domingo, 25 de marzo de 2012

La tariqa - cuarta parte - El simbolismo

Bismi-l-Lahi-r-Rahmanu-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima.

Uno de los aspectos favoritos de los « eruditos » del sufismo es el del simbolismo. Los teóricos del tassawuf, quienes utilizan éste sobre todo para ganar fama y un poco de dinero, acuden siempre al simbolismo a fin de demostrar sus habilidades sutiles, y poner en evidencia sus inteligencias iluminadas, y así presentarse ante el gran público como detentores de una sabiduría, tan oculta que solamente ellos son capaces de descifrar.
Nos estamos refiriendo a autores como Frithjof Schuon y Martin Lings, quienes se han quedado durante toda su vida dándoles vueltas a las palabras de los sufís, tantas vueltas las han dado que han llegado a marearse ellos y marear a los demás.
 Sus palabras, descripciones y razonamientos se asemejan a un recipiente metálico vacío, el cual es capaz de realizar un estruendoso ruido ya que no contiene nada en el interior.

El señor Schuon se reveló contra su chayj (sidi Uddah Ibn Tunas), porque éste se negó a nombrarle moqaddem de Europa.
 ¿Cómo un chayj sin estudios universitarios como era sidi Uddah, quien limpiaba el establo después del Subh, osaba descalificar a una gran lumbrera universitaria, quien además detentaba el título de doctor?
Esa osadía venida de un “pueblerino argelino”, quien por muy chayj que fuera se encontraba en un territorio ocupado por la ilustre nación francesa, era demasiado para su orgullo, un orgullo reglado con precisión suiza. Así pues, para demostrar quién era, se autonombró chayj. Y es precisamente el orgullo, amigos míos, la principal descualificación para seguir el camino del sufismo (Ihsan).
Las soporíferas explicaciones de Schuon sobre el simbolismo, completadas por quien en aquella época era su discípulo, Martin Lings, son capaces de hacer dormir a cualquier faquir medianamente cualificado e ínfimamente inteligente.
Y nos hemos referido a estas dos “lumbreras” del “conocimiento”, únicamente a fin de señalar de la incorrecta manera en la cual los eruditos del sufismo han comprendido la simbología alegórica, tanto en lo referente a los estados de los sufís como sobre la realidad del Universo y la Unidad de Allah.
Primeramente debemos decir que el error procede de la ausencia de un conocimiento real. Un símbolo no es una representación hierática constituida de imágenes geométricas o mentales.
Un símbolo es luz que nos pone en contacto con la luz. Es el reflejo de una luz proveniente del mundo no-manifestado la cual penetra en el mundo en el cual vivimos o creemos vivir, y de esto último hablaremos más adelante.
Esta última es la mejor frase que puede definir un símbolo. Es más, un símbolo no es una imagen estática la cual se corresponde siempre forzosamente con la misma realidad, sino que lo que hoy es un símbolo de tal o cual realidad imperceptible, mañana puede serlo de otra u otras, todo ello dependiendo de las circunstancias del momento o de las personas. Es por este motivo que el trazar una correspondencia entre el símbolo y lo simbolizado es vano, pues todo puede cambiar de un día al otro, de una persona a otra o de unas circunstancias a otras.
Todo ello para decir que el escribir un tratado sobre los símbolos es una de las formas de perder el tiempo más absurda la cual podemos encontrar en el transcurso de nuestras vidas.
Nadie puede comprender mejor los símbolos que aquellos quienes marchan en el camino de Allah. Su experiencia real les hace conocer que todo aquello lo cual podría ayudar ayer a comprender tal realidad, hoy es inútil y mañana llegará incluso a ser molesto y desdeñable. Los símbolos son formas sin vida, y solamente cobran vida cuando, debido a tal o cual circunstancia específica, nos pueden ayudar a ganar en comprensión en el momento en el cual la luz se refleja en él.
Las mismas visiones verídicas en el estado de sueño, de las cuales Rasul – sobre él la plegaria y la paz – manifestaba que eran la cuarenta y seisava parte de la profecía, cambian de persona a persona y de circunstancia en circunstancia. Y aunque en ellos se puedan ver símbolos estables, como son el Sol, la Luna, la muerte, la curación y otros, aún ellos pueden cambiar de significado según la manera en la cual hayan sido vistos y de los acontecimientos vividos por la persona quien los ve.
Es cierto, que existen elementos simbólicos los cuales han sido los preferidos de los sufís a fin de explicar realidades del mundo desconocido para la mayoría de los seres humanos, pero aún así, estos mismos símbolos deben ser considerados de una manera relativa, como siendo explicados a título de ayuda a fin de que nos podamos hacer tan siquiera una ínfima idea de la grandeza de dicha realidad. La diferencia entre el símbolo y lo aludido es enorme. Dichos símbolos recurrentes son:
El Sol, la Luna, el árbol, la tinta y la escritura, el agua, los minerales.
Para ilustrar lo hasta aquí expresado con un dalil, relataremos un hadiz en el cual Rasul – sobre él la gracia y la paz - nos relató un acontecimiento de la vida de sayyidina Musa – sobre él la paz -.
En una ocasión Musa se encontraba enfermo. Se quejó de ello a Allah y El le dijo: “Toma aquella planta”. Musa la tomó, pero no se curó. Una segunda vez Musa imploró a Allah diciendo: “Me has dicho que tomara esa planta, lo hice, pero no me curé”. Entonces Allah le dijo: “Vuélvela a tomar”. Así lo hizo Musa, pero no se curó. De nuevo, imploró a su Señor como la vez anterior. A ello, Allah le respondió: “Vuelve a tomar la planta”. Lo hizo y se curó. Musa preguntó a Allah como en las dos primeras veces no se había curado y si en la tercera. A lo cual Allah respondió: Ya Musa, en las dos primeras veces Yo no estaba en la planta, pero en la tercera vez sí”.
Esta entrada la hemos escrito con la sola atención de preparar a la próxima, en la cual escribiremos, ni más ni menos que las explicaciones del mismo chayj al-Alawi sobre el simbolismo de la tinta y la escritura. Os advierto que es impresionante. Pero antes, permitidme haceros esperar un día afín de que reflexionéis un poco sobre este punto y no haceros encontraros de bruces con el escrito.
Salam

La ilaha illa-l-Lah…

1 comentario:

  1. salam ´aleicum

    Agradezco profundamente esta entrada.Que Allàh os proteja
    Gracias
    A hayy

    ResponderEliminar