jueves, 12 de mayo de 2016

EL HADIZ DE LA ROCA - LA SOLIDARIDAD

EL HADIZ DE LA ROCA - LAS BUENAS OBRAS - LA SOLIDARIDAD
Según Ibn ‘Umar - que Allâh esté satisfecho de él, Rasulu-l-Läh (s.a.s.) dijo: "Tres personas, antecesores vuestros, se pusieron en marcha. Llegada la noche, se refugiaron para pernoctar en una cueva. Entraron y se deslizó una roca de la montaña que les obstruyó (la salida de) la cueva. Dijeron: sólo os librará de esta piedra invocar a Allah mencionando en vuestro favor vuestros mejores actos.
Y dijo uno de los hombres: Allahumma, yo tenía unos padres ancianos muy mayores, y no daba la leche ordeñada, antes que a ellos, ni a mi familia ni a mis servidores. Un día que tenía la intención de buscar madera, no llegué hasta que dormían. Ordeñé para ellos la leche y los encontré durmiendo, y detestaba dar la leche ordeñada, antes que a ellos, a la familia y a los sirvientes, por lo que permanecí con el cuenco en mis manos esperando a que despertaran hasta el alba". Algunos narradores añaden: "y los niños gemían a mis pies". "Se despertaron y bebieron su leche ordeñada. Allahumma, si he hecho esto por ti, alívianos de la situación en la que nos encontramos a causa de esta roca. Y se movió algo la roca pero todavía no podían salir.
Otro dijo: Allahumma, tenía una prima que era la que más amaba, traté de seducirla y me rehusó hasta que la afligió la miseria un año y vino a mí y le di 120 dinares a condición de que no interpusiera obstáculos entre mí y ella y así lo hizo. Hasta que, cuando estuvo bajo mi poder, dijo: no te es lícito desflorarme mas que estando en tu derecho. Entonces sentí reparos en penetrarla y me marché, siendo a la que más amaba, y le dejé el oro que le había dado: Allahumma, si he hecho esto por ti, alívianos de nuestra situación. Y se movió la roca aunque no podían salir aún. Dijo el Profeta (s.a.s): y dijo el tercero: Allahumma, empleé unos asalariados y les di un salario exceptuando a un solo hombre que dejó lo que era suyo y se fue. Invertí su salario hasta que se multiplicó su riqueza, y me vino pasado un tiempo y me dijo: hombre de Allah , págame mi salario!. Le dije: todo lo que ves es de tu salario: los camellos, las vacas, las ovejas y los esclavos. Y dijo: hombre de Allah, no te burles de mí!, y le dije: yo no me burlo de ti, y cogió todo y se lo llevó, no dejando nada de lo que era suyo: Allahumma, si he hecho esto por ti, alívianos de nuestra situación. Y se apartó la roca y salieron andando.
CONCLUSIONES
De este hadiz podemos obtener dos enseñanzas principales:
Primeramente el valor que tienen las buenas obras y el hecho irrevocable de que ellas se acumulan para dar sus frutos en el futuro. Hay personas acostumbradas a obrar bien quienes ovlidan sus propias buenas obras casi en el mismo momento de haberlas hecho. Recordemos que uno de los siete tipos de personas que se encontrarán bajo la sombra de Allâh el Día de la Resurrección, el Día que no haya otra sombra que la suya será aquel quien cuya mano izquierda no sabe o no trae cuente de lo que da su mano derecha.
A veces, la magnitud de esas obras es tan grande que quien las ejecuta no puede olvidarlas debido a su propia alegría por haberlas hecho y a que en un momento dado marcaron una época de su vida. Son las de este tipo que son mencionadas en este hadiz, y es a través de ella que una persona puede ser dichosa por toda una eternidad, con el Permiso de Allâh.
La otra enseñanza es la fuerza que tiene la Solidaridad entre los creyentes. No olvidemos que la roca se retiró completamente por las buenas acciones de los tres compañeros, de los tres camaradas. No es por nada que un hadiz dice que los creyentes son como un cuerpo donde cada órgano cumple una función. No todos podemos ser corazón o cerebro, y sin embargo, un solo dedo es tan útil en ocasiones como el resto del cuerpo. Es por eso que Allâh ta'ala nos ha dicho que "La Mano de Allâh se encuentra con la Yama'a (con el grupo).
Es por eso que el enemigo de Allâh y sus cómplices humanos buscan la separación de la Umma, cuando no que se una en falsas doctrinas las cuales no son un cuerpo sano, sino un engendro tullido que no presenta utilidad alguna.
Es por esto que la unidad siempre, siempre, siempre, debe ser en la verdad, pues sino es en la verdad, se convierte en un triste compadreo, cuando no en algo peor.
Para que dicha unidad se produzca de forma efectiva, el cuerpo de musulmanes, necesita un corazón y un cerebro bien guiados capaces de llevar al grupo a la consecución de los mayores logros, obteniendo entre todos la retirada de la roca que tapa la salida de la gruta. La gruta de la discordia y de la ignorancia.
Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws

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