miércoles, 7 de diciembre de 2011

Defensa y puesta en valor del Qur'an contra sus detractores

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima

En la línea de las últimas entradas, en esta ocasión, debemos precisar ciertos aspectos concernientes al Qur’an al Karim.

Como sabéis, hace poco hubimos de salir al paso de una serie de aberraciones escritas sobre la persona del Profeta – sobre él la plegaria y la paz - . El autor de dicho panfleto difamatorio, señor Prado, fue conminado por activa y por pasiva de arrepentirse y rectificar, no solamente por nosotros, sino incluso por personas de las cuales podríamos decir que formaban parte de su círculo de influencia. De hecho, no rectificó. Y no solamente no lo hizo cuando se le pidió, sino que habida cuenta de la imposibilidad de seguir argumentando contra la persona del Profeta, buscó un nuevo blanco sobre el cual seguir lanzando sus intentos de derribo de la doctrina islámica. Este nuevo blanco es el Qur’an. De nuevo, en esta ocasión, de una manera tan simple como clara, vamos a desmontar su panfleto y dejar a este señor en evidencia una vez más.

Pensamos que una vez hayamos desmontado su pobre cuadro de argumentos, probablemente su próximo blanco, al no quedarle muchas opciones, sea algo más elevado que el Libro de Allah. Ya el señor Aya intentó “humanizar” a Allah con argumentos tan impresentables como irreverentes, y como consecuencia de ello nos vimos obligados a denunciar su panfleto. Si ello es así de nuevo, como así lo estamos esperando, tanto como si por ventura se tratase de alguna otra cosa, estamos preparados para desmontar, con la ayuda de Allah, todo aquello que tendente a socavar la doctrina islámica, estos señores u otros pudieran de nuevo inventar.

En esta ocasión el señor Prado dice que el Qur’an no es fuente de religión o de legislación religiosa y social alguna, limitándolo según su caprichoso y parcial entender a un aspecto intelectual, ni tan siquiera espiritual. Nada más fácil que destruir estos “argumentos”. Para ello, consideramos necesario el aclarar el aspecto relacional existente entre la Chari’a (ley religiosa) y la haqiqa (realidad espiritual).

El error monumental que comete este señor una vez más, es el separar la Chari’a de la Haqiqa como dos entidades absolutamente independientes. De todas maneras, y a fuer de ser sinceros, el señor Prado, cuando habla de interiorizar el Qur’an, no concibe otra cosa que al vaivén caprichoso de sus consideraciones personales aplicadas al Libro de Allah; cosa que en todas las lenguas es conocido como interpretación. Dice el hadiz:

Arruinados serán aquellos quienes se dejen llevar por la interpretación (dijo esto tres veces).

El señor Prado, no solamente intenta arruinarse a sí mismo, sino que “generosamente” lo intenta hacer con los demás, es decir las pobres víctimas quienes caigan en la tela de araña de sus razonamientos volubles.

Volviendo a la relación Chari’a – Haqiqa, encontramos un hadiz el cual es extraordinariamente conciso a este respecto:

El Libro de Allah comporta siete niveles de comprensión

Quiere esto decir que un ayat es susceptible de ser comprendida en varios niveles. Pongamos por ejemplo, en virtud de la correspondencia Chari’a-Haqiqa, la obligación de la plegaria canónica (salat). Dijo Rasul:

Las tres cosas que más amo es el Salat, las mujeres y los perfumes, y es en el Salat que se encuentra en colirio de mis ojos.

Vayamos ahora a una posición específica del Salat: la prosternación (suyud). En el Libro de Allah la prosternación es prescrita como uno de los movimientos obligatorios y claves del salat. Sin embargo, su significado, además de su prescripción obligatoria, va mucho más lejos. En virtud de esto la prosternación significa la extinción (fana’) de nuestro ego en la Unicidad de Allah. Ello en cuanto al primer suyud de la raqa, significando el segundo la extinción de la extinción (fana’-l-fana’i), es decir, la total pérdida de entidad del servidor, de él mismo y de su primera extinción.

Ocurre lo mismo con la purificación (ablución), la cual es una prescripción legal del Qur’an y a la vez puede ser comprendida como una purificación de las impurezas subyacentes en nuestro interior.

Otro ejemplo es la Ka’aba, dirección hacia la cual debemos posicionarnos en nuestras plegarias; Casa la cual se debe circunvalar en nuestro Hiyy. Sin tratar de profundizar demasiado en sus significados, hemos de decir que la circunvalamos y nos dirigimos a ella, por un lado porque en ella se encuentra la Saqina (Presencia divina) y por otro lado en virtud de este hadiz:

Todas las cosas tienen un corazón, y el corazón del Qur’an es la surat Ya Sin

Podemos deducir fácilmente que el corazón de la tierra es la Ka’aba.

Podríamos hacer un libro con todos los ejemplos que nos proporciona el Qur’an concernientes a los respectivos niveles de interpretación. Desafortunadamente ello no es el objetivo de esta entrada, la cual ha sido realizada únicamente para recoger las aguas de las pasiones desbordadas, tratando que no aneguen el corazón de muchos llevándolos a la ignorancia ego-opiniatra más ciega y absoluta.

Pensamos que hemos demostrado fácilmente la falsedad de  este nuevo panfleto “orquestado” del señor Prado. Y decimos “orquestado”, porque hoy mismo, la web de la polémica (web”islam?”) ha sacado una entrevista a otra señora sobre el mismo tema. Prueba fidedigna de que se trata de un acoso y derribo querido en la dirección de destruir todo aquello cuanto se pueda de la doctrina islámica.

Lo expuesto anteriormente demuestra fundamentalmente dos cosas:

Primeramente que la Chari’a (ley religiosa) y la Haqiqa (realidad espiritual) están estrechamente ligadas entre ellas.

Posteriormente que el Qur’an es fuente de legislación, fe y espiritualidad. Ninguno de los aspectos del ser humano se encuentra ausente en él, siendo a dicho ser humano y a los yins que el Libro de Allah ha sido dirigido.

He aquí lo que el último hombre del siglo (Chayj al-Alawi) escribió con respecto al Qur’an:



LUTFIHA


Oh Señor por Tu Beneficencia, Oh Tu en Quien residen nuestras esperanzas

Concédenos Tu Beneficencia y con ella la apertura


Te imploramos por el Qur’an que comprende los siete Versículos de Veneración.



Y por aquello que es comprendido y explicado en él en cuanto a veneración y adoración



Que nos ordena nuestro amor al Qur’an de tal modo que es para nosotros lo más dulce que pueda existir



Tu lo revelaste compilando en él Tu Mandato, presérvalo pues Señor como así como lo prometiste.

Algunos han intentado rechazarlo. Permitirías oh Señor que llevaran a cabo sus actos?



No estamos dispuestos a renunciar a él, puesto que en él se encuentran la Religión y el Iman



La existencia y lo que comprende no es comparable a él a nuestros ojos.



Pues el Qur’an es la fuente de la Haqiqa, de la Chari’a y nuestro firme asidero.



Tú conoces nuestro amor por el Qur’an, como reside en nuestros corazones y nuestras lenguas entremezclado con nuestra sangre, nuestra carne, venas, huesos y todo lo que somos.



O Señor, por la Verdad, te pedimos no nos aflijas en nuestra religión. No nos pruebes.



O Señor concede la seguridad a nuestra religión, en verdad ella frente a Tu puerta se encuentra esperanzada.



Oh Señor, une al separado con su pueblo, la ruptura se vuelve más dolorosa cuanto más se le ama.



Realiza esto oh Señor, antes que nada, y por nuestro bien, garantízale una larga vida.





Concédenos la seguridad en nuestras moradas. Protégenos de toda artimaña y tribulación





Fortalécenos con Tu Espíritu (Ruh) concédenos la fortaleza para llevar a cabo Tu mandato.



Ten misericordia del grande y del joven, concédelos refugio, pues Tu puedes ver en qué medida están desorientados.

Garantízanos el sustento, nuestra religión, y alivia a aquellos quienes padecen aflicción y desamparo.



O Señor, perdona a aquel quien se adhiere a nuestra súplica y apóyanos así como a nuestros queridos compañeros. 



Elévanos a ser testigos de la Divina Belleza y de los secretos de la Perfección que en ella se encuentran


2 comentarios:

  1. Que necesario e importante puede llegar a ser a veces, aceptar las enseñanzas de quienes dan pruebas de conocimiento, callar ante quien no habla por hablar.

    Amin,amin, amin

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