martes, 28 de septiembre de 2010

CARTA ABIERTA A AQUEL QUIEN CRITICA EL SUFISMO 5 - CHAYJ AHMAD IBN MUSTAFA AL-ALAWY

Continuas : « La mayor parte de nuestros contemporáneos se han involucrado en las mentiras forjadas por los innovadores, aquellos quienes se desvían cuando alguien se opone a sus innovaciones y costumbres reprehensibles no autorizadas, ni siquiera aún, fuera de las escuelas de las escuelas jurídicas habituales ».
Hablando de « aquellos quienes se han involucrado en las mentiras forjadas por los innovadores », estás acaso aludiendo a los grupos de discípulos ? Si es este el caso, entonces que audaz jurista eres tu y de que sagacidad estás dotado ! El inconsciente se imagina que su ausencia de retentiva es una prueba de bravura, sin darse cuenta que la « retentiva forma parte de la fé ».

Más retorcidas y acerbas son aún tus alegaciones según las cuales nadie autorizaría sus pretendidas innovaciones « ni siquiera fuera de las escuelas jurídicas ». Seguramente has explorado y resumido todo para nosotros – Allah te bendiga! Pero, por Allah, cuales son esas innovaciones no autorizadas? Acaso se trata de las reuniones de discípulos donde se invoca a Allah y se llama a las gentes a El ? Te refieres a la invocación en grupo y en voz alta ? Te refieres a las invocaciones a ritmo con movimientos corporales o a sus esfuerzos por provocar la iluminación espiritual ? Son estas tres cosas por las cuales te has extenuado buscando las citas que las conciernen en los tratados de las escuelas jurídicas sin encontrar allí permiso alguno ? Tengo la impresión de que no has encontrado ahí mención alguna, ni tan siquiera en la categoría de cosas desaconsejadas ; y además, suponiendo que este hubiera sido el caso, los actos desaconsejados, no dejan por ello de estar permitidos : he aquí lo que hubiera debido moderar tu ardor !

La razón que avanzas para demostar que son innovadores es muy cómica : « pues sea ellos pretenden que el sabio emprendedor (es posiblemente de ti de quien se trata), coharta su libertad, sea ellos afirman que el instigador de las inovaciones es quien tiene razón ».
Es pues por esto que tu les acusas de dedicarse a innovaciones reprehensibles para las cuales no se encuentra autorización alguna ? Que extraña retórica ! Que método singular !
Añades seguidamente : « A veces le injurian y se rien de él » Puede ser que una desdicha semejante te haya ocurrido ! Tales experiencias, por muy penosas que sean, no tienen nada de extraño en tu caso : es la respuesta del pastor a la pastora. La manera en la que te dedicas a ordenar el bien,prohibir el mal y llamar a Allah, no testimonia de una gran ciencia : he aquí la razón de una tal desdicha ; no has respetado las consignas que Allah ha transmitido a Su Profeta – sobre él la gracia y la paz – en lo que se refiere a la manera de llamar a las gentes a Allah : « Llama a las gentes a la vía de tu Señor mediante la sabiduría de una bella exhortación ; y no discutas con ellos sino es de la mejor manera » (Corán 16-25).

El Pueblo, se ha visto investido de la manera de llamar a las gentes a Allah, y es él quien ha sido escogido para esta misión ; es por ello que el joven y el mayor, el noble y el humilde siguen dócilmente a los sufis. Se acepta fácilmente lo que ellos dicen porque sus exhortaciones emanan del corazón y no de los libros ; ahora bien, « lo que sale del corazón toca los corazones » : sus predicaciones imprimen una marca profunda, y sus alusiones espirituales se difunden en todo el ser de los discípulos. Gracias a este noble versículo (principio de la surat 56 Al-Waqi’a), han comprendido que las gentes se dividen en tres categorías ; es más, el Profeta – sobre él la gracia y la paz – ha dicho : « Tratad a las gentes según su rango » La primera categoría agrupa a aquellos quienes, cuando se les llama a Allah, no se someten sino por el efecto de « la sabiduría » ; ellos son la élite de los servidores de Allah. Los segundos se benefician de las « bellas exhortaciones », corteses y sutiles, que provocan en ellos, ya sea el temor, o el deseo. El tercer grupo está compuesto por los polemistas, y este es el más penoso para los guías, ya sean estos, Profetas o santos ; Allah ha permitido al Enviado el polemizar con ellos, a condición de recurrir a « la mejor manera »

Así, lo mejor es el tener un buen comportamiento, no siendo el empleo de la fuerza sino el último recurso para propagar el mensaje. Quie se separa de esta línea de conducta para llamar a las gentes a Allah verá frecuentemente rechazadas sus conminaciones, como podemos deducir de la palabra del Profeta – sobre él la gracia y la paz - : « Quien ordena el bien debe ordenarlo correctamente», es decir con dulzura y cortesía, para que su orden sea mucho más fácil de aceptar- y Allah es más sabio.

Después de haber terminado esta introducción sobre el ordenar el bien y el prohibir el mal, pasas a la acción de la rectificación de esos pretendidos males los cuales son a tus ojos las reuniones en las cuales los sufis invocan a Allah , piden bendiciones sobre el Profeta y leen el Qur’an, he aquí lo que escribes : « Alguien preguntó a Hasan al-Basri lo que pensaba sobre una reunión de gentes ortodoxas quienes se encontraban en la casa de uno de ellos para recitar el Qur’an, pedir bendiciones sobre el Profeta – sobre él la gracia y la paz – y para ellos mismos, así como para el conjunto de los musulmanes. El lo prohibió severamente, porque los piadosos antiguos no hacían nada semejante y ello no se podía integrar en la religión. En efecto, nadie aspiraba más al bien que estos últimos ; ellos hubieran tomado recurso a dichas prácticas si las hubieran encontrado verdaderamente benéficas »
Si lo que molesta de los sufis, es que se reunan en casa de uno de ellos para recitar el Qur’an, pedir las bendiciones sobre el Profeta, rezar para ellos mismos y por el conjunto de los musulmanes ; si ello te molesta de tal manera que te has puesto a buscar fuentes que legitimen tales prácticas, y no encontrándolas, has supuesto que podría tratarse de tansgresiones contrarias a las costumbres de los antiguos, por mi parte, yo pido a Allah que haga que mis transgresiones, las de mis amigos y aún las del conjunto de la comunidad, sean como esas, si estas reuniones que acabas de describir son tales y como lo has hecho. Y si existe una falta indescirnible en primera instancia, entonces que Allah nos preserve a tí y a mí de nuestras faltas !

Esta historia, suponiendo que fuera verdad, no constituye una prohibición general de este género de reuniones. Primeramente, es necesario precisar que si Hasan al-Basri hubiera sido un mujtahid, él no era probablemente el único de su generación pudiendo gozar de una tal cualidad ; puede incluso que él mismo se encontrara en el grupo en cuestión (y ello no tendría nada de extraño, pues) aquella época era la de los sucesores de los Compañeros del Profeta. Además, esta anécdota es más bien un argumento favorable a los sufis, ya que tu mismo estableces que reuniones de este género tenían lugar en los tiempos de los sucesores de los Compañeros ; ahora bien, no estamos obligados a tomarlos como modelos ? Piensas tú que este grupo de bienaventurados haya podido actuar así sin apoyarse en justificaciones sólidas ? No sabes tú que Hasan al-Basri, aquél a quien precisamente te refieres, es el guía de la comunidad de los sufis ? Es de notoriedad pública que él figura en la cadena de transmisión del sufismo (silsila). Es el imam ‘Aly – que Allah ennoblezca su rostro – quien le inició, y a través de él, la iniciación ha sido transmitida a al-Ajami, Dawud a-t-Ta’i y a muchas otros, hasta llegar a Yunaid. Según otra cadena, el imam ‘Aly – que Allah ennoblezca su rostro – inició a su hijo Hasan – que Allah esté satisfecho de él -, y por este último, la iniciciación fué transmitida a Abu Muhammad Yabir, después a Sa’id al Ghazwani, y así seguidamente hasta llegar a nos, loanza a Allah !

Pero tu pareces ignorar el principio de la transmisión iniciática de la vía profética, pues sino, no rechazarías al sufismo y sus adeptos. Te voy a procurar pues algunas referencias, las cuales, sea te serán útiles o sea constituirán pruebas contra tí.

El imam Sha’rani dice esto en su obra titulada « Los santos efluvios que explican los principios de los sufis » : « Según los Maestros, el secreto de la iniciación consiste en que el corazón del discípulo se vincule al Chayj, después (a través de él) al Profeta – sobre él la gracia y la paz -, a Gabriel – sobre él la paz – y finalmente a Allah – sea bendito y exaltado -, amándolos y siguiéndolos dócilmente. El principio mismo de intermediación actua cuando se trata de juzgar de la cualidad de musulmán de cualquiera ; este no le es reconocido que cuando él dice : « No hay otra divinidad que Allah » para conformarse a la orden del Profeta – sobre él la gracia y la paz - : « Di : « No hay divinidad sino Allah ». Otro hadiz va en el mismo sentido : « Ninguno de vosotros tiene fé en tanto que sus pasiones no sean conformes a la enseñanza que os he dado ». La primera cosa que llega al discípulo cuando está vinculado a la cadena del Pueblo por la iniciación y que surge un problema el cual turba su corazón y le desconcierta, es el espíritu de los santos – después, su Maestro inmediato hasta el Profeta – sobre él la gracia y la paz – y la Presencia divina responden a su llamada ; su aflicción, así como sus preocupaciones desaparecen entonces. Como en una cadena, cuando un eslabón se mueve, los demás hacen eco. En cuanto a aquél quien no está iniciado en la vía del Pueblo, los espíritus de los adeptos a esta vía no le responden, porque no tiene un lugar entre ellos… »

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