miércoles, 7 de marzo de 2012

El Jalifa de Allah

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim.

Como hemos dicho el ser humano ha sido nombrado jalifa de Allah por El Mismo – subhanahu wa ta’ala.

Ahora bien: ¿Cómo explicar en unos tiempos donde tantos hablan del jalifa, cuál es su ámbito de responsabilidad, y dentro de los seres humanos quiénes son capaces de realizar dicha misión?

Primeramente estamos obligados a recordar que dicha responsabilidad fue concedida a sayyidina Adam – sobre él la plegaria y la paz – delante de los ángeles en el momento de la creación del primer ser humano:

Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: Voy a poner en la tierra un representante Mío (jalifa). Dijeron: ¿Vas a poner en ella a quién enseña la corrupción y derrame sangre mientras nosotros Te glorificamos con la alabanza que Te es debida y declaramos Tu absoluta pureza? Dijo: Yo sé lo que vosotros no sabéis.

Y enseñó a Adam todos los nombres de los seres creados y mostró esto a los ángeles diciéndoles: Decidme sus nombres si sois veraces

Dijeron: Gloria a Ti No tenemos más conocimiento que el que Tu nos has enseñado.  (2 – 29 a 31)

Cuántas conclusiones podemos sacar de estas tres ayats!

Primeramente, podemos deducir que sayyidina Adam – sobre él la paz – ha sido creado debido a su condición de jalifa de Allah en la Tierra. Dicha creación, fue efectuada mediante el agua y la tierra en la cual Allah insufló el Ruh para darle vida:

Y te preguntan acerca del espíritu (Ruh). Dí: el espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un poco de conocimiento. (17-85).

Tres acontecimientos importantes demuestran la superioridad en conocimiento (‘ilm y ma’rifa) del ser humano sobre los ángeles:

1 / Allah enseño a Adam el nombre de todos los seres, mientras éstos no los conocían.

2 / Los ángeles debieron prosternarse delante de sayyidina Adam.

3 / Durante el Mi’ray, Rasul – sobre él la plegaria y la paz – pudo pasar donde a sayyidina Yibril le era imposible. El mejor de los hombres es pues superior al mejor de los ángeles.

Ahora bien: ¿Puede ser aplicada esta superioridad a todo el género humano? La respuesta es la siguiente: Sí, en cuanto a potencialidades existentes en él y NO en la realidad.

La julafa de Allah fue dada a sayyidina Adam en tanto que Profeta. Nada más fácil de demostrar cuando analizamos el conocimiento dado por Allah con respecto al nombre de todos los seres.

Muy pueril sería decir que los nombres de los seres se corresponden con las denominaciones científicas al uso o con algún sistema de clasificación científica cualquiera. En el sentido en el cual el término ha sido dicho en el Qur’an, la palabra nombre es el equivalente de “esencia”, es decir, la naturaleza que corresponde a dichos seres. Pongamos un solo ejemplo de esto: Sayyidina Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – tiene tres nombres principales los cuales se corresponden con los tres mundos existentes potencialmente en el género humano:

Muhammad (el loado) para el Mulk o mundo manifestado; Mahmud (el loado) para el Malakut o mundo intermediario y Ahmad (el más loado) en el Yabarut o mundo celestial. Lo esencial de ello resulta en el significado del nombre: el loado.

Ello es efectivamente el método a aplicar para toda la creación. Cada nombre es el reflejo verbal o conceptual de una esencia la cual le sobrepasa y de la que él es una expresión limitada.

Volviendo a la julafa, debemos decir que ella no es aplicable a todo ser humano. Es aplicable a aquellos, quienes como sayyidina Adam, detentan una representación real de Allah en la tierra. Para optar a dicha representación el ser humano debe cumplir la siguiente condición:

Y no he creado a los hombres y a los genios sino para que me adoren. (51-56)

Es decir: Allah nos ha creado para que Le adoremos, pero solamente unos pocos realizan esto a satisfacción: Los enviados, los profetas, los salihin.

Son pues estos últimos los verdaderos julafa de Allah en la tierra.

Demos entonces la prueba definitiva de esta afirmación a través de un hadiz qudsi:

«Alláh (subhana wa ta'ala) en verdad ha dicho: Ya declaro el yihad hacia aquel que ataque a uno de Mis Amigos (waly). La manera más excelente que Mi servidor tiene de acercarse a Mí es cumplir las obligaciones que Yo le he encargado. Mi servidor se acerca continuamente a Mí a través de obras meritorias hasta que Yo le amo y cuando Yo le amo, Yo soy su oído a través del cual oye. Yo soy su vista a través del cual percibe. Y soy su lengua con la que habla, Y soy su mano con la que atrapa, Yo soy su pie con el que camina. Y si Me solicita, Yo le concedo sin duda lo que pide, y si busca refugio en Mi, Yo le acordaré sin duda Mi protección.» (Abu Hurayra – Sahih Bukhari)

He aquí pues los signos claros de una julafa, es decir, de una representación de Allah del hombre en la tierra expresados por Allah mismo en este hadiz qudsi:

, Yo soy su oído a través del cual oye. Yo soy su vista a través del cual percibe. Y soy su lengua con la que habla, Y soy su mano con la que atrapa, Yo soy su pie con el que camina

Así pues, una vez demostrado satisfactoriamente que la julafa no puede ser detentada por cualquiera entre los seres humanos, nos disponemos a analizar de una manera breve si dicha julafa debe entenderse como una influencia y preeminencia espiritual a fin de guiar a las gentes en el siratal mustaquim o debe ser aplicada al poder político.

A esto nos encontramos obligados a decir que idealmente debe tratarse de ambas cosas a la vez, es decir, un perfecto jalifa debe ser un waly y un gobernador. Ello fue así en la época de los julafa rashidin (Abu Bakr, Umar, Uzman, Ali, Umar Ibn Abdul-Aziz, Mawlay Driss, etc) pero no ha sido así en toda circunstancia y en toda época.

Rasul – sobre él la plegaria y la paz – indicó como jalifa a AbuBakr, de una manera sutil pero no menos efectiva. El dijo que el colirio de sus ojos (qurratu-l-‘ayni) se encontraba en el salat y ordenó a sayyidina Abu Bakr dirigir el salat durante la enfermedad la cual terminó en su muerte. Abu Bakr es pues un caso claro de jalifa de Allah en la tierra, detentando el poder espiritual y temporal al mismo tiempo.

Sin embargo, en la época de Harunu-r-Rashid, si bien dicho “jalifa” mostró tener más virtudes que defectos, era Hassan al Basri quien detentaba la verdadera representación de Allah en la tierra (julafa).

Hassan al Basri era el hijo de una sirvienta en la casa de Rasul. En una ocasión estaba sediento y bebió del odre del Profeta sin saberlo. Informado de ello el Profeta dijo:

Tanto ha bebido de este odre como parte de mi ciencia adquirirá

Esta dicotomía entre el jalifato político y el espiritual ha proseguido durante siglos, salpicada de muy pocas honrosas excepciones.

Ello indica que los julafa de Allah en la tierra en este tiempo son los salihin (‘awliyya), amados de Allah y verdaderos representantes ante la Umma, aunque ésta no llegue a apercibirse de ello.

Llegará el tiempo en el cual coincidan de nuevo los dos poderes en uno, pero ello será solamente con el advenimiento del Mehdi al Muntadar al cual estamos esperando para que regenere el mundo corrupto en el cual vivimos.

Salam


1 comentario:

  1. As-salamu alykum,

    Esta entrada le ha quedado perfecta, el tema del califato está ahora más claro que el agua. ¡Hasta yo lo he entendido!
    Gracias.

    Salam

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