martes, 30 de noviembre de 2010

SAYYIDINA MUSA Y FIR'AWN

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayydina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim.

Cuantas veces leyendo el Qur’anu-l-Karim encontramos menciones a la historia de sayyidina Musa (la paz sobre él). Cuan explícitos son los versículos del Libro cuando hablan de los encuentros entre Musa y Fir’awn.

No pretendemos, aquí y ahora, reproducir dicha historia, sino sacar conclusiones de la enseñanza oculta en aquellos acontecimientos palpitantes, tan de actualidad a través de todas la épocas.

Musa y Fir’awn : La humildad y la sabiduría contra el orgullo, conflicto resuelto por la asistencia divina.

Debemos conocer de la historia de Musa (‘alayhi-s-salam) que en una ocasión, siendo niño, Firawn sospechó de él que pudiera ser el profeta libertador el cual Allah iba a enviar al pueblo de Isra’il. Temiendo esto, decidió probarlo. Tomó, de un fuego encendido, una brasa en una antorcha y se la dió al pequeño Musa, pensando : - « Si es un profeta, se dará cuenta que el fuego es dañino y tirará la antorcha » - . Sin embargo, el pequeño Musa, se llevó la antorcha a su boca y se quemó la lengua. A partir de ahí, Musa no pronunciaba bien cuando hablaba. He aquí el motivo por el cual pidió a Allah la asistencia de su hermano Harun para cumplir con la orden divina de presentarse delante de Fir’awn.

Un hombre quien no sabía articular bien, Profeta de Allah ! Que prodigiosa enseñanza en todo esto ! La humildad en la Dunya puerta de la grandeza de corazón !

Que contraste con Fir’awn, a quien Allah le dió una estatura inmensa. Viendo a todo el mundo más pequeño que él, se creyó dios. Así pues, con el orgullo de aquel quien cree todo poder y todo saber, recibió al humilde Musa (‘alayhi-s-salam), tan pequeño delante de sus ojos y tan excelente a los Ojos de Allah.

Y Allah dió una exultante victoria a Musa. Destruyó los ejércitos de Fir’awn y los anegó en el fondo del mar, castigando así su orgullo rebelde contra el Decreto divino. Con esta misma asistencia, sayyidina Dawd mató a Goliat y los musulmanes ganaron la batalla de Badr.

Esta enseñanza es susceptible de tener una triple aplicación en los tiempos actuales. Comencemos por la primera :

Fir’awn es la sociedad kafir, capitalista y descreida, orgullosa de su ignorancia y confiante en su poder. Dicha sociedad no sabe que se encuentra donde está para ser anegada en el mismo mar que los ejércitos de Fir’awn cuando Allah así lo decida. La misma ceguera orgullosa de hace unos milenios.

La segunda enseñanza es relativa a la fitna existente entre los musulmanes. Aquellos quienes orgullosos se creen con poder, se dan a la confanza de su orgullo prepotente para imponer normas corruptas en nombre de si mismos, buscando la recompensa material que pueden recibir del dinero producto de sufrimientos ajenos. Sus actos serán descubiertos y sus pretensiones anegadas en la profundidad del mar con la ayuda de Allah.

La tercera ocurre dentro de nosotros mismos. Todos nosotros tenemos en nuestro interior un sayyidina Musa y un Fir’awn. Un humilde y un orgulloso. El humilde busca siempre satisfacer a su Señor no creyéndose nadie y el orgulloso desearía realizar todas sus absurdas pretensiones y encadenar a los otros detrás de él. Dobleguemos pues, con la ayuda de Allah, al pretencioso oculto en nuestros corazones y aneguémoslo en el fondo del mar.

Y Allah sabe más.

Salam

3 comentarios:

  1. salam ´aleykum

    ¡y que dificil es pisotear el faraón que llevamos dentro!
    Vivimos en la edad de la información, pero a veces, ésta, sirve para expandir más la ignorancia.
    salam

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  2. muy buena explicación
    gracias
    salam

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  3. Excelente explicacion mashallah!!!

    Un abrazo.
    Salam


    Omar al Galliqi

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