domingo, 13 de junio de 2010

LA FAMILIA EN EL DIN DEL ISLAM

Bismi-l-Lahi-Rahmani-r-Rahim
Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdiKa wa rasuluKa nabiyyi-l-l’umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim.

Abdu-l-Karim Mullor y Zineb Badr

"Y entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas, y haber engendrado amor y ternura entre vosotros: ¡ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para una gente que reflexiona!"
(Corán 30-21)
No teníamos previsto, de ninguna manera, el escribir unas palabras sobre este sujeto. No obstante, algunos acontecimientos acaecidos recientemente, nos han hecho reflexionar sobre la conveniencia de hacerlo, para tal vez de esta manera, aclarar ciertos conceptos, sobre el lugar de la familia en el Din del Islam.
Es de todos sabido el hecho que la familia es la estructura social básica en el Islam. Sin embargo, si lo analizamos más de cerca, podemos reconocer en ella, no solamente su posición básica en la estructura social, sino uno de los más importantes pilares sobre los cuales se apoya la estructura religiosa en sus tres principales divisiones: Chari’a, Iman e Ihsan.
Unas palabras sobre el origen de la familia. Un análisis objetivo sobre los papeles del hombre y de la mujer, así como de las relaciones entre padres e hijos. Algunas precisiones sobre la relación del núcleo familiar con el entorno social general. Estos son los tres puntos fundamentales los cuales vamos a desarrollar en este escrito, para de esta manera, dotar de una mayor amplitud de visión al sujeto, el cual nos hemos determinado a presentar.
La relación esposo-esposa, así como la de los padres con los hijos, se está viendo deteriorada en estos últimos decenios por factores, a veces externos al entorno familiar mismo, o bien por una errónea comprensión de los roles familiares en uno o en todos los miembros del hogar.
Por otro lado, existen ataques a la estructura familiar por medio de elementos, quienes pretendiendo pertenecer al mundo islámico, realizan una labor llena de contradicciones con el Din el cual dicen profesar. Este factor está contribuyendo de una forma directa a la destrucción de la estructura familiar islámica misma.
Algunos individuos, encuadrados en este último ejemplo, van más lejos con su labor destructiva, mencionando el Qur’an para apoyar argumentos antiislámicos.
El estilo de este blog no contempla nombrar grupos ni personas, pero sí hechos. En el apéndice de este artículo, independientemente de él, diremos algunas palabras, relatando los hechos los cuales nos han recordado la conveniencia de escribir. No nombraremos ni personas ni grupos, aunque por lo notorio de estos acontecimientos, todos podrán comprender de quienes se trata.

Nuestro propósito es contribuir, en la medida de lo posible, a la conservación de la estructura familiar. Sin embargo, para ello, es necesario desmantelar cualquier trama sectaria, venga de quien venga, la cual tenga como finalidad inconfesada, la destrucción de la familia islámica. Asimismo queremos ayudar a los nuevos conversos a dotarse de una idea lo más completa posible de este Din, tan bello como extenso.
Surat 18-109: “Si el océano fuera tinta para escribir las palabras de mi Señor, se agotaría antes de poder escribir Sus Palabras, aún si añadiéramos otro océano igual a él”.
Este artículo, debido a su naturaleza, se encuentra escrito por mi esposa y por mí. Queremos con ello dar un ejemplo preciso de los roles dentro de los hogares, tanto de cada uno de los esposos, como de estos con su descendencia.
Abdu-l-Karim Mullor y Zineb Badr

EL ORIGEN
Tanto el Qur’an como los haddices nos transmiten el siguiente relato:
Allah (subhanahu wa ta’ala) creó a sayyidina Adam (‘alayhi-s-salam). En el momento de su creación del barro, una vez insuflada el nafs y el Ruh, Allah ordenó a los ángeles el prosternarse ante él, diciendo: “He creado a Adam como Mi representante (jalifa) en la Tierra”. Los ángeles, argumentaron a Allah: “Vamos a prosternarnos delante de aquél cuya estirpe extenderá la corrupción y la sangre por la Tierra?”. Allah dijo: “Yo sé aquello que vosotros no sabéis”. Entonces todos los ángeles se prosternaron ante Adam salvo Iblis. Allah (ta’ala) dijo a Iblis: “-Qué te ha impedido prosternarte ante Adam como Yo te lo he ordenado?.”- Iblis respondió: -“No lo hice pues a mí me has creado de fuego mientras que a él le creaste solamente de barro”-. Entonces Allah expulsó a Iblis y a sus ángeles (djins) fuera del paraíso. Iblis dijo: “Puesto que me has expulsado, déjame acecharlos a él y a su descendencia hasta que no encuentres ni siquiera uno de ellos quien Te siga”. Allah dijo: “Vete maldito, te otorgo ese permiso por un plazo determinado, tú y aquellos quienes te sigan tendréis el Yahannam como recompensa. Pero nada podrás contra Mis servidores virtuosos.”
Antes que Adam hubiera hecho lo que hizo para ser expulsado del Paraíso, Allah le había predestinado como jalifa a la Tierra.
Transcurriendo el tiempo, Adam se sintió solo en el Paraíso. Por este motivo, mientras dormía, Allah le hizo salir de una de sus costillas a Eva (Hawa), madre de la humanidad.
El lapidado los tentó con éxito y se vieron expulsados del Yanna. Más tarde imploraron el perdón de Allah, y Allah se lo concedió, dándoles unas palabras para volver a El.
Puesto que vamos a hablar de la familia, llevemos nuestra atención sobre el siguiente hecho: Adam era la humanidad antes del nacimiento de sayyidatna Hawa (nuestra madre). La naturaleza de Adam era completa, poseía todas las cualidades del ser humano. Ninguna mención podemos encontrar ni en el Libro, ni en los haddices en contra de esto. Fue Adam quien solicitó una compañía para no encontrarse en soledad, no para completar la sabiduría de la que estaba dotado.
Sin embargo, sayyidatna Hawa, como ser individual fue dotada de su nafs y del Ruh. Dónde está pues la diferencia entre los dos, además de en su cuerpo?. Pues sencillamente, Adam era completo en su origen y Hawa no. Hawa procedía de Adam (‘alayhi-s-Salam).
Cuando Allah nombró jalifa a Adam, Hawa no había sido creada aún. Allah (subhanahu wa ta’ala) había pues creado jalifa en Su Sabiduría al ser humano hombre, no al ser humano mujer.
Es por esa razón que Allah nos ha enviado profetas y enviados de sexo masculino, los cuales han sido los paladines de los jalifas de Allah en la Tierra.
Bien, esto parece muy tajante, pero vayamos un poco más adelante. A la mujer también la fue insuflado el Ruh, y esto la da una relación directa con su Señor. Este Ruh la puede hacer subir a las cimas del espíritu, pero no está destinado a otorgar la primacía en la Dunya, esta primacía corresponde al jalifa hombre.
Es más una cosa que la otra? : Sí, en la Chari’a. No, en el Iman ni el Ihsan.
Este es el motivo por el cual una señora, por muy alta que sea su dignidad moral y espiritual, no puede ocupar la plaza destinada al hombre. Una mujer, por ejemplo no puede gobernar, no puede ser Qadi u ocupar puestos de responsabilidad social sino es con respecto a otras mujeres. Hay un haddiz que dice: “Arruinados serán aquellos quienes pongan una mujer a la cabeza de sus asuntos”.
La mente de la mujer no ha sido creada para estos menesteres. Allah ha creado la mujer para otras cosas más bellas que las citadas arriba. Todo ello es Dunya, y ésta acaba. Así pues, aquello para lo que ha sido creada la mujer, la deja libre de una gran parte de las preocupaciones ingratas de este bajo mundo.
El chayj Zamdani, siempre a la búsqueda de aquellos descubrimientos científicos los cuales corroboran las palabras del Qur’an, nos comenta como un reciente descubrimiento sobre el cerebro del hombre y la mujer, revela, como la parte del cerebro de la mujer la cual está en conexión con el habla se encuentra separada del resto de las capacidades de memoria, resultando de ello una dificultad innata para la expresión externa de las facultades, las cuales sin duda, se encuentran en su cerebro.
Veamos ahora la palabra de Allah: “Allah ha dado los mismos derechos a las mujeres que a los hombres, pero a dado a estos preeminencia, por razón de lo que ellos gastan en su manutención”. En este ayat vemos que el mandato de procurar la manutención es dado al hombre. Por este motivo, el hombre posee algunos privilegios con respecto a la mujer, de los cuales podemos mencionar dos como ejemplo: La capacidad de divorciar y la capacidad de heredar el doble de una mujer. Y si vamos más lejos y analizamos dichos ejemplos, podemos comprender que ambos desempeñan como función principal el mantenimiento de la estructura familiar misma.
Resumamos diciendo que en el Islam (Chari’a) es el hombre quien desempeña los papeles de responsabilidad. En los dominios del Imam e Ihsan, más elevados que éste, y no obstante complementarios, hombres y mujeres pueden ir de la mano.
Es pues absolutamente insólito, para la mentalidad de una mujer musulmana convenientemente formada en su religión, el contemplar como otras mujeres muestran una insaciable avidez para desempeñar puestos destinados al hombre, teniendo en cuenta la privilegiada plaza, que Allah en Su sabiduría ha dado a la mujer, a la cual ha dejado libre de tan ingratas como desagradables ocupaciones, como las que relevan de un puesto de responsabilidad social. La ha relegado ni más ni menos que al hogar, del cual sayydina ‘Aly (qarrama-l-Lahu wayyhu) decía: “El hogar es el paraíso del mu’min”. Estando en el paraíso, quién querría dirigirse al infierno?
Cuántos de nosotros soñamos el estar liberados de la ingrata vida de trabajo, la cual, día tras día, nos hace alejarnos del hogar para ganarnos la manutención!



LOS ESPOSOS
Surat 25 Ayat 74. Dicen: "¡Señor! ¡Haznos el regalo de que nuestras esposas y descendencia sean nuestra alegría, haz que seamos modelo para los temerosos de Allah!"
Sura 30 ayat 21. Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona
Surat 27 ayat 55. ¿Os llegáis a los hombres, por concupiscencia, en lugar de llegaros a las mujeres? Sí, sois gente ignorante".
La relación entre los esposos se encuentra presidida por el amor mutuo. Ambos experimentan necesidad el uno del otro, y dicha necesidad, cuando alcanza el grado de desprendimiento del propio egoísmo, se convierte en amor. Dicho amor forma parte de la Mahabba li-l-Lah y del Tawhid. Lo múltiple puede llegar a ser uno, y esta fusión es susceptible de realizarse únicamente a través del amor.
Cuando hablamos de amor no queremos expresar el deseo natural, el cual nos puede hacer sentir atracción por una persona de distinto sexo, sino el impulso sublime del corazón, el cual se manifiesta además en la complicidad intelectual y la misma visión del universo, así como en la amistad fiel, la confianza y el desprendimiento del ego. Podemos decir que cuando dos esposos experimentan dicho sentimiento entre sí, su relación será plena y esta podrá proporcionar multitud de beneficios. Este amor, bendito por Allah, constituye uno de los motores para la buena marcha del Din en la comunidad musulmana.
Es debido a la grandeza del matrimonio que Rasul (salla-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) dijo: “Es el gran chaytan quien entra a hacer la fitna entre el hombre y la mujer”. En este otro haddiz, dice: “El mejor de vosotros es aquél quien se comporta mejor con su esposa”.

La misión del hombre
La misión externa básica del hombre consiste en la manutención de su esposa. No debemos olvidar el hecho de que uno de los componentes esenciales para la consecución del matrimonio es la dote, la cual constituye si queremos, un preámbulo sobre el desarrollo ulterior de los acontecimientos en el hogar. La dote es pagada por el esposo, la manutención asimismo es obligación de éste. El marido no solamente deberá aportar los bienes económicos necesarios, sino además, el comportamiento más atento con su esposa, a la cual deberá se deberá dirigir, además de con intimidad, con el más respetuoso de los tratos. Deberá asimismo ser con ella todo lo generoso cuanto le sea posible y concederla un espacio en el cual ella se pueda sentir en holgura y comodidad.
No deberá exigir, sino convencer, pues la buena esposa, cuando ve al hombre asistido por la razón y es tratada con deferencia, se encuentra siempre dispuesta a dejarse convencer por él.
No deberá pasar por la tertulia antes de llegar a casa, pues es su esposa la primera quien tiene derecho a estar en compañía de su marido. Uno no contrae matrimonio con una criada quien le guarda la casa, a la cual se pueda utilizar para encuentros puntuales. El hombre tiene la obligación de la presencia en el hogar durante la mayor parte de su tiempo libre
Además del amor, el bien más preciado, el cual puede traer el hombre a la familia, es el conocimiento en el Islam. Es el Islam el que deberá constituir la norma de conducta puerta adentro, así pues, el esposo debe animar a su consorte a estudiar su religión, para así ambos adquirir sabiduría y marchar en el camino de Allah en absoluta complicidad. Es la sabiduría aquella la cual pone las cosas en su sitio en la vida, aquella quien da luz a nuestros actos y aspiraciones, aquella quien puede llevarnos a límites insospechados de plenitud y bien. La casa debe ser una Universidad del Islam.

La misión de la mujer
La esposa es la compañera fiel. Ella debe guardar la intimidad de su esposo y mostrar, así como él, su cara amable. El buen carácter que ambos deben mostrar es un útil maravilloso para educar el nafs.
Ella es el patrón de la casa, su guardián. Debe acoger al esposo en el lugar en el cual, por el tiempo pasado en él, es su dominio de acción. No debe recriminar al esposo por pequeñas cosas, se debe abrir a él en toda su confianza, y no dejar ésta para familia o amistades. Nunca debe divulgar un secreto de su esposo, ni siquiera a los familiares más próximos, pues la intimidad es el dominio que Allah (subhanahu wa ta’ala) ha dado al hombre.
Las obligaciones de intimidad, por razones obvias, no pueden formar parte de este artículo. No obstante, en el Sahih Muslim, hay un capítulo de haddices consagrados a este asunto, llamado Kitab a-n-Nikah.
Un haddiz nos dice: “Si hubiera alguna criatura que debiera prosternarse delante de otra, esta sería la mujer delante de su esposo”.
La esposa, no solamente tiene derecho, sino que debe estudiar el Qur’an y los haddices para saberse conducir en su matrimonio y educar a los hijos.
El hecho de que, si es posible, no debe trabajar, no impide que pueda estudiar y conocer todo aquello que es útil para saberse conducir en la vida dentro y fuera del hogar.
No obstante, sabemos que por las circunstancias inherentes a la sociedad en la que vivimos, muchas mujeres comienzan a alentar en ellas mismas la traición al compromiso adquirido con Allah (subhanahu wa ta’ala) a través del Islam.
Desdichadamente un buen número de mujeres musulmanas se sienten atraídas por el espejismo de libertad que, cual diablo escondido al lado del camino, ofrece esta sociedad, efímera e intelectualmente débil, a las mujeres, en nombre del interés de un capital depredador, el cual quisiera no solamente comprar el mundo, sino las almas de los seres humanos, para su capricho y disfrute.
Es así que hemos decidido el poner como ejemplo a las cuatro mejores mujeres de la humanidad. Veamos pues la enseñanza que ellas nos han dado para así conocer el modelo a seguir. Sirva esto de prólogo para dirigir unas palabras a esa clase de mujeres inconsistentes quienes se dejan atraer por el falso brillo de las promesas de los falsos e ignorantes.

LAS CUATRO MUJERES MAS EXCELENTES.
Rasul (salla-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) nos dijo que había cuatro mujeres quienes eran las mejores de todos los tiempos: Asya, la esposa de Fir’awn quien recogió y educó a sayyina Musa (‘alayhi-s-salam). Maryam la madre de sayyidina Aysa (‘alayhi-s-salam). Jadiya, la esposa de Muhammad y Fatima Sahra, la hija de Muhammad y de sayyidatna Jadiya.
Cuáles fueron los ejemplos de cada una de estas mujeres?. Podríamos construir el carácter de la mujer excelente con los ejemplos de ellas cuatro?: Por supuesto que sí.
Sayyidatna Asi’a era esposa de Fir’awn. Aún a pesar de que éste estaba decidido a asesinar a todos los recién nacidos varones judíos de la época, ella tuvo el valor suficiente para recoger a sayyidina Musa (alay-s-sallam) en adopción. Fir’awn conocía que se trataba de un niño judío. Viendo como su esposa insistía en adoptarle, le hizo pasar una prueba para, según él, descartar que se tratara del profeta-libertador anunciado. Un día, siendo Musa muy pequeño, le dio una antorcha encendida en la mano, pensando de esta manera: -“Si Musa está destinado a ser un profeta, no se quemará con ella”-. Sin embargo, sayydina Musa se llevó el fuego a la boca y se quemó la punta de la lengua. Fir’awn quedó tranquilo y Asi’a recuperó a su pequeño amado. Asi’a practicó el Islam (judaísmo de la época) en secreto, temiendo que Fir’awn, descubriéndola, pusiera fin a su vida. Educó a Musa (alayhi-s-sallam) en el Islam, sabiendo que la vida de ambos estaba en peligro y debiendo soportar con una enorme paciencia a su marido, conociendo de primera mano lo monstruoso de su carácter.
Sayyidat Maryam, se destaca por la lealtad a Allah (subhanahu wa ta’ala). Desde pequeña sirvió al Dios Uno. Sin salir de su celda, los ángeles la llevaban la comida. El mismo Zakarya (alayhi-s-salam) estaba sorprendido de semejante prodigio.
No obstante, hay un detalle el cual pasa desapercibido. En las ayats que hablan de ella, cuenta el Qur’an la historia de la esposa de Imram, como siendo anciana, prometió a Allah, si la concedía un hijo, el consagrarlo al servicio del templo. Allah la concedió quedar encinta. En el momento del parto, sorprendida, pues se trataba de una niña, exclamó: “Oh Allah, cómo, me has dado una hija mientras que yo te he pedido un varón para consagrarlo a Tu adoración”?!. El Qur’an dice: “Nos sabemos mejor a quien escogemos para nuestra adoración”.
Todo lo referente al nacimiento de sayyidina Aysa (alayhi-s-Salam) hace de sayydatna Maryam, como lo indica al Qur’an uno de los portentos de la humanidad

He aquí un acontecimiento para la reflexión. Ahora nos encontramos en el dominio del Ihsan, en el cual, Allah (subhanahu wa ta’ala) no hace distinciones de sexo. Hannan pidió un hijo para Su adoración y Allah en Su Sabiduría la concedió una hija. No se trataba de conducir al pueblo o tener un puesto político en la sociedad, no. Se trataba de la más alta aspiración del ser humano, adorar a Allah. Dice el Qur’an: “No he creado al ser humano sino para que Me adore”.
Ummu-l-mu’minin Jadiya (nuestra madre Jadiya), fue la primera esposa del profeta. Las cualidades a resaltar en ella eran la inteligencia, la generosidad y la sinceridad. A pesar de ser una mujer acaudalada y Muhammad (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam), ella escogió al profeta por su inteligencia, su equidad y porque sabía le estaba acordado un gran porvenir en el dominio de la adoración. Ella, una mujer rica, escogió a Allah y a Rasul frente a sus riquezas. Ella fue la primera creyente del Islam, logrando asegurar al profeta mismo, sobre el carácter divino del acontecimiento vivido en la cueva donde comenzó a recibir la Revelación.
Fatima Sahra, hija de Muhammad y Jadiya. Generosa con los necesitados. Humilde, a pesar de ser su padre el mismísimo profeta. En una ocasión sayyidina Aly (qarrama-l-Lahu wayhu) fue a quejarse al profeta de que tanto Fátima como él no tenían ayuda en la casa y de que no tenían recursos económicos. Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) no les dio cantidad alguna, solo un consejo para que pudieran ser pacientes. El consejo consistía en recitar después de cada salat 33 veces Al-Hamdu li-l-Lah, 33 veces, Subhana-l-Lah y otras 33 veces Allahu Akbar, diciéndoles: “esto será un alivio para vosotros”.
Seamos pues valientes y pacientes como Asi’a, adoradoras del Dios Unico como Maryam, fieles y sinceras como Jadiya y generosas y sometidas como Fatima Sahara.
Sabéis mujeres lo que nos espera fuera de la casa? Pues os lo voy a decir: La ignorancia, la perfidia y la ambición
A todas aquellas hermanas quienes desean desempeñar un puesto de “responsabilidad” política o social, debo decirlas como mujer, que el modelo de mujer el cual tienen en sus mentes no se corresponde en absoluto con el modelo acordado por Allah (subhanahu wa ta’ala) a la mujer musulmana. Debéis saber quienes sigáis ese camino, por haberlo elegido vosotras, que la sabiduría que podáis obtener en dicha situación no es más que el zumbido de las moscas comparada a la sabiduría de la mujer sabia en el Din. Si quereis ser alguien en vuestras vidas, entonces sed buenas adoradoras de Allah, buenas esposas y buenas madres.

LOS HIJOS

Surat 34 - 37. Ni vuestra hacienda ni vuestros hijos podrán acercaros bien a Nosotros. Sólo quienes crean y obren bien recibirán una retribución doble por sus obras y morarán seguros en las cámaras altas.
Surat 8-28 Sabed que vuestra hacienda y vuestros hijos constituyen una tentación, pero también que Allah tiene junto a Sí una magnífica recompensa.
Surat 29 - 8. Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres. Pero si éstos te insisten en que Me asocies algo de lo que no tienes conocimiento, ¡no les obedezcas! Volveréis a Mí y ya os informaré de lo que hacíais
23. Tu Señor ha decretado que no debéis servir sino a Él y que debéis ser buenos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas: "¡Uf!" y trates con antipatía, sino sé cariñoso con ellos
Uno de los cánceres sociales más mortíferos en la actualidad, es la arrogancia con la cual muchos hijos tratan a sus padres. Cuando esto ocurre en una familia musulmana los efectos son aún más desbastadores. Es por este motivo que Allah en Su Libro nos pone en guardia contra un apego pasional hacia nuestra descendencia.
Nosotros somos responsables no solamente de su manutención, sino de su educación. Dicha educación, por supuesto, debe seguir el modelo del Islam. Muchos musulmanes convertidos en los años setenta tuvimos que luchar contra la injusticia de nuestros padres, quienes, por todos los medios a su alcance, trataban de convencernos en no seguir el Islam. La alternativa que nos daban era el seguir a la masa, las costumbres de nuestros familiares. Los mismos argumentos repetidos por el quraych una y otra vez a Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam). Sin embargo, cual de una ironía del destino se tratara, la mayoría de los jóvenes en la actualidad buscan el camino más rápido para conseguir sus caprichos, sin pararse ni siquiera a considerar si lo que hacen es válido o no. Nos vemos confrontados a una generación con un gran número de caprichosos y ambiciosos, por supuesto, con algunas honrosas excepciones, al-Hamdu li-l-Lah.
Esta enfermedad tiene dos causas. Una, la laxitud de ciertos padres y madres musulmanes quienes prefieren pasar sus tardes en las tertulias, en lugar de estudiar su religión y ocuparse de sus hijos. La otra causa es el veneno educativo y social.
Esta sociedad llena de contradicciones, pregona la libertad, entendiendo por este término la satisfacción del capricho inmediato. Esto se enseña en los colegios. Muchos enseñantes se ven confrontados a sus propias contradicciones ideológicas, cuando son atacados por alumnos, a quienes ellos mismos han inculcado la “sublime aspiración” de hacer de sus vidas lo que deseen, sin más. Aunque los deploramos en lo más profundo de nuestro corazón, los musulmanes de bien, no nos extrañamos de esos ataques. En casa, el padre y la madre hacen lo que quieren, porque lo dice la sociedad a través de sus medios de información, e inculcan a sus hijos a hacer lo mismo. Pues bien, y si el hijo o la hija lo que quieren hacer es insultar o pegar al maestro, quién va a hacerlos razonar lógicamente contra la inconveniencia y el salvajismo de este acto? Pegar al maestro es malo, porque lo dice la misma sociedad que a su vez dice “haz lo que más desees”. Cómico, verdad?
El ser humano necesita el islam para salir de las contradicciones ideológicas y el salvajismo en el comportamiento. En el trabajo, podemos sentir día tras día el espíritu oportunista sin escrúpulos de muchos jóvenes, quienes hacen todo lo posible para aprovecharse de las personas de más edad.
Pues bien, nos parece extraño el hecho de que dicho comportamiento se esté dando también en el ámbito familiar?. Así pues, muchos padres musulmanes se ven confrontados a encontrar el enemigo en la casa. Por este motivo, si siguen el consejo del Qur’an, harán comprender a sus hijos el hecho de no tener necesidad alguna de ellos si su comportamiento es erróneo, haciéndoles sentir, con los numerosos medios de los cuales aún se dispone, la absoluta necesidad de tener un comportamiento adecuado.
El caso contrario existe asimismo. Padres, quienes aprovechándose de la debilidad de sus hijos o de la confianza depositada por estos, destrozan su vida con matrimonios de conveniencia, o haciéndoles trabajar a una edad temprana. Asimismo podemos vivir el caso de padres y madres, quienes haciendo el papel del lapidado entran en la sagrada vida de matrimonio de sus hijos para manipular a los cónyuges a su antojo.
Madres, quienes valiéndose de la custodia otorgada por una sociedad incrédula, inculcan el odio a sus hijos contra sus padres, haciendo la labor del enemigo de Allah, sin temor a las consecuencias de un castigo divino. Grupos de personas tenebrosas, quienes con su waswas al jannas, jalean estos miserables comportamientos y actúan cobardemente a la sombra en nombre de un Islam “progresista”, cuyo “progreso” no es sino un receso a las salvajes costumbres preislámicas.
Cuáles son las obligaciones que tienen los hijos con sus padres?:
Primeramente la obediencia. El Qur’an especifica que no se los debe obedecer, únicamente en el caso en que intenten obligarles a realizar algo contra la religión.
Después, la veneración y el agradecimiento. Sus padres se han ocupado de ellos, han pasado noches de insomnio y múltiples preocupaciones para hacerlos crecer.
El atenderlos en sus necesidades económicas o de salud.
El hablar bien de ellos, en la intimidad y en público.
El honrar a los amigos de sus padres, aunque estos hayan fallecido.
El ocuparse de ellos en su vejez y acompañarles en su lecho de muerte.
El pedir por ellos a Allah y dad limosna en su memoria después de su fallecimiento.
En una ocasión un hombre llegó a Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) y le preguntó: -“Ya Rasulu-l-Lah, si yo cargo con mis padres a mis espaldas y de esta forma los hago viajar de Madina a Makka, pagaría así la deuda que tengo contraída con ellos”?. Rasul dijo: -“Ni aunque los llevaras de Madina a Makka sobre tus espaldas llegarías a pagar la deuda que tienes con ellos. Pasaron muchas noches de desvelo cuándo tú les despertabas y muchas penurias para sacarte adelante”-.
En una ocasión un hombre de Madina vino a preguntarle al profeta: -“Cuál es la persona a quién debo honrar más”- . El Profeta dijo: -“A tu madre”- El hombre preguntó una segunda vez lo mismo. La respuesta fue : -“A tu madre”. Preguntó el hombre: “-Y después”. El profeta respondió: “-A tu madre”-. El hombre, anonadado preguntó lo mismo por cuarta vez, recibiendo la respuesta siguiente: -“A tu padre”-.
Esto último se refiere a los hombres, pues la prioridad de las mujeres casadas es el esposo, debiendo ser seguido por sus padres.
Cúales son los deberes de los padres hacia los hijos?. Fundamentalmente tres:
Proveerlos de manutención hasta su mayoría de edad o hasta que encuentren trabajo, si lo buscan.
Enseñarles el Islam y a tener una educación conforme a él.
Mostrarles amor e inculcarles el amor hacia los otros.
He aquí una consecuencia nefasta del acceso de las mujeres al mercado de trabajo, sea por necesidad, lo cual es una causa de fuerza mayor; sea por placer, lo cual es una irresponsabilidad de consecuencias devastadoras en el hogar.

PELIGRO SOCIAL
Nuestra sociedad está ideológica y prácticamente diseñada para alimentar a un capitalismo depredador e inmisericorde. Este, ha inculcado el materialismo como medio de vida para hacer de la humanidad esclavos serviciales y rentables.
Los medios de información, la educación, lo que se ha dado en llamar “cultura”, todo ello nos incita a la rebeldía contra el mandato de Allah. El capital es fuerte, pero el Islam lo es mucho más. Cómo el Islam puede llegar a batir al capitalismo?. La respuesta es: A través de la sabiduría.
El hombre sabio no puede caer en la trampa materialista-consumista. Mirará a esto, desde lo alto, con desprecio y desdén. El hombre sabio no puede dejarse engañar ni por científicos ni pensadores porque en el Islam encontrará una ciencia inmensa y una profundidad de pensamiento inabordable. Se reirá de su arrogancia y tendrá compasión de ellos. El hombre sabio tendrá la llave para aislar a sus hijos de estos míseros errores. Es por ello que más que nunca es necesaria una unión-complicidad entre los cónyuges. Es por ello que lo mejor que pueden hacer les esposas para proteger el hogar es quedarse en él y dejar ir al esposo al trabajo.
Desdichadamente, el materialismo capitalista ha decidido intentar destruir la unidad familiar, haciendo necesario el abandono del hogar de la mujer para ganar lo necesario para subsistir. Algunas mujeres creen estar en el paraíso fuera de casa. Pobres ignorantes! Cómo podemos protegernos a nosotros y a nuestros hijos de este miserable ataque? La respuesta es la misma: La sabiduría. Hagamos de nuestro hogar un paraíso de paz y bienestar, hagamos de nuestros hijos nuestros continuadores en la religión. Llevémoslos de viaje a alguna parte donde el islam esté en el centro. Aconsejemos a nuestros hijos a tener únicamente amigos musulmanes. Debemos hacer un bloque de unidad entre nosotros. Para todo esto, es necesaria una gran unidad en la familia, una gran unidad de ésta con el resto de las familias musulmanas. En fin, la unidad entre los musulmanes
Haddiz: “En los últimos tiempos habrá mujeres que parecerán hombres y hombres que parecerán mujeres”.


APENDICE
Es desagradable para nosotros el deber hablar de este asunto. No obstante es necesario decir unas palabras.
La edición de un “libro” titulado “El lenguaje político del Corán” es un desagradable acontecimiento que ha acaecido recientemente en al-Andalus, nuestra tierra.
De este “libro”, no hemos leído sino un resumen de su “autor”, porque no tenemos tiempo que perder leyendo mentiras y calumnias al libro de Allah. Su autor dice que el Qur’an no prohíbe la repugnante práctica de la homosexualidad.
Utilizar vergonzosamente el libro de Allah para pregonar estas miserias es un gran paso hacia la perdición.
El haddiz dice: “Los únicos que no saldrán del Yahannam son los hipócritas y los heréticos”.
Es así pues, que el autor de semejante atrocidad lo podemos encuadrar en los dos grupos a la vez. En los hipócritas, porque el Qur’an dice que el pueblo de sayyidina Lot (alayhi-s-salam) fue destruido por su homosexualidad. En el segundo, porque el sostener que el Qur’an no prohíbe dicha práctica forma parte de la herejía.
Dejemos pues hablar por si solo al Libro de Allah:
Surat 11; 77-78 Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot, este se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerles. Dijo: “Este es un día terrible!”
Su pueblo, que solía cometer el mal, corrió a Lot, que dijo: “Pueblo! Aquí teneis a mis hijas. Son más puras para vosotros. Temed a Allah y no me avergoncéis con mis huéspedes! No hay entre vosotros un hombre honrado”?
Surat 27: 54-55-56. Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: "¿Cometéis deshonestidad a sabiendas?
¿Os llegáis a los hombres, por concupiscencia, en lugar de llegaros a las mujeres ?Sí, sois genteignorante!
Lo único que respondió su pueblo fue: "¡Expulsad de la ciudad a la familia de Lot! Son gente que se las dan de puros".
Surat 21-54. A Lot le dimos juicio y ciencia y le salvamos de la ciudad que se entregaba a la torpeza. Eran gente malvada, perversa.
Surat 29; 28-29 Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: "Ciertamente cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha cometido antes.
¿Os llegáis a los hombres, salteáis y cometéis actos reprobables en vuestras reuniones?". Lo único que respondió su pueblo fue: "¡Tráenos el castigo de Alá, si es verdad lo que dices!"