sábado, 11 de junio de 2011

Consideraciones sobre el maqam - XI

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima
Llegados aquí vamos a analizar un aspecto poco conocido del camino espiritual. Más que poco conocido, poco atrayente o difícil de aceptar. Se trata de los problemas y las dificultades. Dice un hadiz:
El Paraíso se encuentra rodeado de sufrimientos, mientras que el Infierno se encuentra rodeado de placeres. (Muslim)
Este hadiz quiere prepararnos para aquello lo cual nos espera en nuestro camino si queremos aproximarnos del favor de Allah o de Allah mismo. En aquello lo cual se refiere al aspirante espiritual, el chayj Udda ben Tunas, sucesor directo del chayj al-Alawy, dice en una qasida:

‘Innani ‘ara siqama                                                                        En verdad os digo que el sufrimiento

Hullatan minkum Lizama                                                             Es una túnica obligatoria para vosotros

Wa man lam yakun saqiman                                                       Pues aquél quien no sufre

Bil hubbi fama staqama                                                               Por amor, no se levanta

Dice el Libro de Allah:

El hombre no se cansa de pedir lo bueno, pero si el mal le toca, se queda abatido, desesperado (41-48)
…Si les ocurre algo bueno dicen: “Esto viene de Allah”, pero si les ocurre algo malo dicen, esto viene de ti… (4-77)
Alif, Lam , Mim Es qué creen los hombres qe se les va a dejer decir: creemos y no van a ser  puestos a prueba? Es verdad que ya probamos a los que los precedieron. Para que Allah sepa quiénes son sinceros y quienes son falsos. (29 – 1,2)
Os pondremos a prueba en lo que afecta a vuestras riquezas y personas…  (3 – 186)
Cuán lejos está todo esto del “sufismo-casa de muñecas” de los eruditos o de los chuyuj al’amir, verdad?
Bien, ya hemos visto como Allah pone a prueba a los musulmanes antes de ofrecerles el Paraíso a cambio de su paciencia y buen comportamiento, demostrado en la aceptación de Sus mandatos y prohibiciones de buen grado y con sumisión.
Para el aspirante espiritual la razón de dicha prueba es la misma en lo que a la Chari’a respecta, siendo algo diferente a su aplicación en el camino de Allah.
El chayj sabe que su discípulo va a ser puesto a prueba por su Señor. Aquí no hablamos a la prueba preliminar de entrada a la tariqa, mencionada en una de de las entradas anteriores, sino antes bien al rigor al cual va a ser expuesto hasta la llegada a su maqam.
Tomemos un ejemplo de la historia de Ibn Ayiba de Tetuán. Era ben Ayiba un hombre rico en su época. Cuando su maestro, el chayj al Buzidi, se hizo cargo de él, le recomendó dar todo su dinero a los pobres y no dejar en su casa sino lo suficiente para honrar al huésped durante los tres días los cuales recomienda la Sunna. Esto que hizo el chayj al Buzidi, por supuesto lo hizo para educar a su discípulo, pero así mismo, porque sabía que el mismo ben Ayiba iba a ser un chayj más tarde y se encontraría investido de una gran responsabilidad. Este aspecto de la educación del nafs no es conocido por casi nadie. Hermanos sabed, y escribo esto con letras mayúsculas, que cuando un discípulo marcha por la tariqa, las fuerzas de mal pujan todo lo que pueden por arruinar su andadura. Sin embargo, la fuerza de Allah es más poderosa. Así pues, no temáis, son solamente las olas del mar embravecido las cuales harán un enorme estruendo, pero no os harán mal alguno, pues una Mano divina se lo impedirá absolutamente.
Dijo el chayj al-Alawy a sus fuqara’ en una qasida:

…Antum fi amani-l-Lah…                                             Vosotros os encontráis en la seguridad de Allah

En otra qasida dijo a sus discípulos aventajados:

Antum muluku-l-‘ard min hayzu qurbihi                              Vosotros sois los reyes de la tierra  en tanto   os encontréis en la Presencia de Allah

Sin embargo, en esta época, el chayj no somete a este tipo de pruebas al faqir. Antes bien, deja pasar los acontecimientos, para así, de esta manera, el faqir comprenda el hecho de que dicha apretura viene directamente de Allah. Es cierto que el aspirante, si va a llegar al maqam, vaya a pasar por momentos de apretura y angustia, pero esto es, en cierta medida, normal. Todo ello no pasará más allá de los miedos y tormentos de su nafs, a la cual le gusta tener todo bajo control. Su nafs será atormentada, sometida a angustias, y sin embargo, oh maravilla!, nada ocurrirá.
Si un aspirante quiere andar por el camino del maqam y fortalecerse en él, deberá pasar por todo ello y devenir de esta manera inalterable ante cualquier tipo de acontecimiento.
Si no obtiene la fuerza y la paciencia necesaria, cómo le va a ser otorgado un maqam donde las luces divinas brillan con todo su esplendor? Simplemente no podría soportarlas.
Así pues termino estas apreciaciones sobre las dificultades añadiendo un consejo. Si se me pregunta: cuál es el remedio para pasar lo mejor posible estas dificultades, la respuesta es: -“Haced la sadaqa”.
Dice un hadiz:
Haced la sadaqa (limosna) pues ésta os protege contra el bala’ (calamidad) el cual pretende alcanzaros.
Dad hermanos, el bien que Allah nos ha dado liberalmente, no es nuestro, es una ‘amana (responsabilidad) en nuestras manos. No dad a los aprovechados quienes hacen islam y tariqa a causa de los pobres confiados, sino a los necesitados de verdad, a vuestros hermanos más pobres, o a aquellos quienes se encuentran en dificultad. Este es mi mejor consejo.

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