viernes, 6 de mayo de 2011

Consideraciones sobre el Maqam - II

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima


Como acabamos de expresar en el maqam Rabbani existen grados. El Libro de Allah nos recuerda como Allah nos ha establecido en grados, unos por encima de otros. Podemos decir que cada uno de nosotros tenemos asignado nuestro maqam, sea este el que fuere, y que el mismo maqam no puede ser dado a dos seres humanos diferentes. Dentro de cada una de las grandes divisiones de los maqam, se encuentran multitud de estadios correspondientes a cada uno de los grados de mérito o conocimiento.

El maqam Rabbani esencial es el de la Chari’a. Dicho maqam es el estadio de aquellos quienes creyendo en Allah y en Su Enviado – sobre él la gracia y la paz - , temen a Allah deseando Su Paraiso (Yanna) y temiendo Su castigo (Yahannam). La intensidad y el mérito, en el cumplimiento sincero de las prescripciones y en el evitar las prohibiciones, dan a cada uno más o menos mérito en el desarrollo de este maqam. No es igual aquél quien se limita a realizar los actos canónicos que aquel quien efectúa además obras supererogatorias a fin de poder tener una mayor recompensa de Allah. No es igual quien evita lo reprobable (makruh) y realiza lo recomendado que aquel quien únicamente se limita a evitar lo prohibido y a ejecutar lo obligatorio.

Forma parte de este maqam la ciencia del exterior (Ilmu-z-zahir), llamada asimismo fiqh o simplemente ‘ilm. No obstante, si debemos decir que los ‘ulama los cuales se ocupan de conservar y actualizar el fiqh se encuentran, si son sinceros (perla rara en estos tiempos), en el estadio más elevado del maqam de la Chari’a. Al Hamdu li-l-Lah los hay.

No obstante, si alguno de estos ‘ulamas utiliza su puesto para denigrar a otros, cambiar prescripciones siguiendo la política de turno, o para llenarse el bolsillo de riquezas, podemos decir que se encuentra en lo más bajo del maqam de la Chari’a, por no decir en el maqam del nifaq (hipocresía herética), todo ello dependiendo de la gravedad y del alcance de sus actuaciones y de sus palabras. Que Allah nos libre de ser uno de de ellos y libre a la Umma de ellos! Como dice el hadiz, ni los munafiqun ni los heréticos saldrán jamás del fuego.

Aún así, y teniendo mucho que decir en referencia a este maqam de la Chari’a, no hemos hecho de él el objetivo de nuestro estudio. Antes bien son los dos maqam más elevados, aquellos los cuales se convertirán, de ahora en adelante, en el objeto de nuestra atención y dedicación.

Vayamos pues ahora al maqam del Iman. Pero antes, dejadme precisaros una cosa: Para establecernos en el maqam de la Chari’a necesitamos una buena dosis del maqam del Iman, pues debemos creer en Allah, Su Trono, Sus Angeles, Sus Libros, Sus Enviados y en el Ultimo Día. Debemos conocer al menos cuarenta hadices de memoria, el nombre de diez de Sus ángeles (Yibril, Israfil, Mikail, Asra’il, Munkir, Nakir, 'Atid, Raqib, Ridwan, Hazi-n-nar), todo esto constituye lo mínimo de Iman que se nos pide en el maqam de la Chari’a.

No obstante, aunque nos concierne una buena parte de dicho Iman para poder establecernos en el primer maqam Rabbani (Chari’a), el Iman el cual resta por conocer es inmensamente más profundo y extenso.

Esto último es aquello lo cual determina el maqam del Iman. La cúspide del mismo es el Yaqin (la certitud), el cual es el siguiente grado de comprensión del Qur’an más elevado después del llamado Kashf, relevando este del maqam del Ihsan.

Cuando un ‘abd (siervo de Allah) avanza a través del maqam del Iman, realiza dentro de él virtudes las cuales se encuentran referidas a los aspectos de los Nombres divinos susceptibles de reflejarse en las cualidades humanas. En multitud de ocasiones es realizando lo contrario del Ism que avanzamos en grado. Somos pobres (fuqara’a) porque Allah es El Rico (Gani), somos misericordiosos con el resto de los seres pues la Rahmah de Allah se reflejó en Muhammad, y nosotros somos muhammadiyyun (muhammadianos), somos débiles porque El es El TodoPoderoso (Qadir), somos siervos porque El es Al Malik (El Soberano), somos numerosos porque El es El Uno (Wahid), somos incompletos porque solamente El es A-s-Samad (El Completo), somos pecadores porque solamente El es Al Quds (El Santo), y así sucesivamente.

A fin de realizar activamente dichas cualidades debemos comenzar por el Istigfar (petición sincera de perdón a Allah), seguir con el Jawf (temor de Allah), la Confianza, el pudor, la bondad, la sinceridad, el sosiego, el valor, el ser verídicos, la Mahabba, etc. Todos estos actos, convirtiéndose en cualidades, no deben ser realizados una sola vez, sino antes bien, ellos deben pasar a su hábitat natural (el corazón) por excelencia para nunca jamás poder salir de él. Es así, y únicamente de esta manera, que podremos considerar el estar establecidos en el maqam del Iman, sea esto en el estadio el cual fuere.

El más alto eslabón del maqam del Iman, como hemos expresado anteriormente, es el Yaqin (la Certeza). Aquel quien ha alcanzado este estadio puede ser contado entre los ‘awliyya (santos de Allah), si bien su maqam será inferior al de aquellos ‘awliyya quienes hayan realizado el Ihsan alcanzando en maqam del Kashf. Dicho maqam comporta el ver sin velo alguno las realidades de las cuales nos habla Allah en Su Libro y a través de las palabras y el ejemplo de Su Enviado, Muhammad Rasulu-l-Lah (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam).

Queridos/as hermanos/as, lo expresado aquí no es sino un esbozo de lo cual está por venir. En las siguientes entradas hablaremos del camino el cual puede hacernos avanzar a través de los estadios del Iman y del ihsan, si Allah nos ilumina para explicar con certeza aquello lo cual conocemos o de lo cual nos ha llegado noticia cierta. Paso a paso, si Allah quiere, podremos construir una fortaleza sólida de conocimientos vivos, profundos y verdaderos.

Pero Allah sabe siempre más.

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