domingo, 4 de septiembre de 2016

EDUCANDO EL NAFS


La necesidad de compararse con el prójimo es indicio seguro de la falta de consistencia y principios de nuestra persona.

El envidiar las virtudes o los bienes de otros es una enfermedad que procede de la desconfianza en Allâh, en Sus bienes y bendiciones.
El buscar el mal o desprestigio ajenos procede de la negrura del nafs y de su vinculación a los bajos sentimientos.

La calumnia es, a nivel humano, decir: "A mi me has hecho de fuego y a él le hiciste de barro".

El morbo de aplaudir al calumniador o a quien hace el mal procede de los vicios inconfesables que se guardan en el corazón enfermo. La prueba es que este se regocija con el mal y se molesta o aburre con el bien. El mal le excita, el bien no.

Quien tiende hacia lo bajo siempre se molesta de mirar hacia lo alto.
Los hombres de Allâh molestan a muchos; porque ellos son el espejo donde se miden las luces o las miserias; quien tiene luces en su corazón los ama; quien se encuentra vinculado a las miserias los odiará o los negará.

Las frases vacías solamente encuentran hueco en la vacuidad de los corazones de los ignorantes.

Si eres tonto y atrevido seguro que encontrarás seguidores tan tontos como tú, pero menos atrevidos que tú.

El barro es barro; en cuanto le golpeas con un objeto sólido se desmorona.

Quien está hecho de hoja de lata no puede pasar por oro.

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