lunes, 3 de octubre de 2011

Zineb Badr - Hablando a la mujer - 3

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Para salvar a la mujer musulmana de su situación actual es necesario establecer un modelo de verdadera mujer musulmana a seguir, por ejemplo, como lalla ‘Aisha y las mujeres que han estado al lado de Rasul – sobre él la plegaria y la paz - .
Mujeres musulmanas quienes se asemejen, aunque fuere un poco, a ese modelo de mujer, existen en un número bien escaso en la actualidad. Sin embargo, la verdadera causa de esta ausencia es la escasez de hombres verdaderos en nuestra Umma. Hay, pero muy muy pocos.
Pero para establecer el modelo de mujer, estamos obligados a determinar el modelo de hombre. Es necesario pues el hombre para edificar la mujer, y una vez esto hecho, ella es necesaria para edificar la sociedad. La sociedad está basada en la mujer, de tal manera que si la sociedad goza de buena salud es a causa de la pureza de la mujer y de que su modelo se encuentra bien establecido, mientras que, en caso contrario, cuando esto no ocurre, la sociedad se corrompe. Podemos así decir que la mujer hace el papel de pilar social y mismamente de fundamento de la sociedad. Dice un Hikam:
La mujer perfecta equivale al mundo entero

Rasul – sobre él la plegaria y la paz- dijo:
El Paraíso se encuentra a los pies de la madre

Como sabéis hay cuatro mujeres establecidas como modelos para el mundo entero (Jadiyya, Fatima Sahra, Maryam y Asiah). Estas mujeres han dado ejemplo de cómo debe ser el trabajo de la mujer al lado de un hombre: Jadiyya con su esposo, Fatima Sahra con su padre, Maryam con sayyidina ‘Isa y Asiah con sayyidina Musa. Aún y cuando hayan pasado más de mil años, todavía continuamos hablando de estas mujeres, y ello a causa del trabajo ejemplar que hicieron al lado del hombre en el cual se apoyaron. Ellas trabajaron con un Iman firme y una completa veracidad.
La mujer en la actualidad pierde el tiempo pensando en los derechos y en la libertad que les concede una sociedad que no es la suya. Sus referencias son la publicidad, los mensajes sociales, el escuchar las mentiras interesadas de una “ciencia” y “cultura” utilizadas con el único fin de ganar dinero. Basándonos sobre estas mentiras, la mujer en lugar de construirse marcha hacia la destrucción.

El problema que tiene la mujer actual es su falta de reflexión con respecto al modelo de las mujeres quienes han estado al lado del Profeta, apoyándole en toda situación y convirtiéndose en sahabats del Profeta. Ellas estuvieron con él en las dificultades y en las miserias, en los buenos y en los malos momentos. Es gracias a ellas junto con los Compañeros que podemos contar catorce siglos de Islam. Evidentemente no pretendemos ser iguales a ellas, aunque si deberíamos al menos, asemejarnos lo más posible al modelo que representan. Para tomar este ejemplo no es necesario primeramente dedicarnos a mirar los acontecimientos históricos que vivieron. Lo que sin embargo si debemos hacer es ir a la raíz de su comportamiento, para así poder asimilar el modelo que pretendían transmitirnos.
Permitidme recordaros una historia acaecida en aquellos tiempos:

En tiempos del Profeta, a la ocasión de una batalla, una vez terminadas las hostilidades, un sahaba invitó a Rasul a su tienda, pidiéndole por favor que aceptara y llevara consigo a algunos Compañeros. Rasul accedió y el hombre se apresuró a advertir a su esposa que debía hacer comida para los invitados. Una vez llegada la hora, el Profeta se presentó acompañado de todo su ejército. Asombrado y muy preocupado, el hombre acudió a su esposa a notificarla que se había presentado a comer algún que otro millar de personas.
La mujer dijo a su marido: Cuando Rasul se ha presentado con todos ellos, sabiendo lo humildes que somos y que no podemos atender a todos, debe tener una razón. Yo he hecho mi trabajo que es hacer de comer la cantidad de la cual disponíamos, deja ahora al Profeta de Allah hacer el suyo.

El Enviado de Allah llegó, pero no se dirigió al lugar destinado para comer, sino que se dirigió directamente a donde estaba la mujer con su marmita, introdujo su mano en esta y la comida comenzó a producirse en tal cantidad que todos los soldados quienes participaron en la batalla saciaron. La marmita siguió produciendo alimentos para aquella familia durante unos años más.

He aquí el ejemplo de una mujer de Iman.

Estáis conmigo que la mujer actual se encuentra lejos de la de este ejemplo.

Que Allah nos haga parecernos a estas mujeres verídicas y ejemplares.

Seguiremos hablando dentro de poco  
Salam

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