martes, 6 de septiembre de 2016

LA INTERCESION III - LA INTERCESION DE LOS VIVOS POR LOS MUERTOS


Hemos explicado la intercesión de los vivos sobre los vivos. Hoy vamos a tratar sobre la intercesión de los vivos hacia los muertos y demostraremos como la súplicas de los primeros pueden beneficiar a estos últimos, habida cuenta que en la otra vida la recompensa y el estatus de los fallecidos puede mejorar y agrandarse.

Pongamos como ejemplo la del hijo que suplica por los padres. Esto se encuentra documentado en un hadiz según el cual el fallecido ha terminado todo trabajo en esta vida excepto una sadaqa ŷari’a (por ejemplo un pozo o un camino en beneficio de la comunidad), una ciencia provechosa que él haya puesto en marcha y un hijo que suplique por él.

El Profeta –la plegaria y la paz de Allâh sobre él- dijo:
“Cuando la persona muere, sus acciones se detienen excepto en tres situaciones:
-Una limosna continuada útil para la comunidad (sadaqa ŷari’a); una ciencia que haya dejado para la posteridad y un hijo que reza por él (Sahih Muslim)


Esta es una demostración simple de la intercesión de los vivos por los muertos. Ahora bien, otros hadices que por razones de espacio no vamos a enumerar, y que son de sobra conocidos, nos conminan a pedir por los fallecidos porque Allâh les aumente sus recompensas, les perdone y les mejore su estatus. Estos caso los podemos encontrar decenas de veces en la obra de Ibn al Qayyim titulada Ruh (Espíritu) donde este maestro del Tasawuf (en los últimos años de su vida) explica en todo detalle las interacciones del mundo de los vivos y el de los fallecidos. En esta obra se relata como algunos fallecidos se presentan en visiones a los vivos que conocieron en este mundo para informarles sobre su situación en el más allá, o pedirles que recen por ellos, o simplemente para ser vistos.

Una de las mejores ayudas que puede hacer una persona en vida por los fallecidos es la sadaqa, es decir, el dar de comer a los necesitados con la mente puesta en beneficiar a un familiar fallecido o a un amigo. Muchos hemos ejecutado esto y hemos visto en nuestras visiones el alivio que algunos de quienes nos precedieron experimentaron en la otra vida. 


Es sabido, por otro hadiz, como aquel quien muera dejando una deuda no podrá entrar en el Paraíso hasta que alguien de su familia o amistades pague esa deuda en su lugar.

Recopiló el Imâm Ahmad Ibn Hanbal, transmitido por Sa’ad Ibn Atwal –que Allâh esté satisfecho de ellos - que dijo: «Falleció mi hermano y dejo trescientos dinares, así como un niño pequeño, quise gastar en él, pero me dijo el Mensajero de Allâh –que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él- "Ciertamente tu hermano está prisionero por su deuda, ve y pagala" Dijo: "Fui y salde su deuda, después dije:” ¡Mensajero de Alá! He saldado su deuda por él, y no queda sino una mujer que me pide dos dinares, y ella no tiene ninguna prueba" Dijo: "Dáselos, pues eso es caridad"».

Ni que decir tiene la validez de nuestras súplicas por el profeta, su familia y compañeros, y sobre los otros profetas, las cuales recitamos a diario en nuestras salats.

Todo esto sirve para saber que el mundo de los vivos y de los fallecidos no se encuentran desconectados el uno con el otro. Existen interacciones entre ambos, como lo acabamos de demostrar, habiendo desaparecido solamente todo aquello que de alguna manera guarda relación con lo material y lo psicológico.

Es por ese motivo que nunca jamás hay que escuchar a aquellos, quienes presa de la ignorancia, la envidia o el interés económico, quieren establecer una barrera insalvable entre dos realidades, que aunque distintas, tienen varios puntos de encuentro.

La siguiente entrada tratará sobre la intercesión de los muertos por los muertos; después la de los fallecidos por los vivos, y por último terminaremos por la del profeta – sobre él la plegaria y la paz -, lo cual no se restringe a una intercesión sino a mucho más.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

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