martes, 17 de mayo de 2011

Consideraciones sobre el maqam - V

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima



Cuáles son las condiciones necesarias para un aspirante espiritual?

Primeramente debe proveerse de una idea fidedigna sobre la  tariqa o Vía espiritual, así como de sus objetivos  Y aquí es preciso establecer, a manera de aclaración, los criterios fundamentales relativos a los fines susceptibles de ser alcanzados mediante la pertenencia a una organización semejante.
Es imprescindible dejar suficientemente claro el hecho de que no todos los aspirantes espirituales buscan lo mismo en el seno de una tariqa. No obstante, de alguna manera, todos han comprendido, más o menos completamente, cual es el fin primordial del caminar espiritual. Aún así, no todos experimentan la necesidad imperiosa de alcanzar el conocimiento de Allah (subhanahu wa ta’ala).
Entre los aspirantes, hay quienes simplemente buscan beneficiarse de la Baraka existente en el contacto con los guías espirituales. Dichos aspirantes esperan una suerte de ventaja por el hecho de reconocer tanto una doctrina elevada como el alto grado en los maestros quienes la imparten.
En un nivel intermedio, se colocan aquellos quienes, sin pretender esforzarse por ir hasta el final, si realizan ciertos avances en la purificación de sus almas, y de alguna manera, experimentan un cierto grado de amor hacia los maestros, así como hacia sus hermanos, quienes comparten el mismo grupo, sean estos más o menos comprometidos con el fin principal.
Los aspirantes quienes se encuentren en estos dos primeros grupos, se encuentran, en nuestra opinión, adornados de características respetables así como de nobles cualidades.
Sin embargo, aquellos discípulos aspirantes, quienes se han propuesto como objetivo la búsqueda del conocimiento, son, por decirlo de alguna manera, el núcleo motriz de la tariqa, junto con la figura del chayj, siempre y cuando, en el caso de este último, se trate de un verdadero chayj y no de un ignorante, o un pretencioso, o un farsante.
Este último grupo debe presentarse con una premisa fundamental: - La búsqueda del conocimiento y el amor de Allah debe convertirse en el fin principal de su vida. Por encima de sus familias, por encima de las amistades, incluso por encima de la propia vida en los aspectos económico y afectivo-. Si no se está dispuesto a renunciar a todo por Allah, si no se está decidido a ir hasta el final, cueste lo que cueste, creedme hermanos-amigos, no se podrá tener ni tan siquiera la posibilidad de alcanzar dicho objetivo.
Aquel quien no duda en exponer a su alma a la muerte (fana’), un día u otro, si Allah lo quiere, y ello se encuentra en su destino, llegará a su morada (maqam) donde permanecerá para siempre.
Es el maqam el producto de un trabajo personal? Se trata de una especie de oposición en la cual aquellos quienes aprueben tendrán la plaza? NO, esa es la respuesta.
Antes bien, como lo expresaremos en detalle más adelante, es el maqam quien atrae al discípulo hacia sí, pues se trata de su morada definitiva, la cual le ha sido otorgada por Allah, antes de venir a este mundo. El waly nace waly.
Aquel quien ha obtenido, obtiene u obtendrá un maqam, no es como resultado de una amalgama de cualidades individuales, intelectuales o científicas.
Muchos aspirantes han entrado en la tariqa con su diploma universitario bien enmarcado, creyendo que la obtención de este, consiste en una multicualificación susceptible de hacerlos aprender cualquier cosa. Personalmente consideramos que poca cosa se puede aprender en una universidad, si no se trata de algo práctico para ganarse la vida. El verdadero conocimiento se encuentra, tan lejos como ajeno, a este tipo de establecimientos de impartición de “sabiduría” parcial y mediocre.
Es por esta razón, que las cualificaciones de carácter universitario no ayudan en nada, pero sí podrían interferir en la tariqa, si se les presta siquiera una mínima importancia.
Muchos falsos chuyuj, así como falsos muqaddams, actuales han esgrimido en su favor el hecho de ser profesores universitarios, para, de esta manera, atraer discípulos alrededor suyo. Alguno, de esto tenemos noticias certeras, ha llegado incluso a enfrentarse a un verdadero chayj argelino, fallecido en 1954, con su título de profesor universitario y su DNI suizo (oh, gran maqam). Este hecho, grotesco e infantil donde los haya, está desdichadamente haciendo estragos es muchos cándidos aspirantes, quienes siguen a ciegas a tan “distinguidos” como falsos “maestros”.
Si miramos a los verdaderos chuyuj sufíes veremos que ellos, han tenido y tienen como costumbre, acoger en el seno de su tariqa, tanto a obreros como a gente de cuna, sin hacer distinción alguna entre ambos. Más bien, si somos sinceros, en el mundo espiritual, y a nivel estadístico objetivo, son las gentes humildes quienes se llevan la palma, probablemente porque, como se dice en argot coloquial: no tengan tantos pájaros en la cabeza (nafs).
Así pues, el status social no interpreta papel alguno en la vía espiritual. Este punto el cual acabamos de comentar, como veréis, se encuentra ligeramente al margen de lo escrito hasta ahora. No obstante, una reflexión objetiva sobre la realidad de los hechos, nos ha traído al espíritu la conveniencia de mencionarlo, a fin de evitar malentendidos en lo posterior.
Las cualidades mínimas requeridas a un discípulo quien busque el maqam del Tawhid (unidad en Allah) son pocas en número, sin embargo, concluyentes con respecto a su importancia a este sujeto:
Una sinceridad (sidq) absoluta. Ello quiere decir que no puede existir sino una única intención y un único objetivo en el corazón.
Ser veraz. Las mentiras arruinan el camino así como la propia vida.
Un buen carácter. Un discípulo debe considerar en pié de igualdad a todos los musulmanes con respecto a él mismo y debe comportarse con ellos con una exquisita educación. Debe guardar su corazón ajeno al rencor.
Una determinación total. No hay tiempo para volver atrás una vez que se ha iniciado el camino.
Generosidad. El faqir verdadero debe ser una misericordia para todos, así como Rasul (sobre él la gracia y la paz) es una misericordia (rahmah) para los mundos.
Debe amar a Allah sobre todas las cosas, así como deberá amar mucho a Rasul.

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