Nombre de ALLAH… (Q: 33)
(56) En verdad, ALLAH y Sus ángeles bendicen al Profeta: [así pues,] ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer, bendecidle y someteos [a su guía] con un sometimiento total!

Con el Nombre de ALLAH… (Q: 68)
(3) Y, realmente, recibirás una recompensa incesante
(4) pues, ciertamente, observas en verdad un modo de vida sublime


jueves, 17 de noviembre de 2011

El Imam Abu Hanifa de Kufa

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Pocos, de aquellos quienes conocen la vida del Imam Abu Hanifa, escriben de él más allá de su función de fundador del madhab Hanifi.

Ahora bien, Abu Hanifa de Kufa, además de un conocedor profundo de la jurisprudencia islámica, fue otra cosa. Algo que, sea por razones de conveniencia política o por simple desconocimiento, se ha olvidado de citar en casi todas las ocasiones donde los hechos o dichos de este gran imam salen a la luz.

Abu Hanifa (Nu’man Ibn Tsabit) era un sufí, y no solamente un sufí sino un ‘arif (conociente de Allah). Existe un hadiz el cual hace referencia a él:

Entre mis fieles, surgirá un hombre cuyo nombre será Abu Hanifa y será apodado Nu’man ibn Tsabit. Será la antorcha de mis fieles. La descripción de su persona ha sido dada en el Tawrat (Torah)

Cuenta Abu Yusuf: “Durante diecinueve años he servido a Abu Hanifa y, durante estos años, hizo siempre la plegaria de la mañana sin tener necesidad de renovar sus abluciones con las que había rezado la plegaria de la noche anterior.”

Chafi’i decía: “En la ciencia de la jurisprudencia los sabios del mundo entero son discípulos de Abu Hanifa”.

Un día Abu Hanifa soñó que entraba en la tumba del profeta – sobre él la plegaria y la paz- y realizaba una clasificación de las osamentas. Contando el sueño a uno de sus compañeros, éste le dijo: “Te será acordada una gran parte de la ciencia del Profeta, de tal manera que darás luz sobre muchos asuntos”.

En una ocasión, visitando la tumba del Profeta, dijo: - A-s-salamu ‘alaykum señor de los enviados-. Una voz la cual salió de la tumba dijo: “Y sobre ti la paz, imam de los musulmanes”.

Tuvo relación con Ya’far Sadiq y muchos otros sabios.

El Chayj sufí Dawud Tai decía: “Treinta años seguidos estuve en la compañía de Abu Hanifa y durante todo este tiempo nunca le vi sentarse con la cabeza o los pies desnudos. Un día le dije: -Imam, ¿no puedes ni siquiera sentarte alargando los pies? Abu Hanifa le respondió: - Es necesario siempre el tener un aspecto conveniente ante la mirada de Allah el Altísimo-.

Una noche Abu Hanifa vio en sueños al Enviado – sobre él la pelgaria y la paz-. Quien le dijo: “Abu Hanifa, Allah te ha creado para resucitar mis tradiciones y ponerlas al día; ¿porqué quedar confinado confinado en la soledad y no salir de ella?”

Cada noche Abu Hanifa hacía una plegaria de 300 rakats. Un día, pasando delante de una mujer, oyó a ésta decir delante de una de sus compañeras: “He aquí un hombre quien, cada noche, hace una plegaria de 500 rakats.” A partir de ese momento, Abu Hanifa, no queriendo dejar a esas mujeres por mentirosas, hizo cada noche una plegaria de 500 rakats. En otra ocasión, un grupo de niños que estaban jugando, viéndolo pasar, dijeron: “He aquí un hombre quien, cada noche, hace una plegaria de 100 rakats”. Y desde entonces, el hizo efectivamente, una plegaria de 1000 rakats cada noche.

Un día uno de sus discípulos le dijo: “Imam, se pretende que Abu Hanifa no duerme, hasta los primeros rayos de la aurora”. – En efecto, respondió él, he tomado esta resolución de no dormir por la noche”. Y a partir de ese momento, hacía la plegaria de la mañana sin renovar las abluciones con las cuales había hecho la plegaria de la noche.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Amor de Allah reflejado en Sus siervos

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima.

Durante estos días estoy leyendo un libro, el cual aunque habiéndolo ya leído en dos o tres ocasiones más, me está impresionando más de lo que en un principio podría haber esperado.

Se trata de las vidas y dichos de setenta y dos ‘awliyya sufís de la primera y segunda generación siguientes al Profeta - sobre él la plegaria y la paz -.

Estas personas eran capaces de realizar obras increíbles, impensables para cualquiera de nosotros. El grado de amor a Allah de estas gentes, era tan sublime y profundo, que uno se ve nada cuando se compara con ellos. Eran el Qur’an y la Sunna hechos personas.

Ibrahim ben Adham, Hassan al Basri, Rabi’a-l-Adawiyya, Ahmad ibn Hanbal, el Imam Chafi’i, Abu Hanifa, Malik Dinar, Dun Nun al Misri, Sufian a-t-Tsawri, Ya’far Sadiq y tantos otros hasta unos setenta.

Faridu-d-Din Attar, sufí persa, supo escribir esta obra titulada “72 santos sufís” de una manera magistral. Concentrándose en los actos, dichos y acontecimientos más remarcables de la vida de estas gentes.

Cuando acudo a leer me invade un sentimiento de amor a Allah mezclado con el humilde reconocimiento de la impotencia de mi ser para aproximarme en méritos y sabiduría a estas gentes increíbles, receptáculos de las luces del conocimiento y el amor divinos.

Hombres y mujeres quienes no dormían en la noche, ayunaban casi a diario y no se preocupaban ni siquiera de sus mismas personas. Palabras increíbles pronunciadas por aquellos quienes dieron vida al más noble sentimiento el cual pueda tomar asiento en el corazón del ser humano: el amor de Allah.

En este libro no se habla de doctrina, y sin embargo toda la doctrina del Islam se encuentra resumida en la vida de estos nobles siervos.

He de reconocer que cuando se lee este libro se ama más a Allah. Un bello sentimiento invade el ser y se instala como queriendo hacer comprender que toda la doctrina, todos los hadices, todo el Qur’an nos llevan a la adoración del Akbar (el más Grande). Y esta adoración debe ser cumplida a través del amor. Me diréis: - ¿Dónde está el temor de Allah?, y yo os responderé: - Considerad bien la cuestión, pues el temor forma parte del Amor si lo miráis detenidamente. Le amamos y al amarle y reconocer Su grandeza, entonces Le tememos amorosamente y no queremos hacer nada que El deteste.

Ya Rabbi, esta generación se encuentra bien lejos del amor sincero que te profesaban aquellos siervos de antes. Sin embargo, sabemos que de alguna manera Tu Amor se ha instalado en nuestros corazones.

No os desaniméis hermanos. A fuer de ser sincero, tenemos en nuestro haber el haber renunciado a esta civilización en la cual hemos nacido. Lo hemos hecho por El, aunque no nos demos cuenta, y El no olvida.

Ya dijo el hadiz que Allah recompensará a los siervos de esta generación con cincuenta veces la recompensa con la cual se premiaba a los sahaba.

Creedme, el acceso a Su Amor pasa por la sumisión. Someternos a Él a través de Su Chari’a porque ella es el reflejo de Su Voluntad para el ser humano. Y así entrar en la aventura, en el bello e incomparable reto de hacerle nuestro Guía en toda situación. El ponernos en Sus Manos, de obra y no solamente de palabra.

Pues sí, ahora al igual que antes, Allah cuenta con siervos de este calado, quienes aunque no pudiendo llegar en grado de ascetismo a aquellos mencionados en dicho libro, si viven amando a Allah y haciendo el bien a la Umma. Ay de aquellos quienes les discuten o intentan acallarles! Ay de aquellos quienes manipulan el Din aprovechándose de una posición otorgada por los enemigos del Islam! Hacer de barrera a los siervos de Allah, he aquí la gran desgracia, ay de aquellos sobre quienes esta desgracia se cierne y cernirá en el Día de la Verdad!

Gracias Faridu-d-Din Attar por tu libro, gracias siervos de Allah, de antes y de ahora, por el bien que habéis hecho al Islam y a los musulmanes. Vosotros sois los paladines de la Fe, los pilares de la Vía espiritual y los representantes (julafa) de Allah en la tierra.

Que Allah nos convierta en Sus servidores virtuosos. Amin

Salam

martes, 15 de noviembre de 2011

Manifiesto : Ataques en el blog del Profesor Rahmanicus

A-s-salamu 'alaykum:


Como todos sabeis, afortunadamente el Profesor Rahmanicus y yo no somos la misma persona. Decimos "afortunadamente", por el hecho de ser dos hermanos diferentes los cuales tenemos una visión del mismo hecho, diferente en las formas, aunque la base conceptual sea la misma.


Como todos sabeis su blog es ante todo de denuncia. Denuncia hacia a todo aquél quien quiere aprovecharse del Islam para conseguir sus fines mundanales. La mayoría de las veces estos pillos, humillan su condición de musulmanes dando así una imagen de sumisión hacia los poderosos, ofreciendo a estos un Islam al gusto de sus errores. Como estos oportunistas, además de rebajar y arrastrar el Islam en cualquier cisrcunstancia, ven en ello una manera de ganar bienes materiales, se quieren hacer pasar por los representantes del Islam. Y ante este descaro, vamos a quedar impasibles!?. Nunca!

Sepamos todos que aquellos quienes son en realidad representantes de los musulmanes deben ser una misericordia para la 'Umma y no los cajeros de las miserias recibidas en pago por haber vendido su religión. Pues como dice Rasul - sobre él la plegaria y la paz:

La mano de quien da es mejor que la de aquel quien toma.


Es por ello, que a vista de los grotescos comentarios vertidos en dicho blog, además de las amenazas, contra su director y hermano nuestro, queremos y debemos mostrar nuestro apoyo. Hermano, no estás solo, estamos contigo, por supuesto también en las dificultades.


Si quieres continuar tu labor de denuncia, aunque como tu sabes nosotros tenemos otro estilo y otra manera de afrontar el mismo hecho, considerando que en justicia te asiste la razón, queremos manifestar desde aquí el hecho de que estaremos contigo donde sea necesario a fin de apoyarte, tanto en el presente como en el futuro, en cualquier dificultad la cual pudiera subvenirte (a'udu bi-l-Lah) en el noble cumplimiento de tu misión.


Salam