domingo, 4 de septiembre de 2016

LA BALANZA TRUCADA - UN VICIO DE LEYENDA VIVO EN LA ACTUALIDAD


Cada pueblo de la antigüedad que fue castigado por Allâh presentaba un vició muy específico, por el cual fue castigado y eternamente maldito.

No sabían los Ad, los Tamud, los habitantes del bosque, las gentes del Faraón y las gentes de Lut – sobre él la paz – de que iban a ser inmortalizados por su comportamiento infrahumano y rebelde hacia las órdenes de Aquél quien los creó y proveyó. Ahora son un ejemplo para la humanidad, un testimonio real, actual. 

Actual porque cada uno y todos los vicios que terminaron con el fin de pueblos y civilizaciones por el castigo Divino, se encuentran hoy bien presentes por todas partes. ¿Es pues esto un indicio de que Allâh va a castigar de nuevo a la Humanidad por entero, tal y como lo hizo hace miles de años mediante el diluvio?

Los Ad construyeron ciudades lujosas olvidándose de Dios, y fueron castigados por ello. Vemos esto reflejado en lo que se ha dado en llamar Occidente, e incluso en los países islámicos que fueron advertidos a través del Qur’an. Altos y lujosos edificios, un tren de vida indecente, en tanto y en cuanto se tengan medios, contrastan con la esclavitud a la cual son sometidos los esclavos u obreros que soportan el sistema con su trabajo mal pagado.

Los Zamud sacrificaron la prueba de Allâh, rompieron la Amana que Allâh les dio para probar su fidelidad. Pero ¿quién respeta la Amana de Allâh en tiempos como estos?

Los habitantes del bosque fueron castigados por engañar en el comercio, cosa que ahora en moneda común y que ha llegado a unos extremos de indecencia impensables e inaceptables.
Las gentes del Faraón fueron castigados por seguir a alguien quien quiso hacerse dios a sí mismo; tal y como hoy cualquier magnate podrido de dinero se hace pasar por dios arrogándose los derechos de la Divinidad y negando ésta.

Las gentes de Lot fueron castigados por su homosexualidad. No os cuento lo que pasa hoy en día porque creo que no es necesario; de tal modo es evidente.

Y por último el pueblo de Nuh (Noé) fue castigado por adorar a las piedras diciendo que estas representaban a hombres santos de tiempos antiguos que les podrían proporcionar tales o cuales cosas por medio de su intercesión divina. ¿Hemos de recordar las hoy en día bien conocidas estatuas de Buddah; Krishna, Rama, la Virgen María, Jesús – sobre ambos la paz – y los santos cristianos? ¿Existe alguna diferencia? ¡Ninguna en absoluto! 

Lo inmediato, después de haber desgranado en detalles todos estos acontecimientos y situaciones, es preguntarse por qué hoy Allâh no castiga a la Humanidad toda entera ya que todos los vicios se encuentran presentes por todas partes. La respuesta es doble:
Primeramente Allâh no castigó a pueblo alguno sin traerles un profeta para advertirles. Todos fueron advertidos inmediatamente antes de recibir el castigo por desobediencia.

La segunda respuesta la encontramos en un hadiz del Sahih Muslim donde se dice que en estos tiempos quien solamente cumpla un décimo de la Chari’a irá al Paraíso. Este hadiz deja entrever la calidad actual del ser humano, el cual muestra poca fuerza y poco control de sí mismo, no encontrando en su entorno nada que le ayude a comportarse de una manera adecuada. Otro hadiz de la misma colección nos indica como en el hombre actual se observa un corazón como el de los pájaros, como indicando la inconsistencia y falta de fuerzas que le habitan. No se puede pedir mucho a quien poco tiene.

LA BALANZA

Pero hoy vamos a hacer una especial atención a un defecto, tan extendido que se ha vuelto un cáncer que corroe la Humanidad entera: La Balanza Trucada. Recordemos que “Las gentes del Bosque o Banu Madiam” “Las gentes del profeta Shwayb” fueron castigados por engañar en la pesada en su ejercicio del comercio.

Hoy en día ese vicio se encuentra extendido por el universo entero, incluyendo desde luego los países llamados musulmanes, los cuales hacen a veces gala de ser maestros en el arte de la rapacería y el engaño.

Cuando hacemos una transacción comercial, ya sea como compradores o como vendedores, debemos atenernos a la justicia, considerándonos en pie de igualdad a aquel o aquellos con quienes formalizamos la transacción. Cuando se trata de dinero casi todo el mundo pesa, mide y cuenta a su favor. Tanto se encuentra este vicio presente en nuestras sociedades que el mundo de la compra y de la venta se ha convertido en una selva donde los animales salvajes depredadores devoran a sus presas aprovechándose de la indefensión de éstas. Una parte del engaño se da en el mundo del trabajo, donde de más en más el poderoso exprime al esclavo-trabajador, le priva de sus derechos y abusa de él.

Raro es ver que prestes el dinero a alguien y no debas hacerle recordad al deudor que un día le prestaste; suerte si algún día te lo devuelve y no se inventa un truco para retardar el pago de la deuda o que se la anules por aburrimiento.

Raro es ver cómo se vende o alquila un bien por un precio justo. El Lazarillo de Tormes y el Buscón fueron españoles en su día, ahora son internacionales; en todos y cada uno de los países del orbe la balanza se encuentra trucada, se trata de engañar al próximo, cuando de exprimirle o esquilmarle.

Quien eso hace piensa que gana y no trae cuenta que las enfermedades que le aquejan proceden de la práctica del engaño y el robo. No solamente las enfermedades que sin duda se cebarán con él, sino su envejecimiento precoz y posiblemente el Altzeimer. No creamos que las grandes enfermedades procedan de una mala higiene de vida o alimentación. Pensemos y consideremos que ellas proceden de un carácter egoísta, falto de amor y de compasión, y eso se plasma en el carácter trapacero y aprovechado. Inspeccionad la vida de muchos de aquellos aquejados de enfermedades graves y en un 80 por ciento encontraréis una vida plena de vicios, y solamente en un pequeño porcentaje encontraréis la prueba a la que Allâh somete a Sus mu’minin y elegidos; pero esto es ya otro cantar.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

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