domingo, 4 de septiembre de 2016

¿PORQUE EL SER HUMANO ES APRESURADO?


Dice el libro de Allâh:

“El hombre es siempre precipitado” (17-11)

El Santo profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

"La meditación es del Misericordioso y la prisa es de Shaítán".

Sabemos entonces que el Libro de Allâh testimonia que el ser humano es apresurado. Así mismo por las palabras del profeta conocemos que la calma viene de Allâh y la prisa del chaytan. Conociendo todo esto ¿podemos explicar la raíz de este apresuramiento? ¿Podemos localizar dónde se encuentra el origen de este problema que hace al ser humano ser tan “urgente" en el cumplimiento de sus deseos?

La raíz de dicho apresuramiento es la inseguridad y de la falta de confianza en Allâh, así como la fuerza de la naturaleza animal del ser humano. Por otra parte existe otro factor que juega un papel primordial en esto, a saber: "el deseo desordenado del nafs de poseerlo todo lo antes posible", para con ello establecerse en un sistema de "seguridad y control" basado en la posesión de lo que ella considera "bienes". 

¿Por qué esta nafs necesita o desea aferrarse a dicho sistema de control? Pues porque desespera del Favor de Allâh, habida cuenta de que la raíz del Nafs es el kufr, y es a medida que se va aplacando y perdiendo fuerza que se va islamizando y purificando. Es el Ruh la raiz de la creencia y es el Nafs desordenada la raíz de la increencia y la rebelión.

¿No dice el Libro de Allâh: 

"…pues sólo desespera de la Misericordia de Allâh la gente que se niega a creer”?

Para calmar estas prisas, y como dice el Qur'an: "se encomiendan la Verdad y se encomiendan la Paciencia" (103-2,3). Este ayat demuestra que la Paciencia y la Verdad van de la mano, pues una nos lleva a la otra.

Cuando un ser humano se deja llevar por la precipitación su horizonte se nubla, el cielo se espesa y su vista se oscurece; se desea algo por encima de todo y se es capaz de hacer cualquier cosa para obtenerlo. El alma se ciega y se focaliza sobre el objeto deseado, de tal manera, que no se puede saber si lo que se quiere es bueno o perjudicial. Al contrario si la persona es paciente, puede mirar con pausa los pros y los contras de cada asunto terminando por tomar una decisión adecuada y correcta. Y este hecho lo podemos aplicar a cualquier asunto o situación, ya sea mundanal o espiritual.

Sepamos una cosa: Cuando nuestro nafs nos insta urgentemente a obtener lo que ella considera un bien es a través de nuestra naturaleza animal que lo solicita; y dicha naturaleza animal se manifiesta en el cuerpo y en la mente. Debemos pues comprender que hay que trascenderla para así poder dominarla en nuestro interior; y ello no se puede hacer sino a través de la paciencia que nos conduce a la Verdad.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

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