jueves, 19 de mayo de 2011

Consideraciones sobre el maqam - VI

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima



Explicaremos en la próxima entrada algunos pormenores  del encuentro chayj-discípulo. Permitidnos expresar solamente que una prueba en doble sentido debe producirse como causa de dicho encuentro. Dicha prueba, por un lado,  permitirá al chayj estar seguro de que el faquir está capacitado para marchar en la tariqa, y por otro lado, dará al faquir la completa seguridad de las competencias de su maestro. Dejemos claro que el faquir, si elije un maestro falso, ello es responsabilidad suya por no haberse provisto de la sinceridad y veracidad necesaria para descubrirlo. No hay duda de que Allah da las fuerzas y la visión para ello. Por este motivo el faquir no podrá disculparse de su error. Sin embargo, en ciertas ocasiones, Allah vela al discípulo, con el fin de evitar un gran mal, o para abrir los ojos de su servidor mediante una sacudida por la cual el discípulo es capaz de descubrir la verdad de una sola vez y de no caer jamás en un error semejante.  
Y ahora, una vez el aspirante ha decidido integrarse en el camino del Ihsan, veremos cuáles son las etapas las cuales deberá ir recorriendo, una tras otra, en un camino, de tan difícil recorrido, como seguro, para aquél en cuyo corazón moran la sinceridad y la bondad.
Comenzaremos por la primera etapa, y a ella consagraremos las primeras explicaciones. Dicha etapa consiste en comprender intelectualmente a nivel lógico-racional, tanto cual es el objetivo final del camino, como las cualidades necesarias a fin de caminar por él. Ello implica que el faquir debe comprender el significado de la figura de un chayj, así como las herramientas las cuales se encuentran a su disposición a fin de avanzar por un camino completamente desconocido en ese momento. Debe asimismo aprovisionarse de una visión completa sobre el significado y la naturaleza del maqam de la Unidad en la Presencia de Allah (subhanahu wa ta’ala).
En mi caso, según recuerdo, me ayudó enormemente en esta etapa la lectura de la “Epístola de la Unidad” Risalayu-l-Ahadiyya de Ibn Arabi. Es un pequeño libro el cual únicamente se centra en la Unidad Divina y el cual recomiendo a todos vosotros. La lectura de este libro sirve como base para comprender mejor los escritos del chayj al-Alawy, por ejemplo.
Esto así enunciado, da la impresión de poder encontrarnos cara a una empresa simple y fácil. No obstante, dicha impresión es inexacta, por no decir, absolutamente irreal.
Dicha sabiduría teórica, requiere un método especial, diferente de todo aquello lo cual hemos aprendido durante años de estudio, desde que éramos muchachos hasta que terminamos nuestros estudios, sean estos del nivel que fueren.  Si alguien desea aplicar las técnicas de aprendizaje utilizadas hasta entonces al estudio profundo de las características del Camino del Ihsan, está cometiendo un error de base, el cual le acompañará hasta llevarle al fracaso, a no ser que tome consciencia de ello y retome el buen método desde el principio, dejando atrás todo lo demás.
He aquí el primer trabajo del maestro (chayj): tratar que el discípulo comprenda el alcance de la empresa emprendida. Y esta comprensión, no es precisamente necesario el que sea transmitida en un seminario, sino como comentarios de hechos acontecidos al faquir en su vida cotidiana.
Dichos acontecimientos, al presentarse en escena de una forma fortuita, eximen al maestro de molestar al faquir con explicaciones innecesarias por lo pura e únicamente teóricas. Diremos, sin temor a equivocarnos, que Allah se encarga de llevar al faquir a un punto donde las explicaciones del maestro se construyan sobre una base real. Mediante este movimiento, tan sutil e inimaginable antes del comienzo del camino, Allah se sirve así mismo para comenzar a educar el nafs del faquir, mediante las contrariedades a la voluntad o a los hábitos de éste. Todo ello irá en función de la capacidad de soportar del servidor, en virtud de las palabras del Qur’an:
Allah no pide a nadie por encima sus posibilidades. (2-286)
Es con esta última frase con la cual hemos comenzado a entrar en materia. Dije en una de las primeras entradas, que aún no habíamos siquiera emprendido el hablar del asunto en cabeza del título. Os vuelvo a recordar que aún nos falta un largo camino por recorrer. Vamos sin prisas, dando un paso después de otro, asegurándonos que el paso precedente se encuentre de tal manera consolidado, que podamos seguir avanzando sin contrariedad.
Me diréis: -“Danos una idea de aquello lo cual el faquir deba aprender como enseñanza teórica”-
Respondiendo a esta pregunta podemos hacer una corta lista, que no exhaustiva, de cuales son los principios teóricos esenciales de la tariqa:
a/ Se debe comprender la función de la Chari’a en el camino espiritual. El faquir debe realizar que sin Chari’a no puede avanzar jamás. Ello en virtud de la sumisión a la Voluntad Divina, y, asimismo debe conocer que los principios de la Chari’a poseen un alto significado desde el momento en el cual son conocidos y analizados desde la ma’rifa (conocimiento espiritual). A título de ejemplo, diremos que el movimiento de ruqu’u realizado en el salat significa la aceptación de la Voluntad de Allah, mientras que el suyud significa la extinción de ego.
b / Debe saber que el maestro es el representante de Rasul – sobre él la gracia y la paz – y tiene el permiso de Allah para hacerse cargo de él hasta conseguir el objetivo.
c/ Debe conocer que todos los métodos utilizados en la tariqa como utensilios para avanzar, están avalados por el Libro de Allah y la Sunna del profeta.
d/ Debe reconocer que el haram o acto prohibido, le puede hacer desandar todo o parte de lo andado.
e/ Debe adquirir un conocimiento extenso del hadiz y del Qur’an.
f/ Debe saber que todos los ritos a seguir no son un objetivo en sí mismo, sino que el objetivo es el conocer a Allah.
g/ Debe conocer el hecho de que su comportamiento debe ser humilde con los musulmanes y enérgico con los embaucadores en materia de Din, pues desde el principio de su andadura, si ésta es sincera, será sin saberlo un representante (jalifa) de Allah en la tierra sobre gran parte de los musulmanes. Esta representación, no obstante, deberá ser llevada a cabo con el máximo de dulzura y de paciencia.
h/ Debe conocer que el objetivo de la tariqa es la extinción de su yo en la Voluntad de Allah, mediante la muerte de su alma y el nacimiento de la consciencia de la existencia y reinado del Ruh de Allah en su humilde ser.
He aquí, a modo de resumen, el título de algunos de los muchos conocimientos teóricos que el faquir debe poseer, a fin de irles dando tanto vida como visión diferentes, a medida de la progresividad de su capacidad de visión, cambiante de estado en estado.
Como os he dicho seguiremos avanzando…
Salam

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