sábado, 31 de diciembre de 2011

Objetivos de este blog

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima



Hoy queremos decir algunas palabras sobre la finalidad de nuestro blog:

No hemos tratado el exponer en él una sabiduría o habilidad personal cualesquiera. Tampoco pretendimos hacer una obra literaria buscando con ello un reconocimiento a cualidad alguna.

Lo dijimos al comienzo: el panorama islámico en nuestro país es absolutamente lamentable. Esto no los decimos nosotros, sino todas aquellas personas a quienes conocemos personalmente. Los musulmanes españoles, mejor dicho andalusíes, se encuentran divididos en tantos o más grupos que taifas hubo en Al-Andalus después de la caída del último jalifa Umayya, secuestrado por Muhammad Ibn Abu Amir, a quien en lugar de apodar “al Mansur”, se le debería haber nombrado “el destructor”. Siempre, como en su caso, los enemigos del Islam han buscado romper la unidad entre nosotros. En el caso de “al Mansur” se trató de la ambición personal de un solo hombre, en nuestros tiempos se trata de la cizaña que el enemigo ha sembrado para dispersarnos y enfrentarnos entre nosotros.

Esta cizaña, sembrada por aquello lo cual hemos convenido en llamar haramismo y progresismo, está creciendo hasta alcanzar una insospechada frondosidad.

El enemigo que intenta dividirnos, digámoslo, honestamente y en honor de la verdad, nos está ganando la partida.

Este blog comenzó como una llamada de atención hacia esta perversa realidad. Una llamada a la toma de responsabilidades de todos y cada uno de nosotros/as a fin de salir del oscuro pozo del enfrentamiento causado por la propagación de error, tantos de aquellos, quienes aduciendo pretender purificar la religión, la contaminan recortando hadices y poniendo en tela de juicio las palabras de Rasulu-l-Lah (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam), como de otros quienes reniegan de nuestros santos transmisores del Din a fin de crear un “din” nuevo basado en sus caprichos personales y beneficios económicos. Los petrodolarianos  y los anarquistas “místicos”: he aquí los sembradores de cizaña, quienes han convenido repartirse el campo en dos mitades, afín de que los dos tipos de veneno lleguen incólumes a sus potenciales víctimas.

Afortunadamente, recorriendo el camino, hemos encontrado almas gemelas; hermanos y hermanas quienes comparten nuestra visión e inquietudes, quienes se apenan como nosotros de la lamentable situación del Islam en nuestras tierras. Aunaremos nuestras fuerzas trabajando por el mismo fin: restaurar al Islam su estado puro en el cual se combinen y trabajen juntas todas las escuelas las cuales han iluminado nuestro caminar y han dado lustre a nuestro Din: el fiqh, el ‘ilm, la falsafa y el sufismo. Estas ciencias son complementarias, tanto que sin la concurrencia de todas no se puede ni podrá nunca aprender nuestro Din y reconocerle como él es: tal y como Rasul lo transmitió.

Siendo pues en su principio una llamada a la toma de conciencia de una situación caótica, el siguiente paso que dimos fue el explicar una a una las soluciones posibles a dicha situación. En todo el material del blog podréis encontrar todas las explicaciones concernientes a nuestra proposición de dichas soluciones.

Ahora, hermanos/as, ha llegado el momento de trabajar juntos. Nuevas voces en esta dirección se levantan del otro lado del océano. Cuando los ávidos españoles llegaron al “nuevo” mundo, no podían imaginarse que el puente establecido por ellos con la intención de hacer fortuna al precio de vidas inocentes, podría servir a otros fines como este el cual nos proponemos.

Hemos tomado consciencia de la situación, hemos analizado y decidido las acciones a tomar y ahora solamente nos queda ponernos al trabajo. Sin prisa, pero sin pausa, con la ayuda de Allah y si El desea darnos Su permiso, aunaremos nuestros esfuerzos hasta que como dice nuestro Libro: la religión sea toda de Allah. 

Salam

viernes, 30 de diciembre de 2011

Pureza y puritanismo

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima 
 

Siguiendo el hilo de las últimas entradas sobre el salafismo y wahabismo, vamos a analizar una de las confusiones más dañinas que estas falsas doctrinas llegan a sembrar en el corazón de los musulmanes: La confusión entre la pureza y el puritanismo.

El concepto de puritanismo es de raíces judeo-cristianas, y designa un comportamiento consistente en mostrar una piedad hipócrita. Dicha piedad se manifiesta mediante la aplicación a actos externos aparentemente religiosos, mientras el corazón no busca otra cosa que el satisfacer la  mirada de las gentes sin importar si los actos realizados son aceptados o no por Allah.

El puritano busca siempre llamar la atención del público, así como la confrontación con los otros correligionarios, buscando por este medio “superarlos” en la realización de aquello lo cual él y los suyos han establecido como norma de comportamiento religioso. El puritano no es nadie sin las comparaciones ni los enfrentamientos con otros. Su “piedad” se encuentra pues anclada en las apariencias, y por consiguiente, desprovista de corazón.

Al igual que los antiguos pobladores diarios de iglesias, confesionarios, pilones de agua bendita de las iglesias, barbudos recitadores de la Tora con sus tirabuzones, los puritanos islámicos basan su rosario de actos “piadosos” en un reglamento establecido, el cual podemos encontrar en algunos libros de adoctrinamiento al efecto, así como en arengas vía CD o internet, donde el jatib salafi de turno apostrofa a la multitud de fervientes y excitados seguidores, sobre las acciones a cumplir y los sentimientos. Un sistema de Dawa verbalmente violento y agresivo acompaña al cumplimiento de las virtudes puritanas, para así hacer un todo completo del Muslim “exteriormente piadoso”. Una piedad de cartón piedra, la cual se transforma en orgullo cuando los adeptos encuentran algún blanco sobre el cual disparar toda la sarta de improperios los cuales han sido reservados con mucho celo para una tan señalada ocasión.

Eso sí, si el blanco elegido conoce más hadices y ayats del Qur’an, y las sabe comprender y aplicar mejor que ellos, huyen de él como si fuera la peste, y ni siquiera le mencionarán, no sea que algún desavisado pueda conocerle, escucharle y escapársele de las manos. Insultan a los musulmanes quienes no se encuentran delante. Injurian  y calumnian a los verdaderos sufís, poniendo el ejemplo de los seudosufis y queriéndolo aplicárselo a los primeros. Esta artera actitud delata el corazón falso de esta gente, quienes afortunadamente son delatados por el siguiente hadiz:

Lo que más le gusta al Shaytan es el mezclar la mentira con la verdad.

Por supuesto, cuando ven a un sufí verdadero se cambian de acera, al igual que el Shaytan de sayyidina Umar – que Allah esté satisfecho de él – se cambiaba de acera cuando le veía venir.

Cuando estás rezando en filas se pasan más tiempo en corregir las posturas de los otros que en hacer el salat con la debida atención.

No digamos nadas de las tiendas puritanas, donde como fetiches se venden todos esos libros y CDs adoctrinantes, esos hiyab negros con guantes incorporados, esos babis para hombres que hacen juego con una barba larga y ancha, en fin todos esos símbolos de una vida “devota” volcada al espectáculo teatral llevado a las calles: El “Din de la larga barba y el color negro”

Los intermediarios de los que ellos niegan el “tawassul” han sido sustituidos por AlBani y Abdul Wahab. De hecho, en realidad, ellos escogen a estos dos como intermediarios ante Allah, pues ellos han inventado una doctrina nueva, la cual nunca antes había salido a la luz. Siguen a Albani y Abdul Wahab, pero no siguen a Rasul, pues ambas cosas son incompatibles la una con la otra.

Y ¿cómo no? Los “hadices” inventados. Antes de escucharnos, y no os digo como respondimos a esto, alguno de ellos nos dijo que las mujeres se vestían así de negro porque Rasul – sobre él la plegaria y la paz – había visto a mujeres así vestidas en el Yanna cuando realizó el Mi’ray (ascensión celeste). Dijo Rasul:

Aquel quien diga algo que yo no he dicho que se prepare para el Yahannam

Nada que ver con la verdadera pureza, la cual exige del musulmán que en lugar de que vigile demasiado los actos externos, vigile las intenciones las cuales se encuentran en su corazón.

Nada se vé en esta gente de las marcas de la verdadera piedad: husnu-d-dan (bien pensar), sinceridad, desprendimiento, mesura en las palabras y actos, generosidad, valentía de corazón, inteligencia y sobre y ante todo, nada se ve de humildad en ellos. Hadiz:

El orgullo es el pecado del Shaytan
Ciertamente Allah no mira ni vuestros cuerpos ni vuestras apariencias, sino que mira vuestros corazones. (Sahih Muslim) 
Salam




jueves, 29 de diciembre de 2011

Hikam de la Tariqa 'Alawiyya

Aquel quien practica nuestro Din a la manera de nuestros honorables antecesores, Allah le gratificará con una recompensa fuera de todo cálculo.

Aquel, quien siguiendo los caprichos de su nafs, se deja dominar por ella, será tomado por una ceguera que le llevará a la destrucción. – El Enviado - sobre él la plegaria y la paz – dijo:

El nafs es peor que setenta chayyatins

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Zineb Badr - Hablando con la mujer VI

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Es sabido que en esta época la mujer se encuentra rodeada por multitud de productos materiales que debilitan su corazón. Sin embargo, sabemos muy bien que es este corazón el motor vital del ser humano. Concretamente, la mujer tiene una naturaleza más débil que la del hombre cara a las atracciones del mundo material.

Si ella no desarrolla su conocimiento de la religión no podrá ser suficientemente fuerte para resistir a las tentaciones las cuales se les presentan en forma de bienes y ganancias materiales. Consecuentemente, y si ella no conoce y se aferra a su religión, todo su entorno se va a provechar de ella y de su falta de personalidad. Es de esta manera que podemos considerar al Islam como al protector de la mujer.

El consejo que vamos a darla es el conozca la religión hasta el punto de llegar a estar segura de aquello lo cual dice y hace. Asimismo el que busque la verdad, pues el Din está basado en el Islam, Iman e Ihsan. La primera etapa es el Islam; es necesaria la perfección en este primer estadio del Din, pues es ello lo que nos va a permitir llegar al grado del Iman. Podemos decir que al pasar de un estadio al otro, la persona se eleva en conocimiento. Existe una gran diferencia entre el Mu’min y el Muslim, pues el primero conoce los dos estadios del Din, mientras que el Muslim conoce únicamente el primero de los dos. Dice el Libro de Allah:

Dicen los beduinos: Creemos. Di: No creeis. Decid más bien nos hemos sometido pero el Iman no ha entrado aún en vuestros corazones (49-14)

Existe otro paso aún: el del Iman al Ihsan, y es en este último estadio en el cual nos encontramos ante una nueva realidad. El maqam del Ihsan es altamente delicado, precisa de un ser humano puro y sincero. Es por ello, que a pesar que algunos han leído libros sobre este grado, muy pocos son capaces de realizarlo. La mayoría no puede continuar.

La primera cosa necesaria en este maqam es un verdadero guía, ya que en este maqam vamos a aprender completamente el Islam. En los dos anteriores estadios el Islam no es completo, pero en el Ihsan alcanza su cumbre y totalidad. Cuando estamos en el maqam del Iman, casi nos hemos desembarazado del Chaytan, en efecto el Mu’min puede llegar a ser más fuerte que él. Sin embargo, en un hadiz de Rasul – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

A-n-nafsu ajbaz min saba’ina chaytan – El nafs es peor que setenta chaytanes.

Al chaytan le podemos decir a’udu bi-l-Lahi mina-s-shaytani-r-rayim y se va, pero con el nafs no podemos hacer lo mismo. ¿Qué es necesario para educar el nafs en este caso? Es necesario el guía, ya que a éste Allah le ha puesto especialmente para educar al nafs y no contra el chaytan, ya que para éste nos debemos servir nosotros mismos. Sin embargo, es muy duro conocer el nafs y para ello necesitamos de un guía quien nos ayude a ello. Claro, un verdadero guía y no …

Man ‘arafa nafsahu ‘arafa Rabbahu – Quien conoce su nafs, conoce a Allah

Esto que acabo de exponer no es sino el comienzo de las explicaciones con las cuales seguiremos hablando del Ihsan. Se trata pues una pequeña toma de contacto. Este Ihsan es el maqam de Jadiya, Aisha, Fatima Sahra. In sha’a Allah vamos a hablar de cómo ellas han estado en este maqam.
Continuaremos…

Los errores wahabi y salafi

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima



En la misma línea de la entrada anterior, vamos a consagrar esta al principal caballo de batalla esgrimido por wahabis y ciertos grupos salafis: - su excusa de pretender purificar el Din de todas aquellas actitudes las cuales , según ellos, han venido dañando a través de los siglos la auténtica y legítima práctica del Din -.

No somos especialista en historia, aunque si sabemos encontrar las fuentes adecuadas cuando nos lo proponemos. Sin embargo, el carácter de esta entrada no demanda un análisis histórico específico, simplemente porque aquello lo cual buscamos demostrar se encuentra implícitamente en los postulados pueriles de aquellos quienes, presentándose a sí mismo como regeneradores del Din, no demuestran ser, en realidad, sino unos de sus más destacados y enconados detractores.
Curiosamente, mientras que sus intenciones permanecen inconfesables, la metodología utilizada es pueril: el recorte sistemático de todas aquellas palabras del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, las cuales presenten un carácter claramente espiritual (Ihsani).
Al estar dichos hadices inevitablemente representados en todas las colecciones, y por consecuente no poder anular todas, entonces la técnica utilizada pasaba por declarar sospechosas o débiles todas aquellas colecciones las cuales se encuentran en gran medida consagradas a hadices cuya materia es el Iman y el Ihsan. Un ejemplo de ellas es la “Yami’a-s-saguir” del Imam Yalalu-d-din Suyuti, aunque en toda evidencia no sea esta la  única. Con el paso del tiempo todas estas colecciones podrían quedar de tal manera olvidadas que en ese momento ya no existiría necesidad alguna de declarar débil hadiz alguno. ¡Qué método tan torpe! Dichosamente, su radio de influencia, aunque mundial gracias a Internet y a los petrodólares, ha quedado restringido a una parte de la Umma.
Afortunadamente, y a pesar de estos sibilinos intentos, las otras colecciones han sido conservadas, ya sea en un país árabe u otro, y algunas de ellas han sido traducidas a lenguas occidentales, fundamentalmente al francés. Una colección llamada “Kanz al-Ummal” ha llegado a recoger 40.000 hadices provenientes de todas las colecciones sahih. Ya hace 100 años, el chayj al-Alawi hacía referencia a dicha colección, a fin de demostrar la autenticidad de un hadiz y que su carácter de auténtico fuera admitido por todos. Era pues, al comienzo del siglo XX, el Kanz al Ummal, una colección de referencia para todos los ‘ulama de la Umma.
Ahora vayamos a seguir analizando el resto de la metodología “purista” la cual se ha introducido fundamentalmente  tomando como base el adoctrinamiento de jóvenes, buscando el apoyarse en el natural “extremismo” juvenil.
Una vez que el número de hadices ha sido “recortado”, y que el número de aquellos los cuales dan una visión elevada y completa del Din, han sido reducidos al mínimo, es en ese preciso momento que nuestros torpes deformadores consideran que pueden comenzar a esgrimir: “No se puede hacer nada que Rasul no hizo”.
Evidentemente, este razonamiento pueril queda anulado por las palabras del propio Profeta, quien dejó abiertas las puertas de la innovación loable, a la vez que cerró aquellas de la innovación dañina en este hadiz:
 De Yarir ibn Abdallah r.a. se transmitió que dijo:

"Estábamos a media mañana con el Mensajero de Allah- sobre el la plegaria y la paz - cuando vino a él una gente casi desnuda y harapienta, con sus espadas al cuello. La mayoría o todos ellos eran de la tribu de Mudar. El Mensajero de Allah se conmovió profundamente por la pobreza que vio ellos. Entró en su casa y salió para ordenar a Bilal que llamara a la oración. Y después de rezar habló a la gente diciendo: (-¡Oh hombres! Temed a vuestro Señor, que ha creado a todos de un mismo ser, generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Allah, Aquel por el que pedís y guardaos de romper los lazos consanguíneos! Y Allah observa lo que hacéis-.)* (Completó el áyat).

Después recitó otro áyat del final del sura: 'La Reunión':

(-¡Oh creyentes! Temed a Allah y que cada uno vea lo que aporta para el día del Juicio.

Qué dé sádaqa el hombre de sus dinares, o de sus dirhams, o de su vestido o trigo o dátiles!)- Hasta decir: (-¡Aunque sea medio dátil!-)

Y vino un hombre de los auxiliares de Medina con una bolsa pesada llena de dinero que casi no podía con él. Después lo siguió la gente hasta que vi dos montones de comida y ropa. Y entonces vi relucir de alegría el rostro del Mensajero de Allah sws de forma pura y brillante. Pues dijo: -Para quien establece una buena costumbre en el Islam, la recompensa de su acción y de la de quien sigue su ejemplo, sin que disminuya nada la recompensa de los que la siguieron. Y sobre quien establece una mala costumbre en el Islam, cae su falta y la de los que la siguieron sin que disminuya nada la de ellos-." (Lo relató Muslim)
Así pues, se ve claramente que las innovaciones loables tienen una enorme recompensa de la parte de Allah. Probablemente este punto merezca una entrada aparte a fin de explicar cuáles son y pueden ser dichas innovaciones loables de las cuales pondremos tres ejemplos que pasaremos analizar en otra ocasión:
1/ la recopilación del Qur’an en un libro – obra terminada por sayyidina Uzman – que Allah esté satisfecho de él-.

2/ Los cuatro madhabs : Hanafi, Hanbali, Shafi’i y Maliki.

3/ La celebración del Mawlid.

Así pues, desenmascarados sus torpes argumentos a través de uno de los libros de hadices admitidos por ellos mismos, el Sahih Muslim, sigamos analizando sus torticeras palabras, los cuales han encontrado eco en bolsillos sedientos de dinero.

Una vez reducido el número de hadices al mínimo y una vez argumentado el que no se puede hacer nada que Rasul no hizo, queda entonces reducir el Din a una simple ciencia matemática en cuyo desarrollo y cálculos entran únicamente en acción cinco factores: Permitido, Prohibido, Recomendable, Reprehensible e Indiferente. Y lo que es peor: el Islam queda reducido a la Shari’a, el Iman a la shahada y el Ihsan a nada, dejando así más del 80 por ciento del Din fuera de consideración, y con el tiempo, si ellos les fuera posible, fuera del conocimiento de sus desafortunadas víctimas.
He aquí hermanos/as, la religión a la carta de wahabís y salafis: una caricatura grotesca del verdadero Islam. Como no, para extender estos pueriles conceptos, se debe recurrir a una maquinaria de Dawa bien organizada y financiada por el producto wahabí por excelencia: “el Oro negro”, el cual, como si de una ironía del destino se tratara, es negro y se extrae de las entrañas de la tierra. Signos negativos donde los haya: “el color negro y su extracción de las entrañas de la tierra”, constituyen la maquinaria de guerra de esta desviación llamada wahabismo y/o salafismo.
Los indios talladores de cabezas no podrían haberlo barruntado mejor. Un Islam bonsái, reducido, decrépito, manejable, de bolsillo.
Con esta reducción del Islam a unas simples y pueriles normas, susceptibles de ser estudiadas en cursos de verano y/o en coleccionables DVD por cada uno y cualquiera de los más ignorantes de la Umma, se puede crear un ejército de “sabios” predicadores los cuales extiendan el “Din” a golpe de amenazas y/o de talonario.
Reducido pues el Islam al aspecto más exterior de la Shari’a, ¿dónde pues emplazar la piedad y la espiritualidad? Se trata de una pregunta la cual tiene una respuesta inmediata y matemáticamente simple: un musulmán piadoso es aquél quien más y mejor cumple la Shari’a.
Los valores islámicos de la piedad, la espiritualidad y el conocimiento quedan reducidos para ellos en una simple ecuación según la cual, aquél quien más rece en la mezquita, quien más Dawa realice, quien mejor se vista y quien mejor anatemice al resto de los musulmanes, serán el hombre o la mujer más píos, cuyo ejemplo habrá que seguir.
Ahora, el musulmán verdadero es el torticero que acusa a sus hermanos de desviación, el que más larga se deje la barba, el que mejor se ponga el babi (vestido ancho), y por supuesto, aquellas mujeres quienes más imperdibles lleven en el hiyyab y las que mejor se tapen las caras y las manos con las consabidas prendas compradas en tiendas al efecto.
Para estas gentes ya no tienen ningún valor las cualidades que embellecen a un musulmán, a saber: la sinceridad, la veracidad, el amor, el buen carácter, la generosidad, la misericordia, el estudio de la espiritualidad, el desapego de los bienes mundanales, el recuerdo de Allah y otros tantos etcéteras que ellos han olvidado voluntariamente y que quisieran hacer desaparecer del corazón de los musulmanes.
Como todas estas virtudes se han encontrado en muchas ocasiones abanderadas por “las gentes del pueblo”, es decir, los sufís, es ahora el sufismo, el verdadero sufismo, el enemigo a batir, la secta más desviada, por supuesto siempre para ellos.
De ahí el odio instintivo y diabólico de estas sectas hacia el sufismo. Cuando hablan de sufismo, pierden los papeles: insultan, maldicen, nerviosamente pronuncian sus improperios al ejemplo de las gentes más vulgares que uno pueda encontrar.

Porqué, en eso si les concedemos tener un poco de inteligencia: han localizado muy bien donde está el enemigo. Este enemigo les acosará, les seguirá, les desestabilizará, hasta que no les quede resuello y no puedan respirar, con la ayuda y el permiso de Allah. Hasta que toda la religión sea de Allah, como dice nuestro Libro.

Salam

domingo, 25 de diciembre de 2011

El Dinero - Din-Ero - La religión de estos tiempos

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima
 

Bolsillos de oro y religión de hierro.

Dijo Rasulu-l-Lah – sobre él la plegaria y la paz - :

En los últimos tiempos la religión de las gentes será la de amasar la mayor cantidad de dinero posible.

Efectivamente, esto es así en la actualidad. Y tanto se ha extendido dicha religión que ha irrumpido brutalmente en nuestro Din, llegando incluso a condicionar en una gran parte la enseñanza misma del Islam.

Hemos dicho en más de una ocasión, que la mayor parte de las divergencias doctrinales existentes entre los musulmanes, se han producido a partir de la ruptura del califato turco y el paso traumático a las nacionalidades de los países árabes. Para que todo ello haya podido realizarse, la historia reciente nos muestra, como en gran parte de dichos países, en el momento de su constitución, los gobiernos se encontraban “comprados” por el imperio inglés y el incipiente imperio USA, como no, ambos sufragados con capital sionista, como nos enseña el hadiz:

Dos naciones ayudarán a los judíos en los últimos tiempos: sus nombres serán Amirika wa Inkilatirra.

La aparente “vuelta a los orígenes piadosos” del Islam proclamada por el wahabismo, no ha sido sino una excusa para tomar “el mando” del Din, aprovechando el oro negro el cual se encontraba, aún en ciernes, guardado en el seno de su tierra. Riquezas enormes contrastan con la pobreza de gran parte de la población y miserables pagas recibidas por aquellos emigrantes de países musulmanes de segunda categoría (yemenís e indonesios). ¡No digamos como se las gastan en las noches marbellís! Es por ello que en el encabezamiento de la entrada hemos dicho: “Bolsillos de oro y religión de hierro”. Claro, la religión de hierro es para los súbditos y el oro para ellos.

Como bien ha dicho nuestro hermano Mustafa Ali de Chile en un comentario suyo puesto en Facebook.

El Mufti Hanbali en La Meca, El Sheij Muhammad bin `Abdullah bin Hamid (1295 d. H.) Dijo en su libro as-suhub al-wabilah (Las nubes cargadas), en la página 276 sobre el líder del movimiento wahabita:” Si, el fue impugnado y refutado abiertamente y no pudiendo matar a su contrincante, enviaba a un asesino a sueldo para matarlo en su cama o en la noche en la plaza del mercado, porque él creía en la blasfemia que era licito derramar la sangre de quienes se le oponían”.

¡A’udu bi-l-Lah, como se las gastaban y se las gastan algunos!

Por no hablar del deporte wahabí por antonomasia: el recorte sistemático de hadices que no interesan, los cuales han sido sahih durante catorce siglos, pero que ellos, a golpe de chequera, han “conseguido” convertir en débiles.

Es un hecho, triste, y no obstante verídico, que los diferentes y divergentes puntos de vista sobre la doctrina islámica, se expresan a través de medios de información, los cuales no podrían trabajar sin el apoyo de importantes cantidades de dinero.

Evidentemente, en los nuevos países islámicos post-jalifato, los ‘ulamas mejor posicionados, en cuanto a medios de expresarse se refiere, son aquellos quienes han guardado una óptima relación con el gobierno corrupto de turno. Y, aunque no queramos ni tengamos derecho a generalizar aquí, en cuanto a países y ‘ulamas, ello es así en una gran parte de las situaciones.

Es así que, nuestra generación, la cual gusta cada vez menos de leer y más de mirar TV y pasearse por Internet, aprende una religión a la carta, enseñada por los “’ulama” del nuevo Din – el Din-Ero.

Gracias a Allah, existen honrosas excepciones. Pero estas excepciones constituyen una minoría.

Oímos por aquí y por allí: “Los ‘ulamas dicen, los ‘ulamas hacen…”; pero no oímos sino poco: “Rasulu-l-Lah dijo esto o aquello y…”.

Y esto no acaba aquí ni mucho menos. Es así como empezó, pero, ¿cómo nuestros enemigos sionistas iban a realizar la mitad del trabajo y dejarse la otra mitad en el tintero?, mejor dicho, en el monedero.

Una vez extendido el Din-Ero, a través de los “ulamas oficiales” de los gobiernos corruptos, quedaba otro golpe para asestar: cargarse la chari’a y la espiritualidad mediante de la creación, a través del inestimable apoyo “moral” y financiero de la masonería, de grupos “progresistas y seudosufies”. Es ahí, a la formación de estos rentables grupos que había de dirigir la mitad de la “inversión”. Lo llamamos inversión puesto que si ya el beneficio de una inversión financiera es cristalizado en la recogida de dividendos, los dividendos financiero-"espirituales" de esta transacción, en esta ocasión, bien podrían sder cualificados de “dividen-en-dos”, es decir “destrucción del Din”.

El acudir al sentimentalismo primario de la nafs del ser humano, debería hacerse en este caso, a través de medios de financiación menos evidentes, pero no por ello menos reales y efectivos. Y ello debía hacerse con la "desinteresada ayuda" de los países pseudo-progres y de la masonería ubicada, tanto en Europa, como en todo el continente americano.

Esta nueva versión del Islam “osado, atrevido, renovador, feminista, leninista o hippy”, pasaba por dividirse en dos frentes: pseudo-sufismo y progresismo. Los nuevos ‘ulamas del progresismo se llaman ahora “expertos”. Estos expertos, quienes lo mismo te cosen una camisa que te fríen una tortilla, constituyen una casta multiusos de ignorantes en acción, los cuales pueden hablar a troche y moche de cualquier cosa mientras den la imagen de liberales y democráticos. Aludiendo a la sacrosanta, masónica, kafir y sionista “libertad de expresión”, pueden decir lo que quieran: opinar, blasfemar e incluso auyar a la Luna cual hace el lobo. Dice el hadiz:

En los últimos tiempos vendrán gentes cuyas palabras serán como las de los ángeles y los corazones como el de los lobos.

La subvención de los expertos debía pasar a través de fundaciones, institutos y otros lugares de bien gastar y mal vivir.
En cuanto a los pseudo-sufis, ya se vistan de verde, rojo o blanco, son aquellos “expertos” cuyo fin es el de atraer como las moscas a todos aquellos amantes de lo raro, tocados exóticos y danzas ancestrales. Financiados como no, por los gobiernos de turno, su finalidad es el dar una execrable imagen del sufismo verdadero. Ya sea en España, Chipre, USA, Sudamérica o cualquier otra región, el pseudo-sufismo ha ocupado el plano mediático el cual correspondía al verdadero sufismo de hace un siglo. Con la diferencia que el medio de conocimiento y extensión del sufismo auténtico hace 100 años, era el amor del pueblo y el respeto de los ‘ulama hacia él; siendo ahora por contraste los medios de información a través del apoyo de editoriales financiadas, como no, por los mismos que han financiado el progresismo.

Con todo ello, sabemos por experiencia personal, que tanto el verdadero Islam como su expresión en el sufismo, han sido guardados por gentes temerosas de Allah y desapegados del dinero. Gentes de corazón puro y bolsillo generoso existirán siempre, pues son ellos los verdaderos guardianes de la tradición religiosa islámica. Dichas gentes no disponen, ni buscan disponer, de medios económicos para extender le religión, pues su corazón es rico en los favores de Allah y pobre de las miserias de esta mundo. Sin embargo, esta situación no constituye un problema para ellos, pues solamente necesitan de Allah. El verdadero problema es para el resto de la Umma, es decir, para aquellos quienes no han tenido la ocasión de encontrarse con ellos en el transcurso de sus vidas.


Dijo el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wa salam:

"El Islam comenzó como algo extraño, y volverá como algo extraño..., por lo que se anuncia la buena nueva a los extraños". [1]

En otro relato se dice: "Oh Mensajero de Allah, ¿Qué son los extraños?" Él, (sallallahu 'alayhi wa salam) replicó: "aquellos que son firmes en la justicia en un momento en que el pueblo está corrompido." [2]

En otra versión Él ( sallallahu 'alayhi wa salam) dijo: "aquellos que corrigen lo que la gente ha corrompido dentro de mi Sunnah" [3]

1 - Recogido por muslim
2 - Tahawi en al-Mushkil (298 / 1)
3 - Tirmidhi (2765), Tabarani en al-Kabir (16/17), al-Bazar (3287) y otros.


Eso sí hermanos, a estas gentes de Allah no los busquéis ni en la TV ni en la radio, ni en la mayor parte de los libros editados en la actualidad, pues ellos no practican ni practicarán nunca le religión del Din-Ero. Poneos la mochila, viajar, gastar un poco de dinero en desplazaros para aprender el Din, pues ellos no os van a venir a buscar, eso os corresponde hacerlo a vosotros.

He visto a muchos ‘ulamas que dicen a Allah servir

Mas si huelen que el rico esta para morir

Y oyen que su dinero empieza a retiñir

Por quien ha de tomarlo empiezan a reñir

Salam

sábado, 24 de diciembre de 2011

Zineb Badr - Hablando con la mujer - V -

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Dice el Qur’an:

El os ha creado de una sola nafs del que hizo a su pareja para que encontrara sosiego e intimidad (7-189)

Es por eso que podemos decir que la mujer no se encuentra lejos del hombre. Ella se separa de él por el trabajo propio que le ha sido asignado; sin embargo, al final, ambos se encuentran unidos en el mismo camino. Ella tiene su deber y el hombre tiene el suyo. En ocasiones, aunque ejecutan tareas exteriormente distintas, el trabajo de la mujer es equiparable el del hombre. Pongamos pues un ejemplo:

En tiempos de Rasul – sobre él la plegaria y la paz -, las mujeres le argumentaron diciendo que ya que los hombres iban al Yihad y recibían por ello una gran recompensa, qué iba a ser de ellas al no poder acceder a dicho mérito. Rasul dijo: “Si os ocupáis de los hijos o estáis encintas recibiréis la misma recompensa que la de los hombres que van al Yihad”.

Este es un ejemplo que muestra el hecho que de cara al mérito de las acciones y a la recompensa de Allah, la mujer se encuentra al nivel del hombre.

Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) dijo varias cosas relativas a la mujer, por las cuales ella debe comportarse con un cuidado especial en cuanto a sus acciones:

Temo por mi Umma a causa de la mujer, pues si ella no está bien puede llegar a destruirla.

El día que Rasul subió al mi’ray contemplando el Yahannam observó que la mayoría de sus moradores eran mujeres.

Con respecto al primer hadiz, podemos decir que se refiere a las mujeres quienes se muestran negligentes en sus obligaciones. Realizan actos los cuales la religión no les ha permitido. La mujer está obligada a aprender la religión, y no lo hace; a veces realiza trabajos irrespetuosos con su condición femenina. Suspira por igualarse al hombre al estilo del kufr. Olvida sus obligaciones como madre y esposa, etc.

En cuanto al segundo hadiz, Rasul preguntado por el motivo de que la mayoría de los habitantes del Yahannam serán mujeres, dijo:

Porque ellas están siempre en contra de sus esposos.

Evidentemente, en este hadiz el Profeta se está refiriendo a un hombre quien sabe comportarse como tal, no a un ignorante o a alguien que reniega de sus obligaciones familiares, estando, por ejemplo, todo el día fuera de casa, dejando a su familia en el abandono.

La mujer estará muy cerca de Allah si sigue los consejos que le vamos a dar.

Lo que Allah quiere de nosotras es el que Le conozcamos. Pero si la mujer tiene a su alrededor mucha fitna con la sociedad y el mundo que le rodea, difícilmente se puede concentrar en este fin. Es por ello, que la aconsejo, si le es económicamente posible, el permanecer en casa con su familia a fin de encontrar el estado de tranquilidad de espíritu que la permita acometer esta empresa.

El hadiz dice:

Man kana li-l-Lah, kana-l- Lahu lah.   Quien es por Allah, Allah es por él.

Queremos que la mujer esté cerca de Allah y lejos del Chaytan. Este muestra siempre las cosas bien adornadas para que las gentes le sigan, pero sus insinuaciones son falsas y traicioneras. Si la mujer no conoce su religión, Chaytan tiene  el camino fácil para llegar hasta ella, pero si ella es sólida en su Din, el diablo no tiene nada que hacer.

Este es únicamente un primer consejo. Seguiremos en otra ocasión completando nuestros consejos, para dar claves sobre el comportamiento a seguir de parte de la mujer a fin de aproximarse a Allah.
Continuará...
Salam

viernes, 23 de diciembre de 2011

Aspectos olvidados de la Sunna

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima



Cuando se habla sobre la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, siempre se suele hacer desde la perspectiva de referirse, por un lado a sus palabras, y por otro lado a numerosos de sus hechos.



Sin embargo, muy raramente, por no decir casi nunca, hemos observado referencias a ciertos hechos de su vida, pues la mayoría de aquellos quienes tratan o escriben sobre la Sunna, entienden que ello se trata de acontecimientos únicamente aplicables a Rasul como tal. Es cierto, que en muchos casos, como sus matrimonios, disposición del tiempo o prerrogativas concedidas por Allah en tanto que Profeta, ello es así como se debe considerar. No obstante, si tomamos ciertos acontecimientos, interpretados por la mayoría como prerrogativas de Muhammad, la barrera que los separa del hecho de constituir una Sunna para el resto de su Comunidad no está tan claramente definida. Vamos a poner dos ejemplos de esto:



Es cierto que sayyidina Muhammad (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) recibió la Revelación a título personal, es decir, solamente él recibió el Qur’an; ello a los cuarenta años de vida. Existe aquí un hecho el cual escapa a la mayoría de los comentadores: si bien el hecho de recibir la Revelación es una prerrogativa únicamente de nuestro amado Profeta, el detalle de haberla recibido a los cuarenta años es asimismo extrapolable a los musulmanes.



Dichos cuarenta años, en el caso de aquellos quienes han adquirido conocimiento, es una Sunna. Salvo casos extraordinariamente excepcionales, dicha edad significa la entrada al mundo del conocimiento y la hikma. Por mucho que se haya avanzado en el aprendizaje de las ciencias islámicas, antes de esa edad, ninguno puede aplicarlas o explicarlas de una forma consecuente y constructiva.



Tenemos un ejemplo de ello en la vida de los sahaba. Muchos musulmanes sunitas sienten terror ante un determinado hadiz, del cual se sirven los shi’itas para reclamar los derechos de sayyidina ‘Ali. La mayoría de los sunitas, embarazados ante el hadiz, intentan pasar de largo y no hablar demasiado de él. Sin embargo, su explicación es simple, cuando nos concentramos en la Sunna de los cuarenta años. Dice el hadiz:



Ana madinatu-l-‘ilm wa ‘Ali babuha   Yo soy la ciudad del conocimiento y Ali es su puerta.



Cuando Rasulu-l-Lah falleció, la jilafa recayó sobre sayyidina Abu Bakr – que Allah esté satisfecho de él -. Con muy buen criterio, los principales sahaba, encabezados por Umar Ibn al Jattab, escogieron a Abu Bakr como jalifa. Recordemos que el mismo Profeta le había encargado el dirigir el salat durante sus últimos días, convaleciente como se encontraba antes de su fallecimiento.



Ahora bien: ¿cómo pues conjugar dicho acontecimiento con el hadiz en el cual se le declara a sayyidina Ali como el acceso obligatorio al conocimiento detentado por Rasul? La respuesta la encontramos en la Sunna de los cuarenta años.



Cuando Rasul recibió la Revelación, Ali contaba con diez años. Cuando nuestro santo y amado profeta falleció, Ali contaba con 33.



Otro aspecto olvidado muy frecuentemente es el de la emigración. Sabemos que Rasul emigró a Madina. Este hecho es tratado fundamentalmente como una prerrogativa del Profeta, un acto único e irrepetible dentro de la historia del Islam.



Ahora bien, se da el caso de que muchos de los salihin han estado obligados a emigrar, fi sabili-l-Lah, de sus comarcas natales hasta otras lejanas a fin de aprender la Ciencia del Interior, por no hablar de algunos ‘ulama de la Ciencia del Exterior, quienes se vieron forzados a emigrar por la misma razón. Sin embargo, estos últimos, en su gran mayoría, no conocen que su emigración es un signo de su proximidad al Profeta. En realidad, el emigrar por el Din, es una característica de muchos de aquellos quienes se han revestido de gala con la Sunna y el amor al Profeta, siendo esta Sunna indicio de su muhammadianismo, aunque no obligatoria de cumplir, no quieriendo decir con ello que el hecho de no haber emigrado sea crucial hasta el punto de descartar a alguien del privilegio de encontrarse entre los seguidores adelantados de nuestro amado Profeta.



Este análisis de los aspectos de la Sunna aquí tratados no ha sido realizado como fruto de la opinión personal, sino como consecuencia, tanto de las palabras de mi shayj, como de acontecimientos, los cuales sin haberlos buscado, nos hemos visto obligado a vivir.



No vamos a centrarnos en nuestra persona y los acontecimientos vividos, pues ello no constituye el fin de esta entrada, no siendo ni tan siquiera interesante desde el punto de vista de lo tratado. Sí conocemos a hermanos, quienes a pesar de ellos mismos, se han visto impelidos a emigrar para buscar la verdad, dejando a un lado la prometedora vida material que se les presentaba. Sin duda, recibirán su recompensa por ello, más habida cuenta, cuando algunos de ellos, aún están “pagando” desde el punto de vista material, el precio de su emigración. ¡Qué Allah les bendiga y les dé Su ayuda!.



Salam




lunes, 19 de diciembre de 2011

Diccionario para eruditos - Principio de Revelación progresiva

Dícese del principio sin principios. Dícese de los "eruditos de la idiotez", quienes negando los madhabs, atacan a los sabios y absuelven a los pedantes subvencionados por fondos judeosionistas. También llamado socialismo talmúdico.

Dícese de la negación sistemática y disparatada de la validez de la Chari'a. Dícese de la llamada al desorden. Dícese de quienes se disfrazan de "madres" benevolentes diciendo que su versión esperpento-pueril es la única válida. Dícese de la doctrina de quien se declara progresista para así cambiar la Chari'a su antojo, el gusto de ateos y a la conveniencia de su bolsillo. Dícese de la doctrina inventada por los usurpadores de apellidos ajenos.

Sinónimo de Anarquismo místico, Islam para ateos, Feminismo islámico y otros comics.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La intercesión - un gran bien para los musulmanes

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima
 

Uno de los pilares del extravío en materia de Din, siempre y cuando dicho extravío es orquestado y dirigido hacia un fin específico, es el tratar de debilitar la persona y prerrogativas del Profeta – sobre él la plegaria y la paz - . La táctica de acoso y derribo, consiste en rebajar la persona de Rasul hasta la categoría de cualquier mortal, quien por azar hubiera sido escogido, los ojos vendados, entre otras papeletas dentro de un recipiente. Y aquí curiosamente, los haramistas y progresistas se dan las manos; frotándoselas después, si por ventura los incautos vienen a caer en la red. Por supuesto, como no, ambos han emprendido el ataque contra la intercesión del Profeta de cara a los musulmanes ante Allah. 

Dicen: “Nosotros no necesitamos de la intercesión de nadie puesto que “nos las arreglamos solos ante Allah”. Señores, llegar a estar ante Allah; solamente ante El, es un privilegio que ustedes no merecen y del que ustedes no pueden disfrutar. El Soberano, no recibe a cualquiera en Su corte; mucho menos a psicoanalistas, amigos de los homos, herejes, devoradores de patas de cordero en las noches de Marbella y petromusulmanes. Es decir, en Su corte, no son admitidos ni haramistas ni progresistas, pues ninguno de ellos ha cumplido los requisitos para una distinción tan noble. 

Rasul, como dice el hadiz, ha sido creado de la Luz de Allah, y con dicha Luz han sido creados los cielos y la tierra, incluido el ‘arsh (Trono). Pretender rebajar su naturaleza, aunque ello solamente sea posible hacerlo de una manera dialéctica, es una enorme transgresión frente a Allah, ya que se menosprecia la importancia y magnitud de Sus hechos. 

La intercesión de Rasul, llamada shafa, está contemplada en numerosos hadices sahih, y es una de las prerrogativas exclusivas de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – con respecto a los otros profetas y enviados. Sin embargo, la cosa no queda solamente ahí, sino que un hadiz sahih nos dice como los salihin de la comunidad musulmana, podrán interceder por cincuenta de la Umma en el Yawma-l-Qiyyama. En otra ocasión nos ocuparemos de la intercesión de los salihin; hoy nos ocuparemos únicamente de la del profeta Muhammad. He aquí los hadices los cuales nos hablan de su intercesión (shafa). 

Mi intercesión en favor de aquellos quienes hayan cometido pecados mayores estará exclusivamente reservada a las gentes de mi comunidad”. (Tirmidhi, Abou Dâoûd, Ibn Mâja) 

Abdallah Ibn ‘Omar  ha relatado que El Enviado de Allah – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho:
He debido escoger entre la intercesión y la entrada de la mitad de mi comunidad en el Paraíso. He escogido la intercesión puesto que ella es más general y satisfactoria. Ella no está reservada a los primeros creyentes, sino que concierne a todo pecador quien ha cometido malas acciones y se haya arrepentido. (Ibn Maja)
Según Abu Hudayfa y Abu Hurayra, el Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho: 

Allah – exaltado sea – reunirá a las gentes. Los Creyentes permanecerán de pie hasta que se haga llegar el Paraíso muy cerca de ellos. Ellos irán entonces al encuentro de Adam – sobre él la paz – y le dirán: “Padre, pide por nosotros a tu Señor que nos sean abiertas las puertas del Paraíso”.

Adam les responderá: “¿Qué os ha hecho salir del Paraíso sino es la falta de vuestro padre? No, no es a mí a quien le ha sido dado dicho honor. Id más bien a encontrar a mi hijo Ibrahim, el amigo íntimo de Allah”

Ellos irán pues a encontrar a Ibrahim quien les dirá: “No es a mí a quien corresponde este honor. Yo no he sido el amigo íntimo de Allah sino detrás de un velo. Id más bien a encontrar a Musa a quien Allah ha dirigido directamente Su palabra”.

Irán a ver a Musa quien les dirá: “No es a mí a quien corresponde este honor. Id a buscar a Isa, el Verbo de Allah y Su espíritu”.

Jesús les dirá: “No es a mí a quien pertenece dicho honor”.

Ellos irán entonces a ver a Muhammad quien se levantará y he aquí que le será permitido abrir las puertas del Paraíso. (Sahih Muslim) 

Según Abu Hurayra, el Profeta ha dicho : 

La wasila es el grado más elevado en el Paraiso (Sahih Muslim) 

Según Abdallah Ibn ‘Amr Ibn Al ‘As, el Profeta ha dicho: 

Pedid por mí la Wassila, pues es un grado del Paraiso que está reservado a uno solo de los siervos de Allah. Y yo deseo ser ese siervo. Mi intercesión será en favor de quienquiera haya pedido a Allah el concederme la Wassila. (Sahih Muslim) 

No me saluda nadie sin que Allah me devuelva mi espíritu para que yo le devuelva el saludo (Abu Dawd)  

A aquel quien rece sobre mi (Allahumma salli ‘ala Muhammad), Allah lo hará por él diez veces (A-t-Tirmidi) 

He aquí una demostración de la validez y necesidad de la intercesión de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – hacia nosotros. 

Podemos concluir, que después de todo esto, aquél quien dice expresamente: “Los musulmanes no necesitan de intercesión” está cometiendo un enorme pecado contra la Fe (Iman), el cual le podrá llevar a la perdición eterna, si no se arrepiente como dice el profeta, a fin de que éste pueda interceder ante él, y en virtud de esto ser perdonado por Allah. Aunque, considerando bien el asunto, puede ser que se trate de gente quienes no merezcan dicha intercesión y en cuyo destino no se encuentra. Barruntando pues que ella no les vaya a llegar, se empecinan por negarla y tratar que otros corran su suerte y les acompañen en su desgracia. Allah sabe más. 

Que Allah preserve a la Umma de los corruptores y mentirosos sobre el Din, que Allah nos haga sabios y bien guiados. Que Allah destruya a los enemigos de Rasul y de la Umma, sean quienes sean y procedan de donde procedan. Amin. 

Salam