miércoles, 8 de septiembre de 2010

RAMADAN MES DE LA HIKMA

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim
Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdiKa wa rasuliKa nabiyyi-l-umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima.

Durante un mes hemos estado ayunando. Es el ayuno (siyam) pues una oportunidad para encontrarnos con nuestra esencia. La debilidad inherente de nuestro cuerpo en este periodo, nos ha hablado por si misma, si somos capaces de escuchar. Nuestro cuerpo nos ha dicho cuan limitado es. Hemos podido asimismo constatar el hecho de que existe una relación alma-cuerpo en toda esta debilidad. Nuestra alma (nafs) nos ha comunicado cuan atada está a las capacidades sensoriales, cuan limitada es.
Es pues nuestro ruh (espíritu) aquél, quien provisto de una paciencia sin límites, ha podido percibir el gran bien de este mes de Ramadán. Si somos un poco perspicaces podremos distinguir estos tres elementos uno del otro, a saber : cuerpo, alma y espíritu.
Los demonios han estado encadenados y por eso hemos podido ver.
Y ahora termina el Ramadán y todo vuelve a la normalidad. Un ‘Aid para regocijarnos y vuelta a la realidad.
Hemos aprovechado este mes ? Eso lo veremos en el resto del año. Hemos enseñado al alma a disciplinarse con el ayuno corporal. Sin embargo, si somos inteligentes, debemos saber que no es el ser estrictos con el cuerpo lo que disciplina el alma, sino que existen otros caminos, presentes en nuestras vidas, para poder someter al nafs a la Voluntad Divina.
Este arte de saber o poder educar nuestra nafs lo podemos llamar de muchas maneras. Llamémoslo pues hoy, Hikma. En realidad, no hay conocimiento sin Hikma.
Os voy a contra una historia:
En una ocasión, un muchacho quiso estudiar el ‘Ilm. Su padre, hombre de sabiduría le dijo : « Hijo mío, puedes aprender el ‘ilm, pero no olvides nunca de completarlo con el estudio de la Hikmah ». Bien, el muchacho partió al Azhar en El Cairo y aprendió el ‘Ilm, pero olvidó el consejo de su padre respecto a la Hikma. En el camino de regreso a su ciudad, iba todo ufano de aquello que había aprendido. En esto, llegó a una aldea y fué a rezar el salat en la mezquita del lugar. Allí pudo constatar el hecho de que las gentes reverenciaban en exceso a alguien quien les daba órdenes. Toda clase de orden era seguida ciegamente por las gentes del lugar. Así que, llevado por la curiosidad, preguntó quien era ese hombre, recibiendo la siguiente respuesta : « Este que acabas de ver con apariencia humana no es un hombre, es ni más ni menos que sayyidina Yibril, quien nos ha escogido, ha tomado forma humana y se ha dignado habitar entre nosotros. » Nuestro muchacho, indignado, comenzó a increpar a los aldeanos. La respuesta que obtuvo fueron unos golpes, los cuales casi le impidieron seguir el camino.
Al fin llegó a casa. Preguntado por su padre, relató tanto lo que había estudiado así como el acontecimiento de la aldea. El padre le dijo : « Lo vés ?, si hubieras aprendido la Hikma no te hubiera pasado esto ». Así pues, el muchacho volvió al Azhar para estudiar la Hikma. Una vez finalizados sus estudios, se dijo : « Voy a pasar por la misma aldea de la otra vez para ver si soy capaz de aplicar la Hikma ».
Llegó a la aldea y encontró exactamente la misma situación que antaño. Pero ahora no reaccionó de la misma manera. Dijo a los aldeanos : « Decidle a Yibril que su hermano Israfil desea visitarle », refiriéndose a él mismo. El impostor, viendo que alguien de inteligencia le había descubierto, mandó por él y le hizo sentarse a su lado. Oh hermano, dijo el impostor, bienvenido a esta mezquita bendita rodeada de gentes maravillosas. Nuestro muchacho le siguió el teatro, hasta que unos minutos después pidió la palabra al impostor y dijo : « Gentes puras de este lugar, vosotros no sabeis la baraka que se encuentra en este cuerpo ocupado por mi hermano Yibril. Hay tanta baraka, que si solamente pudiérais conservar un solo pelo de su cabello, no pasaríais penurias ni enfermedades en toda vuestra vida ». Dicho esto las gentes de la aldea se abalanzaron sobre el impostor a quien le quitaron uno a uno todos los pelos de su cabeza.
He aquí la diferencia entre el ‘Ilm y la Hikma.
Hagamos pues del mes de Ramadán el mes de la Hikma en la educación de nuestra nafs

AID MUBARAK

Salam

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