sábado, 8 de enero de 2011

Economía Islámica VII - Los Bancos

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdika wa rasulika nabiyyi-l-'umiyyi wa 'ala 'alihi wa sahbihi wa sallimu taslima

Hemos analizado el nacimiento la Revolución Industrial, y dentro de ella, la aceleración constante de los medios de producción impulsada por la ingeniería y la técnica.

Sin embargo, dichos elementos, indispensables para la aceleración constante de la fabricación de productos, no podrían evolucionar por si mismos tanto como para llegar a alcanzar un nivel de demanda el cual pudiera mantener y hacer crecer dicha productividad. Siendo el ser humano tan dado a la competitividad en la posesión de todo aquello de lo cual su riqueza podía proveerle, la nueva época tan rica en avances materiales, provocaba en los poseedores de riqueza una fiebre desconocida hasta entonces: el deseo de poseer todas y cada una de las novedades salidas a la luz.

El signo de la riqueza no se limitaba solamente a la posesión de mansiones, terrenos y ganado. Ahora, los ricos de siempre necesitaban demostrar su poder poseyendo los nuevos productos, tan innecesarios como deslumbrantes, mientras que la inversión de sus bienes en las fábricas les permitiría controlar el flujo de fabricación de dichos juguetes para niños, convertidos en tesoros a los ojos de casi toda la humanidad occidental.

Pero, a quién vender los producto de su fabricación, en la cual habían invertido sus bienes? Era necesario extender el mercado. Para ello se decidió la necesidad de creación de una sólida clase media la cual solicitara dichos productos. No había otra forma de darles salida.

Y esta necesidad creó el invento más diabólico del último milenario: Los Bancos.

Cómo crear la clase media? : Primeramente creando equipos de gente de confianza en las empresas, a los cuales se remuneraba bien, para, de esta manera, asegurarse su fidelidad. Esta nueva clase de agraciados, junto con ciertas capas del ejército, la policía y una capa privilegiada de funcionarios se constituirían en una oligarquía en miniatura. Crearían pequeños comercios y podrían tener una pequeña porción de propiedades en tierras, las cuales no eran ya necesarias para sus antiguos amos.

Poco a poco se fue formando una clase media alta y baja, capaz, según las posibilidades individuales de cada uno, de consumir y demandar aquellos productos salidos de las fábricas. Con ellos, el mercado estaba asegurado.

Sin embargo, los bancos tuvieron un protagonismo de primera mano para asegurar y consolidar dicho proceso.

Hasta entonces, era la costumbre de las gentes, el guardar su dinero en algún lugar seguro o el trasformar éste en propiedades, o bien plata y oro. El nacimiento de un organismo el cual liberaba a dichas gentes de las preocupaciones de salvaguarda de sus bienes, vino a ser un bálsamo. Los bancos venían avalados por el estado o por el reino, y en aquella época, el uno o el otro eran la ley.

Además, el banco permitía tener oportunidad de crédito a aquellos quienes tuvieran la suficiente solvencia, así como posibilidad de pagar el crédito a plazos.

Las necesidades de crecimiento y subsistencia, dispararon la demanda de crédito. Pronto, mediante las ganancias proporcionadas por medio del pago de intereses, las entidades bancarias fueron creciendo e implantándose por toda Europa y América del Norte.

En su creación, dichas entidades se nutrían de fondos del estado y de opulentos inversores. Ambos se repartían las ganancias. Sin embargo, con el tiempo, las entidades bancarias se constituyeron en empresas independientes, convirtiéndose en las sociedades las cuales obtenían los beneficios más suculentos, utilizando para llegar a dicha situación, el soborno a los miembros de estado.

Ni que decir tiene que cuando una persona o grupo de personas dejaba sus bienes bajo la custodia del banco, dicho dinero era invertido inmediatamente para prestar a otros. De una forma increíblemente rápida las entidades bancarias se convirtieron en gestores del trasvase de dinero entre el ahorrador y el demandante de crédito, no utilizando el dinero propio del banco para otra cosa que para nutrir los insaciables bolsillos de sus accionistas, con el dinero proveniente de los intereses, las comisiones y su control mafioso sobre los mercados de valores.

La clase media se extendía cada vez más. Ello era necesario para poder consumir todos los productos elaborados por las, cada vez más numerosas, fábricas.

Una vez el sistema diabólico, bien engrasado y puesto en marcha, era imposible asegurar el consumo si la clase media no gozaba de suficiente libertad de movimiento y acción, y por qué no, de pensamiento.

Sin embargo, esta era un punto extraordinariamente sensible. Había que crear un sistema de pensamiento en el cual pudieran entrar las personas de todas sensibilidades. Había que crear un mercado variado de formas de pensar, dirigido y controlado por el poder. Si el banco se constituyó en la autopista del movimiento de bienes, donde antes existía solamente el camino tortuoso del trueque y la compra de mano a mano, se necesitaba una autopista del pensamiento.

Para ello nacieron los medios de información, controlados por los mismos poderosos quienes los crearon. Inventos diabólicos de lavado de cerebro de masas como resultaron ser la radio, el periódico y más tarde la televisión. Desde ellos se daban las consignas a seguir, en nombre de la cultura y la ciencia. Una cultura baja y una ciencia al servicio de los bienes económicos.

Pronto llegaron los inventos “intelectuales” tales como creencia en la Evolución y por tanto en la naturaleza animal del ser humano, la “grandeza de los descubrimientos de la ciencia”, los cuales son solamente un juego de niños para el hombre inteligente.

Una vez estos elementos hicieron su trabajo y se tuvo a la población esclavizada intelectualmente, entonces y solamente entonces se abrió la puerta de la democracia y el sufragio universal, para así hacer creer al pueblo que tenía capacidad de decisión. Sin embargo, dicho pueblo, no se daba cuenta de que estaba siendo manipulado por la misma oligarquía la cual les había esclavizado hasta entonces.

Algunos de aquellos a quienes votaba eran procedentes de las clases oligarcas reconvertidas en una fuerte burguesía, la cual controla y sigue controlando la vida política de un país. Otros, provenientes de la oligarquía misma.

En el siguiente capítulo veremos la incidencia de todo este engranaje en la inflación.

Allah sabe más
Salam

1 comentario:

  1. Salam ´aleykum

    Muy preciso y profundo en el análisis, esa es la verdad.Y otra de las verdades es que muchos de los ciudadanos intuyen esto, pero se sienten totalmente impotentes.
    Un abrazo
    Anwar

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