jueves, 31 de julio de 2014

Doctrina del Chayj al Alawi sobre el salat y el significado de la plegaria funeraria

A-s-salamu 'alaykum:

He aquí la doctrina del Chayj al Alawi sobre el significado interior del salat, así como sobre la plegaria funeraria. No creo que necesite más explicaciones de nuestra parte. El texto es bastante explícito, y aunque condensado y difícil de comprender para algunos, no por ello hay que reconocer que se encuentra provisto de todas las explicaciones necesarias

Con respecto a la fórmula de entrada en el salat (Allâhu Akbar) dice el chayj: 
« El propósito de esta repetición por parte del adorador es que «todos sus instantes estén saturados de la consciencia de la Grandeza Absoluta de Dios».

Sobre la Fatîha dice: «Éste es el íntimo discurso que se requiere específicamente del
adorador en la Presencia Divina, cuando se halla ante su Señor y cuando los Secretos de
la Divinidad fluyen abundantemente sobre él. Las Luces de la Santa Presencia resplandecen
sobre el que alcanza esta Manifestación Divina, y el que La alcanza ha llegado a
un estado de proximidad más allá del cual no se puede ir. Después de esto no queda
más que el intercambio de confidencias. El Pueblo lo llama la Estación del Discurso
Intimo, y en ella los oídos de los Gnósticos se deleitan con lo que les dice el Señor de
los Mundos».

 «Lo mejor que oyen de su Protector Divino es: “¿Deja esta proximidad algo que desear?”,
a lo cual el que está inmerso en las Luces de la contemplación responde: “No, en
verdad, y por ello Alabado sea Allâh, el Señor de los Mundos”, pues ha sido favorecido
más que los demás y ha obtenido lo que su imaginación había sido impotente para concebir.

Al considerar la oración en conjunto, da de ella el resumen siguiente:.

»Cuando ha hecho válida su entrada en el rito de la oración (levantando sus manos y
diciendo Allâhu Akbar) y cuando las Luces de la Manifestación Divina han brillado visiblemente sobre él, comienza a retirarse dentro de sí poco a poco, y su primer gesto de
recogimiento es el de dejar caer sus manos a los lados o de ponerlas sobre su pecho después
de haberlas levantado a la altura de la cabeza. Hace todo esto en razón de su aproximación
a la Verdad, y cuanto más se acerca, más se retira en sí mismo. Primero se pide al adorador que se levante en toda su estatura y que eleve las manos ante la Manifestación de la Verdad que está ante él. Pero, cuando se ha alcanzado un cierto grado de unión y el adorador ha empezado a acercarse progresivamente a la Verdad, su estatura se modifica y su existencia es rebajada y comienza a replegarse como se pliega un pergamino de escritos, a causa de su proximidad a la Verdad, hasta que llega a la extrema proximidad que es el estado de prosternación. El Profeta ha dicho: “Es en la prosternación cuando el siervo está más cerca de su Señor.” En la prosternación desciende desde la estatura de la existencia al pliegue de la nada, y cuanto más replegado está su cuerpo más replegada está su existencia, como lo ha dicho alguien:

Mi existencia se ha aniquilado en mi visión, y me he separado
Del “yo” de mi visión, borrándolo, y no afirmándolo.

»Antes de su prosternación el Gnóstico tenía la estatura erguida de la existencia, pero
después de su prosternación se ha extinguido, borrado en sí mismo y Eterno en su
Señor».

Entre los movimientos de la oración hay una inclinación seguida de dos prosternaciones. Después de especificar que la inclinación significa «anulación de los actos y también de las cualidades (en las Cualidades y Actos Divinos)», dice sobre la prosternación:
«Cuando el adorador ha llegado al grado de prosternación y se ha extinguido con
respecto a la existencia, se prosterna una segunda vez a fin de extinguirse con respecto a
su extinción. Así, su (segunda) prosternación es idéntica a su erguimiento después de la
(primera) prosternación, erguimiento que significa subsistencia».

Tú no ves quién eres, pues tú eres, pero no «tú»

 «Él está prosternado con respecto a la Verdad, erguido con respecto a la creación,
extinto (como se extingue una Cualidad Divina) en la Unidad Trascendente, subsistente
en la Unidad Inmanente. Y así, la prosternación de los Gnósticos es ininterrumpida
y su unión no conoce separación. La Verdad los ha hecho morir con una muerte que no conoce resurrección. Luego les ha dado la Vida, la Vida Infinita, que no conoce muerte»
.
De esta posición final, el Šayj dice:

«Él debe tomar una posición intermedia cuando retorna a la creación, es decir, debe
estar sentado, lo cual está a medio camino entre la prosternación y la posición derecha, a
fin de hacer válidas sus relaciones con la creación. Pues si volviera a las criaturas en un
estado de extinción y anulación no podría hacerles caso. Y tampoco puede regresar a la
creación derecho, esto es, alejado de la Verdad como lo estaba antes de su extinción,
pues entonces regresaría a la creación como una simple criatura y no habría en él ningún
bien y nadie se beneficiaría con su regreso. Debe tomar, pues, una posición intermedia,
y “el justo medio es lo mejor en todas las cosas”. Se dice: “¡Viva el hombre que conoce
su valor y se coloca por debajo de él!” Ahora bien, un hombre no obtiene el conocimiento
de su valor más que en su anulación. Y así la posición sentada es la que se requiere
de él después de su anulación».

En cuanto a lo que desagrada a Dios durante la oración, Ibn ‘Jayr menciona,
entre otras cosas: «Reflexionar sobre lo que es incompatible con el temor reverencial.»

El Šayj dice:

«Toda reflexión es de hecho incompatible con el temor reverencial, el cual (en su
sentido más pleno) no es sino deslumbramiento y maravilla ante la Esencia de Dios. Se
puede meditar sobre las cosas creadas, pero no sobre la Esencia, tal como dijo el Profeta:
“Meditad sobre todas las cosas, pero no meditéis sobre la Esencia, no fuera que perecierais.”
El pensamiento sólo concierne a lo que es creado, pero cuando el Gnóstico ha llegado hasta el Creador su pensamiento se transforma en maravilla. Así, la maravilla es el fruto del pensamiento, y una vez que se ha producido el Gnóstico no debe apartarse de ella ni cambiarla por lo que es inferior. Nunca puede sentir bastante maravilla ante Allâh y, en verdad, el Profeta decía: “Oh Señor, acrecienta mi maravilla ante Ti.” La meditación se exige del faqîr mientras realiza su viaje. Se medita sobre lo ausente, pero cuando Aquel que se buscaba está Presente en Persona la meditación se torna en maravilla. «Estar distraído» y «apartar la mirada» es también detestable. El Šayj dice:

«Estar distraído, para el Gnóstico, es estar ocupado con lo que no le concierne, después
que ha realizado el grado de la Perfección; y todo lo que no sea estar ocupado con
Allâh es tal frivolidad y distracción que no justifica el volver la cabeza hacia ello ni que
se le dedique un solo instante. Las ocupaciones en cuestión pueden estar permitidas para
la mayoría, pero para el Gnóstico se cuentan como malas. “Las buenas acciones de los
Justos  son las malas acciones de los Allegados”; y si incluso las buenas acciones pueden
ser faltas para ellos, ¿qué decir de los otros actos que alteran directamente su nobleza?
Les está permitido manifestar sus luces de este mundo, pero éstas deben estar fuera
de ellos, y no dentro pues los Gnósticos están interiormente siempre con Allâh, y si su
ser interior se ocupara de otras cosas estarían distraídos en Su Presencia.
»En cuanto al “apartar la mirada”, es como si el Gnóstico, después de realizar la
Unidad de Allâh por medio de la visión directa, se volviese hacia otra estación o buscara
algo más que lo que ya tiene, como si, por ejemplo, se dedicara a realizar prodigios con
el deseo de violar para su provecho las leyes naturales y de tener poder, en concurrencia
con la Verdad, para destruir a aquél cuya destrucción desea y para salvar a aquél
cuya salvación quiere. Si Allâh en Su Amorosa Bondad no va a buscarle y le devuelve a
donde estaba, perecerá con los que perecen, puesto que ha tratado de cambiar lo mejor
por lo peor, lo superior por lo inferior, y no estaba satisfecho con un solo alimento. Es,
pues, de temer que tenga que regresar a Egipto, al Egipto de las almas, puesto que no
estuvo satisfecho con la Presencia del Santísimo».

 «Los actos, las palabras y los estados de los Gnósticos se sitúan entre lo que es obligatorio
y lo que está recomendado, sin sobrepasar este límite. Pero esto lo realizan con
la ayuda de Allâh, de modo que, si alguno de ellos se propusiera apartarse de lo que
complace a Allâh y a Su Apóstol, probablemente no le sería posible; es más, sería incapaz
de ello, y la incapacidad en este sentido es la realización concedida por Allâh. De ahí
que se afirme que la protección (úifz) del Santo es como la infalibilidad (‘i·ma) de los
Profetas».

Pasando luego a los ritos funerarios, dice a propósito del lavado del cadáver:

«Aquél en quien hay un residuo de vida no es lavado. Si se hallara ya en la mesa de
lavado y en uno de sus miembros se percibiera un signo de vida, el lavador lo abandonaría
allí mismo. Del mismo modo, el Šayj no procede a la purificación del discípulo mientras queda en él algún residuo del alma inferior, es decir, a menos que el discípulo
haya realizado su muerte, reduciendo a cenizas el fuego de su naturaleza. Si no, lo dejará
tanto tiempo como haya en él algún deseo de estar vivo. Por ello, al discípulo que aspira a entrar en la Presencia de Dios le exige que haga primero todos los esfuerzos que pueda para reducir su alma a la nada y asestar el golpe mortal a su existencia, a fin de ser pasivo entre las manos del lavador, no fuera que se le abandonase con todas sus impurezas a causa de su naturaleza reacia y obstinada y de su falta de pasividad. Como lo
ha dicho uno de ellos:

Si el Destino es propicio y si la Suerte te conduce
Hasta un verdadero Šayj, un Šayj versado en la Verdad,
Esfuérzate en complacerle, sigue sus deseos,
Y abandona todo lo que querías llevar a cabo.
Sé con él como un cadáver entre las manos del lavador.
A voluntad éste lo gira, mientras él permanece pasivo.

»Así debe ser el discípulo en manos de su Maestro si desea purificarse de todo
cuanto le ha contaminado y si quiere escapar a sus limitaciones naturales. Luego, cuando
su purificación se haya llevado a cabo y él se haya limpiado, de modo que la luz de
su Corazón haya irradiado desde el nicho de su existencia, debe ocultar esta luz, pues
el guardar los secretos es una de las marcas del Gnóstico perfecto, al igual que su divulgación
es una característica del ignorante. Ésta es la significación del sudario: debe ocultar el vaso de la Libertad con el nicho de la servidumbre de modo que nada aparezca de su estado de elegido salvo lo que sea necesario. Cuando la muerte del alma se ha efectuado, cuando ésta ha sido purificada de la visión del ojo de los sentidos y envuelta con una vestidura conveniente, entonces merece ser ocultada de los ojos indiscretos, y esto es lo que significa la sepultura, es decir, ha merecido la sepultura en la tierra de la oscuridad a fin de que su posterior recimiento sea bello y agradable a Allâh, como lo ha dicho el autor de al-Hikam:
“Entierra tu existencia en la tierra de la oscuridad, pues la semilla que no es enterrada no produce en
abundancia.”

»En verdad, no hay nada mejor para el discípulo que la oscuridad después de la realización,
y para él no hay mal mayor que la fama en ese momento, es decir, en el momento
de su llegada a Dios, y no más tarde, pues después de su sepultura en la tierra de
la oscuridad no hay ningún mal en la difusión de su fama puesto que el crecimiento ha
venido una vez que las raíces han sido firmes, y no antes, de forma que no hay duda de
que producirá en abundancia.

»Además, él no ha buscado la manifestación para sí, sino que es Allâh quien lo ha manifestado después de su sepultura. Él lo ha dado muerte. y lo ha enterrado; después, si Él
quiere, lo pondrá en pie; pero si Él no quiere, el Gnóstico no puede hacer crecer su propia
fama según su voluntad, pues en esta estación carece de toda preferencia, no desea ni manifestación ni ocultación, y no es más que un instrumento en manos del Artesano,
como ha dicho uno de ellos:

“Me ves como un instrumento cuyo Motor es Él.
Soy una pluma entre los Dedos del Destino”».

«La muerte corporal no puede tener lugar sin la intervención del Angel de la Muerte,e, igualmente, la muerte espiritual no tiene lugar más que por mediación de un Maestro que sabe cómo asir el espíritu de sus discípulos.
»El que comprende que la muerte espiritual tiene como consecuencia las delicias de la contemplación de la Divinidad, ¿cómo no abandonaría su alma a la destrucción, considerando
como vanidad todo lo que deja detrás de sí?, pues bien vanas, en verdad, son esas cosas a los ojos de aquel que sabe lo que busca. En efecto, aunque el alma es preciosa, más allá reside Lo que es más precioso que ella:

Preciosa es el alma, pero por Ti quiero cambiarla,
Es amargo ser muerto, pero por Tu Voluntad, se vuelve dulce.

»Cuando el discípulo se entrega a un Šayj para que pueda unirle a su Señor, el Šayj
debe conducirle a la Presencia de Dios con un rito cuyas obligaciones son cuatro.
»Entre las obligaciones que rigen la realización de esta muerte y la sepultura de la
existencia del discípulo, se encuentran cuatro afirmaciones de la Grandeza de Allâh. Esto
significa que el maestro debe imponer al oído de su discípulo los cuatro Aspectos del Ser, Primacía y Ultimidad, Manifestación Exterior y Ocultación Interior, todo a la vez, saliendo al paso de todos sus argumentos y cerrando todas las escapatorias. Entonces la verdad de las Palabras de Dios Él es el Primero y el Último, el Exteriormente Manifiesto y el Interiormente Oculto se vuelve tan evidente que, cuando estos Aspectos han cerrado sus filas y, por no haber resquicio alguno entre ellos, el discípulo no encuentra ninguna salida, el Espíritu de éste parte y su cuerpo se aniquila, puesto que las direcciones del espacio ya no existen para él por el hecho de que, hacia cualquier lado que se vuelva, no encuentra, entre estos cuatro Aspectos, ni siquiera el espacio de la punta de un dedo.
Incluso si se vuelve hacia sí descubre que él mismo es uno de estos Aspectos, y así ocurre
adondequiera que se vuelva, de acuerdo con Sus Palabras adondequiera que os volváis,
allá está el Rostro de Allâh. Así, cuando el arrobado vuelve su rostro hacia sí mismo y ve en el espejo de su existencia el Rostro de Allâh, dice, como dijo Al-Halayy: “En mi vestido no hay más que Allâh”; y con ello no sólo entiende el vestido, sino todos los cuerpos, los más elevados y los más humildes, los sensibles y los espirituales.
»Entonces el espíritu del discípulo se desvanece, pues en la Presencia del Ser de la
Verdad no encuentra “dónde” ni “entre” en el cual pueda existir.
»El que reza por el muerto debe saber cómo conducirle a la Presencia de Allâh, puesto que intercede por él. Debe, pues, hacer que Allâh le ame, para que sea bien acogido; y entonces él mismo será uno de los hombres más queridos por Allâh, como lo ha dicho el Profeta hablando con la Lengua de la Verdad (hadiz qudsi): “El hombre que Me es más querido es aquel que Me hace ser querido por los hombres y que Me hace queridos a los hombres.”
»Que sea, pues, tan insistente como pueda en la oración, hasta que la Verdad haga descender Su Beatitud sobre el muerto; y Ella no le recibe más que si su Maestro tiene una intención profundamente resuelta.
»Cuando la entrada del muerto en la Presencia de Dios se ha cumplido, entonces el
Šayj le propone pasar de esta estación a otra que es la síntesis de las estaciones exterior

e interior; y esto es expresado por la palabra Paz».

domingo, 27 de julio de 2014

Hadices y sus comentarios



DOS HADICES ¿CONTRADICTORIOS?
El Profeta Muhammad, sala-l-Lâhu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Por Aquel que tiene mi alma en Sus manos si no ordenais el bien y prohibís el mal, Allâh os mandará un castigo; le suplicaréis para que os levante el castigo, pero Él no os responderá”.
(Tirmidhi]
Sin embargo existe asimismo este otro hadiz:
من كان يؤمن بالله و اليوم الآخر فليقل خيراً أو ليصمت
"Que aquel quien cree en Allâhh et en el último día, no diga sino el bien o que se calle."
- Transmitido por Abu Hurayrah y recopilado en el Boukhâry (6018, 6136, 6138, 6475), Muslim (47), Abu Dawud (5154), Tirmidy (2500).
EXPLICACIONES
A simple vista, y sólo a simple vista, parece que estos dos hadices son contradictorios. Lo son, para únicamente para aquel cuyo espíritu no se encuentra aún capaz de discernir el bien del mal de una manera suficientemente clara.
Prohibir el mal y establecer el bien es algo a lo cual se encuentra obligado todo musulmán; cada uno según su capacidad. Por supuesto que aquellos quienes detentan un grado de sabiduría altamente superior a la media son los más capaces, y los que más derecho tienen para llevar a cabo este precepto, provisto que ellos no caigan en las mismas torpezas que condenan.
Para hacer esto de la mejor manera posible se debe proceder con el máximo de dulzor y benevolencia (aunque hay que decir que benevolencia no designa precisamente "complacencia"). Se prohibe el mal y se ordena el bien para corregir; y la benevolencia de esa corrección no debe convertirse en complacencia hasta el punto de que se mezclen los términos, llegando a ordenar el mal y prohibir el bien para complacer, al, o a los corregidos o al auditorio presente, olvidando por consecuencia la complacencia de Allâh.
Sin embargo, el segundo hadiz, aunque por extensión pudiera ser aplicado a toda la Umma, de hecho su significado, así como su alcance, se relegan a la élite de la Umma, a aquellos cuyo corazón es semejante al oro, el cual ni se oxida, ni se corroe.
Solamente aquellos por cuyo ojo Allâh ve, por cuyos pies Allâh marcha, por cuyas manos Allâh toma, por cuya boca Allâh habla, son capaces de contenerse lo suficiente para, a pesar de todo el mal observado, de incluso ser ellos mismos objetos y víctimas de ese mismo mal, ser capaces de tener paciencia y no responder, a los ataques hacia su persona, y ni siquiera reprender a la gente que hace el mal, salvo ! y esto es muy importante! que Allâh se lo haya ordenado de una forma explícita y personal!
Esta élite, establecida como está en el Tawhid, en el verdadero Tawhid, saben que hay hombres incorregibles, ya que ostentan y han nacido para ostentar, un carácter shaytani, es decir: No puede haber un mundo sin chaytan. Ellos comprendiendo esto, saben que pasar a corregir a ciertas personas sería como disputarse con la Voluntad divina la cual ha dispuesto que existan aquellos quienes lo corrompen todo, afin de que hacer resaltar la bondad de aquellos quienes han sido escogidos para obrar a Voluntad de Allâh.
Es por ello, que aún sabiendo que muy posiblemente no van a ser oídos, corrigen con la dulzura y llegan a dirigirse a los malvados en mejores términos de los que se dirigen a los bondadosos; en resumen: es una Hikma que Allâh ha puesto en sus corazones.
Nos podríamos extender mucho más, con ejemplos y explicaciones, pero lo esencial ha sido dicho...

A-s-salamu 'alaykum:
Transmitió Abu Huraira - que Allah esté satisfecho de él, que dijo el Profeta - 'alayhi-s-salatu wa-s-salam:
“Los individuos son como los metales de oro y plata. Los mejores de ellos antes del Islam (yahiliyya), lo fueron también después del Islam si lo entendieron y aprendieron correctamente.
Y los espíritus son como soldados ordenados en grupos. Se conocen según su naturaleza, sea buena o mala. Cuando se parecen las naturalezas, se reconocen y se juntan. Y cuando no se parecen, se desconocen y se separan.”
(Sahih Muslim)
COMENTARIO
Efectivamente los hombres son como los metales:
Unos están hechos de oro y son el motor espiritual de la humanidad, ya sean o no reconocidos por el resto de sus semejantes. Ellos hacen su labor en secreto con el permiso de Allâh y nadie puede detenerlos ni entorpecer su labor porque viene de Allâh, y El Mismo asegura que dicha acción pueda ser llevada a cabo.
Ellos son como las montañas que han sido creadas para fijar la tierra; así mismo su presencia en este mundo asegura - con el permiso de Allâh - que las bondades de nuestro Señor se extiendan por la tierra. Existen hadices en ese sentido, es decir, que en consideración a ellos Allâh hace llover y llegar Sus bienes a la Tierra.
Más adelante existe la plata, un metal precioso, aunque no lo es tanto como lo es el oro. Ellos son gentes útiles para los demás y para ellos mismos. Su entorno se encuentra en seguridad porque ellos buscan siempre la complacencia de Allâh; y aunque no puedan llegar a la excelencia de aquellos hechos en oro, se les asemejan y se les acercan.
Luego se encuentra el hierro, un metal útil, aunque no precioso. Las gentes hechas de hierro son útiles para sus semejantes y para ellos mismos, aunque dicha utilidad se encuentra limitada a algunos aspectos de la vida.
Seguidamente vienen los metales pesados, aquellos a quienes nadie les da valor por ellos mismos y cuya utilidad queda en entredicho. Ellos son lacras para el resto; personas que contaminan cuanto tocan con su fealdad interior. En estos hay categorías, pero todos forman parte del grupo de las personas nocivas para sus semejantes.
Efectivamente, cada uno se acerca a aquel a quien se asemeja. Hay personas que se acercan a los mejores de entre la humanidad, y aunque no les alcancen en categoría, sin duda se beneficiaran de su compañía y sabiduría. No olvidemos que nuestro Profeta 'alayhi-s-salatu wa-s-salam - dijo que cada uno estará en la otra vida con quien amó en ésta.
Aquellos quienes se acercan a las personas semejantes a los peores de los metales, si se quedan enredados en sus redes, y mueren en ese trance, muy probablemente en el 'ajira estarán con aquellas personas nefastas a quienes amaron y sirvieron en vida, ya que Rasul así lo dijo.
Salam.

Dijo Rasulu-l-Lâh -alayhi-s-salatu wa-s-salam -:
Entre los hombres, los profetas son los primeros en experimentar la desdicha, vendrán después aquellos quienes se les asemejan, y ello gradualmente. El hombre será probado en la medida de la firmeza de su fe; si su fe es firme, la desdicha lo será igualmente, pero si su fe es débil, la desdicha lo será también. La desdicha no cesa de afligir al hombre, hasta que le hace marchar, desprovisto de todo pecado, sobre la tierra.
(De Sa’id, recopilado por Al-Bujari)
Y dijo -alayhi-s-salatu wa-s-salam -:
- El hombre que se lamentará más el día de la resurrección, es aquel quien podía aprender la ciencia en este bajo mundo y no lo hizo; y un hombre quien ha enseñado una ciencia que los otros han utilizado, sin que él mismo lo haya hecho.
(De Anas, recopilado por Ibn Asakîr)
COMENTARIOS
Hay quienes consideran el "éxito" en sus asuntos como la prueba de que Allâh les tiene en consideración con respecto a otros. Estos, nunca consideran que el éxito en los asuntos mundanales es una de las mayores pruebas puestas por Allâh para examinar su humildad y agradecimiento. O quizás, un avance de la recompensa en la otra vida, el cual le será sustraido en la otra. Incluso, los hay quienes gozan en este mundo y en el otro sufrirán
Por eso los profetas - sobre todos la paz - atravesaron aquellas dificultades de todos conocidas:
El fuego de Ibrahim; la prisión de Yusuf; la pena de Yaqub; el destierro de Musa; la persecución de Jesús y la oposición de Quraysh hacia Muhammad; por poner solamente algunos ejemplos.
Todo ese sufrimiento tiene como finalidad el pulir el espejo del corazón de la capa de óxido que nos impide recibir las luces divinas.
Por otra parte, el erudito quien establece unas reglas que luego no se encarga de cumplir él mismo comete una gran injusticia hacia si mismo y hacia los demás, quienes tienden a tomarle como ejemplo de lo que ellos debieran ser o hacer. Por eso, es mejor que nadie hable de lo que no hace y de lo que no conoce. Y si ha acumulado sabiduría y no es capaz de ponerla en práctica es mejor no comunicarla hasta que no la practique.

lunes, 23 de junio de 2014

Wahabismo NO es Islam



Wahabismo No es Islam

Ayub Sabri Pasha [m. 1308 (1890)], Contralmirante en tiempos del trigésimo cuarto sultán Otomano, ‘Abdel Hamid Jan II (1258-1336 (1842-1890)), enterrado en la capilla del sultán Mahmud, en Estambul, escribió un libreto en el que habló sobre el Wahabismo con todo detalle (Mir’at al-Haramain, vol. III, pp. 99; cinco volúmenes en turco, Matba’a-i Bahriye, Istambul, 1301-1306).

Lo que sigue es traducción, en su mayor parte, del libro de Ayub Sabri Pasha.

El Wahabismo fue establecido por Muhammad ibn ‘Abdel Wahab. Nació en Huraimila, en el Nayd, Arabia, en 1111 (1699) y murió en 1206 (1791). Viajó a Basora, Bagdad, Irán, India y Damasco, por intereses comerciales y viajeros. En esos viajes conoció los heréticos libros escritos por Ahmad ibn Taimiiah de Harrán (661-728 (1263-1328), el contenido de los cuales es incompatible con las creencias de la Gente de la Sunnah (Ahl us-Sunnah).

Como era muy astuto y charlatán, comenzó a ser conocido como "el Sheij del Nayd". Para aumentar su fama, acudió a las conferencias de los sabios hambalis en Medina y, posteriormente, en Damasco y, tras su regreso al Nayd, escribió muchos libros.

Su libro, Kitâb at-Tawhid, fue refutado por los sabios de Meca con muchas y preciosas respuestas, aportando contundente documentación que fue recopilada en una colección titulada Saif ul-Yabbar, en 1221 y posteriormente impresa en Pakistán. Fue reproducida por Isik Kitabevi en Estambul, en 1395 (1975).

Kitâb at-Tawhid fue comentado por su nieto ‘Abd ur-Rahmán y, con sus comentarios interpolados, fue publicado en Egipto con el título Fatj al-Mayid, por un wahabi llamado Muhammad Hamid.

Las ideas de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab engañaron a los aldeanos habitantes de Dar’iyya y al jefe de estos, Muhammad ibn Sa’ud. El número de aquellos que aceptaron sus ideas, que el denominó "Wahabismo", se incrementó, por lo que decidió auto denominarse "Juez" y nombrar "Emir" a Muhammad ibn Sa’ud, estableciendo como ley que solamente sus descendientes pudieran sucederles.

El padre de Muhammad ‘abd el Wahab, que era un buen musulmán sunnita y los ‘ulamá de Medina comprendieron, por las palabras de Muhammad, que pretendía iniciar un movimiento herético, y advirtieron a todo el mundo que no hablasen con él. A pesar de lo cual, proclamo el Wahabismo como un movimiento renovador, en 1150 (1737). Para justificar sus desviaciones, habló mal de los juicios (iytihad) de los ‘ulamá, llegando a considerar kufar a Ahl us-Sunnah, es decir, encubridores; los que, a sabiendas, ocultan la Verdad revelada. Dijo que aquel que visitase la tumba de un profeta o de un wali, y se dirigiese al él diciendo: "¡Ia Nabi ul-lah (¡Oh profeta de Dios), o, por ejemplo, "¡Ia ‘Abdel Qader!, devendría mushrik (politeísta).

Según el punto de vista wahabi, el que diga que alguien cercano a Dios no puede ser un politeísta, será un kafir. Por ejemplo, si alguien dijese: "Tal o cual medicina alivian el dolor" o "Dios acepto mi oración junto a la tumba de tal profeta o tal wali" devendría incrédulo.

Para probar su idea, aportó como documentos la aleya: "iiaka nasta’in" (Sólo de Ti esperamos ayuda) de la surat ul-Fátiha, y las aleyas que hablan de tawakkul (confianza en Dios). Aquellos que conocen el verdadero significado de "Tawhid" pueden entender que los Wahabis, que se consideran a sí mismos muwahhidun (unitarios), no son más que otro grupo de los que, bajo la máscara de tawhid, pretenden destruir a la gente del tawhid y reformar el mismo Islam.

Al final de la segunda parte de su libro Al usul al-‘arba fi tardid al-Wahhabiiah, Hadrat Hakim as-Sirhindí al-Muyaddidí, escribe: "Los Wahabis y la gente que no siguen un madhab (una de las escuelas aceptadas), no pueden comprender el significado de "mayaz" (alegórico, simbólico) y de "isti’ara" (metáfora). Mayaz es el uso de una palabra, no en su sentido obvio y literal, sino más bien en un sentido alegórico o figurado, relacionado con su significado. Allah Ta’ala declara en muchas aleyas del Sagrado Corán que Él es el Real Hacedor de cada acto y que el hombre es sólo un hacedor mayazí.

En la aleya 57 de la sura al-An’am y en la sura de Iusuf, Él dice:
"El juicio (hukm) pertenece sólo a Allah"
es decir, Allah Ta’ala es el único Juez (Hakím). Pero en la aleya 64 de la surat un-Nisá, Él dice:
"Ellos no serán considerados verdaderos creyentes mientras no le tomen (al Profeta) como juez de lo que disputan entre ellos."
La aleya precedente establece que Allah Ta’ala es el único juez verdadero y en la siguiente establece que un hombre puede ser juez.
Todo musulmán sabe que Allah Ta’ala es quien solamente da la vida y la quita, como dice en la aleya 56 de la sura Iusuf: "Él sólo es quien da y toma la vida" y en la aleya 42 de la sura az-Zumar dice:
"Allah es el único que hace morir al hombre cuando llega el momento de su muerte",
pero en la aleya 12 de la sura as-Sayda dice:
"El ángel que está encargado de tomar la vida, toma tu vida.".
Estos son ejemplo de un uso figurado (mayazí) de las palabras.
La aleya 80 de la sura ash-Shu’ará dice:
"Cuando me enfermo, sólo Él me da la cura."
Y en la aleya 49 de la sura Ale Imrán pone en palabras de Hadrat ‘Isa ibnu Mariam (a.s.) las siguientes palabras:
"Yo curo a aquel que es ciego y al leproso y yo hago a la muerte regresar a la vida con el permiso de Allah."
Él es el que da un hijo a un hombre, pero en la aleya 18 de la sura Mariam hace decir al ángel Gabriel (a.s.):
"Yo soy un enviado de tu Señor para regalarte un hijo puro"
El verdadero protector del hombre es Allah Ta’ala. En la aleya 257 de la surat ul-Bacara, se establece claramente que:
"Allah es el protector (wali)de los que creen"
y en la aleya 55 de la sura al-Máidah dice:
"Vuestros protectores son Allah y Su mensajero"
y en la aleya 5 de la sura al-Ahzab dice:
"El profeta es mejor protector de los creyentes que los creyentes de sí mismos."
Él no explica que el sentido de wali aplicado a un hombre es mayazí. De la misma forma el verdadero auxiliador es Él, pero Él llama auxiliador (mu’in) a un hombre, de manera figurada, como hace en la aleya segunda de la sura al-Máidah:
"Ayudaos (ta’áwanú) unos a otros a practicar la piedad (taqwa)".
Los Wahabis consideran politeísta (mushrik) a los musulmanes que llaman a alguien "siervo" de otro que no sea de Allah, por ejemplo, "Abd an-Nabí" o "Abd ar-Rasul", a pesar de que en la aleya 32 de la surat an.Nur dice:
"Casad a vuestras mujeres solteras y a aquellos pios de vuestros esclavos (‘ibadikum)".

El genuino Señor (rabb) es Allah Ta’ala, pero algún otro puede ser llamado señor figuradamente, como hace Allah Ta’ala decir a Iusuf (a.s.) dirigiendose al copero, en la aleya 32 de la sura de su mismo nombre:
"Recuerdame ante tu señor (rabbika)".

Al-Istihfah (pedir intercesión) es a lo que más se oponen los Wahabis. Ellos consideran politeísmo pedir protección a otro que no sea Allah. Por supuesto, como todos los musulmanes saben, istihfah es sólo para Allah, no obstante es lícito decir que alguien pide la intercesión de otro, ya que en la aleya 15 de la surat ul-Qasas se dice:
"el de su clan le pidió ayuda(astagázahu) (a Moisés) contra su enemigo"
y en un hadiz leemos que: "pidieron intercesión (istishfah) de Adán en el sitio de Mashar".
En un hadiz recogido en Al-Hisn al-Hasin se lee: "Aquel que necesite ayuda que diga: "¡Oh siervos de Allah, ayudadme!"

Pedir cura y ayuda de Rasulullah (s.) y a los awliiah no significa abandonar a Allah u olvidar que Él es el creador. Es como esperar que Allah envíe la lluvia por mediación de las nubes, envíe la cura por mediación de las medicinas o esperar la victoria de Allah usando cañones, bombas, helicópteros y aviones. Esos son causas. Allah Ta’ala lo ha creado todo mediante causas. Usar de estos medios no es hacer shirk (politeismo). Los profetas de Dios siempre se han servido de estos medios.

De la misma manera en que vamos a una fuente a beber el agua que Dios nos envía; a la panadería a por el pan que Allah ha creado y fabricamos armamento y entrenamos a nuestras tropas para que Allah nos de la victoria, enviamos nuestro corazón junto al alma de un profeta o un santo (wali), con la intención de que Allah acepte nuestra oración, gracias a la intercesión de ellos.

Usar la radio para escuchar los sonidos que Allah ha creado mediante ondas electromagnéticas, no significa abandonar a Allah por un cajón parlante, porque somos conscientes de que es Allah quien otorga su peculiaridad, su poder, al aparato de radio.

Un politeísta adora a los ídolos sin pensar en Allah. Un musulmán, cuando recurre a los medios y utiliza las causas para lograr unos efectos, no pierde de vista que es Allah Ta’ala quien otorga efectividad y peculiaridad a las cosas y a las criaturas. Cualquier cosa que desee la espera de Allah. Sabe que cualquier cosa que consiga procede de Allah.

Loa Wahabis utilizan cualquier medio que les conviene para alcanzar sus objetivos mundanos. Satisfacen sus deseos sensuales por cualquier medio, pero llaman politeísmo a procurarse los medios para ganar la otra vida. ¿Qué concepción del tawhid tan extraña es esa?

Debido a que las palabras de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab favorecían la satisfacción de los deseos sensuales, captaron con facilidad a aquellos que no poseían conocimientos religiosos. Así, proclamaron que los sabios de Ahl us-Sunnah y los musulmanes que estaban en el camino recto, eran incrédulos.

Los emires de la familia Sa’ud fundaron el Wahabismo por deseo de incrementar su poder y extender sus territorios. Obligaron a los clanes árabes a convertirse en Wahabis y mataron a todos aquellos que no quisieron hacerlo. Los aldeanos, por miedo a la muerte, obedecieron al Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud, transformándose en soldados que atacaron las propiedades, las vidas y la honra de los no-Wahabis.

El hermano de ‘Abdel Wahhab, Sheij Suleimán, fue uno de los sabios de Ahl us-Sunnah. Esta santa persona rebatió el Wahabismo y sus heréticos principios en su libro As sawa’iq al-ilahiyya fi r-raddi ‘alal wahawiiah, impreso por Nubbat al-Ahbar en Bagdad, el año1306 (1889) y reproducido por Isik Kitabevi, en Estambul, el año 1396 (1975).

Los maestros de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab, que se dieron cuenta de cómo éste había abierto un camino para el liderazgo diabólico, también refutaron sus desviados escritos. Todo ello incrementó el resentimiento y la hostilidad de los Wahabis contra los musulmanes.

Los heréticos principios del Wahabismo no se extendieron entre los musulmanes por la fuerza del razonamiento y la convicción sino mediante la crueldad y el derramamiento de sangre. El Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud fue el más insensible ante toda la sangre derramada en ese camino. Ese hombre, antepasado de los actuales emires de Arabia llamada "Saudí" era del clan de los Banu Hanifa y uno de los descendientes de aquellos que creyeron en Musailamah al-Kaddab como profeta, tras la muerte de Mensajero de Dios.

Los Wahabis hablan como si creyeran sinceramente en la Unicidad de Allah y como si los musulmanes llevasen seiscientos años siendo politeístas y ellos estuviesen tratando de salvarles del kufr. Para demostrar que están en lo cierto, se apoyan en la aleya 5 de la sura al-Ahqaf (46):
" y quién está más equivocado que aquellos que, en lugar de invocar a Allah, invocan a quienes no van a escucharles hasta el Día de la Resurrección, indiferentes a sus invocaciones."
Y en la aleya 106 de la sura de Iunus(10):
"No invoques en lugar de Allah a quien no puede beneficiarte ni perjudicarte. Si lo hicieras, entonces serías de los impíos."
Siendo así que todas las exégesis coránicas indican que estas dos aleyas , y sobre muchas otras semejantes, han sido enviadas contra los politeístas.
Los Wahabis, en su libro Kashf sah-Shubuhat, malinterpretan la tercera aleya de la sura az-Zumar, en la que se dice:
"Los que han tomado amigos en lugar de Él dicen: Sólo lo hacemos para que nos acerquen a Allah."
Esta aleya cita las palabras de los politeístas que adoran ídolos. Los Wahabis identifican a los musulmanes que piden la intercesión de su profeta y de sus santos ante Allah, con los idólatras e, intencionadamente, dicen que también los idólatras creen que sus ídolos no tienen poder para crear y que sólo Allah es el Creador.
En la interpretación de esta aleya, el libro Ruh al-Baián dice:
"Las criaturas humanas han sido creadas con la capacidad de reconocer al Creador, quien les ha creado a ellos y todo. Cada ser humano siente el deseo de adorar a su creador y de ser llevado a Su cercanía, aunque esta capacidad y deseo son anulados por el ego, el demonio y la capacidad de engaño de las malas compañías que hacen que ese deseo innato quede destruido, deviniendo la persona idólatra o incrédulo en el Creador y en el Último Día. Lo más valioso que tiene el hombre es el ma’arif (conocimiento gnóstico) que aporta seguridad en el tawhid (unidad y unicidad divinas). Su señales son la creencia en los profetas y en sus Libros" y su seguimiento, que es la manera de conseguir cercanía de Allah. Cuando Dios creó al hombre, conminó a Iblís a postrarse ante él, pero éste rehusó hacerlo, actuando con rebeldía y los filósofos devienen kufar (encubridores de la realidad, incrédulos) por que intentan aproximarse a Allh, no mediante el seguimiento de las enseñanzas proféticas, sino siguiendo únicamente a su propia razón. Los musulmanes para aproximarse a Allah se someten a las leyes de la shari’ah y con ello susu corazones se llenan de luz y el atributo divino de la hermosura (yamal) se manifiesta en sus espíritus; los politeístas introducen cambios en el mensaje divino, siguiendo las pasiones de su ego y, con ello, sus corazones y su espíritu se ocurecen. Allah al final de la aleya dice que ellos mienten cuando dicen que "adoramos a los ídolos por que ellos pueden interceder por nosotros".
Los Wahabis argumentan que Allah en la aleya 25 de la sura de Luqmán dice: "Si preguntas a los incrédulos ¿Quién ha creado los cielos y la tierra? Te dirán: "Ciertamente que ha sido Allah."
Y en la aleya 87 de la sura az-Zuhruf dice:
"Si preguntas a aquellos que adoran a otros distintos de Allah ¿Quién ha creado esto? Te dirán "Ciertamente, Allah lo ha creado"
y, por ello dicen: "También los idólatras saben que Allah es el único creador. Adoran ídolos que no podrán interceder por ellos en el Día del Juicio. Por ello devienen politeístas e incrédulos."Pero existen tafsires que hacen la exégesis de cada aleya coránica, en los que se evidencia que la utilización que los Wahabis hacen de las aleyas coránicas no es correcta. No se pueden usar contra los musulmanes aleyas que Allah dirige contra los politeístas, pues los muslmanes nunca hemos adorado a los profetas o a los auliiah de Allah, ni decimos que sean compañeros o socios de Allah. Sino que creemos que ellos son criaturas de Allah, seres humanos creados por Él y, por tanto, que no son dignos de adoración. Creemos que ellos son los seres más amados por Dios y que, por ese amor que Él les tiene, Allah puede tener compasión de nosotros, el resto de las criaturas. De Allah son el beneficio y el perjuicio. Sólo Él es digno de adoración. Los polireístas piensan que sus ídolos no son creados y por tanto son dignos de ser adorados y, por eso precisamente, los adoran. Eso es lo que les hace ser politeístas. No lo serían si dijesen que utilizan a esos ídolos para pedirles que intercedan por ellos ante Allah.

Eso sería superstición, una falsa creencia. Esa creencia se aleja de las creencias islámicas, pero no se denomina politeísmo.

Como se ve, la opinión que los Wahabis tienen de la gente de la Sunnah, como incrédulos idólatras, es totalmente equivocada. El libro Kashf ash-Shubuhat interpreta equivocadamente aleyas dirigidas a los idólatras, incrédulos y politeístas, recurre a los sofismas y concluye que Ahl us-Sunnah son politeístas, por lo que recomienda que se les mate y confisquen sus propiedades.

Hadraat ‘Abdullah ibn ‘Umar transmite un hadiz en el que el Mensajero de Dios(s.) dice:
"Han perdido el camino recto. Han aplicado a los musulmanes las aleyas que descendieron para los incrédulos."
Y otro en el que dice:
"Lo que más temo para mi nación (ummah) es que interpreten el Corán conforme a sus propias opiniones y lleguen a conclusiones fuera de lugar."
Otro de los que se dio cuenta del carácter herético de las ideas de Muhammad ibn ‘abd el-Wahhab y de lo dañinas que podrían llegar aser, fue Muhammad ibn Suleimán al Madaní, fallecido en Medina en 1194 (1779) uno de los grandes sabios de Medina. Era un faqih de la escuela shafi’í y escribió muchos libros, siendo muy famosos sus comentarios al libro de Hayyar al-Makkí, At-Tuhfa al-Muhtaj. En Al-Fatáwa, su obra en dos tomos refutando al Wahabismo, dice:
"¡Oh Muhammad ibn ‘Abdel Wahhab, .no calumnies a los musulmanes, por amor de Dios! Te lo advierto. Si alguien dice que algún otro que Allah es el Creador, llámale descreido, Pero aquellos que se adhieren a las causas (wasilah) y que creen que ambas, las causas y sus efectos, son creadas por Allah, no pueden ser llamados descreídos. Tu eres musulmán también. Es mejor llamar a un musulmán descreído que llamárselo a todos los musulmanes. Aquel que abandona la comunidad puede perderse con más facilidad. La aleya 114 de la surat un-Nisá confirma mis palabras:
a quien se oponga al Mensajero (Muhammad) después de habérsele manifestado claramente la dirección, y siga un camino diferente al de los creyentes, Le abandonamos en la medida en que él se desvía y le arrojaremos al fuego del Yahannam.

El pensamiento wahabi posee numeroso dogmas erróneos. Sus creencias están basadas en tres principios:
1º Creen que los actos de adoración (‘ibadat) están incluidos en los principios doctrinales y que, aquellos que no practiquen su fe, por ejemplo, la oración ritual, o el impuesto obligatorio, sabiendo que son actos obligatorios, deviene descreído (kafir) y debe ser matado y sus posesiones distribuidas entre los Wahabis.

Ash-Shahistaní escribió en su famosa obra Al-Milal wan-Nihal:
"Los sabios sunnis tienen dicho unánimemente que los actos de adoración no forman parte de los principios doctrinales. El que no practique los ritos obligatorios por pereza, aun sabiendo que son obligatorios, no deviene descreído por ello. Aunque, en el caso de aquellos que no practican la oración obligatoria, no existe unanimidad. La escuela Hambali considera que aquel que no realiza la oración obligatoria por pereza, deviene descreído." (versión turca, p. 63, El Cairo, 1070 a.H.)

La escuela Hambali considera descreído al musulmán que no realiza su oración obligatoria por pereza, pero no hace extensible esa valoración para el resto de los actos de adoración incumplidos. Por tanto, sería erróneo equiparar a los Wahabis con los Hambalis en este asunto. Aquellos que no pertenecen a ninguna de las cuatro escuelas no son gente de la Sunnah y, anteriormente, también hemos explicado cómo aquellos que no pertenecen a la gente de la Sunnah no pueden ser tampoco Hambalis.

2º Los Wahabis dicen que aquel que busca la intercesión (shafa’) ante los profetas o los amigos de Dios (awliah) o visita sus tumbas y reza junto a ellas, considerándolos intermediarios ante Dios y que el hecho de que estén muertos no tiene importancia, deviene un descreido.

Si el hecho de hablar a una persona muerta junto a su tumba fuese señal de ser un descreido, nuestro Profeta (s.) y los grandes ‘ulama y los amigos de Allah (awliah) nunca lo habrían hecho. En cambio, era costumbre de nuestro Profeta (s.) visitar el cementerio de Baqui en Medina y también a los mártires de Uhud. De hecho, en el libro de los Wahabis titulado Fath ul-Mayid, en la pág. 485, se reconoce que el Mensajero (s.) los saludaba y hablaba con ellos.

Nuestro Profeta (s.) siempre decía en sus oraciones: "Allah humma. Inni as’aluka bi haqqi sa’alima alaika." (¡Oh Dios mío, te ruego por el derecho que tienen ante Ti aquellas personas a las que Tú has otorgado siempre lo que Te han pedido) y recomendó a los musulmanes suplicar a Allah de esa misma manera.

Cuando el Mensajero (s.) enterró a Fátima la madre de ‘Ali Emir al-Muminín (a.s.) con sus propias benditas manos, dijo:
"Allahuma igfir li ummi Fátimata binta Asad wa wasi’ ‘alaiha ma halaha bi haqqi nabiika wa anbia il ladína min qablí. Innaka arhamur rahimín
(¡Oh Dios mios, perdona a mi madre (pues vivió muchos años con ella y la consideraba como su madre y decía que siempre cuido de él mejor que de sus propios hijos) Fátima hija de Asad y haz amplia su última morada. Acepta de mí esta oración por el derecho que tiene ante Ti tu Profeta y los profetas anteriores. Ciertamente, Tú eres el Más Misericordioso de los Misericordiosos.)

Segunda Parte
En un hadiz transmitido por An-Nasai y por At-Tirmidi se recoge que el Profeta (s.) ordenó a un hombre ciego que le había pedido que rezase por su curación, que hiciese la ablución y una oración de dos raka’ y , tras ella, que dijese:
"Allah humma, inni as’aluka wa atawahhahu ‘alaaika bi nabiika Muhammadi, nabi ir-rahma. Ia Muhammadu inni atawahhahu bika ila rabbi fi hayati hadihi li takdiya li. Allah humma fa shafi’hu fi ia".
En la que el Mensajero (s.) le encominda ponerle a él como intercesor para que, así, su oración sea aceptada.

Los compañeros solían usar esta súplica que también se recoge en el libro Al-Hisn al-Hasin con su cadena de transmisión y en su comentario se dice que el sentido de la súplica es: ¡Oh Dios mío yo me dirijo a Ti y Te pido a través de Tu mensajero Muhammad, el Mensajero de la Misericordia...

Estas súplicas muestran que es permisible poner como intermediarios a aquellos que Dios ama, y rezar a Dios diciendo: "¡Oh Dios mío, por el amor que Tu les tienes concédeme lo que Te pido!"

Sheij ‘Alî Mahfud (m. 1361(1942)) uno de los grandes sabios de la Universidad Al-Azhar, ponderó mucho a Ibn Taimiiah y a ‘Abdu en su libro Al-Ibda’, no obstante escribió:
"No es correcto decir que los awliia’ dirigen los asuntos mundanos tras su muerte, curando enfermedades, rescatando a quienes están a punto de ahogarse, ayudando a los que están frente al enemigo y encontrando las cosas perdidas. Es erróneo decir que, dado que los awliia’ tienen una gran posición espiritual, Allah les ha permitido realizar esas tareas, y de esa manera, ellos pueden hacer lo que deseen y que quien se refugia en ellos no está equivocado. Pero lo que sí es cierto es que, entre sus awliia’, Allah bendice a quienes Él quiere y por su generosidad (karamat) Él cura a los enfermos, rescata a los que están a punto de ahogarse, ayuda a quienes están frente al enemigo y hace que se encuentre las cosas perdidas. Es lógico y también el Corán nos lo enseña." Sheij ‘Alî Mahfud, Al-Ibda’, pág. 213, El Cairo 1956.

‘Abdullah ad-Dasuqi y Iusuf ad-Dajwi, profesores de la Universidad de Al-Azhar, escriben comentarios elogiosos sobre el libro, al final del mismo.

Hadrat ‘Abdel Gani an-Nabulusí escribió: "un hadiz qudsi que Al-Bujarí recogió de Abu Hurairah, dice que dijo el Profeta (s.): Dios Altísimo declaró: "mis siervos humanos no pueden acercarse a Mí con nada mejor que realizando sus deberes obligatorios (fard). Cuando se esfuerzan en la realización de actos de adoración suplementarios, eso me agrada tanto que Yo soy el que oye por sus oídos, ve por sus ojos, toma por medio de sus manos y camina por sus pies y les daré lo que me pidan. Si ellos confían en Mí, Yo les protegeré."

Los actos de adoración suplementarios aquí mencionados son, tal y como está recogido en Maraq al-Falah y en las anotaciones de At-Tantawi, la sunnah y los actos suplementarios de aquellos que hacen lo obligatorio. Este hadiz, pues, establece que: "Quien tras realizar los actos obligatorios, se esfuerza en actos de adoración suplementarios (nawáfil) obtendrá el amor de Dios y sus ruegos serán aceptados." ‘Abdel Gani an-Nabulusí, Al-Haqiqat an-Nadiyya, pág. 182, Estambul, 1290.

Estén vivos o muertos, cuando estas personas ruegan por otros a su Señor, éstos consiguen lo que desean. Ellos oyen aunque estén muertos. Igual que no lo hicieron cuando estaban vivos, no se pliegan ante los deseos de los que llegan a ellos con las manos vacías, pero ruegan por ellos. Por esa razón, un hadiz declara que:
"Cuando estés en un problema, pide ayuda a aquellos que moran en las tumbas."

De hecho, un musulmán continúa siendo un musulmán cuando esta muerto igual que lo era cuando estaba vivo. Los profetas continúan siendo profetas tras u fallecimiento igual que lo fueron mientras estaban vivos, pues es el alma de un hombre la que es musulmana y cuando el hombre muere su alma no cambia. Este hecho esta recogido en el libro ‘Umdat al-‘aqâ’id del Imam ‘Abdullah as-Nasafí, Londres, 1259 (1843) Así mismo, los awliia’ continúan siendo awliia’ después de muertos igual que cuando estaban vivos. Aquel que no lo cree es un ignorante.

Hemos probado en otra obra nuestra que los awliia’ poseen karamat tras su muerte igual que las poseyeron en vida. (Al-Hadiqa, pág. 230).

El maestro hanafi Ahmad ibn Sayyid Muhammad al-Makki al-Hamawi y los maestros shafi’i, Ahmad ibn Ahmad as-Suya’i y Muhammad ash-Shawbari al-Misri, escribieron libros en los que prueban que los awliia’ poseían karamat (poderes milagrosos), que su karamat continuaba después de sus fallecimiento y que tawassul (pedirles su intercesión ante Allah) e istigáza (suplica) ante sus tumbas, era permisible.

Estas tres obras fueron publicadas juntamente con Ad-durar as-sauniiah fir-raddi ‘alal wahabiiah de Hadrat Ahmad Zaimi Dahlan, en el Cairo, el año 1319 (1901) y en 1347 (1928). Reproducción fotográfica de Isik Kitabevi, Estambul, en 13396 (1976).

En un hadiz verdadero, que los maestros del hadiz Hudhaima, Ad-Dara Qutni y at-Tabaraní recogieron, ‘Abdullah ibn ‘Umar declara que escuchó decir al Profeta: Interceder por aquellos que visiten mi tumba será obligatorio para mí.

Imam Al-Manawi recoge también este hadiz en su libro Kumuz ad-Daqa’iq, añadiendo que el Mensajero de Allah (s.) dijo también: Tras mi muerte, visitar mi tumba será como visitarme cuando estaba vivo.
Los hadices:
Se ha vuelto lícito (halal) para mí interceder por aquellos que visiten mi tumba
recogido por Imam al-Bazzar y transmitido por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Y:
En el Día del Juicio, yo intercederé por aquellos que vinieron a Medina a visitar mi tumba.
recogido en el Sahih de Muslim y transmitido también por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Son hadices marfu’ y conocidos por la mayoría de los musulmanes.

At-Tabarani, ad-Dara Qutmi y ‘Abd ar-Rahman ibn al-Fawzi recogen el hadiz en el que se transmite que dijo el Profeta (s.):
Aquel que realice el Hayy y después visite mi tumba, será como si me hubiese visitado cuando estaba vivo.
Y ad-Dara Qutmi recoge este otro, alusivo a quienes, cuando hacen el Hayy, no visitan la tumba del Mensajero de Dios (s.) sin tener una excusa válida:
Aquel que realice el Hayy y no visite mi tumba, me habrá herido.

‘Abd al-‘Azir, rector de la Universidad islámica de Medina, escribió en su Tahqiq wa Isah: "Ninguno de los hadices arriba mencionados recomendando la visita al santuario del Profeta, tienen cadena de transmisión (isnad) o documentación alguna. El Sheij al-Islam Ibn Taimiiah dice que todos ellos son "mawdu".

Los rechaza como hacen todos los Wahabis, a pesar de que la cadena de transmisión de todos ellos esta recogida en el octavo volumen de los comentarios a Al-Mawahib de Az-Zarkami y al final del cuarto volumen de Wafa al-Wafa de As-Samhudi. En estos libros se recoge que estos hadices son correctos (hasan) y que los comentarios de Ibn Taimiiah carecen de fundamento.

El rector e instructor de la Universidad de Medina trata de ese modo de calumniar los escritos de los sabios (‘ulama’) de Ahl us-Sunnah y de extender los dogmas Wahabis por todo el mundo, con sus libros.

Los Wahabis, para hacer creer a los musulmanes y a los no musulmanes que ellos son los verdaderos musulmanes, siguen una nueva política: han fundado un centro islámico llamado Rabitat al-Alamía al-Islamía en Meca, reuniendo a los ignorantes y contratando hombres con estudios religiosos, escogiéndolos en cada país y pagándoles grandes sueldos. Gracias a la ignorancia de estos hombres sobre los libros de los maaestros de Ahl us-Sunnah, pueden utilizarlos como instrumentos de sus planes. Desde este centro ellos defienden en todo el mundo las tesis heréticas del Wahabismo, a las que califican de "fatwas de la unidad islámica mundial".

Existen muchos hadices relatando como Rasul ul-lah estaba vivo en su tumba en una clase de vida desconocida. Hay numerosas pruebas de que son hadices correctos. De ellos, los dos siguientes están recogidos en seis famosos libros de hadices:
"Yo oiré el salawat (Allah humma sal.li ’ala Muhammadin wa Ali Muhammad- Oh Allah, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad) recitado en la distancia"
"Si una persona recita salawat en mi tumba, Allah envía a un ángel que me informa de ello y yo intercederé por él el Día del Juicio."
Si un musulmán acude a la tumba de otro musulmán al que conocía cuando estaba vivo y le saluda, el musulmán fallecido le reconocerá y contestará a su saludo.
Un hadiz transmitido por Ibn Abid Dunya así lo recoge y añade: "y el muerto se siente feliz"
Si una persona saluda a los muertos que no conoce, estos le estarán agradecidos y le responderán a sus saludos. ¿Cómo es posible que, mientras los musulmanes y los mártires reconocen a quienes les saludan y les responden, Rasulullah (s.) no pueda hacerlo? Así como el sol en el firmamento ilumina el mundo entero, Rasulullah (s.) responde al mismo tiempo a todos los que le saludan. En un hadiz se recoge que dijo el mensajero: "Tras mi muerte, oiré como oigo cuando estoy vivo". Otro hadiz transmitido por Abu Ya’la dice: "Los profetas están vivos en sus tumbas y rezan la oración obligatoria."

Ibrahim ibn Bishar y Saied Ahmad ar-Rifa’i, y muchos awliiah dijeron que ellos habían escuchado la respuesta de Rasulullah (s.) cuando habían ido a su tumba y le habían saludado.

El gran maestro islámico Jahl ad-Din as-Suyut escribió el libro Sharaf al-muhkam en respuesta a una pregunta de si era cierto que Sayyid Ahmad ar-Rifa’i había besado la santa mano de Rasulullah. En este libro, él prueba mediante evidencias tradicionales que Rasulullah estaba vivo en su santuario y que el oía y respondía a los saludos. Y cuenta como en la noche del Mi’ray (viaje del Profeta a los cielos en cuerpo y alma) Rasulullah vio a Hadrat Moises rezando junto a su tumba.

Un hadiz relatado por Aisha relata que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Sufro las consecuencias de la comida envenenada que ingerí en Jaibar. Por culpa de ese veneno mi aorta casi no funciona." Este hadiz demuestra que, además de la profecía, Allah a otorgado a Hadrat Muhammad (s.), el mejor de los seres creados, el maqam del martirio.

Allah dice en la surah Ale Imran, aleya 169: Y no consideréis que aquellos que fueron matados en el camino de Dios están muertos, sino que están vivos juntos y mantenidos junto a su Señor.

Sin duda, este gran profeta, que fue envenenado en la senda de Dios, se encuentra en lo alto de esta honorable posición que esta aleya menciona.

El hadiz transmitido por Ibn Hibban dice que dijo el Mensajero de Dios: El santo cuerpo de los profetas no se pudrirá jamás. Si un musulmán recita salawat para mí, un ángel me lo comunica y dice. Fulano el hijo de fulano te envía salawat y te saluda. Hadrat Abu Darda uno de los que estaban acompañando en ese momento al Mensajero de Dios (s.) le preguntó: ¿También te lo comunicará tras tu fallecimiento? Y el Profeta (s.) le contestó: Sí, también estaré informado de ello tras mi muerte, pues le está prohibido a la tierra descomponer el cadáver de los profetas. Ellos están vivos después de su fallecimiento y están protegidos.

El califa ‘Umar, tras la conquista del Quds (Jerusalen) fue al santuario del Profeta (s.), visitó su tumba y le saludó.

‘Umar ibn ‘Abdel Aziz, que fue un gran wali de Allah, solía enviar oficiales de Damasco a Medina con la misión de recitar salawat ante el santuario del Profeta (s.).

‘Abdullah ibn ‘Umar, al regreso de cada viaje, marchaba directamente a la tumba del Profeta (s.). Primero saludaba al Mensajero de Dios (s.) después a Abu Bakr as-Siddiq y finalmente a su propio padre. Imam Nafi’ dijo: Vi más de cien veces a ‘Abdellah ibn ‘Umar ir a la tumba del Profeta y decirle: "As salam aleika ia Rasul ul-lah" También un día Hadrat ‘Ali ibn Abi Talib fue a la mezquita y, cuando vio la tumba del Profeta, lloró, entonces dijo: "As salam aleika ia Rasul ul-lah".

Conforme a lo transmitido por Imam Abu Hanifa, cuando uno realiza el Hayy, debe completar primero su peregrinación a la Kaaba y, después, ir a Medina a visitar al Profeta.

Qadi ‘Iad, autor del libro Shifa’, Imam Nawawí, sabio de la escuela Shafi’i, e Ibn Humam, sabio de la escuela Hanafi, recogen que existe un acuerdo general en la ummah, sobre que es necesario visitar la tumba del Profeta. Algunos sabios dicen que es obligatorio (wayib). De hecho, visitar las tumbas en una sunna profética.

La aleya 64 de la surat un-Nisa declara:
Si, cuando se oprimieron a sí mismos, hubieran venido a ti, Allah los habría perdonado y, si el Mensajero hubiera pedido el perdón para ellos, habrían encontrado que Allah es Perdonador, Misericordioso.

Esta aleya indica claramente que el Mensajero de Dios puede interceder y que su intercesión (shafa’) será aceptada.

También se nos ha ordenado visitar el santuario del Mensajero (s.) y pedirle que interceda por nosotros ante Dios Altísimo. Existe un hadiz que recoge que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Es conveniente que una persona salga para un largo viaje con el único objeto de visitar tres mezquitas". Se refiere a la Mezquita sagrada de la Meca, la Mezquita del Mensajero en Medina y la Mezquita Lejana (Al-Aqsa) en Jerusalen. Por esa razón, aquellos que hacen el Hayy y no van a visitar la tumba del Profeta (s.), serán privados de su recompensa.
Existe un hadiz que recoge que dijo el profeta (s.):
"No hagáis de mi santuario un lugar de fiesta"
Hadrat ‘Abd al-Azim al-Munziti, un maestro en hadices, ha comentado este hadiz diciendo:
"No consideréis que es suficiente con visitar mi tumba solamente una vez al año, como un día festivo ¡Tratad de visitarla continuamente!"
De hecho, no está permitido realizar la obligación obligatoria en el cementerio. Se ha dicho que este hadiz podría significar: "No fijéis un día señalado para visitar mi tumba, como si fuera un lugar de fiesta."

Judios y cristianos, cuando visitaban a los profetas, solían hacerlo en grupo, tocando instrumentos, cantando canciones y actuando ceremoniosamente. Este hadiz implica que no debemos organizar un bullicio festivo con cosas prohibidas, en los días festivos. No debemos tocar flautas o tambores o actuar ceremoniosamente durante nuestra visita. Debemos visitarle y saludarle, rezar y marchar silenciosamente, sin prolongar nuestra estancia.

Dice el Imam Abu Hanifa que la visita a la tumba del Profeta (s.) era la costumbre mas valiosa, y hay algunos maestros que dicen que es obligatorio (wayib), por ello visitar la tumba del Profeta (s.) es considerado una ofrenda en la escuela Shafi’i.

En efecto, en un hadiz qutsi, Allah Ta’ala dice:
¡Oh Muhammad! Si Yo no te hubiese creado, no habría creado nada.
Como se recoge en el libro Maktubat de Hadrat al-Imam ar-Rabbani, vol. III, carta 122. El hadiz refleja lo mucho que Allah ama al Mensajero (s.). Incluso una persona corriente no se negaría a una petición realizada en nombre de la persona que ama. Es facil para la persona que ama hacer algo por el amor que siente hacia su amado.Si una persona dice: "¡Oh Dios mío! Por el amor a Tu amado Muhammad (s.) yo te pido tal cosa" este deseo no le será negado.
As-Seied Ahmad ibn Zaini Dahlan, mufti de la Meca, fue un gran sabio y el Sheij al-Kutaba’ en la escuela Sahfi’i. Escribió muchas obras, tales como: Julasat ul-Kalám fi baiani umara’i balad al-Harám, Fir raddi ‘alal Wahhabiiati atba’u madhabi Ibn Taimiiah, Ad-Durar as-Saniiah fi raddi ‘alal Wahabiiah, en los que denunció el verdadero propósito de los Wahabis y probó con aleyas coránicas y hadices que estaban desviados.

En su obra Julasat ul-Kalam, menciona como engañaron a los ignorantes de entre los muslmanes y refuto sus argumentos uno a uno, probando que sus palabras eran mentiras y calumnias. En él leemos:
"Es aceptable y permisible pedirle a Dios por mediación del Mensajero (s.) una vez fallecido, igual que cuando estaba vivo, de la misma manera que es permisible pedir a Dios por mediación de los awliiah y de los musulmanes píos, como lo muestran los hadices."

Las páginas 167, 170, 191, 208, 248, 353, 414, 416, 482,486 y 505 de la obra wahabi Fath ul-Mayid, son una sátira contra los musulmanes. Los sabios de Ahl us-Sunnah dicen que es únicamente Allah quien crea, otorga el beneficio o el perjuicio y la aniquilación. El no tiene socio. No los profetas, ni ningún otro ser vivo o muerto pueden crear, beneficiar o perjudicar. Sin embargo, al ser amantes siervos de Allah, nos beneficiamos de las bendiciones que ellos reciben. Los Wahabis creen que eso es válido para los vivos, pero no para los muertos. En la obra Fath ul-Mayid, pág 504, leemos: "Quien pide a una persona muerta, o viva pero ausente, deviene politeísta. Una persona puede ser requerida para aquello que tiene poder, pero no esta permitido solicitar de alguien lo que sólo pertenece al poder de Allah"
Y en la página 136 dice:
"Pedir bendiciones ante la tumba de un musulmán pío es politeísmo, semejante a adorar a los ídolos al-Lat y Manat."
Y en la pág 208 dice:
"Es politeísmo pedir a los muertos lo que uno necesita, o rogar a través de los muertos. Pedirle a una persona muerta es ignorancia y Dios no lo permite, ya que ellos no han sido designados intermediarios para interceder ni se les ha permitido hacerlo. El requisito previo para la intercesión es la fe, pero la persona que interroga a los muertos solicitándoles su intercesión es un politeísta y eso le incapacita para recibir clemencia."
Pero, en la página 200 se contradice con estas valoraciones y dice:
"Los cielos temen a Dios. Dios ha dotado de sentido a los cielos y estos poseen capacidad de percepción. Esta declarado en el Corán que la tierra y los cielos alaban a Dios. Los compañeros del Profeta (s.) escuchaban a las rocas rezar y alabar a Dios cuando el Mensajero las tomaba en sus benditas manos.. La columna de la mezquita del Profeta, llamada Hannana, gemía y su base rezaba y alababa a Dios."
Eso muestra la simpleza de decir que los profetas y los awliia’ no sienten, cuaando, por otro lado, se reconoce que las montañas y las rocas y columnas sienten y son conscientes.
Los Wahabis devienen politeístas al decir que los vivos pueden hacer de intermediarios ante Dios, pero los muertos no, pues ello significa que los vivos oyen y sienten, pero no los muertos y por acusar de politeísmo a quienes que creen esto, cuando la realidad es que es solamente Dios quien siente y crea y que las personas, vivas o muertas, son únicamente intermediarios entre las personas y Dios.

El rumor que atribuye a Abu Hanifa la prohibición de pedir a Allah por mediación del Mensajero (s.), como dice la obra Los comentarios al Corán de ‘Alusi’s, es falso ya que ningún sabio de la ummah ha recogido jamás ese comportamiento en Abu Hanifa. Al contrario, todos los sabios han recogido en sus obras que está permitido.
Los términos Tawassul, tashaffu’, istighaza y tawayyud, poseen todos el mismo significado: intercesión y todas son acciones permisibles.

En As-Sahih de al-Bujari se recoge que dijo el Mensajero (s.):
"El Día del Juicio las gentes pedirán primero la intercesión de Hadrat Adán."
Hadrat Bilal ibn Hariz, uno de los notables compañeros del Mensajero, fue una vez junto a él (s.) y le dijo: "¡Oh Mensajero de Dios! ¡Te pido en beneficio de tu Ummah que llueva! Y llovió.
Los idólatras, que dicen que los ídolos pueden interceder por ellos, adoran a los ídolos, pero los creyentes que piden la intercesión de los profetas o de los awliia’, no les adoran.
El sagrado Corán declara:
"La intercesión sólo es posible con Su permiso."
En la oración que nos ha sido ordenado recitar después de la llamada al oración (Adán) se menciona que Allah a prometido a nuestro Profeta (s.) los atributos de la Fadilah y la Wasilah. Él declaró que el Profeta (s.) podría interceder por quien quiera que recitase esta oración, por aquellos que recitan salawat y por aquellos que visitan su tumba.
El hadiz: "Yo intercederé por aquellos que han cometido grandes pecados" demuestra que a él (s.) se le permitirá interceder por cualquiera que tenga fe
De los cuarenta hadices de la página 130 de Shawahid ul-Haqq, el decimotercero dice:
"Yo intercederé el Día del Juicio. Diré: ¡Oh Dios mío! Pon en el Paraíso a aquellos que tienen fe del tamaño de un grano de mostaza."
Al-Bujari también recogió este hadiz.
Istigaza significa tawassul, poner a alguien como intermediario, pedir su ayuda y a través de él. Pedir shafa’a de alguien, quiere decir rezar a Dios para que uno pueda dejar este mundo con fe en que, en el momento de su último suspiro, tendrá Su amor.
En la obra Wahabi Fath ul-Mayid, en la página 323 dice:
"Es politeísmo pedir la intercesión de alguien ausente. Dios ordena la guerra contra los politeístas."
En cambio, el Profeta (s.) solía decir: "¡Oh Muhammad, me estoy acercando a mi Señor al ponerte a ti como intermediario." Tras su fallecimiento, los compañeros solían recitar esta oración frecuentemente.
Un hadiz transmitido por at-Tabarani recoge que dijo el Mensajero (s.):
"Cuando una persona que esté sola en el desierto pierda algo ha de decir: ¡Oh siervos de Allah, ayudadme! Pues Allah posee siervos a los que no puedes ver."
Ibn Hayyar al-Makki, en su comentario Al-Idah al-Manasik, dijo que esta oración ha sido verificada numerosas veces.
Como fue transmitido por Abu Daud y por muchos otros, el Mensajero de Dios (s.) una tarde en que estaba viajando, dijo: "Oh tierra de Dios, pongo mi confianza en Allah contra tus enemigos." (Julasat ul-Kalam, Bab us-Salam, Mecca, 1305; Isik Kitabevi, Estambul 1395 (1975)
El Imam Abu Hanifa dijo:
"Estaba yo en Medina y Sheij Ayub As-Sahtiani, que era un pío musulmán bien conocido, entró en la mezquita as-Sharif, donde lo encontré. El eminente Sheij estaba frente a la tumba del Profeta y de espaldas a la qibla, luego se marchó."
El eminente Ibn Yama’ escribió en su libro Al-Mansak al-Kabir:
"Al visitarla, después de hacer una oración de dos raka’t y de rogar cerca del mimbar, debe uno situarse en el lado enqiblado de Huyrat as-Sa’ada, dejando a la izquierda la bendita cabeza del Mensajero (s.) a dos metros de distancia de la pared de al-Marqad ash-Sharif (el noble mausoleo del profeta (s.), entonces, dejando atrás la pared de la qibla y volviendose lentamente hasta encarar el Muwayahat as-Sa’ada deberás saludarle. Esto es así en todas las escuelas (madáhib)."
‘Abd el-Ghani an-Nabului, explicando el vigesimo tercero de "Los desastres causados por la lengua" escribe: "Es makruh (desaconsejable) decir mientras se ruega: "Por el derecho de los profetas" o "por el derecho de este o aquel wali vivo o muerto" y pedir a Dios por alguien diciendo esto, porque se ha dicho que ninguna criatura tiene derechos adquiridos ante Dios, es decir, que Dios no está obligado a hacer lo que cualquiera desea."
Esto es cierto, aunque Dios ha prometido a Sus siervos amados reconocerles un derecho sobre Sí mismo y este derecho es que Él aceptará sus deseos. Dice en el Sagrado Corán: "Es una obligación para Mí ayudar a os creyentes."
Y en Al-Fatwa al-Bizaziyya se dice: "Es lícito pedir algo por amor al Profeta o a un wali, vio o muerto, mencionando su nombre" (Al-Hadiqa).
Como se ve, los sabios musulmanes dicen que está permitido rogar a Dios amparándose en el derecho y el amor que Dios ha concedido a Sus amados. Ningún sabio a dicho que pueda ser politeísmo que alguien realice un ruego con la idea de que el hombre posee derechos sobre Dios. Sólo los Wahabis lo dicen.
Hadimi en "Los desastres causados por la lengua" dice también: "Por tu derecho ¡Oh Rasul ul-lah! Y en las batallas pedía la ayuda de Dios por el derecho de los pobres de entre los muhayyirin (los compañeros del Profeta que emigraron de Meca a Medina). Muchos sabios musulmanes han rogado "por el amor de aquellos a los que Tú das cuando ellos Te piden" y "Por el derecho de Muhammad al-Ghazali y de quien escriba estas oraciones en sus libros." (Hadimi, Bariqa, Estaambul, 1284).
El libro Al-Hisn al-Hasin está lleno de estas oraciones. Está escrito en ‘Alusi’s Ghaliyya qque, cuando el Profeta Adán (a.s.) pidió ser perdonado por el derecho del Profeta Muhammad (s.), Dios Altísimo declaró: "Muhammad es quien Yo más amo de entre todas mis criaturas. Te perdono por su derecho. Si no hubiese sido por él no te habría creado."
Los Wahabis escriben: "Imam Zain ul-‘Abidin vio a un hombre rezando ante la tumba del Profeta (s.) y le interrumpió citándole el hadiz: Recita salaawat por mí. Dondequiera que estés, tus saludos me serán transmitidos." El evento se sigue relatando incorrectamente para concluir: "por tanto, está prohibido ir junto a la tumba y rezar y recitar salawat, para evitar que las tumbas se transformen en lugares festivos. A todos aquellos que van a la tumba del Profeta a rezar la oración ritual obligatoria, les está prohibido aproximarse a su tumba con intención de saludarle. Ninguno de sus compañeros lo hizo y previnieron contra aquellos que lo intentasen." Fath al-Mayid, pág. 259. En él también se dice que el gobierno saudí colocará soldados junto a la tumba del Profeta (s.) para evitar que los musulmanes lo hagan. (pág. 234).

Hadrat Yusuf an-Nabhani, en muchas partes de su libro sobre el Wahabismo, refuta esas mentiras: "El Imam Zain ul-‘Abidin no prohibió jamás visitar la bendita tumba del Profeta (s.). Prohibió las conductas inconvenientes e ilícitas durante la visita. Su nieto, Imam Yafar as-Sádiq, solía visitar la tumba del Profeta y permanecer junto a la columna que está en dirección a Rawda, saludaba y decía: Su bendita cabeza está hacia este lado. El decía: No hagáis de mi tumba un lugar festivo, en el sentido de que: no visitemos su tumba únicamente los días festivos, sino que lo hagamos cada día." (Shawahid ul-Haqq, pág. 80, 3ª edición, El Cairo, 1385 (1965)
Abu ‘Abdellah al-Qurtubi escribe en su At-Tadhkira:
"Los actos de la ummah del Profeta(s.) le son comunicados cada mañana y cada tarde" (pág. 88 y 106) y "Cuando el califa al-Mansur se encontraba visitando la tumba del Profeta (s.) preguntó a Imam Malik: ¿Debo ponerme de cara a la qibla o la tumba del Mensajero? A lo que Imam Malik le respondió: ¿Cómo puedes apartar tu cara del Mensajero de Dios" Por él, tú y tu padre Adán seréis perdonados." (pág. 89 y 116)

El Imam An-Nawawi dice en su Adhkar, pág, 98: "Es sunnah visitar las tumbas del Profeta (s.) y de los musulmanes pios y permanecer en ellas un largo rato."

Ibn Humam en su Fath al-Qadir, pág. 100, recoge el hadiz transmitido por ad-Dar al-Qutni y al-Bazzar, que transmite que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Si alguien viene a mi tumba con la única intención de visitarme, tendrá derecho a que yo interceda por él el Día de Juicio."

Dios favoreció a los awliia’ con karamat (poderes milagrosos). Sus poderes se mantienen tras su muerte, con frecuencia. Están capacitados para ayudar, incluso después de muertos. Es permisible tomarlos como intercesores ante Dios, pero se les debe pedir de forma correcta. No es permisible decir: "Te daré esto o lo otro si tú me concedes lo que te pido o curas la enfermedad de mi pariente" como dicen algunas gentes ignorantes. De todas formas, esto no puede considerarse un acto de kufr, pues incluso la gente ignorante sabe que el wali no puede realizar por sí mismo lo que le pide, sino que lo hace por que Dios se lo permite. Piensa que el wali es un ser humano amado por Dios y dice: "Por favor, pide a Dios que me conceda lo que Le pido, pues Él no rechaza tus ruegos." De hecho, el Mensajero de Dios dijo: "Existe mucha gente que es considerada común y sin mérito, pero que son criaturas amadas por Dios y, cuando desean algo, Dios se lo concede."

Este hadiz viene también recogido en el libro Wahabi Fath ul-Mayid.
Imam Ahmad, As-Shafi’i, Malik y Abu Hanifa, dijeron que está bien (jair) obtener báraka visitando las tumbas de las gentes pías. Aquellos que dicen pertenecer a Ahl us-Sunnah o que pertenecen a una de las escuelas (madáhib) sunnis deben atenerse a lo que estos imames dicen. Si no lo hacen así, no se puede decir que ellos sean gente de la sunnah.

En el libro Al-fatawa al-Hindiyya, capítulo"Ir al Hayy en lugar de otro", del Sheij Nizam Mu’in ud-Din an-Naqshabandi (1068-1118 ( 11658-1707) Impreso en El Cairo en 1310. 3ª edición en 1393 (1973), se recoge que: "Es permisible dedicar la recompensa (zawab)de una acción de adoración (‘ibada) a otra persona. Por tanto se puede entregar a otra persona la recompensa obtenida por la oración, el ayuno, la limosna, la perefrinación, la recitación del Corán, el dikr, las visitas a las tumbas de los profetas, mártires y musulmanes píos, de amortajar a un cadáver y de todos los actos de caridad y buenas acciones." Por este párrafo se comprende de paso que visitar las tumbas de los cercanos a Dios permite obtener recompensa.

Los Wahabis dicen: "Es causa de kufr y de shirk construir un mausoleo sobre una tumba; que aquellos que rinden culto o aquellos que sirven en los mausoleos, enciendan lamparillas de aceite o velas y ofrendar limosnas por las almas de los muertos." Según ellos, los habitantes de al-Haramain (Meca y Medina) han venido adorando los mausoleos y los muros desde hace mucho tiempo.

Construir un domo sobre una tumba es haram (prohibido) si se hace por ostentación u ornamentación. Si es para proteger la tumba de la destrucción, sólo lo consideran makruh (desaconsejable). Si se piensa que un ladrón o un animal puede destruir su interior, es permisible, pero no debe hacerse de ello un lugar de visita. No debe decirse que deben ser visitados en ciertos momentos y menos hacer tawassul (pedir intercesión) o recitar Corán por el muerto si se pasa por delante de una tumba.

No es makruh sepultar cadáveres en una construcción hecha con anterioridad, los compañeros sepultaron al Mensajero de Dios (s.) y a los dos primeros califas en un edificio ya construido y ninguno de ellos estuvo en contra. Los hadices al respecto indican que tal cosa no puede considerarse una herejía. El gran sabio islámico Ibn ‘Abidin escribió: "Algunos sabios consideran que es makruh poner un sudario, un sombrero o un turbante sobre la tumba de un musulmán piadoso o un wali." El libro: Al-Fatawa al-Huyya dice que tal cosa es makruh si se pretende mostrar a todo el mundo la grandeza del difunto, no sea que por ello sea insultado, ya que los que visiten una tumba deben ser respetuosos y guardar buenos modales.

En efecto, los actos que no son prohibidos en al-Adil.lat ush-Shar’iiah (la normativa islámica) deben ser juzgados conforme a la intención con que se realizaron. Es cierto que en la época de los Sahaba (los compañeros del Profeta (s.) no se construyeron cúpulas sobre las tumbas, ni se colocaron sobre ellas sarcófagos de piedra o de madera, ni se cubrieron con ropajes, pero ninguno de ellos estuvo en contra de enterrar al Profeta (s.) y a sus dos primeros califas en una habitación.
Todos los libros de fiqh dicen que, tras el tawwaf de despedida a la Kaaba, es preciso salir de la Mezquita al-Haram caminando hacia atrás, como un acto de respeto a la Casa de Dios. No es algo que los Sahaba hiciesen, perro su respeto a la Kaaba era tan evidente en todos los detalles que, nuestro sabios, hicieron obligatorio salir de la Mezquita de al-Haram caminando hacia atrás para inculcarnos el mismo respeto por ella que el que maanifestaban los compañeros del Profeta (s.). Por esa razón, hicieron lícito el cubrir las tumbas y los mausoleos de los musulmanes pios y de los awliia’con ropajes y construir cúpulas sobre ellas, en señal de respeto, para inculcar en las gentes el mismo respeto hacia ellos como mostraban los Sahaba. ‘Abd el-Ghani an-Nabulusi explica este punto con detalle en su libro Kashf an-Nur que junto con la obra de Yalal ud-Din as-Suyuti, Tanwir al-Halak fi imkaani ru’iat in-Nabiyihaaran wal malak, fueron editadas en una sola obra por Isik Kitabevi, con el título Al-Minhat al-Wahabiiah, en Estambul, 1974.

El cementerio de Baqi, situado en la bendita ciudad de Medina, muy cerca de la tumba de Mensajero (s.) poseía muchos mausoleos llamados "mash had" (lugar de martirio). Los Wahabis los destruyeron todos. Excepto los Wahabis, ningun sabio islámico ha dicho que sea politeísmo o kufr visitar las tumbas o construir una cúpula sobre ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.

Al final del libro Halabi-i Kabir, leemos: "Si una persona decide hacer un cementerio en un terreno de su propiedad y en él hay un espacio libre, es permisible que alguien construya en él un mausoleo con cúpula con la idea de enterrar cuerpos. En caso de que no hubiese sitio en el cementerio para enterrar más cuerpos, ese mausoleo deberá ser demolido para habilitar más espacio a las tumbas, ya que ese espacio pertenece a la fundación que gobierna el cementerio y fue destinado para enterramiento de las personas." Si el construir mausoleos con cúpulas hubiese estado considerado señal de politeísmo, o si se hubiese considerado que las tumbas con bóvedas eran ídolos, nunca se hubiese considerado permisible su construcción.

El famoso libro Wahabi Fath al-Mayid dice en la pág. 133: "¿Quien intente conseguir bendiciones (tabarruk) con un árbol, una piedra, una tumba o algo similar, deviene politeísta. Las tumbas han sido convertidas en ídolos al haber construido cúpulas sobre ellas. La gente de los tiempos pre-islámicos (Yahilía) también solía adorar a las personas pías y las estatuas. Hoy en día, en las tumbas y los mausoleos se hace eso y cosas peores. Intentar obtener bendiciones en las tumbas de las personas pías es como adorar al ídolo Al-Lat. Esos politeístas imaginan que los awliia’ escuchan y responden sus oraciones y súplicas. Dicen que se aproximan a los muertos para hacer ofrendas y dar limosnas. Todos esos actos son un grave politeísmo. El politeísta es politeísta incluso si se denomina a sí mismo de otra manera. Rogando a los muertos con respeto y ternura, degollando animales, realizando ofrendas y actos similares, cometen politeísmo, no importa como ellos lo denominen. Los politeístas de estos tiempos le llaman a eso "ta’zim" (mostrar respeto) y "tabarruk" (obtener bendiciones) para que parezca tolerable lo que hacen."

He recogido en mis libros las respuestas que los ‘ulama’ islámicos dan a esas acusaciones calumniosas y ofensivas con que los Wahabis insultan a Ahl us-Sunnah. Mencionaré un parrafo del libro Al-usul al-arba’ fi tardid al-Wahabiiah (Los cuatro pilares para refutar a los Wahabis) para mostrar al lector como los Wahabis se desvían y engañan a sí mismos y llevan a los musulmanes a la ruina: "El Corán, el hadiz, los dichos y hechos de Salaf as-Salihin y de la mayoría de los sabios, señalan que es permisible monstrar respeto (ta’zaim) a otro que a Allah subhana hu wa ta’ala. La aleya 32 de la surat ul-Hayy, establece:
"Cuando alguien respeta las cosas sagradas (sha’a’ir) de Dios, ese sentimiento procede del respeto que tienen a Dios en sus corazones."
Sha’a’ir significa "indicaciones, signos". Hadrat ‘Abd el Haqq ad-Dahlawi dice: Sha’a’ir es el plural de sha’ira, que significa "señal" (‘alama). Cualquier cosas que recuerde a Alla ta’ala al verla, es una señal de Dios. La aleya 158 de la surat ul-Baqara dice:
"As-Safa y al-Marwa figuran entre las señales de Dios."

Como se deduce claramente de esta aleya, las colinas de Safa y Marwa no son las únicas señales de Dios Altísimo. Existen más y no sólo en ‘Arafat, Muzdalifa y Mina.

Shah Wali ul-lah ad-Dahlawi, escribe en la página 69 de su obra Huyyat ul.Lahil Baligha: "Las grandes señales de Dios Altísimo son cuatro: el Corán, la Kaaba, el Profeta (s.) y las oraciones obligatorias." Y en la página 30 de su obra Altaf al-Quds, dice: "Amar las señales de Allah ta’ala significa amar todo aquello que recuerda a Allah. Amar a los awliia’ de Allah ta’ala es lo mismo." Y en un hadiz recogido en el Musnad de Ibn Abi Shaiba y en Kunuz ad-daqa’iq de al-Manawi, se recoge que dijo el Profeta (s.): "Observar el rostro de los amigos de Dios (awliiah ul-lah) es un acto de adoración, pues nos recuerdan a Dios Altísimo."

Por esa razón, los awliia’ se encuentran también entre las señales. Si las colinas de Safa y Marwa situadas junto a la Kaaba, entre las cuales caminó la madre del profeta Ismail, Hadrat Hayyar (a.s.) se encuentran entre las señales de Allah y son motivo de que recordemos a esa bendita madre ¿Por qué los sitios donde Hadrat Muhammad, que es la mejor de las criaturas y el Amado de Dios Altísimo, nació y creció, los sitios donde adoró a Dios Altísimo, emigró, hizo la oración y pasó, así como su tumba bendita, la de su familia purificada y sus nobles compañeros, no han de contarse entre la señales?

En un hadiz transmitido por An-Nasai y por At-Tirmidi se recoge que el Profeta (s.) ordenó a un hombre ciego que le había pedido que rezase por su curación, que hiciese la ablución y una oración de dos raka’ y , tras ella, que dijese:

"Allah humma, inni as’aluka wa atawahhahu ‘alaaika bi nabiika Muhammadi, nabi ir-rahma. Ia Muhammadu inni atawahhahu bika ila rabbi fi hayati hadihi li takdiya li. Allah humma fa shafi’hu fi ia".
En la que el Mensajero (s.) le encominda ponerle a él como intercesor para que, así, su oración sea aceptada. Los compañeros solían usar esta súplica que también se recoge en el libro Al-Hisn al-Hasin con su cadena de transmisión y en su comentario se dice que el sentido de la súplica es: ¡Oh Dios mío yo me dirijo a Ti y Te pido a través de Tu mensajero Muhammad, el Mensajero de la Misericordia...
Estas súplicas muestran que es permisible poner como intermediarios a aquellos que Dios ama, y rezar a Dios diciendo: "¡Oh Dios mío, por el amor que Tu les tienes concédeme lo que Te pido!"

Sheij ‘Alî Mahfud (m. 1361(1942)) uno de los grandes sabios de la Universidad Al-Azhar, ponderó mucho a Ibn Taimiiah y a ‘Abdu en su libro Al-Ibda’, no obstante escribió:
"No es correcto decir que los awliia’ dirigen los asuntos mundanos tras su muerte, curando enfermedades, rescatando a quienes están a punto de ahogarse, ayudando a los que están frente al enemigo y encontrando las cosas perdidas. Es erróneo decir que, dado que los awliia’ tienen una gran posición espiritual, Allah les ha permitido realizar esas tareas, y de esa manera, ellos pueden hacer lo que deseen y que quien se refugia en ellos no está equivocado. Pero lo que sí es cierto es que, entre sus awliia’, Allah bendice a quienes Él quiere y por su generosidad (karamat) Él cura a los enfermos, rescata a los que están a punto de ahogarse, ayuda a quienes están frente al enemigo y hace que se encuentre las cosas perdidas. Es lógico y también el Corán nos lo enseña." Sheij ‘Alî Mahfud, Al-Ibda’, pág. 213, El Cairo 1956.

‘Abdullah ad-Dasuqi y Iusuf ad-Dajwi, profesores de la Universidad de Al-Azhar, escriben comentarios elogiosos sobre el libro, al final del mismo.

Hadrat ‘Abdel Gani an-Nabulusí escribió: "un hadiz qudsi que Al-Bujarí recogió de Abu Hurairah, dice que dijo el Profeta (s.): Dios Altísimo declaró: "mis siervos humanos no pueden acercarse a Mí con nada mejor que realizando sus deberes obligatorios (fard). Cuando se esfuerzan en la realización de actos de adoración suplementarios, eso me agrada tanto que Yo soy el que oye por sus oídos, ve por sus ojos, toma por medio de sus manos y camina por sus pies y les daré lo que me pidan. Si ellos confían en Mí, Yo les protegeré."

Los actos de adoración suplementarios aquí mencionados son, tal y como está recogido en Maraq al-Falah y en las anotaciones de At-Tantawi, la sunnah y los actos suplementarios de aquellos que hacen lo obligatorio. Este hadiz, pues, establece que: "Quien tras realizar los actos obligatorios, se esfuerza en actos de adoración suplementarios (nawáfil) obtendrá el amor de Dios y sus ruegos serán aceptados." ‘Abdel Gani an-Nabulusí, Al-Haqiqat an-Nadiyya, pág. 182, Estambul, 1290.

Estén vivos o muertos, cuando estas personas ruegan por otros a su Señor, éstos consiguen lo que desean. Ellos oyen aunque estén muertos. Igual que no lo hicieron cuando estaban vivos, no se pliegan ante los deseos de los que llegan a ellos con las manos vacías, pero ruegan por ellos. Por esa razón, un hadiz declara que:
"Cuando estés en un problema, pide ayuda a aquellos que moran en las tumbas."

De hecho, un musulmán continúa siendo un musulmán cuando esta muerto igual que lo era cuando estaba vivo. Los profetas continúan siendo profetas tras u fallecimiento igual que lo fueron mientras estaban vivos, pues es el alma de un hombre la que es musulmana y cuando el hombre muere su alma no cambia. Este hecho esta recogido en el libro ‘Umdat al-‘aqâ’id del Imam ‘Abdullah as-Nasafí, Londres, 1259 (1843) Así mismo, los awliia’ continúan siendo awliia’ después de muertos igual que cuando estaban vivos. Aquel que no lo cree es un ignorante.

Hemos probado en otra obra nuestra que los awliia’ poseen karamat tras su muerte igual que las poseyeron en vida. (Al-Hadiqa, pág. 230).

El maestro hanafi Ahmad ibn Sayyid Muhammad al-Makki al-Hamawi y los maestros safi’i, Ahmad ibn Ahmad as-Suya’i y Muhammad ash-Shawbari al-Misri, escribieron libros en los que prueban que los awliia’ poseían karamat (poderes milagrosos), que su karamat continuaba después de sus fallecimiento y que tawassul (pedirles su intercesión ante Allah) e istigáza (suplica) ante sus tumbas, era permisible.

Estas tres obras fueron publicadas juntamente con Ad-durar as-sauniiah fir-raddi ‘alal wahabiiah de Hadrat Ahmad Zaimi Dahlan, en el Cairo, el año 1319 (1901) y en 1347 (1928). Reproducción fotográfica de Isik Kitabevi, Estambul, en 13396 (1976).

En un hadiz verdadero, que los maestros del hadiz Hudhaima, Ad-Dara Qutni y at-Tabaraní recogieron, ‘Abdullah ibn ‘Umar declara que escuchó decir al Profeta: Interceder por aquellos que visiten mi tumba será obligatorio para mí.

Imam Al-Manawi recoge también este hadiz en su libro Kumuz ad-Daqa’iq, añadiendo que el Mensajero de Allah (s.) dijo también: Tras mi muerte, visitar mi tumba será como visitarme cuando estaba vivo.
Los hadices:
Se ha vuelto lícito (halal) para mí interceder por aquellos que visiten mi tumba
recogido por Imam al-Bazzar y transmitido por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Y:
En el Día del Juicio, yo intercederé por aquellos que vinieron a Medina a visitar mi tumba.
recogido en el Sahih de Muslim y transmitido también por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Son hadices marfu’ y conocidos por la mayoría de los musulmanes.
At-Tabarani, ad-Dara Qutmi y ‘Abd ar-Rahman ibn al-Fawzi recogen el hadiz en el que se transmite que dijo el Profeta (s.):
Aquel que realice el Hayy y después visite mi tumba, será como si me hubiese visitado cuando estaba vivo.
Y ad-Dara Qutmi recoge este otro, alusivo a quienes, cuando hacen el Hayy, no visitan la tumba del Mensajero de Dios (s.) sin tener una excusa válida:
Aquel que realice el Hayy y no visite mi tumba, me habrá herido.

‘Abd al-‘Azir, rector de la Universidad islámica de Medina, escribió en su Tahqiq wa Isah: "Ninguno de los hadices arriba mencionados recomendando la visita al santuario del Profeta, tienen cadena de transmisión (isnad) o documentación alguna. El Sheij al-Islam Ibn Taimiiah dice que todos ellos son "mawdu".

Los rechaza como hacen todos los Wahabis, a pesar de que la cadena de transmisión de todos ellos esta recogida en el octavo volumen de los comentarios a Al-Mawahib de Az-Zarkami y al final del cuarto volumen de Wafa al-Wafa de As-Samhudi. En estos libros se recoge que estos hadices son correctos (hasan) y que los comentarios de Ibn Taimiiah carecen de fundamento.

El rector e instructor de la Universidad de Medina trata de ese modo de calumniar los escritos de los sabios (‘ulama’) de Ahl us-Sunnah y de extender los dogmas Wahabis por todo el mundo, con sus libros.

Los Wahabis, para hacer creer a los musulmanes y a los no musulmanes que ellos son los verdaderos musulmanes, siguen una nueva política: han fundado un centro islámico llamado Rabitat al-Alamía al-Islamía en Meca, reuniendo a los ignorantes y contratando hombres con estudios religiosos, escogiéndolos en cada país y pagándoles grandes sueldos. Gracias a la ignorancia de estos hombres sobre los libros de los maaestros de Ahl us-Sunnah, pueden utilizarlos como instrumentos de sus planes. Desde este centro ellos defienden en todo el mundo las tesis heréticas del Wahabismo, a las que califican de "fatwas de la unidad islámica mundial".

Existen muchos hadices relatando como Rasul ul-lah estaba vivo en su tumba en una clase de vida desconocida. Hay numerosas pruebas de que son hadices correctos. De ellos, los dos siguientes están recogidos en seis famosos libros de hadices:
"Yo oiré el salawat (Allah humma sal.li ’ala Muhammadin wa Ali Muhammad- Oh Allah, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad) recitado en la distancia"
"Si una persona recita salawat en mi tumba, Allah envía a un ángel que me informa de ello y yo intercederé por él el Día del Juicio."

Si un musulmán acude a la tumba de otro musulmán al que conocía cuando estaba vivo y le saluda, el musulmán fallecido le reconocerá y contestará a su saludo.

Un hadiz transmitido por Ibn Abid Dunya así lo recoge y añade: "y el muerto se siente feliz"
Si una persona saluda a los muertos que no conoce, estos le estarán agradecidos y le responderán a sus saludos. ¿Cómo es posible que, mientras los musulmanes y los mártires reconocen a quienes les saludan y les responden, Rasulullah (s.) no pueda hacerlo? Así como el sol en el firmamento ilumina el mundo entero, Rasulullah (s.) responde al mismo tiempo a todos los que le saludan. En un hadiz se recoge que dijo el mensajero: "Tras mi muerte, oiré como oigo cuando estoy vivo". Otro hadiz transmitido por Abu Ya’la dice: "Los profetas están vivos en sus tumbas y rezan la oración obligatoria."

Ibrahim ibn Bishar y Saied Ahmad ar-Rifa’i, y muchos awliiah dijeron que ellos habían escuchado la respuesta de Rasulullah (s.) cuando habían ido a su tumba y le habían saludado.

El gran maestro islámico Jahl ad-Din as-Suyut escribió el libro Sharaf al-muhkam en respuesta a una pregunta de si era cierto que Sayyid Ahmad ar-Rifa’i había besado la santa mano de Rasulullah. En este libro, él prueba mediante evidencias tradicionales que Rasulullah estaba vivo en su santuario y que el oía y rspondía alos saludos. Y cuenta como en la noche del Mi’ray (viaje del Profeta a los cielos en cuerpo y alma) Rasulullah vio a Hadrat Moises rezando junto a su tumba.

Un hadiz relatado por Aisha relata que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Sufro las consecuencias de la comida envenenada qie ingerí en Jaibar. Por culpa de ese veneno mi aorta casi no funciona." Este hadiz demuestra que, además de la profecía, Allah a otorgado a Hadrat Muhammad (s.), el mejor de los seres creados, el maqam del martirio.

Allah dice en la surah Ale Imran, aleya 169: Y no consideréis que aquellos que fueron matados en el camino de Dios están muertos, sino que están vivos juntos y mantenidos junto a su Señor.

Sin duda, este gran profeta, que fue envenenado en la senda de Dios, se encuentra en lo alto de esta honorable posición que esta aleya menciona.

El hadiz transmitido por Ibn Hibban dice que dijo el Mensajero de Dios: El santo cuerpo de los profetas no se pudrirá jamás. Si un musulmán recita salawat para mí, un ángel me lo comunica y dice. Fulano el hijo de fulano te envía salawat y te saluda. Hadrat Abu Darda uno de los que estaban acompañando en ese momento al Mensajero de Dios (s.) le preguntó: ¿También te lo comunicará tras tu fallecimiento? Y el Profeta (s.) le contestó: Sí, también estaré informado de ello tras mi muerte, pues le está prohibido a la tierra descomponer el cadáver de los profetas. Ellos están vivos después de su fallecimiento y están protegidos.

El califa ‘Umar, tras la conquista del Quds (jerusalen) fue al santuario del Profeta (s.), visitó su tumba y le saludó.
‘Umar ibn ‘Abdel Aziz, que fue un gran wali de Allah, solía enviar oficiales de Damasco a Medina con la misión de recitar salawat ante el santuario del Profeta (s.).

‘Abdullah ibn ‘Umar, al regreso de cada viaje, marchaba directamente a la tumba del Profeta (s.). Primero saludaba al Mensajero de Dios (s.) después a Abu Bakr as-Siddiq y finalmente a su propio padre. Imam Nafi’ dijo: Vi más de cien veces a ‘Abdellah ibn ‘Umar ir a la tumba del Profeta y decirle: "As salam aleika ia Rasul ul-lah" También un día Hadrat ‘Ali ibn Abi Talib fue a la mezquita y, cuando vio la tumba del Profeta, lloró, entonces dijo: "As salam aleika ia Rasul ul-lah".

Conforme a lo transmitido por Imam Abu Hanifa, cuando uno realiza el Hayy, debe completar primero su peregrinación a la Kaaba y, después, ir a Medina a visitar al Profeta.

Qadi ‘Iad, autor del libro Shifa’, Imam Nawawí, sabio de la escuela Shafi’i, e Ibn Humam, sabio de la escuela Hanafi, recogen que existe un acuerdo general en la ummah, sobre que es necesario visitar la tumba del Profeta. Algunos sabios dicen que es obligatorio (wayib). De hecho, visitar las tumbas en una sunna profética.
La aleya 64 de la surat un-Nisa declara:
Si, cuando se oprimieron a sí mismos, hubieran venido a ti, Allah los habría perdonado y, si el Mensajero hubiera pedido el perdón para ellos, habrían encontrado que Allah es Perdonador, Misericordioso.

Esta aleya indica claramente que el Mensajero de Dios puede interceder y que su intercesión (shafa’) será aceptada.

También se nos ha ordenado visitar el santuario del Mensajero (s.) y pedirle que interceda por nosotros ante Dios Altísimo. Existe un hadiz que recoge que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Es conveniente que una persona salga para un largo viaje con el único objeto de visitar tres mezquitas". Se refiere a la Mezquita sagrada de la Meca, la Mezquita del Mensajero en Medina y la Mezquita Lejana (Al-Aqsa) en Jerusalen. Por esa razón, aquellos que hacen el Hayy y no van a visitar la tumba del Profeta (s.), serán privados de su recompensa.
Existe un hadiz que recoge que dijo el profeta (s.):
"No hagáis de mi santuario un lugar de fiesta"
Hadrat ‘Abd al-Azim al-Munziti, un maestro en hadices, ha comentaado este hadiz diciendo:
"No consideréis que es suficiente con visitar mi tumba solamente una vez al año, como un día festivo ¡Tratad de visitarla continuamente!"

De hecho, no está permitido realizar la obligación obligatoria en el cementerio. Se ha dicho que este hadiz podría significar: "No fijéis un día señalado para visitar mi tumba, como si fuera un lugar de fiesta."

Judios y cristianos, cuando visitaban a los profetas, solían hacerlo en grupo, tocando instrumentos, cantando canciones y actuando ceremoniosamente. Este hadiz implica que no debemos organizar un bullicio festivo con cosas prohibidas, en los días festivos. No debemos tocar flautas o tambores o actuar ceremoniosamente durante nuestra visita. Debemos visitarle y saludarle, rezar y marchar silenciosamente, sin prolongar nuestra estancia.

Dice el Imam Abu Hanifa que la visita a la tumba del Profeta (s.) era la costumbre mas valiosa, y hay algunos maestros que dicen que es obligatorio (wayib), por ello visitar la tumba del Profeta (s.) es considerado una ofrenda en la escuela Shafi’i.

En efecto, en un hadiz qutsi, Allah Ta’ala dice:
¡Oh Muhammad! Si Yo no te hubiese creado, no habría creado nada.
Como se recoge en el libro Maktubat de Hadrat al-Imam ar-Rabbani, vol. III, carta 122. El hadiz refleja lo mucho que Allah ama al Mensajero (s.). Incluso una persona corriente no se negaría a una petición realizada en nombre de la persona que ama. Es facil para la persona que ama hacer algo por el amor que siente hacia su amado.Si una persona dice: "¡Oh Dios mío! Por el amor a Tu amado Muhammad (s.) yo te pido tal cosa" este deseo no le será negado.

As-Seied Ahmad ibn Zaini Dahlan, mufti de la Meca, fue un gran sabio y el Sheij al-Kutaba’ en la escuela Sahfi’i. Escribió muchas obras, tales como: Julasat ul-Kalám fi baiani umara’i balad al-Harám, Fir raddi ‘alal Wahhabiiati atba’u madhabi Ibn Taimiiah, Ad-Durar as-Saniiah fi raddi ‘alal Wahabiiah, en los que denunció el verdadero propósito de los Wahabis y probó con aleyas coránicas y hadices que estaban desviados.

En su obra Julasat ul-Kalam, menciona como engañaron a los ignorantes de entre los muslmanes y refuto sus argumentos uno a uno, probando que sus palabras eran mentiras y calumnias. En él leemos:
"Es aceptable y permisible pedirle a Dios por mediación del Mensajero (s.) una vez fallecido, igual que cuando estaba vivo, de la misma manera que es permisible pedir a Dios por mediación de los awliiah y de los musulmanes píos, como lo muestran los hadices."

Las páginas 167, 170, 191, 208, 248, 353, 414, 416, 482,486 y 505 de la obra wahabi Fath ul-Mayid, son una sátira contra los musulmanes. Los sabios de Ahl us-Sunnah dicen que es únicamente Allah quien crea, otorga el beneficio o el perjuicio y la aniquilación. El no tiene socio. No los profetas, ni ningún otro ser vivo o muerto pueden crear, beneficiar o perjudicar. Sin embargo, al ser amantes siervos de Allah, nos beneficiamos de las bendiciones que ellos reciben. Los Wahabis creen que eso es válido para los vivos, pero no para los muertos. En la obra Fath ul-Mayid, pág 504, leemos: "Quien pide a una persona muerta, o viva pero ausente, deviene politeísta. Una persona puede ser requerida para aquello que tiene poder, pero no esta permitido solicitar de alguien lo que sólo pertenece al poder de Allah"
Y en la página 136 dice:
"Pedir bendiciones ante la tumba de un musulmán pío es politeísmo, semejante a adorar a los ídolos al-Lat y Manat."
Y en la pág 208 dice:
"Es politeísmo pedir a los muertos lo que uno necesita, o rogar a través de los muertos. Pedirle a una persona muerta es ignorancia y Dios no lo permite, ya que ellos no han sido designados intermediarios para interceder ni se les ha permitido hacerlo. El requisito previo para la intercesión es la fe, pero la persona que interroga a los muertos solicitándoles su intercesión es un politeísta y eso le incapacita para recibir clemencia."
Pero, en la página 200 se contradice con estas valoraciones y dice:
"Los cielos temen a Dios. Dios ha dotado de sentido a los cielos y estos poseen capacidad de percepción. Esta declarado en el Corán que la tierra y los cielos alaban a Dios. Los compañeros del Profeta (s.) escuchaban a las rocas rezar y alabar a Dios cuando el Mensajero las tomaba en sus benditas manos.. La columna de la mezquita del Profeta, llamada Hannana, gemía y su base rezaba y alababa a Dios."

Eso muestra la simpleza de decir que los profetas y los awliia’ no sienten, cuaando, por otro lado, se reconoce que las montañas y las rocas y columnas sienten y son conscientes.

Los Wahabis devienen politeístas al decir que los vivos pueden hacer de intermediarios ante Dios, pero los muertos no, pues ello significa que los vivos oyen y sienten, pero no los muertos y por acusar de politeísmo a quienes que creen esto, cuando la realidad es que es solamente Dios quien siente y crea y que las personas, vivas o muertas, son únicamente intermediarios entre las personas y Dios.

El rumor que atribuye a Abu Hanifa la prohibición de pedir a Allah por mediación del Mensajero (s.), como dice la obra Los comentarios al Corán de ‘Alusi’s, es falso ya que ningún sabio de la ummah ha recogido jamás ese comportamiento en Abu Hanifa. Al contrario, todos los sabios han recogido en sus obras que está permitido.
Los términos Tawassul, tashaffu’, istighaza y tawayyud, poseen todos el mismo significado: intercesión y todas son acciones permisibles.

En As-Sahih de al-Bujari se recoge que dijo el Mensajero (s.):
"El Día del Juicio las gentes pedirán primero la intercesión de Hadrat Adán."
Hadrat Bilal ibn Hariz, uno de los notables compañeros del Mensajero, fue una vez junto a él (s.) y le dijo: "¡Oh Mensajero de Dios! ¡Te pido en beneficio de tu Ummah que llueva! Y llovió.
Los idólatras, que dicen que los ídolos pueden interceder por ellos, adoran a los ídolos, pero los creyentes que piden la intercesión de los profetas o de los awliia’, no les adoran.

El sagrado Corán declara:
"La intercesión sólo es posible con Su permiso."
En la oración que nos ha sido ordenado recitar después de la llamada al oración (Adán) se menciona que Allah a prometido a nuestro Profeta (s.) los atributos de la Fadilah y la Wasilah. Él declaró que el Profeta (s.) podría interceder por quien quiera que recitase esta oración, por aquellos que recitan salawat y por aquellos que visitan su tumba.

El hadiz: "Yo intercederé por aquellos que han cometido grandes pecados" demuestra que a él (s.) se le permitirá interceder por cualquiera que tenga fe
De los cuarenta hadices de la página 130 de Shawahid ul-Haqq, el decimotercero dice:
"Yo intercederé el Día del Juicio. Diré: ¡Oh Dios mío! Pon en el Paraíso a aquellos que tienen fe del tamaño de un grano de mostaza."

Al-Bujari también recogió este hadiz.
Istigaza significa tawassul, poner a alguien como intermediario, pedir su ayuda y a través de él. Pedir shafa’a de alguien, quiere decir rezar a Dios para que uno pueda dejar este mundo con fe en que, en el momento de su último suspiro, tendrá Su amor.
En la obra Wahabi Fath ul-Mayid, en la página 323 dice:
"Es politeísmo pedir la intercesión de alguien ausente. Dios ordena la guerra contra los politeístas."
En cambio, el Profeta (s.) solía decir: "¡Oh Muhammad, me estoy acercando a mi Señor al ponerte a ti como intermediario." Tras su fallecimiento, los compañeros solían recitar esta oración frecuentemente.
Un hadiz transmitido por at-Tabarani recoge que dijo el Mensajero (s.):
"Cuando una persona que esté sola en el desierto pierda algo ha de decir: ¡Oh siervos de Allah, ayudadme! Pues Allah posee siervos a los que no puedes ver."

Ibn Hayyar al-Makki, en su comentario Al-Idah al-Manasik, dijo que esta oración ha sido verificada numerosas veces.
Como fue transmitido por Abu Daud y por muchos otros, el Mensajero de Dios (s.) una tarde en que estaba viajando, dijo: "Oh tierra de Dios, pongo mi confianza en Allah contra tus enemigos." (Julasat ul-Kalam, Bab us-Salam, Mecca, 1305; Isik Kitabevi, Estambul 1395 (1975)

El Imam Abu Hanifa dijo:
"Estaba yo en Medina y Sheij Ayub As-Sahtiani, que era un pío musulmán bien conocido, entró en la mezquita as-Sharif, donde lo encontré. El eminente Sheij estaba frente a la tumba del Profeta y de espaldas a la qibla, luego se marchó."
El eminente Ibn Yama’ escribió en su libro Al-Mansak al-Kabir:
"Al visitarla, después de hacer una oración de dos raka’t y de rogar cerca del mimbar, debe uno situarse en el lado enqiblado de Huyrat as-Sa’ada, dejando a la izquierda la bendita cabeza del Mensajero (s.) a dos metros de distancia de la pared de al-Marqad ash-Sharif (el noble mausoleo del profeta (s.), entonces, dejando atrás la pared de la qibla y volviendose lentamente hasta encarar el Muwayahat as-Sa’ada deberás saludarle. Esto es así en todas las escuelas (madáhib)."

‘Abd el-Ghani an-Nabului, explicando el vigesimo tercero de "Los desastres causados por la lengua" escribe: "Es makruh (desaconsejable) decir mientras se ruega: "Por el derecho de los profetas" o "por el derecho de este o aquel wali vivo o muerto" y pedir a Dios por alguien diciendo esto, porque se ha dicho que ninguna criatura tiene derechos adquiridos ante Dios, es decir, que Dios no está obligado a hacer lo que cualquiera desea."

Esto es cierto, aunque Dios ha prometido a Sus siervos amados reconocerles un derecho sobre Sí mismo y este derecho es que Él aceptará sus deseos. Dice en el Sagrado Corán: "Es una obligación para Mí ayudar a os creyentes."

Y en Al-Fatwa al-Bizaziyya se dice: "Es lícito pedir algo por amor al Profeta o a un wali, vio o muerto, mencionando su nombre" (Al-Hadiqa).

Como se ve, los sabios musulmanes dicen que está permitido rogar a Dios amparándose en el derecho y el amor que Dios ha concedido a Sus amados. Ningún sabio a dicho que pueda ser politeísmo que alguien realice un ruego con la idea de que el hombre posee derechos sobre Dios. Sólo los Wahabis lo dicen.

Hadimi en "Los desastres causados por la lengua" dice también: "Por tu derecho ¡Oh Rasul ul-lah! Y en las batallas pedía la ayuda de Dios por el derecho de los pobres de entre los muhayyirin (los compañeros del Profeta que emigraron de Meca a Medina). Muchos sabios musulmanes han rogado "por el amor de aquellos a los que Tú das cuando ellos Te piden" y "Por el derecho de Muhammad al-Ghazali y de quien escriba estas oraciones en sus libros." (Hadimi, Bariqa, Estaambul, 1284).

El libro Al-Hisn al-Hasin está lleno de estas oraciones. Está escrito en ‘Alusi’s Ghaliyya qque, cuando el Profeta Adán (a.s.) pidió ser perdonado por el derecho del Profeta Muhammad (s.), Dios Altísimo declaró: "Muhammad es quien Yo más amo de entre todas mis criaturas. Te perdono por su derecho. Si no hubiese sido por él no te habría creado."

Los Wahabis escriben: "Imam Zain ul-‘Abidin vio a un hombre rezando ante la tumba del Profeta (s.) y le interrumpió citándole el hadiz: Recita salaawat por mí. Dondequiera que estés, tus saludos me serán transmitidos." El evento se sigue relatando incorrectamente para concluir: "por tanto, está prohibido ir junto a la tumba y rezar y recitar salawat, para evitar que las tumbas se transformen en lugares festivos. A todos aquellos que van a la tumba del Profeta a rezar la oración ritual obligatoria, les está prohibido aproximarse a su tumba con intención de saludarle. Ninguno de sus compañeros lo hizo y previnieron contra aquellos que lo intentasen." Fath al-Mayid, pág. 259. En él también se dice que el gobierno saudí colocará soldados junto a la tumba del Profeta (s.) para evitar que los musulmanes lo hagan. (pág. 234).

Hadrat Yusuf an-Nabhani, en muchas partes de su libro sobre el Wahabismo, refuta esas mentiras: "El Imam Zain ul-‘Abidin no prohibió jamás visitar la bendita tumba del Profeta (s.). Prohibió las conductas inconvenientes e ilícitas durante la visita. Su nieto, Imam Yafar as-Sádiq, solía visitar la tumba del Profeta y permanecer junto a la columna que está en dirección a Rawda, saludaba y decía: Su bendita cabeza está hacia este lado. El decía: No hagáis de mi tumba un lugar festivo, en el sentido de que: no visitemos su tumba únicamente los días festivos, sino que lo hagamos cada día." (Shawahid ul-Haqq, pág. 80, 3ª edición, El Cairo, 1385 (1965)

Abu ‘Abdellah al-Qurtubi escribe en su At-Tadhkira:
"Los actos de la ummah del Profeta(s.) le son comunicados cada mañana y cada tarde" (pág. 88 y 106) y "Cuando el califa al-Mansur se encontraba visitando la tumba del Profeta (s.) preguntó a Imam Malik: ¿Debo ponerme de cara a la qibla o la tumba del Mensajero? A lo que Imam Malik le respondió: ¿Cómo puedes apartar tu cara del Mensajero de Dios" Por él, tú y tu padre Adán seréis perdonados." (pág. 89 y 116)
El Imam An-Nawawi dice en su Adhkar, pág, 98: "Es sunnah visitar las tumbas del Profeta (s.) y de los musulmanes pios y permanecer en ellas un largo rato."

Ibn Humam en su Fath al-Qadir, pág. 100, recoge el hadiz transmitido por ad-Dar al-Qutni y al-Bazzar, que transmite que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Si alguien viene a mi tumba con la única intención de visitarme, tendrá derecho a que yo interceda por él el Día de Juicio."

Dios favoreció a los awliia’ con karamat (poderes milagrosos). Sus poderes se mantienen tras su muerte, con frecuencia. Están capacitados para ayudar, incluso después de muertos. Es permisible tomarlos como intercesores ante Dios, pero se les debe pedir de forma correcta. No es permisible decir: "Te daré esto o lo otro si tú me concedes lo que te pido o curas la enfermedad de mi pariente" como dicen algunas gentes ignorantes. De todas formas, esto no puede considerarse un acto de kufr, pues incluso la gente ignorante sabe que el wali no puede realizar por sí mismo lo que le pide, sino que lo hace por que Dios se lo permite. Piensa que el wali es un ser humano amado por Dios y dice: "Por favor, pide a Dios que me conceda lo que Le pido, pues Él no rechaza tus ruegos." De hecho, el Mensajero de Dios dijo: "Existe mucha gente que es considerada común y sin mérito, pero que son criaturas amadas por Dios y, cuando desean algo, Dios se lo concede."

Este hadiz viene también recogido en el libro Wahabi Fath ul-Mayid.

Imam Ahmad, As-Shafi’i, Malik y Abu Hanifa, dijeron que está bien (jair) obtener báraka visitando las tumbas de las gentes pías. Aquellos que dicen pertenecer a Ahl us-Sunnah o que pertenecen a una de las escuelas (madáhib) sunnis deben atenerse a lo que estos imames dicen. Si no lo hacen así, no se puede decir que ellos sean gente de la sunnah.

En el libro Al-fatawa al-Hindiyya, capítulo"Ir al Hayy en lugar de otro", del Sheij Nizam Mu’in ud-Din an-Naqshabandi (1068-1118 ( 11658-1707) Impreso en El Cairo en 1310. 3ª edición en 1393 (1973), se recoge que: "Es permisible dedicar la recompensa (zawab)de una acción de adoración (‘ibada) a otra persona. Por tanto se puede entregar a otra persona la recompensa obtenida por la oración, el ayuno, la limosna, la perefrinación, la recitación del Corán, el dikr, las visitas a las tumbas de los profetas, mártires y musulmanes píos, de amortajar a un cadáver y de todos los actos de caridad y buenas acciones." Por este párrafo se comprende de paso que visitar las tumbas de los cercanos a Dios permite obtener recompensa.

Los Wahabis dicen: "Es causa de kufr y de shirk construir un mausoleo sobre una tumba; que aquellos que rinden culto o aquellos que sirven en los mausoleos, enciendan lamparillas de aceite o velas y ofrendar limosnas por las almas de los muertos." Según ellos, los habitantes de al-Haramain (Meca y Medina) han venido adorando los mausoleos y los muros desde hace mucho tiempo.

Construir un domo sobre una tumba es haram (prohibido) si se hace por ostentación u ornamentación. Si es para proteger la tumba de la destrucción, sólo lo consideran makruh (desaconsejable). Si se piensa que un ladrón o un animal puede destruir su interior, es permisible, pero no debe hacerse de ello un lugar de visita. No debe decirse que deben ser visitados en ciertos momentos y menos hacer tawassul (pedir intercesión) o recitar Corán por el muerto si se pasa por delante de una tumba.

No es makruh sepultar cadáveres en una construcción hecha con anterioridad, los compañeros sepultaron al Mensajero de Dios (s.) y a los dos primeros califas en un edificio ya construido y ninguno de ellos estuvo en contra. Los hadices al respecto indican que tal cosa no puede considerarse una herejía. El gran sabio islámico Ibn ‘Abidin escribió: "Algunos sabios consideran que es makruh poner un sudario, un sombrero o un turbante sobre la tumba de un musulmán piadoso o un wali." El libro: Al-Fatawa al-Huyya dice que tal cosa es makruh si se pretende mostrar a todo el mundo la grandeza del difunto, no sea que por ello sea insultado, ya que los que visiten una tumba deben ser respetuosos y guardar buenos modales.

En efecto, los actos que no son prohibidos en al-Adil.lat ush-Shar’iiah (la normativa islámica) deben ser juzgados conforme a la intención con que se realizaron. Es cierto que en la época de los Sahaba (los compañeros del Profeta (s.) no se construyeron cúpulas sobre las tumbas, ni se colocaron sobre ellas sarcófagos de piedra o de madera, ni se cubrieron con ropajes, pero ninguno de ellos estuvo en contra de enterrar al Profeta (s.) y a sus dos primeros califas en una habitación.

Todos los libros de fiqh dicen que, tras el tawwaf de despedida a la Kaaba, es preciso salir de la Mezquita al-Haram caminando hacia atrás, como un acto de respeto a la Casa de Dios. No es algo que los Sahaba hiciesen, perro su respeto a la Kaaba era tan evidente en todos los detalles que, nuestro sabios, hicieron obligatorio salir de la Mezquita de al-Haram caminando hacia atrás para inculcarnos el mismo respeto por ella que el que maanifestaban los compañeros del Profeta (s.). Por esa razón, hicieron lícito el cubrir las tumbas y los mausoleos de los musulmanes pios y de los awliia’con ropajes y construir cúpilas sobre ellas, en señal de respeto, para inculcar en las gentes el mismo respeto hacia ellos como mostraban los Sahaba. ‘Abd el-Ghani an-Nabulusi explica este punto con detalle en su libro Kashf an-Nur que junto con la obra de Yalal ud-Din as-Suyuti, Tanwir al-Halak fi imkaani ru’iat in-Nabiyihaaran wal malak, fueron editadas en una sola obra por Isik Kitabevi, con el título Al-Minhat al-Wahabiiah, en Estambul, 1974.

El cementerio de Baki, situado en la bendita ciudad de Medina, muy cerca de la tumba de Mensajero (s.) poseía muchos mausoleos llamados "mash had" (lugar de maartirio). Los Wahabis los destruyeron todos. Excepto los Wahabis, ningun sabio islámico ha dicho que sea politeísmo o kufr visitar las tumbas o construir una cúpula sobre ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.

Al final del libro Halabi-i Kabir, leemos: "Si una persona decide hacer un cementerio en un terreno de su propiedad y en él hay un espacio libre, es permisible que alguien construya en él un mausoleo con cúpula con la idea de enterrar cuerpos. En caso de que no hubiese sitio en el cementerio para enterrar más cuerpos, ese mausoleo deberá ser demolido para habilitar más espacio a las tumbas, ya que ese espacio pertenece a la fundación que gobierna el cementerio y fue destinado para enterramiento de las personas." Si el construir mausoleos con cúpulas hubiese estado considerado señal de politeísmo, o si se hubiese considerado que las tumbas con bóvedas eran ídolos, nunca se hubiese considerado permisible su construcción.

El famoso libro Wahabi Fath al-Mayid dice en la pág. 133: "¿Quien intente conseguir bendiciones (tabarruk) con un árbol, una piedra, una tumba o algo similar, deviene politeísta. Las tumbas han sido convertidas en ídolos al haber construido cúpulas sobre ellas. La gente de los tiempos pre-islámicos (Yahilía) también solía adorar a las personas pías y las estatuas. Hoy en día, en las tumbas y los mausoleos se hace eso y cosas peores. Intentar obtener bendiciones en las tumbas de las personas pías es como adorar al ídolo Al-Lat. Esos politeístas imaginan que los awliia’ escuchan y responden sus oraciones y súplicas. Dicen que se aproximan a los muertos para hacer ofrendas y dar limosnas. Todos esos actos son un grave politeísmo. El politeísta es politeísta incluso si se denomina a sí mismo de otra manera. Rogando a los muertos con respeto y ternura, degollando animales, realizando ofrendas y actos similares, cometen politeísmo, no importa como ellos lo denominen. Los politeístas de estos tiempos le llaman a eso "ta’zim" (mostrar respeto) y "tabarruk" (obtener bendiciones) para que parezca tolerable lo que hacen."

He recogido en mis libros las respuestas que los ‘ulama’ islámicos dan a esas acusaciones calumniosas y ofensivas con que los Wahabis insultan a Ahl us-Sunnah. Mencionaré un parrafo del libro Al-usul al-arba’ fi tardid al-Wahabiiah (Los cuatro pilares para refutar a los Wahabis) para mostrar al lector como los Wahabis se desvían y engañan a sí mismos y llevan a los musulmanes a la ruina: "El Corán, el hadiz, los dichos y hechos de Salaf as-Salihin y de la mayoría de los sabios, señalan que es permisible monstrar respeto (ta’zaim) a otro que a Allah subhana hu wa ta’ala. La aleya 32 de la surat ul-Hayy, establece:
"Cuando alguien respeta las cosas sagradas (sha’a’ir) de Dios, ese sentimiento procede del respeto que tienen a Dios en sus corazones."

Sha’a’ir significa "indicaciones, signos". Hadrat ‘Abd el Haqq ad-Dahlawi dice: Sha’a’ir es el plural de sha’ira, que significa "señal" (‘alama). Cualquier cosas que recuerde a Alla ta’ala al verla, es una señal de Dios. La aleya 158 de la surat ul-Baqara dice:
"As-Safa y al-Marwa figuran entre las señales de Dios."
Como se deduce claramente de esta aleya, las colinas de Safa y Marwa no son las únicas señales de Dios Altísimo. Existen más y no sólo en ‘Arafat, Muzdalifa y Mina.

Shah Wali ul-lah ad-Dahlawi, escribe en la página 69 de su obra Huyyat ul.Lahil Baligha: "Las grandes señales de Dios Altísimo son cuatro: el Corán, la Kaaba, el Profeta (s.) y las oraciones obligatorias." Y en la página 30 de su obra Altaf al-Quds, dice: "Amar las señales de Allah ta’ala significa amar todo aquello que recuerda a Allah. Amar a los awliia’ de Allah ta’ala es lo mismo." Y en un hadiz recogido en el Musnad de Ibn Abi Shaiba y en Kunuz ad-daqa’iq de al-Manawi, se recoge que dijo el Profeta (s.): "Observar el rostro de los amigos de Dios (awliiah ul-lah) es un acto de adoración, pues nos recuerdan a Dios Altísimo."

Por esa razón, los awliia’ se encuentran también entre las señales. Si las colinas de Safa y Marwa situadas junto a la Kaaba, entre las cuales caminó la madre del profeta Ismail, Hadrat Hayyar (a.s.) se encuentran entre las señales de Allah y son motivo de que recordemos a esa bendita madre ¿Por qué los sitios donde Hadrat Muhammad, que es la mejor de las criaturas y el Amado de Dios Altísimo, nació y creció, los sitios donde adoró a Dios Altísimo, emigró, hizo la oración y pasó, así como su tumba bendita, la de su familia purificada y sus nobles compañeros, no han de contarse entre la señales?

Tercera Parte

¿¡Por qué, entonces, los Wahabis destruyen esos lugares!?

Cuando leemos el Sagrado Corán de manera atenta e imparcial, es fácil observar que muchas aleyas expresan (ta’zim) respeto por el Mensajero (s.). En la Surat ul-Huyurat (49) se declara:
"¡Oh aquellos que creéis! ¡No os adelantéis a Dios y a Su enviado y temed a Dios! ¡Dios todo lo oye, todo lo sabe!
¡Creyentes! ¡No elevéis vuestra voz por encima de la voz del Profeta! ¡No le habléis en voz alta, como hacéis entre vosotros! Os expondríais a hacer vanas vuestras obras, sin daros cuenta.
Quienes bajan la voz en presencia del Enviado y de Dios, son aquellos cuyos corazones Dios ha probado con Su taqwa. Él olvidará sus pecados y les otorgará una grandísima recompensa.
La mayoría de los que te llaman desde fuera de tus habitaciones privadas, son gentes sin conocimiento. Más les valdría esperar a que tú salieras donde ellos se encuentran.
Dios es Indulgentísimo, Misericordioso
(aleyas 1 a 5)

Es evidente, para aquel que lee y reflexiona sobre estas cinco aleyas, lo mucho que Dios Altísimo pide que se respete (ta’zim) a Su amado Profeta (s.) y la importancia de Su orden a la Ummah, para que seamos respetuosos y modestos ante él. La importancia de ello puede medirse por la recompensa que obtiene quien se dirige al Mensajero (s.) en un tono bajo y respetuoso. Estas aleyas descienden como una reprimenda para los setenta miembros de la tribu de Banu Tamim, quienes habían interpelado al Profeta (s.) en Medina, gritándole irrespetuosamente, desde el exterior de su casa.

Los Wahabis dicen hoy que ellos pertenecen a la tribu de Banu Tamim. Quizás fue por esa razón que el Mensajero de Dios (s.) dijo señalando a la región del Nayd:

"La gente violenta y tortuosa está en el Este y desde allí comenzará el Satán su labor de desunión."

Otro de los nombres que se utiliza para designar a los Wahabis es "Naydis", ya que provienen del país de Nayd, en el Este de la península arábiga.

La desunión anunciada en el hadiz mencionado, llegó doce siglos después, cuando los Wahabis procedentes del Este, llegaron al Hiyaz arrebatando las posesiones a los musulmanes, matando a los hombres y esclavizando a las mujeres y a los niños, cometiendo peores actos que los cometidos jamás por los incrédulos.

En las aleyas anteriores, la reiteración de la frase: "¡Oh aquellos que creéis!" muestra que todos los musulmanes, a lo largo de los siglos, hasta el Último Día, están obligados a ser respetuosos con el Mensajero (s.) Si la orden hubiera sido dirigida a los compañeros únicamente, habría dicho: "¡Oh compañeros del Profeta!", de la misma forma que el Corán especifica: "¡Oh esposas del Profeta!" y "¡Oh gentes de Medina!". Esta misma frase: "¡Oh aquellos que creéis!" viene en las aleyas que establecen la oración obligatoria, el ayuno, la peregrinación, el zakat (impuesto) y otros actos de adoración (‘ibadat) obligatorios (fard) para todos los musulmanes hasta el Día del Juicio. Así pues, la idea Wahabi de que "El Profeta debía ser respetado mientras estaba vivo, pero no se debe manifestar ningún acto de respeto o petición de ayuda tras su muerte", no tiene fundamento a la vista de estas aleyas.

Las aleyas anteriores indican que también es necesario mostrar respeto (ta’zim) hacia otras personas cercanas a Dios.

La aleya 104 de la sura Al-Baqara dice: ¡Oh aquellos que creéis! No digáis "Râ’inâ" (¡Venos!) (al Profeta), decid "Undurnâ" (¡Mira por nosotros) y escuchad ! (las órdenes de Dios).

Los creyentes solían decirle al Profeta (s.) "Râ’inâ" (Mira por nosotros) pero "Râ’inâ" también significa "arruinar", "estropear" en hebreo y los judíos usaban esta palabra para dirigírsela al Profeta (s.) en este sentido. Al tener este doble significado, Dios Altísimo prohibió a los creyentes su uso, protegiendo así al Profeta (s.) de que se le faltase el respeto. Para que esta orden abarcase a todos los musulmanes hasta el fin de los tiempos, utilizó la frase: ¡Oh aquellos que creéis!.

En la aleya 33 de la Surat ul-Anfal (8), Dios Altísimo declara: "Dios no les castigará mientras tú estés con ellos." Y promete no castigarles hasta el fin del mundo. Está aleya contradice la afirmación Wahabi de que el Profeta murió y se transformo en polvo.

Ellos destruyen los lugares benditos heredados del Mensajero de Dios (s.) Dicen que estos lugares hacen a la gente caer en el politeísmo. Si fuera politeísmo rezar a Dios Altísimo en los lugares sagrados, Él no habría ordenado acudir al Hayy (pergrinación a la Meca); el Mensajero de Dios (s.) no habría besado la Piedra Negra (Al-Hayyar al-Aswad) mientras realizaba el tawaf (las circunvalaciones rituales a la Kaaba, La Casa de Dios); nadie debería rezar en ‘Arafat y en Muzdálifa, lanzar piedras en Mina y caminar entre Safa y Marwa y estos lugares santos no deberían haber sido respetados.

Cuando Sa’ad ibn Ma’az, el cabecilla de los Ansar, llegó donde los musulmanes estaban reunidos con el Profeta (s.), éste dijo: "Poneos en pie ante vuestro líder."

Esta orden pretendía hacer los honores a Sa’ad. Es un error decir que venía motivada por que Sa’ad estaba enfermo y necesitaba que se le ayudase a bajar de su montura. Si así hubiese sido, el Mensajero (s.) habría dirigido su orden a uno o dos de ellos y le habría llamado Sa’ad y no "vuestro líder".

Cada vez que ‘Abdullah ibn ‘Umar iba de Medina a la Meca para realizar el Hayy, paraba y rezaba y suplicaba en los santos lugares en los que el Mensajero se había sentado, esperando obtener bendiciones por ello. Solía poner sus manos en el mimbar (púlpito) del Mensajero de Dios (s.) y después las pasaba por su rostro.

También Imam Ahmad ibn Hambal solía besar el mimbar, para obtener bendiciones (tabarruk).

Los Wahabis dicen, por un lado, que son Hambalis, pero por otro, califican de politeísmo lo que hacía el Imam del madhab que dicen seguir. Luego su pretensión de ser Hambalis es falsa.

El Imam Ahmad Ibn Hambal puso la camisa de Imam As-Shafi’i en agua y luego bebió de esa agua, para obtener bendiciones. Hadrat Jalid ibn Zaid Abu Ayub Al-Ansari restregó su rostro contra la bendita tumba del Mensajero de Dios y, cuando alguien le pidió que se levantase, dijo: "¡Déjame! No he venido hasta aquí por el suelo o las piedras de este lugar, sino para obtener audiencia del Mensajero de Dios."

"Los compañeros solían buscar bendiciones en las cosas que habían pertenecido al Mensajero (s.): el agua que él usaba para hacer la ablución, su bendita camisa, sus zapatos, su anillo, en resumen, por acariciar cualquiera de las cosas por él utilizadas.

Hadrat Umm Salama, la Madre de los Creyentes, tomó un pelo de su bendito cabello (s.). Cuando llegaba a ella alguien enfermo, ponía este pelo en agua y daba de beber esta agua al enfermo. La gente solía beber en su bendito vaso (s.) para obtener salud. La tumba de Al-Bujari olía a almizcle y las gentes solían coger tierra de allí para obtener bendiciones.

Los ‘ulama’ del hadiz y del fiqh toleran estos actos y los consideran legítimos, pero los Wahabis los prohiben y califican de politeísmo e incredulidad." (Al-Usul al-arba’a, parte I)

En tiempo de los Sahaba y de los Tabi’un (la segunda generación de seguidores del Profeta) y hasta el final del primer milenio, hubo muchos awliiah y sulahâ (plural de Sâlih: recto, pío). La gente solía visitarlos y obtener bendiciones de ellos y también os ruegos que pedían a Dios a través de ellos. No era necesario pedir tawassul (intercesión) de los muertos o conseguir bendiciones (tabarruk) de cosas sin vida. Que esas acciones fuesen raras en esos días, no quiere decir que estuviesen prohibidas. Si hubiesen estado prohibidas, habría surgido gente previniendo contra ellas, pero ningún ‘alim (sabio) lo hizo.

Con el comienzo de los Últimos Tiempos, se han incrementado las innovaciones (bid’a) en el Din y el descreimiento. Los jóvenes han sido defraudados por los enemigos del Islam disfrazados de autoridades científicas y religiosas y, debido al éxito obtenido por la irreligiosidad y la apostasía, los dictadores y los tiranos, esclavos de su ego, han dado gran apoyo a estas corrientes. El número de ‘ulama’ y de awliia’ ha decrecido considerablemente y se ha convertido en algo obligatorio acudir a las tumbas y a los objetos heredados de los awliia’ para obtener bendiciones.

Los ‘ulama islámicos son unánimes al considerar que estas prácticas son legales y no deben ser dificultadas por los gobernantes. Los escritos de los ‘ulama sobre este asunto están recogidos en Ad-Durar as–Saniiah fir raddi ‘alal Wahabiiah de Ahmad ibn Zaini Dahlau, Egipto 1319 y 1347. Reproducción fotográfica de Isik Kitabevi. Estambul 1395 (1975).