viernes, 26 de agosto de 2011

Palabra certera para aquel quien critica al sufismo - 19

Más tarde citas la sentencia siguiente del autor del Mi’yar : « Otra innovación consiste en que, en el transcurso de los entierros se invoca fuertemente a una sola voz, cuando lo que se requiere en parecida circunstancia, es el silencio, la reflexión y la meditación. El reemplazar el silencio por otra cosa, equivale a legislar ». Esta actitud de la que hablas – silencio, reflexión y meditación – seguramente es la mejor de todas, pero solamente los caracteres superiores son capaces de mantenerla. Contrariamente, para la mayoría de las gentes, es mejor invocar en voz alta para así contrarrestar el riesgo de ocuparse menos noblemente, en discutir de temas sin interés, por ejemplo. He aquí porqué los sufís animan al pueblo a recitar: « La ilaha illa-l-Lah », durante los entierros, conformemente a la palabra del Profeta – sobre él la plegaria y la paz - : « Durante los entierros, decid frecuentemente: « La ilaha illa-l-Lah » ». (Daylami (Kanz 42578). Este último (el Profeta) no ha especificado nunca si ello se trataba de una invocación interior o exterior. Otro hadiz dice: « Proveed de suministros a vuestros muertos diciendo: « La ilaha illa-l-Lah » (kanz 42579). Estas dos palabras muestran en consecuencia que no existe en ello nada reprensible. Así, afirmar que « reemplazar el silencio por otra cosa es legislar » es manifiestamente exagerado : la única cosa que eventualmente se puede decir, es, que ello no es la mejor actitud en parecida circunstancia.

Continuas de esta guisa: « Otra innovación consiste en leer el Qur’an cantando. Es una práctica reprensible a la cual es necesario oponerse en vista del carácter sagrado del Qur’an. Usar melodías es ya reprensible en materia de poesía – es necesario preservarse de las gentes quienes hacen esto y abstenerse de escuchar sus cantos - , así pues, qué decir de los versículos (ayats) de Allah – exaltado sea – y de Su Palabra santificada! »

No puedo impedirme de reaccionar ante una tal diatriba: qué audacia el hablar de la religión sin conocerla! Qué ligereza en el manejo de las fuentes documentadas (Qur’an y Sunna) que no comprendes! Aún admitiendo que Allah (ta’ala) te probara restringiendo tu horizonte a la opinión de un solo muytahid, no te correspondería el hacer de ello una ley obligatoria de carácter general. Debes limitarte a seguir dicha opinión tú mismo, y eventualmente, a indicárselo a las gentes quienes piden la opinión de la escuela jurídica a la cual estás adscrito.

Y si tu afirmas que ello es reprensible, estás obligado de precisar que ello se trata de la opinión de un tal y no una prescripción de la Revelación. Es así que conviene proceder cada vez que existe una divergencia. No se han impuesto los sabios, antes de afirmar el carácter reprensible de un acto, el conocer la escuela jurídica a la cual  se encuentra adscrita la persona en cuestión? Es necesario pues abstenerse de desaprobar aquello lo cual otros consideran como un bien. Deberías saber que la Ley es demasiado basta para encontrarse limitada a la opinión de una de las escuelas, sin embargo tú te explicas como si tu ciencia englobara todos los textos y razonamientos! Te asemejas a alguien quien se pusiera a participar en una guerra sin tener armas. En el momento en el que las pruebas extraídas de la Tradición (Qur’an y hadices) te serán presentadas, aparecerás tan vulnerable como un hombre asaltado por ladrones. Cómo reaccionarías si te apercibieras que la Ley de Allah estipula lo contrario de lo cual tu anticipas a propósito de la recitación cantada del Qur’an o de otras cosas? No tendrías nada que decir sino es : no son más que patrañas de los antiguos (23-84).

He aquí pues una parte de lo que he encontrado a este sujeto: tómalo o déjalo como mejor te parezca. Yalalu-d-Din a-s-Suyuti relata un conjunto de hadices del Profeta – sobre él la plegaria y la Paz – el cual basta ampliamente para mostrar que este último (el Profeta) aprobaba la recitación cantada del Qur’an. Anas ibn Malik relata la siguiente palabra del Profeta – sobre él la plegaria y la paz - : « Para toda cosa existe un ornato, y el ornato del Qur’an, es la bella voz ». (Kanz 2768) El dijo además: « Embelleced el Qur’an con vuestra recitación, pues la bella voz se añade a la belleza del Qur’an » (kanz 2767), y en otra versión:  « Embelleced vuestra voz cuando recitáis el Qur’an » (Yami’ de al Qurtubi, tomo 1 pag 11). Dijo igualmente: « La bella voz embellece el Qur’an » (Tabarani – kanz 2764), y aún: « Que vuestras voces sean agradables cuando recitais el Qur’an » (Yami’ de al Qurtubi – tomo 1 pag 11).

Puede ser, dirás, que « embellecer » signifique aquí respetar las reglas de la recitación, a través de la salmodia fundamentalmente, pero por mi parte, afirmo que estos hadices fomentan muy claramente la recitación cantada del Qur’an. Si esto no te parece evidente, entonces he aquí algo todavía más explícito : Suyuti relata en de Ibn Mas’ud – que Allah esté satisfecho de él – que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo : « No es de los nuestros aquél quien recita el Qur’an sin cantar » (Bukhari – kanz 2769), y aún : « Nada es más digno de atención para Allah que la recitación cantada de un Profeta, mediante la cual proclama el Qur’an con una bella voz » (Bukhari y Muslim – kanz 2763). Abu Hurayra ha relatado un hadiz semejante. Según ‘Alqami, para Shafi’i, sus compañeros y la mayoría de las sabios, ello significa que es necesario embellecer la voz durante la recitación del Qur’an. Pero he aquí un hadiz del profeta – sobre él la plegaria y la paz – el cual es más claro aún: Recitad el Qur’an según las melodías de los árabes (Tabarani y al-Bayhaqi – kanz 2779). Según ‘Alqami ello significa que es necesario seguir una melodía y que la recitación debe ser armoniosa. Excluyendo toda posible ambigüedad, Abu Musa al-Ashari relata que cuando el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – le escuchó recitar el Qur’an exclamó : « Has recibido una de las melodías (mizmar) de la familia de Dawud ». Abu Musa dijo entonces: « Si hubiera sabido que estabas escuchando, habría afinado más mi recitación », es decir, según el comentarista: « lo habría embellecido aún. »

Finalizo aquí con las citas de la Yami’a-s-sagir. Todos estos hadices son de tal manera explícitos que tu manera de criticar absolutamente la recitación del Qur’an resulta, hablando con propiedad, increible. Y lo que es aún más sorprendente, es tu crítica de todo aquello lo cual pueda asemejarse a una voz melodiosa, en la poesía o en cualquier otro dominio. Podría deducirse de ello que careces de sensibilidad, y esto muestra igualmente que los animales pueden a veces ser más receptivos que los humanos : no impresiona la voz melodiosa a los camellos, volviéndoles más dóciles ? No amansa a los pájaros atrayéndolos? Ignoras que uno de los signos milagrosos aparecidos en Dawud – sobre él la paz – no era otro que la belleza de su voz cuando recitaba los salmos? No es una bella voz, un beneficio acordado por Allah a Sus siervos? No sabes que para algunos, Su Palabra – exaltado sea - : El añade a la creación lo que quiere (35-1), concierne precisamente a la voz melodiosa? Por otra parte, existe otra lectura de este versículo, en la cual se lee « garganta » y no « creación », que convierte esta interpretación en más apropiada. Si debiéramos evitar el recitar el Qur’an mediante una voz melodiosa, y si la audición de una tal voz fuera reprensible, por qué entonces este versículo habría hablado de ella específicamente? Una bella voz, lejos de ser un beneficio acordado por Allah a Su servidor, estaría entonces asimilada a un castigo. Excluyo evidentemente el caso en el cual ella no sirva sino a expresar palabras que no agradan ni a Allah ni a Su Enviado.

Igualmente parece que desaprobando tan severamente las bellas voces, emites un juicio en este asunto que se muestra contrario al de Allah. Aún en el caso en el que se encontrara una escuela jurídica la cual rehusara de permitir la recitación cantada del Qur’an, yo no persistiría en sostener que una opinión tal fuera más fundamentada que su contraria; que la recitación cantada del Qur’an o de los Nombres divinos sea reputada autorizada o aún recomendable es en cualquier caso nítidamente más conforme al sentido de los hadices citados precedentemente. Yo diría aún que una tal posición es manifiestamente más sólida. Además, no son las bellas voces las que tu criticas tan duramente, las que Allah ha desaprobado, sino más bien la voz del asno: Ciertamente la más desagradable de las voces es la voz del asno (31-18). Tú, es pues lo contrario lo que prefieres, el rebuzno antes que la voz refinada, trocando así lo superior por lo inferior (2-60)


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