jueves, 1 de septiembre de 2011

Palabra certera para aquel quien critica el sufismo - 22 -

Yo diría, en cuanto a la acusación de innovación, que las fuentes tradicionales las cuales hemos citado bastan a las “gentes perspicaces” (3-13). Tu mismo has reconocido que el uso del tasbih se apoyaba en un precedente legal. Aun suponiendo que, a pesar de esto, se quiera ver en ello una “innovación”, es impensable el ir tan lejos como para prohibirlo de manera tan radical, pues los sabios – que Allah esté satisfecho de ellos – han definido la innovación prohibida siendo aquello lo cual contradice sea una sunna transmitida por una cadena ininterrumpida de relatores, sea el consenso. Ahora bien, no existe absolutamente nada de esto en lo que concierne al tasbih. En cuanto a las razones que avanzas para su prohibición – (según tu) – algunos se adornarían con el tasbih sin invocar en absoluto -, este problema no concierne más que a la persona que lo utiliza con esta intención; y esto es un dominio en el cual no puede legislar texto alguno; por otra parte, afirmar que dicha persona no invoca, ello es el producto de una conjetura, “y la suposición carece de valor ante la verdad” (10-36). En este sentido el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho: “No confundáis las conjeturas con la verdad.” (Ibn Mayah – kanz 7585).


Las cuestiones pertinentes al hecho de utilizar el tasbih, y de llevarlo alrededor del cuello o en la mano, habiendo sido ya tratadas, queda tu argumento el cual atribuye a los monjes cristianos el uso del rosario. Todo sabio conoce que los sufís se han servido siempre del tasbih, pero puesto que tu insistes sobre este punto, explícanos porque pues el legislador prohibiría  absolutamente todo punto común con los monjes, a la excepción de ese cinturón (zunnar), que la comunidad musulmana ha rechazado, purificándose así perfectamente de la forma de asociacionismo que él representa – alabado sea Allah. Ciertos monjes, no tienen cualidades de las cuales las gentes como tú se encuentran desprovistas? Allah – exaltado sea – les ha así loado: “Eso es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes y no son soberbios. Cuando oyen lo que se le ha hecho descender al Mensajero, ves sus ojos inundados de lágrimas por la verdad que reconocen y dicen: Señor nuestro! Creemos, escribe nuestros nombres con los que dan testimonio (shahada).” (5-84,85). Es necesario pues abandonar la noble actitud que Allah nos describe en este versículo? Por otra parte, aún diciendo que los monjes hacen uso de él, lo que cuenta, es el objetivo por el cual es utilizado. En cuanto a encontrar en el tasbih la forma de una cruz, diría que tu eres el único en haber señalado este hecho, en realidad, se trata ciertamente de una “inspiración” cuya exclusividad te pertenece! Ningún musulmán, a quien Allah haya “aclarado” la vista de repente, ha constatado nunca que la mayoría de los musulmanes llevaba una cruz al cuello! Qué Allah nos preserve! Pero este género de descubrimiento depende fundamentalmente de aquel de su autor. Por Allah, es extraordinario? Qué relación puede existir entre la forma de un tasbih y la cruz? Es el ojo de la cólera el que ve mal por todas partes! Si se quisiera evitar que se coma, beba o mire, todo aquello cuya forma se asemeje aproximadamente  a una cruz, entonces sabe que la forma humana, que es la tuya, está mucho más cercana a la forma de la cruz que el tasbih. Afirmas que “si los dos separadores fueran más largos, ello se vería de forma muy clara”, esta forma se manifiesta pues en ti de manera mucho más evidente; ponte de pie extendiendo los brazos: no tendrás necesidad de encontrar en el tasbih la forma de una cruz, puesto que ella la verás en ti mismo. Estarás en consecuencia, obligado a poner fin a tus días o a huir de tu propia imagen para así evitar todo lo que se asemeja a una cruz.


Por otra parte, y suponiendo que Allah te haya puesto a prueba con el razonamiento por analogía aplicado al tasbih, porqué le comparas a la cruz y a las prácticas de los monjes, en lugar de compararlo a las guirlandas que los árabes llevaban y ponían sobre las bestias ofrecidas en sacrificio? En efecto, cuando ellos iban en peregrinaje a la casa sagrada de Allah, se adornaban con ellas a fin de que nadie les hiciera daño. Estas guirlandas son cuerdas trenzadas, fabricadas con juncos u otro material. Allah ha loado a los árabes por esta tradición la cual databa del tiempo de la ignorancia (yahiliyya) preislámica pero que el Islam ha integrado y ha incluido en el número de Sus beneficios. El ha dicho – exaltado sea - : “Allah ha instituido la Ka’aba, la Casa Inviolable, como un pilar para los hombres, así como los meses sagrados, las ofrendas y las guirlandas” (5-99). Ibn ‘Atiyya ha dicho, concerniente a este versículo, que estas guirlandas servían para garantizar la inmunidad de las gentes quienes partían en peregrinaje. Según Qatada – que Allah esté satisfecho de él - , antes del advenimiento del Islam, los hombres quienes partían en peregrinaje se adornaban con guirnaldas de junco para que nadie les hiciera mal. Sa’id Ibn Yubayr afirma que Allah – exaltado sea – había ya establecido estas prácticas del peregrinaje tales como el adornarse con guirlandas en la época de la ignorancia preislámica, en el tiempo en el cual los árabes ni esperaban el Paraíso ni temían el Fuego; pero con el advenimiento del Islam, El, las ha reforzado.


Ahora bien, el tasbih, no se asemeja más a las guirlandas que a la cruz? En realidad, ello importa poco, siendo tu fin acusar a los sufís de extravío; pero “Allah no va a extraviar a una gente después de haberla guiado” (9-116). Y puesto que afirmas: “Mi opinión es que un sabio bien dirigido no podría autorizarlo, por las razones que he evocado”, yo te respondería: “Y eso que pensasteis sobre vuestro Señor os ha llevado a la ruina y os habéis convertido en los perdedores.” (41-22). No te he transmitido ya la opinión de los sabios quienes utilizan el tasbih o lo afirman lícito, como Yunayd, Sahnun, Sha’rani, Sanusi, Suyuti y numerosos otros aún, sin referirnos a los Imames del sufismo? Tales nombres no bastan para probar su carácter lícito? A menos que pretendas que ellos no son sabios bien dirigidos, no lo quiera Allah! No sabríamos pensar mal de nuestros piadosos predecesores. Son estos últimos aquellos de quienes dices: “Y si ciertos sufís lo han utilizado, es para proclamar su piedad y de esta guisa ser venerados, siendo su fin el ganarse a las gentes y su dinero engañándolos arteramente”? Como juicio sobre la comunidad musulmana, es bien difícil imaginar peor que esta aviesa opinión! Que Allah nos preserve, así como a aquel quien la profesa! Cuando los miembros de la comunidad musulmana presentan todas las apariencias de bien, aquel quien se aventura a pensar que lo hacen por ganarse a las gentes y a su dinero, se arriesga a acusar a los Califas bien guiados, a los Profetas y a los Enviados – que Allah les otorgue Su gracia. Pero, en realidad, esta manera de correr detrás de este bajo mundo, es en ti en quien la has encontrado; has juzgado a los otros a la imagen de ti mismo, creyendo ver en ellos vicios los cuales te pertenecen propiamente, pues “el creyente es el espejo de su hermano” (kanz 768). En cuanto a nos, por Allah, conocemos hombres quienes han escogido, en lugar de poseer mucho dinero, el no poseer más que un mínimo de bienes, y que dan más de lo que reciben. Ellos, sin duda alguna forman parte de aquellos sobre los cuales ha dicho el Profeta – sobre él la plegaria y la paz - : “Por ellos recibiréis la lluvia y por ellos seréis alimentados”.


Continuas así: “Algunos de entre ellos tienen rosarios enormes los cuales se han depositado a su muerte sobre su féretro. Para sus herederos es una manera de buscar dinero mucho más rentable que el cultivar olivos o palmeras. Cuando un notable se presenta, lo acogen con respeto y veneración y le abren el mausoleo decorado. Una vez que él ha terminado con sus invocaciones, le traen un samat entero (se trata de un pan de la talla de una mano) o solamente un trozo de este pan, a la manera de los monjes, como el autor del Tuhfat al-arib fi-r-radd ‘ala ‘ahli a-s-salib lo ha señalado. A veces, les dan agua que deben beber por la baraka. Pero toda esa puesta en escena no tiene otro fin que el de conseguir el dinero del visitante. Si al contrario, se trata de un pobre, no se toman interés para hacerle caer en la trampa.”


Termino aquí de citar este pasaje repleto de ideas groseras y de palabras sin consistencia. Allah – exaltado sea – te ha dado poder sobre el honor de Sus santos (irónico), vivos o muertos, y no pueden liberarse de tu compañía! Ignoras que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho: “Hablad bien de vuestros muertos y absteneos de hablar de sus malos aspectos”, y también: “Retened vuestra lengua al respecto de los musulmanes, y cuando uno de ellos muere, hablad bien de él” (Bukhari, Abu Dawud, Nasa’i – kanz 42711 a 42715). El dijo aún: “El musulmán es aquel quien pone a los musulmanes al abrigo de su mano y de su lengua” (Bukhari y Muslim – Nawawi 1565). Entonces porqué te mezclas en los asuntos privados de los musulmanes, vivos o muertos? Desconoces que el legislador ha definido así esta maledicencia la cual todo el mundo se ha acordado en prohibir: “La maledicencia, es decir de su hermano cosas que a éste no le gustaría escuchar” (Abu Dawud – kanz 8024). El ha dicho igualmente en un hadiz transmitido por Abu Hurayra: “La maledicencia, es aquello que no te gustaría decir a tu hermano cara a cara” (kanz 8030). Se dice aún que la maledicencia, es el decir verdades sobre tu hermano, pues si él no es tal y como lo has descrito, es de difamación de lo que se trata. Entonces, a qué categoría pertenece tu panfleto? A la maledicencia o a la difamación? Por Allah, que en verdad, pertenece a las dos! A algunos les has hecho blanco de tu maledicencia, y a otros les has difamado: “Allah os exhorta a no recomenzar, si sois creyentes!”



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