domingo, 5 de junio de 2011

Consideraciones sobre el maqam - X

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima



Sabemos a ciencia cierta que no se ha llegado a comprender lo citado en la entrada precedente relativo al contacto efectivo con Rasul – sobre él la gracia y la paz -.
Asimismo, somos conscientes del hecho en que solamente aquellos quienes no lo hayan experimentado se encontrarán con la duda al respecto. Explicamos en entradas precedentes como todos los espíritus (‘arwah) participan del Ruh de Rasul, el cual ha sido creado por Allah mediante un puñado de Luz, tomado de Si Mismo, puñado con el cual creó asimismo los cielos y la tierra.


De hecho, nuestro Ruh, desde el momento en el cual nos encontramos en el Azal, mundo previo antes de nuestra aparición en la tierra, forma parte de ese gran Ruh de Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam). Cuando hablamos del contacto con Rasul, nos estamos refiriendo a la consciencia efectiva de este lazo, así como a otro vínculo igual de importante: el amor a Rasul.
Cuenta un hadiz como Rasul dijo a Omar (radiya-l-Lahu ‘anhu) que no sería un verdadero creyente sino le amaba más que a su familia y a sus bienes. Rasul preguntó a Omar si le amaba más que a ellos y Omar respondió afirmativamente sin dudarlo un instante. Seguidamente, nuestro Profeta (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) le preguntó si le amaba más que a sí mismo, pregunta ante la cual Omar se entristeció y no supo responder afirmativamente. El mismo día, Omar regresó junto a Rasul diciendo: - Ahora sí, ya Rasulu-l-Lah, estoy seguro que te amo más que a mí mismo.


Qué había ocurrido dentro de Omar?: Sencillamente el Ruh de Rasul se apoderó del suyo o simplemente el Ruh de Omar contempló la verdadera naturaleza del Ruh del profeta. Algo grande debió haber ocurrido en ese corto intervalo de tiempo transcurrido desde la pregunta del profeta hasta la respuesta definitiva de nuestro jalifa bien guiado.
Uno de los pilares del wird es la recitación de la fórmula que podéis encontrar en la cabecera de casi todas mis entradas:


Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima
Esta recitación debe ser hecha a diario al menos 100 veces para aquellos aspirantes quienes comiencen su andadura en la tariqa. Cuando se ha establecido el vínculo con Rasul, el aspirante, si sus ocupaciones se lo permiten, puede llegar a recitarla hasta 1000 veces por día.


Existen variantes de “La ilaha illa Allah”, las cuales pueden ser recitadas de 10 a 100 veces diarias según los casos. Diremos una de ellas:
La ilaha illa Allah wahdahu la sharika lah, lahu-l-mulku wa lahu-l-hamdu, yuhyi wa yumit, wa  Huwa Hayyu la yamutu, biyadihi-l-jayr wa ilayhi-l-masir wa Huwa ‘ala kulli shai’in Qadir.


No hay dios sino Allah, Unico sin asociados a El, a El el reino y la alabanza, vive y da la vida, pues El es el Viviente Quien no muere, en Sus manos está el bien y hacia El es el camino, y El es sobre toda cosa Poderoso.

Otra variante de Astagfiru-l-Lah es recitada 100 veces o 200.

Una variante de ya Latif, nombre apropiado en estos tiempos de fitna, es recitado 100 veces.
Sin embargo, tengamos en cuenta dos aspectos fundamentales de esta parte del método: La primera es que necesitamos el permiso del chayj para ejecutar las recitaciones en la manera y el número indicados por él. El segundo aspecto a tener en cuenta es que dichas recitaciones no son una medicina para todo el mundo, antes bien para cada aspirante existe un tratamiento personalizado, siempre que el chayj sea verdadero.


Sí podemos y debemos decir que el hecho de recitar es común a todos y cada uno de los aspirantes y constituyen una base “sinequanon”.
Una prueba fidedigna del acercamiento al contacto con Rasul, es el verle en sueños. El mismo Profeta nos dice que aquel quien le ve en sueños le ve realmente puesto que el Chaytan no puede tomar su forma. Es impensable el hecho de que pueda existir un acercamiento a Rasul sin haberle contemplado en el ma’nam (visión en el estado de sueño).


La visión en el ma’nam es un preludio de la visión en el estado de vigilia. Nadie puede contemplar el Sol de cara pues se quedaría ciego. Asimismo nadie puede contemplar las realidades del mundo de los significados (ma’ana o ‘alam latafa) pues lo endeble de su naturaleza humana, aún apegada al nafs, no podría resistirlo. De ahí la importancia de las visiones en el estado de sueño y lo vital de su explicación. Cuando dormimos nuestra nafs duerme con nosotros. De esta manera, nuestro espíritu (Ruh) puede viajar por los cielos y traernos noticias de las realidades del mundo de los significados. Dichas realidades, al llegar a nuestro cerebro, el cual forma parte de nuestro cuerpo, llegan criptadas de tal forma que puedan ser asumidas y concebidas por él. Es esta la razón por la cual los sueños verídicos necesitan ser interpretados por alguien quien conozca los dos mundos, en este caso por el chayj o un moqaddem autorizado por él, habida cuenta de que ambos sean verdaderos.
En agosto del año pasado escribimos una entrada la cual hablaba del simbolismo de lo contemplado en el estado de sueño. Vimos que los símbolos, si bien algunos podrían ser interpretados de una forma más o menos fija, estos mismos u otros podrían estar en consonancia con los acontecimientos vividos por el aspirante, así como limitados por su propio maqam.


Poco a poco el aspirante sabrá interpretar dichas visiones, así como contemplar estupefacto el cómo se realizan una tras otra de una manera, en ocasiones inesperada por él mismo. Con ello tendrá una prueba real de la existencia del mundo de los significados así como de la operatividad de éste en el mundo de las percepciones sensoriales (hiss).

« La visión en sueños de un creyente es equivalente a la cuarenta y seisava parte de la profecía ».
Es evidente que el aspirante no puede andar solo por este camino, sin el concurso de un maestro, pues noticias sobre su estado o cambio de maqam, vienen dadas en las visiones verídicas en el estado de sueño.


Es incluso en dicho estado de sueño en el cual los mismísimos ‘awliya, viéndose libres de las cadenas de sus cuerpos, pueden volar a cumbres inalcanzables para ellos durante el estado de vigilia.


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