domingo, 4 de septiembre de 2016

EL CONOCIMIENTO NO ES UN BIEN PRODUCTO DEL COMERCIO


A-s-salamu 'alaykum:

Dos principales cualidades distinguen a aquel quien, de hecho y no solamente de palabra, se quiere acercar a Allâh: La sinceridad y la necesidad imperiosa de conocer a Allâh.

Tres son las herramientas sin las cuales no se puede avanzar en el camino del conocimiento de Allâh: El cumplimiento correcto de la Chari'a, un verdadero maestro y un amor enorme por el Enviado - sobre él la plegaria y la paz -:

El maestro le indicará las pertinencias del momento y el amor del Enviado le hara marchar con paso firme en el camino de Allâh.
Tres cosas debe estar dispuesto a soportar todo aquel aspirante al conocimiento de Allâh: El desprecio de las gentes hacia él; la enfermedad y las calamidades.

El desprecio de las gentes hacia él le hará refugiarse en Allâh y al final tendrá tan poco peso como el ala de un mosquito.

La enfermedad (no una enfermedad grave) es la consecuencia de la acción poderosa del espíritu (Ruh) sobre su débil cuerpo.

Las calamidades como dice el hadiz afligen sobre todo a los profetas y después a los hombres de Allâh.

Tres recompensas obtiene el buscador de la verdad si alcanza su objetivo por la Voluntad divina: El conocimiento de Allâh, el amor a El y el verdadero amor a los creyentes; pues no hay amor verdadero hasta que el nafs ha muerto; antes de ello amor y pasión se entremezclan nublando la Verdad.

Aquel quien tiene a Allâh como quibla u objetivo no puede plegarse a opinión ninguna, conociendo como conoce la verdad, nada ni nadie, ni rey ni emperador, puede hacerle temblar ni moverse de sus posiciones; pues sus posiciones son las del Profeta - sobre él la plegaria y la paz -.

Entonces no hablará copiando de los libros de nadie, sino que las noticias del mundo espiritual le llegarán por un conducto nunca explorado, pues aunque el océano fuera tinta y los árboles cálamos e incluso si hubiera otros tantos, se agotarían antes de poder escribir las palabras de Allâh.

Aunque el envidioso diga que ello no existe, y aunque el censor diga que exagera, él estará en seguridad, soportado por la asistencia divina en toda situación.

Cuando el hombre de Allâh habla, es Allâh Quien habla por su boca, lo mismo cuando toma, ve y camina, como dice el hadiz qudsi.

Y es entonces que la humanidad debe tomar como modelo su jalifa, que no es otro que el hombre de Allâh.


Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Hay de aquel quien conociéndole le cuestiona y quien no conociéndole niega la posibilidad de su existencia pues:
Quien no conoce al hombre de su tiempo muere de una manera detestada por el Enviado.

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