jueves, 5 de mayo de 2011

Consideraciones sobre el Maqam I

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima

Después de un largo periodo sin escribir, nos hemos decidido a seguir haciéndolo tratando un asunto, el cual, por lo recurrente a través de los siglos, nos había parecido innecesario presentar. No obstante, hemos escogido el hablar de él de una forma diferente a aquello lo cual ha llegado a nosotros a través de decenios de estudio.

Cuando leemos sobre el “maqam” comúnmente lo hacemos en los libros más o menos antiguos de los maestros sufíes. Todos ellos nos hablan de los pormenores de este término con palabras, francamente cripticas para la comprensión del ser humano y el creyente normal.

Hemos decidido pues, no hablar desde las perspectiva de los pormenores del maqam de la Unidad en Allah, sino, antes bien, y creemos que ello será de una mayor utilidad, que no importancia, sobre el camino a recorrer para acceder a dicho estadio, así como de los diferentes clases de maqam existentes, correspondientes a las diferentes clasificaciones de los seres humanos en lo que se refiere a su destino espiritual.

Por lo extenso de este tema hemos creído conveniente el presentarlo en varias entradas, de tal manera que cada siguiente y cada precedente se encuentren unidas como formando parte del mismo texto.

Es el maqam el lugar que nos está destinado en nuestra vida espiritual.

En una ocasión, durante el sueño, me vi caminando por un largo pasillo subterráneo, iluminado a la sazón. Durante mi andadura por aquel lugar, me cruzaba con seres de apariencia humana, quienes llevaban una vela en la mano y una extraña prenda sobre su cabeza. No eran ni hombres ni mujeres. Final mente bajé unos cuantos peldaños de escalera mientras uno de aquellos “hombres” se cruzó conmigo. Nos dimos saludos de paz esbozando una sonrisa. Inmediatamente llegué a un extenso lugar oscuro cuyas paredes estaban recubiertas de piedra rocosa. Donde me encontraba había algo de luz, mientras que a lo lejos la oscuridad era patente. Se encontraban conmigo un pequeño grupo de hombres y mujeres.
De repente, las rocas comenzaron a iluminarse de una luz de extraordinaria belleza la cual procedía de su interior, mientras una Voz sutil y poderosa decía:
“A lastu birabbikum?” Acaso no soy Yo vuestro Señor? La visión acabó.

Me desperté y realicé que durante mi sueño había visto el Azal. Las criaturas ni masculinas ni femeninas eran los ángeles.

Es el Azal el lugar donde nuestro espíritu (ruh) se encuentra antes de venir a esta vida. En dicho lugar vivimos miles de años esperando el tiempo de nuestra breve estancia en este mundo. Allí cuando escuchamos la pregunta de nuestro Señor: “Acaso no soy Yo vuestro Señor?”, nuestra respuesta es: “Balaa” Ciertamente.
 

Es en dicho Azal donde se determina nuestro destino. El vientre de nuestras madres es el último estadio en dicha morada.

Cuando somos expulsados a este mundo olvidamos el Azal y se nos concede una vida en la cual nuestros actos y nuestros destinos estarán ligados de una forma incontestable. Una vida la cual puede llevarnos de retorno a nuestro Señor en el conocimiento de Su Divina unidad, que puede llevarnos al Paraiso o que puede conducir al castigo de Allah.

Es pues dicha vida para cada uno de estos tres grupos: La Gran oportunidad, el trabajo para una recompensa o la pérdida total.

Los tres grupos se encuentran recogidos en la surat al Waqi’a (El Acontecimiento).

A-s-sabiqun: Los Próximos y conocedores de Allah. Numerosos entre las primeras generaciones y escasos en las últimas. Ellos son los Profetas, los ‘awliyya, los amados de Allah. Ellos verán a Allah y Le conocerán. Su recompensa será la muerte a sí mismos y la contemplación eterna de la Verdad. Qué gran suerte! Todo ello porque comprendieron que habían sido creados para adorarLe.

Ashabu-l-yamin: Los compañeros de la derecha. Numerosos en las primeras generaciones y también numerosos en las últimas. Ellos serán recompensados por sus bellos actos, hechos con sinceridad. Pero ellos habrán realizado dichas acciones buscando la recompensa y temiendo el castigo, no por el fin sublime de conocer a Allah.

Ashabu-sh-shimal: Los compañeros de la izquierda. Los habitantes del infierno. Ellos habrán hecho méritos para poblar tan hediondo lugar. Buscando únicamente los placeres de este mundo sin importarles las prescripciones divinas. De estos los peores serán los munafiqun: Aquellos quienes pretendiéndose y haciéndose pasar por musulmanes, intentarán corromper la Religión de Allah engañando a las gentes o cambiando a su guisa la religión. Estos últimos estarán en lo más hondo del castigo. De este lugar solamente saldrán los musulmanes quienes habiendo testimoniado de la Unidad de Allah y de la Profecía de Muhammad – sobre él la gracia y la paz – habrán realizado malas obras durante sus vidas.

Comencemos pues a subdividir el maqam en dos amplios grupos: Maqam Rabbani y maqam chaytani.

Todo hombre esconde en él mismo uno de estos dos maqam. Si la negrura de su corazón es incurable y sus bajos deseos priman sobre el bien, entonces su maqam es chaytani.
Si antes bien, el hombre experimenta temor de Allah, cree en El y acepta Sus Mandatos, su maqam es Rabbani.

Dentro del maqam Rabbani existen diferentes subdivisiones y niveles. A partir de ahora es a este maqam al cual nos vamos a referir, poniendo un especial énfasis en los estadios a recorrer por todo aquel quien haya decidido aventurarse en la búsqueda del gran maqam: El Tawhid

2 comentarios:

  1. EXCELENTE. Mientras leía este artículo pensaba: "aunque sea una bendición inimaginable no acabar en el tercer grupo, el segundo grupo es una verdadera pobreza si sólo pudieras vislumbrar el primer grupo".

    La vida es una oportunidad y... que lástima perder la oportunidad de no tener que morir físicamente para tener la certeza, sino en vida física poder ser una fuente de Bendición debido a tu visión... Hay cosas que son tan grandes que no se valoran, parecen lejanas y pensar que Él está más cerca de nosotros que nuestra vena yugular...

    Que decir ante semejante grandeza... afortunado es el elegido!

    Allahuma guíanos por el Amor hacia tu Mensajero hasta un Maqam el cuál no merecemos pero tu Misericordia y Generosidad no tiene límites! Amin, ya Rabbi!

    Excelentes artículos, Abdel Karim.

    Salam Alikum
    Omar Al Galliqi.

    ResponderEliminar