viernes, 2 de diciembre de 2011

La Libertad

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima

Sigamos pues con el tema de la libertad. ¿En qué consiste la libertad del ser humano? ¿Es éste libre por naturaleza? ¿Existe la libertad o se trata solamente de una utopía?

Os resultará extraño leer esto que voy a decir, después de haber hecho durante la corta historia de este blog, múltiples advertencias contra todo aquello lo cual se cierne contra el cumplimiento estricto de la Chari’a y de la totalidad del Din:

El ser humano quiere ser libre, desea con todo fervor el poder disponer de las facultades que Allah le ha dado para liberarse de todo aquello lo cual le ata. Ello nos parece una aspiración legítima en ella misma. A primera vista, esto parecerá una declaración de anarquismo integral. Sin embargo, cuando desgranamos punto por punto, comenzando por la naturaleza del ser humano y terminado por las condiciones de la existencia material, fácilmente nos podemos dar cuenta que, ni el cuerpo ni el alma del ser humano han sido concebidos para ser libres, en el sentido en el cual la mayoría de los seres humanos entiende la libertad.

Si analizamos el cuerpo del ser humano, podremos constatar de una manera rápida que la libertad es una imposibilidad innata a él. Dicho cuerpo se encuentra limitado por sus propias capacidades, límites los cuales le pueden someter a la enfermedad y a la muerte.

Lo mismo ocurre con el alma (nafs). Ella es la que desea la libertad con más fervor. Sin embargo, ligada como está al cuerpo, no puede completar sus aspiraciones por simple carencia de medios.

Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿si la libertad es imposible debido a la naturaleza humana misma, entonces de dónde procede y qué genera ese concepto de libertad?

Nos habíamos olvidado de un elemento esencial de la naturaleza humana: el Ruh (espíritu) y… efectivamente es de él de donde procede el deseo de legítima libertad.

Me diréis: No podemos tener libertad puesto que la Chari’a nos impone una serie de obligaciones y prohibiciones. Y os diremos: Tenéis razón.

El Libro de Allah dice:

No he creado al ser humano sino para que me adore.

Debemos decir que todo aquello lo cual nos ha sido prescrito por Allah es efectivamente una medicina para la libertad. Su finalidad principal es la de liberar al ser humano de las trabas de la pasión irrefrenable.

Igualmente para todo aquello en lo cual nos ha sido prescrito creer y a lo cual nos ha sido dado el aspirar. El cumplimiento de las normas del Iman, nos desembaraza de las ideas falsas llegadas a nuestra alma, producidas por una visión incompleta de la realidad y mezcladas con el waswas del Chaytan. Hadiz:

No ama más el Chaytan que mezclar la mentira con la verdad

Aquél quien se encuentra cegado por la pasión, cree que tiene la libertad de elegir todo aquello lo cual quiera realizar. No se da cuenta el iluso que, engañado por él mismo, su concepto de la libertad es tan limitado como lo son las aspiraciones las cuales abraza su corazón.

Es pues, la verdadera libertad el desembarazarnos de las trabas y límites que nos impone nuestra nafs. Es esta la que tiene limitada su visión de la realidad, debido a su contacto y sociedad con las limitaciones corporales, así como el olvido el cual ha experimentado desde el momento en el cual, encontrándose en el Ayyal y habiéndosele preguntado:

¿A lastu birabbikum? ¿No soy Yo vuestro Señor?

Respondió:

Bala – Sí

Habiendo llegado al mundo en un estado más limitado que aquél en el cual se encontraba anteriormente, sus facultades han sido veladas poco a poco por las percepciones sensoriales y las pasiones. Prisionera, se debate, desea, quiere imponer, gobernar, poseer, todo ello debido a la ceguera impuesta por su propia y natural limitación.

Pero, ¿y el Ruh? El Ruh procede de una orden de nuestro Señor. Se encuentra en el estado puro, y mora en el corazón del ser humano, sin poder ser percibido por el nafs, y sin que ni ésta ni el cerebro puedan comprender en absoluto su naturaleza, así cómo entender sus mensajes.

Volviendo a la libertad, y habida cuenta que no hemos sido creados para otra cosa que para adorar a nuestro Señor, tratemos de encontrar el lugar el cual dicha libertad tiene en todo esto. ¿No hemos escuchado a Rasul – sobre él la plegaria y la paz -, designar un hombre libre cuando hablando sayyidina Umar – que Allah esté satisfecho de él – dijo:

No existe ángel el cielo que no respete a Umar, ni chaytan en la tierra que no tenga miedo de él. (Transmitido por Abbas)

Era pues Umar un hombre libre: libre de sus pasiones, de su nafs y del chaytan.

Es pues la libertad, como consecuencia de todo esto que acabamos de decir, el resultado de haberse liberado de las pasiones del nafs. Dicha libertad nos llevará a tener percepciones de las cosas que Allah en Su sabiduría nos quiera mostrar. Todo ello dependiendo del maqam de conocimiento y favor el cual Allah haya escogido para nosotros.

Es pues la libertad el adorar a Allah, pues El es Infinito, y Su recompensa no tiene límite alguno.

Salam

3 comentarios:

  1. Bismillahi -r-Rahmâni r-Rahîm.

    As-Salâmu ´alaikum

    Muy relacionado con este tema, en el fondo, al menos desde nuestra visión del asunto, está el pasaje de Musa, ´alaîhi-s-Salâm, y de Al-Khadr,´alaîhi-s-Salâm, cuando éste último va realizando sus acciones que resultan incomprensibles para el primero, de tal manera que lo que parece libertad para uno es en realidad obligación para otro y viceversa.

    Y últimamente, y por motivos que nos atañen muy concretamente, hemos vuelto una y otra vez sobre el pasaje cuando los malâikatu preguntan asombrados: Es que vas a poner en la tierra a quien siembre la corrrupción y derrame la sangre?.... etc.

    La libertad aparente y la Verdadera Libertad.

    ¿Podría en virtud de la cercanía de la que goza como muqaddim, hacernos algún comentario acerca de estos dos pasajes?

    Yaçakumu-l-Lâh bi-l-Khair.

    Ma´a Salama.

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  2. A-s-salamu 'alaykum:

    Querido hermano, primeramente decirte que el hecho de ser moqaddem de una tariqa, no hace de mi persona alguien mejor de los demás, sino que es una simple consecuencia de hechos ajenos a mi persona y voluntad.

    Por otro lado, es buena tu reflexión con respecto a sayydina Musa - sobre él la paz - como representante de la Chari'a y de sayyidina-l-Jadir como representante de la Haqiqa. Sin embargo, al poner esta entrada quería enfocar la libertad desde otro punto de vista, a saber: quería hacer comprender que la libertad humana no es el dar rienda suelta a los deseos, sino el ser libre de uno mismo.
    En efecto Musa, pudo comprender la verdadera ciencia gracias a el Jadir. La ciencia la cual nos hace libres de nosotros mismos y de todo lo demás. La ciencia del Interior que el Jadir mostró a sayyidina Musa es aquella la cual nos hace tomar consciencia de nuestro verdadero lugar en la creación, es decir, la comprensión humana de una ciencia la cual escapa a los ángelas. Y esta ciencia, no se puede obtener sino es renunciando a las propias ideas de uno para adaptarse a la Voluntad y Ciencia divinas.

    En cuanto a los ángeles, quienes en toda su inocencia argumentaron a Allah sobre sayyidina Adam - sobre él la paz -, finalizaron sus argumentos cuando nuestro padre Adam, por orden de Allah, les informó sobre el nombre de todos los seres, demostrando así que había recibido, de parte de su Señor una ciencia la cual ellos mismos no conocían. Por supuesto que "el nombre" de todos los seres, no significa sus nombre gramaticales, sino antes bien, su naturaleza, habida cuenta de que en árabe el nombre designa al sujeto y no solamente se refiere a él.
    Otra cosa que diferencia al hombre del resto de las criaturas es que éste ha sido el único que ha aceptado la "amana" de Allah

    Propusimos nuestra amana a la tierra y a las montañas, pero ambos rehusaron a tomarla, plenos de temor. El hombre, él,sin embargo, la ha aceptado. El será siempre un gran injusto e ignorante. A fin que Allah someta a los tormentos a los hipocritas, hombres y mujeres, asociadores y asociadoras, y a fin que Allah acepte el arrepentimiento de los creyentes y de las creyentes. Allah es infinitamente perdonador y misericordioso.

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  3. Bismillâhi-r-Rahmâni-r-Rahîm.

    Querido Hermano, certeras palabras.

    Cuando hacemos mención a la función que usted detenta, lo hacemos simplemente teniendo presente que usted tiene acceso gracias al vínculo con su Shayj, a esa Ciencia a la que usted alude hace un momento.

    Entendemos perfectamente su planteamiento inicial, y pedimos disculpas si hemos desviado la cuestión hacia otro aspecto lo cual no era nuestra intención.

    Nos sucede a veces que nos derrumbamos y nuestro corazón se aprieta cuando somos testigos del maltrato extremo, la tortura y otras cuestiones (que preferimos callar por no hacerlas presentes en nuestras mentes) a la que el ser humano, en general (tanto Kafirin como los que se autoproclaman muslimin)somete a su propio género. En ese sentido no podemos sino "imitar" a los malâikatu y asombrarnos de los decretos de nuestro Rabb. Entiéndanos bien, ésto no supone una crítica, sino más bien un anhelo de comprensión, la cual al presente nos resulta incompleta y un por lo tanto motivo de aprieto.

    No seremos nosotros quienes pongamos en duda la Sabiduria de Al-Hakîm, entendemos que nos moldeó de la mejor de las maneras y que luego nos hundió hasta lo más bajo (salvo a aquellos para los que dispuso otra cosa) y entendemos que en ello hay una Sabiduría inmensa, relacionada con la Libertad Absoluta de Allah (que hace lo que quiere) y la libertad relativa (que se le tolera a la criatura en tanto que tal). Dicha Sabiduría se nos escapa y no cesamos de buscarla (preguntad a las gentes del conocimiento)en conversaciones como la presente y no es otra cosa la que nos ha movido a interrumpir su exposición, por lo que le pido excusas nuevamente.

    Allah nos perdone y nos acepte a Su Rahma y nos haga presente lo mejor ahora y siempre. Amin.

    Ma´a Salama.

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