jueves, 13 de octubre de 2011

El Iman, ante todo, es Fe

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim
Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima.
Hemos oído en más de una ocasión que el Islam no tiene fé. Esto dicho por el señor Aya en un vídeo de cobertura a la edición de su panfleto “El Islam no es lo que tú crees sino lo que yo te diga”, no nos ha causado ninguna extrañeza, ya que su falta de respeto a Rasul – sobre él la plegaria y la paz - , al Qur’an y a Allah, ha quedado patente en más de una ocasión.
Ahora bien,  y por parte de otros, sabemos que no se trata sino de una buena intención, hemos oído en otra ocasión decir que: - El Islam no tiene fe, tiene Iman -. Hay que tener mucho cuidado con este discurso. Es mejor decir que el Iman no es únicamente fe, lo cual es correcto, que la frase que acabamos de escribir “El Islam no tiene fe, tiene Iman”.
Es Iman consta de dos grandes bloques: la Fe, y la consciencia.
Ahora bien, el común de los musulmanes se encuentra solamente en el estadio de la Fe. Qué palabra mejor para definir la creencia en las cosas las cuales no podemos ver ni experimentar? No hay absolutamente otra palabra más adecuada para nombrar la creencia en lo invisible e intangible que Fe.
Cuando creemos en la vida después de la muerte tenemos fe, cuando creemos en Allah en los ángeles, en los Libros, en los Profetas y en el Destino, tenemos fe. Es más, no tenemos otra cosa que fe, puesto que todas aquellas verdades a las cuales estamos asintiendo, la mayoría de los musulmanes no son capaces de percibirlas. Estas verdades son percibidas por los ‘arifin, por aquellos que conocen a Allah, pero por ningún otro, y ese ningún otro consiste en la gran mayoría de musulmanes que pueblan la tierra. Es pues, lo volvemos a decir, un mensaje muy peligroso el transmitir que “en el Islam no hay fe, hay Iman”. De acuerdo, hay Iman, pero la parte más importante de dicho Iman, la que da a un musulmán sus señas de identidad, eso hermanos, se llama FE. Todos sabemos que la acepción de fe extendida por el mundo entero es la creencia en aquello lo cual no conocemos. Si hacemos otro discurso que este, estamos creando un trauma de proporciones nada despreciables.
Que hay en el Iman además de esta fe de la cual acabamos de hablar?:
Una vez establecida la FE en el corazón del creyente, este se apresura a realizar los nombres divinos. De qué manera?:
El servidor de Allah realiza o descubre su pobreza porque Allah es el Rico (al-Gani), realiza su impotencia por que El es el Todopoderoso (al-Qadir), realiza su imperfección porque El es el Santo (al-Quddus), realiza su limitación temporal y material porque Él es el Primero y el Ultimo, realiza su servidumbre porque Él es el Soberano, y así sucesivamente.
Una vez la realización de dichos nombre divinos ha quedado impregnada  en ese servidor, entonces y solamente entonces, podemos decir de él que es un mu’min (verdadero creyente), a condición que ame a Allah y a Rasul más que a sus familiares y allegados.
A partir de ese grado comienza el maqam de la wilayya. A partir de ese grado podemos comenzar a hablar del maqam rabbani, dentro del cual se encuentran todos los estados correspondientes a la ma’rifa:
Adora a Allah como si le vieras pues si tu no Le ves, El te ve.
Antes de subir en los estados hacia la Presencia de Allah, hay que agachar la cabeza. Este bajar la cabeza ante Allah se compone fundamentalmente de dos cosas:
El cumplimiento de la Shari’a y la Fe, sin ello no hay Islam posible, y si no hay Islam no puede haber ma’rifa.
El cumplimiento de la Shari’a pasa por aceptar el Qur’an, la Sunna de Rasul, de los sahabas y de la de los sabios de las dos generaciones después de Rasul. Por supuesto, no interpretar el Qur’an para intentar cambiar pilares de la Shari’a como se está haciendo en este tiempo.
Si un hombre explica el Corán de acuerdo a su opinión, se estará buscando su destino en el Infierno
Este hadiz relatado por al Gazali, el cual hemos encontrado hoy en el excelente artículo escrito ayer por el Profesor Rahmanicus, explica perfectamente el estado en el cual se pueden encontrar aquellos quienes en estos tiempos hablan sin saber ni querer saber. En este hadiz, no queremos que se den por aludidos otros que los dos que participaron en el disparate de llamar chamán al Santo Profeta - sobre él la plegaria y la paz -.
En cuanto al agachar la cabeza en el Iman, ello es creer en:
Allah y Su Enviado


El Último Día


El Destino


Sus Ángeles


Sus Libros


Y esto, hermanos, lo volvemos a decir de nuevo: SE LLAMA FE.


Salam

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