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domingo, 4 de septiembre de 2016

ALGUNOS CONSEJOS DEL PROFETA


Dijo Rasulu-l-Lâh - sobre él la plegaria y la paz - :

Teme a Allâh: no desdeñes nada de lo permitido; ni aunque fuera vertiendo unas pocas gotas de agua de tu vasija en el vaso de alguien quien te pida de beber, aún acogiendo a tu hermano en religión con un rostro radiante. Guárdate arrastrar el bajo de tu vestido por ostentación, pues esto es un acto de orgullo que Allâh no ama. Si una persona insulta o te reprocha aquello lo cual no se encuentra en tu carácter, no le reproches lo que no se encuentra en su carácter, y déjale soportar las malas consecuencias, pues tú tendrás por tu parte la recompensa de Allâh, y no hagas reproches a nadie.

(De Ŷabir Ibn Sulayman, recopilado por Tajalissi)

COMENTARIO

He aquí unos consejos y recordatorios a los creyentes con el fin de que acomoden su carácter a las exigencias de la Sunna, ennobleciendo aquél para hacerlo más acorde a la naturaleza benevolente que se espera de él.

Como cualquier hadiz, este no debe ser tomado aisladamente y llegar a conclusiones definitivas a través suya, pues como siempre hemos dicho, para tratar de un asunto es necesario poner sobre la mesa todos todos los hadices y ayats que tratan del asunto.

El primer consejo del profeta en este hadiz es el tener en cuenta que cuanto recibimos proviene de Allâh; por ello hemos de utilizarlo para el fin que se encuentra destinado y ofrecer el resto a aquellos quienes necesitan de esos mismos bienes. No se trata únicamente de unas gotas de agua, sino de todo aquello que nos sobra y no nos es esencial en nuestos bienes y pertenencias. ¿Quién hace esto en nuestros días? ¡Cuántos, favorecidos por el destino, se ofrecen capricho tras capricho mientras otros se encuentran en la indigencia!

Acoger a nuestro hermano con un rostro radiante, no quiere decir abrir la puerta de nuestra casa de par en par a un hermano malvado y dejar que se lleve todo, sino guardar una compostura mínima para que si alguien comete alguna falta hacia el otro no seamos nosotros.

Arrastrar el vestido por ostentación es simplemente mostrarse superior a los otros y hacérselo recordar siempre, tratándoles con desprecio, humillándoles, hurgando en sus actos y sentimientos para interpretarlos mal y sacarlos a la luz, vulnerando así su honor, el cual forma parte de las cuatro cosas declaradas sagradas por Allâh.
Si alguien nos ataca, nos insulta, vulnera nuestro honor, nos acosa, nos busca las vueltas, debemos saber que si nos defendemos nosotros Allâh dejará dicha defensa en nuestras manos, mientras que si lo dejamos en Manos de Allâh seremos satisfechos en nuestra reputación e integridad. Al mismo tiempo aquel quien nos ataque quedará expuesto a aquello que Allâh en su sabiduría considere hacer con él.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws

EL HUSNU-Z-ZAN (LA BUENA OPINION)


La Buena Opinión de lo que nos viene de Allâh forma parte de la rectitud y el sentido de la justicia, así como de la actitud hacia la Misericordia, del Sabr (La Paciencia), el agradecimiento; es a la vez es la puerta de la aceptación (Reda).

Cuando nos encontramos con alguien, emprendemos algo con él o le estamos conociendo debemos pensar siempre lo mejor de él, a no ser que se nos presenten evidencias de lo contrario. Si comete un error debemos disculparle, imaginando siempre, que dentro de las posibilidades que pudieran mover sus acciones, es la mejor posible la que le ha impulsado a obrar de esa manera.

Por supuesto que hay ocasiones en los que la ausencia de una buena ni'a es evidente y es en este caso que nos debemos separar de esas personas para no corrompernos con ellos.

Sin embargo, ¿Cuántas veces la negrura de la sospecha entra en nuestro corazón y nos hace ver oscuro aquello que no lo es? ¿No ha roto esa sospecha infundada muchos matrimonios? y no solamente matrimonios, sino amistades ya consolidadas por el tiempo y por multitud de pruebas de fidelidad. La negra sospecha procede de la negrura de nuestra alma o del susurro del enemigo, y el primer paso para combatirla es el reconocer que estamos en su origen y podemos dominarlos.

Hay que comprender, no obstante, que los dotados de Basira (mirada penetrante) tienen razones que otros no pueden ver ni evaluar. Estas gentes, quienes ven con la luz de Allâh, a veces se unen a unos o separan de otros sin una razón aparente para el resto, porque su mirada puede penetrar las almas, o porque reciben noticias Divinas sobre el carácter de tal o cual y la conveniencia o inconveniencia de su trato. Pero todo esto es algo que ocurre a un nivel de intimidad de ellos con su Señor, un terreno en el que ningún otro puede entrar.

La Buena Opinión con Allâh es el ser consecuente con el hecho de saber que cuando El nos envía un problema, un contratiempo, o inclusive una desgracia, es por nuestro bien, ya sea para purificarnos o para hacernos más fuertes. Pues Allâh el Al Hakîm (El Sabio); El conoce todo el Gayb (lo Oculto) y nosotros no. Debemos pues, no solamente ser pacientes, sino agradecidos, y aceptar lo que venga de El con una sonrisa en el corazón.
¿Acaso El no puede transformar la negrura de nuestra alma en luz que irradie a nuestro ser y de él al resto de los hombres?
Y esto último forma parte de la Buena Opinión que debemos tener de Allâh.

¿Qué dones de vuestro Señor negaréis?

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.
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EL CREYENTE NO ES NI DEBE SER CANDIDO.


Dijo Rasulu-l-Lâh -'alayhi-s-salatu wa-s-salam:

". Un creyente no se deja picar dos veces en el mismo agujero"
(Sahih Bujari)


COMENTARIO

Pocos hadices tan cortos presentan tanto potencial. Es una educación de vida, un consejo inteligente para que el creyente no cometa dos veces el mismo error, sea sabio, sagaz y previsor y muestre una personalidad seria e inaccesible allá donde pudiera ser tomado por fácil y manipulable.

Es normal que cuando comenzamos nuestro Islam, recibiendo mensajes discordantes, como se reciben ahora, podamos caer en las fauces de tal o cual embaucador; pero la fuerza de nuestro Iman debe hacer que nos sobrepongamos reaccionando y saliendo de esta dinámica. Lo malo es si nos quedamos siempre aletargados en los mismos errores dándoles a otros la batuta y las riendas de nuestra religión o nuestro destino. 

Triste suerte si eso es así, porque si ello acontece no nos picarán dos veces sino cientos de veces y al final seremos fagocitados a no ser que Allah nos saque del cubil donde nos metimos. Basta ya de que otros nos sirvan en bandeja lo que debemos hacer, creer o pensar; en la bandeja de sus intereses económicos y comerciales. No nos podemos permitir ser cándidos porque tenemos una responsabilidad con nuestro Din. ¿O acaso no la tenemos? ¿Acaso la tienen unos sí y otros no? Todos la tenemos. 

Tenemos la obligación de ser lo suficientemente sabios e inteligentes si queremos ser verdaderos creyentes; no lo digo yo, es Rasulu-l-Lâh quien lo dice.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo podemos permitirnos dormitar sin reaccionar?

Es por eso que para ser mu'min, no solamente debemos ejercer la sinceridad, bondad, paciencia, etc, sino la inteligencia y el saber calcular donde nos encontramos. Nadie puede abusar de nosotros si sabemos perfectamente lo que debemos hacer y pensar.

He de confesar que un servidor ha sido picado varias veces pero al hamdu li-l-Lâh en distintos agujeros. Y de hecho he sido yo mismo el responsable de algunas de las picaduras por haberme auto convencido de que sin conocer a alguien es mejor ejercer el "husnu-z-zan" (el pensar bien), porque ello es una base de las relaciones humanas; no pierde el que bien actúa sino aquel quien hace el mal ennegreciendo su alma un día sí y el otro también.

 Pero ser bien pensado es una cosa y ser cándido es otra; y cuando se constata el peligro con hechos, no con presunciones, hay que salir del lugar para no ser picados una segunda vez.

¿No dice el hadiz:
"Tened cuidado con la mirada del mu'min porque mira con la luz de Allâh"?

Y quien mira con la luz de Allâh no puede ser necio, ni cándido, ni tonto.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

¿PORQUE EL SER HUMANO ES APRESURADO?


Dice el libro de Allâh:

“El hombre es siempre precipitado” (17-11)

El Santo profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

"La meditación es del Misericordioso y la prisa es de Shaítán".

Sabemos entonces que el Libro de Allâh testimonia que el ser humano es apresurado. Así mismo por las palabras del profeta conocemos que la calma viene de Allâh y la prisa del chaytan. Conociendo todo esto ¿podemos explicar la raíz de este apresuramiento? ¿Podemos localizar dónde se encuentra el origen de este problema que hace al ser humano ser tan “urgente" en el cumplimiento de sus deseos?

La raíz de dicho apresuramiento es la inseguridad y de la falta de confianza en Allâh, así como la fuerza de la naturaleza animal del ser humano. Por otra parte existe otro factor que juega un papel primordial en esto, a saber: "el deseo desordenado del nafs de poseerlo todo lo antes posible", para con ello establecerse en un sistema de "seguridad y control" basado en la posesión de lo que ella considera "bienes". 

¿Por qué esta nafs necesita o desea aferrarse a dicho sistema de control? Pues porque desespera del Favor de Allâh, habida cuenta de que la raíz del Nafs es el kufr, y es a medida que se va aplacando y perdiendo fuerza que se va islamizando y purificando. Es el Ruh la raiz de la creencia y es el Nafs desordenada la raíz de la increencia y la rebelión.

¿No dice el Libro de Allâh: 

"…pues sólo desespera de la Misericordia de Allâh la gente que se niega a creer”?

Para calmar estas prisas, y como dice el Qur'an: "se encomiendan la Verdad y se encomiendan la Paciencia" (103-2,3). Este ayat demuestra que la Paciencia y la Verdad van de la mano, pues una nos lleva a la otra.

Cuando un ser humano se deja llevar por la precipitación su horizonte se nubla, el cielo se espesa y su vista se oscurece; se desea algo por encima de todo y se es capaz de hacer cualquier cosa para obtenerlo. El alma se ciega y se focaliza sobre el objeto deseado, de tal manera, que no se puede saber si lo que se quiere es bueno o perjudicial. Al contrario si la persona es paciente, puede mirar con pausa los pros y los contras de cada asunto terminando por tomar una decisión adecuada y correcta. Y este hecho lo podemos aplicar a cualquier asunto o situación, ya sea mundanal o espiritual.

Sepamos una cosa: Cuando nuestro nafs nos insta urgentemente a obtener lo que ella considera un bien es a través de nuestra naturaleza animal que lo solicita; y dicha naturaleza animal se manifiesta en el cuerpo y en la mente. Debemos pues comprender que hay que trascenderla para así poder dominarla en nuestro interior; y ello no se puede hacer sino a través de la paciencia que nos conduce a la Verdad.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

RENTABILICEMOS" NUESTRA CONVERSION.


Un servidor es de aquellos que se convirtieron al Islam habiendo nacido en el seno de una familia católica, como otros tantos.
A causa de nuestra inquietud intelectual, así como por el descontento de haber aprendido una religión que no satisfacía nuestras necesidades espirituales, buscamos la Verdad y encontramos el Islam. No tengo duda que aquellos quienes hicimos chahada en su día fuimos conscientes de haber encontrado un tesoro.
Pero quien encuentra un tesoro y se enriquece con él no ha hecho nada sino lo conserva y lo dilapida, desandando el camino andado antes de llegar al Islam.

Hemos sido testigo, a través de casi 38 años de Islam como algunos de estos conversos se han dejado seducir por las sectas, por los grupos, quienes, siguiendo siempre intereses económicos de holdings muy poderosos, se han dejado seducir por falsas doctrinas, aparentemente islámicas, pero profundamente tenebrosas.

Este caso es como el de aquel quien encuentra un tesoro, y manosrotas él, lo dilapida en juergas y demás cosas sin beneficio. O como el de aquella mujer mencionada en el Qur'an, Penélope esposa de Ulises, quien esperando a su esposo ausente, cosía durante el día y descosía lo hecho durante la noche, presa de la desesperación y la tristeza.

Por eso hermanos, aunque soy consciente que es difícil encontrar un Islam hoy en día fiel a las fuentes y correctamente practicado, debemos redoblar el esfuerzo para no dejarnos instruir por aquellos corruptos que ven en nuestro Din una máquina de hacer dinero y un trampolín hacia la fama. No en vano nuestro Profeta -'alayhi-s-salatu wa-s-salam - llamó extraños a quienes practican el Islam verdadero.

Hay que rentabilizar esa conversión, ese tesoro que encontramos en su día y ahora se encuentra en nuestra posesión. No hay que consentir que nadie nos seduzca, que nadie nos mienta, que nadie nos time aprovechándose de nuestra candidez primigenia. En otros términos hay que hacer crecer esa chahada hasta que se vuelva un árbol que dé frutos para alimentarnos nosotros y para dar de comer a otros. No perdamos tan livianamente lo que con tanta pena adquirimos.

Que Allâh nos perdone, nos guíe nos conduzca de la tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

PARA QUE SAQUES A LOS HOMBRES DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ.


Alif, Lam, Ra.
Es un libro que se te ha hecho descender para que saques a los hombres de las tinieblas a la luz
con el permiso de su Señor, hacia el camino del Poderoso, el Digno de alabanza. (Surat Ibrahim - 1,2)


COMENTARIO

En otras ocasiones hemos demostrado con las ayats del Qur'an mismo como el Libro de Allâh nos obliga a obedecer al profeta -'sobre él la plegaria y la paz - en bastantes versículos y de diferentes maneras. 
Ahora bien, este ayat que presentamos nos habla de la guía; Allâh hace descender el Qur'an sobre Muhammad para que él a su vez nos haga salir de las tinieblas a la luz. Este versículo nos envía directamente a la Sunna, la cual no es otra cosa que le explicación del Qur'an hecho descender por Allâh.

No existe otra cosa en la vida del profeta que no sea Sunna, es decir, que no sea una exégesis del Qur'an hecho hombre, hecho profeta. Desde la manera de rezar, de comer, de lavarse, de hablar, de actuar, de comportarse, terminando por la manera de adorar a Allâh, de reconocer a Allâh en todos los ámbitos de nuestra vida.

Dicho privilegio concedido a Muhammad de hacer salir de las tinieblas a la luz, les ha sido otorgado a otras personas a través de los siglos, quienes siguiendo la Sunna profética han continuado con la labor del profeta, quien a su vez guió a la Umma en el seguimiento de la Ley Revelada y a sus compañeros más allegados en la adoración devocional a Allâh. A su vez estos compañeros se la mostraron a otros, y ellos a otros hasta nuestros días.

El intento fallido y torpe de relativizar la Sunna no puede nacer sino es de una falta de comprensión del Qur'an; pues negar la efectividad y validez del ejemplo del profeta y su herencia a través de los siglos, es simplemente negar el Qur'an, y negar el Qur'an es negar a Allâh.

LA PROVISION - A-R-RIZQ.


Dice el Libro de Allâh:

"Si Allâh hubiera dado a Sus siervos una provisión sin límites, se habrían excedido en la tierra, sin embargo la hace descender en la proporción que El quiere.
Allâh tiene pleno conocmiento de Sus siervos y los observa.
El es quien hace que caiga la lluvia cuando ellos ya han perdido la esperanza y hace Su Misericordia extensa.
El es el Amigo, el Digno de alabanza. (23-28).


COMENTARIO

Cada uno de nosotros tiene una Provisión (Rizq) la cual nos ha sido decretada en el vientre de nuestras madres. Nadie, ni tan siquiera nuestro mejor amigo, ni nuestro peor enemigo, ni nosotros mismos, puede impedir que le llegue lo que Allâh ha decretado para él, ni que aumente su riqueza si ello no le ha sido prescrito.

A la vista de lo que dice el Libro de Allâh el exceso de riqueza va de la mano con los excesos; y si bien esto no es extensible a todos y cada uno de los casos, si es cierto de manera general.


El poseer todo bien material necesario sin necesidad de irlo a buscar por medio del trabajo convierte al hombre común en un déspota, en un tirano. No hay nada peor que la pereza y el sentimiento de seguridad que proporciona el tener bienes para hacer con ellos cuanto uno quiera.

Así pues, quien tenga un exceso de provisión, grande o pequeño deberá purificarlo gastando en los necesitados y dando gracias a Allâh, así como sacrificando parte de sus vicios por temor de que Allâh pueda compensar su exceso de riqueza con alguna pena o enfermedad. 
Debemos saber que a Allâh no le gusta que Sus siervos se autoencumbren, le olviden y se sientan satisfechos de ellos mismos, con su situación; pero si se Le agradece, si se guarda el temor por El, tanto en la riqueza como en la pobreza, entonces estaremos a salvo de las desgracias y de las grandes penas.

Aquellos que siempre encuentran dificultad para obtener los bienes materiales, que les obtienen con mucho trabajo y sufrimiento, que no tienen todo cuanto desean, deben tener paciencia y saber que Allâh les prueba con esto para verificar si son pacientes y agradecidos. No deberán desesperar y deberán temer el día en el que Allâh pueda llenarles de riquezas para poner a prueba su sinceridad, capacidad de agradecimiento y sumisión. Sino les llega la riqueza en este mundo, son pacientes y guardan las composturas con Allâh, serán largamente recompensados en el otro.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

EL AGRADECIMIENTO POR LOS DONES DE ALLAH


Surat La Caverna 32 - 45

"Y ponles el ejemplo de dos hombres: A uno de ellos le habíamos dado dos jardines de vides que habíamos rodeado de palmeras poniendo entre ambos sembrados. (32)
Cada uno de los jardines daba su fruto sin ninguna pérdida y habíamos hecho que en medio de ellos manara un río.(33)
Y tenía abundante riqueza; entonces le dijo a su compañero con réplica: Yo tengo más riquezas que tú y tengo más poder en gente.(34)
Y entró en su jardín injusto consigo mismo y dijo: No creo que todo esto vaya a desaparecer nunca.
Ni creo que la hora vaya a llegar, y en el caso de que sea devuelto a mi Señor seguro que encontraré a cambio, algo mejor que estos dos jardines.(35)
Y su compañero, contestándole, dijo: ¿Eres ingrato con Aquel que te creó de la tierra, luego de una gota de semen y luego te dió forma como hombre?(36)
Pero Él es Allah, mi Señor y yo no asocio con mi Señor a nadie.(37)
Más te habría valido si al entrar en tu jardín hubieras dicho: "Que sea lo que Allah quiera, no hay poder sino por Allah."
Y si ves que tengo menos riquezas e hijos que tú...(38)
Puede ser que mi Señor me dé algo mejor que tu jardín y mande contra él algún castigo del cielo que lo deje como tierra lisa.(39)
O que su agua se pierda bajo la tierra sin que puedas encontrarla.(40)
Entonces su riqueza fue destruida y amaneció golpeándose las palmas de las manos por lo que se había gastado en él cuando ahora había quedado asolado hasta las raices y dijo: ¡Ojalá y no hubiera asociado a nadie con mi Señor!(41)
Y no tuvo ningún grupo que lo auxiliara aparte de Allah ni él mismo pudo ayudarse.(42)
Allí la victoria fue de Allah, la Verdad y Él es Quien mejor recompensa y Quien mejor castiga.(43)
Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allah tiene poder sobre todas la cosas.(44)


COMENTARIO

Se trata de una historia ejemplar; de algo que se produce una y otra vez en la vida con diferentes tipos de gentes y situaciones.
Una es el reconocimiento a Allâh por los bienes recibidos de El, caminando con la mirada baja sobre la tierra, independientemente de la cuantía e importancia de los bienes recibidos del Señor. Dice el hadiz que vale más un rico agradecido que un pobre resignado.
Aunque esto no es comunmente el caso, pues en otro hadiz encontramos que en el Infierno podremos observar como se encontrarán en él una gran parte de los ricos, así como, al contrario, una gran parte de los pobres estarán en el Paraíso.


Pero ricos agradecidos los hay; gentes que no se enorgullecen de los bienes recibidos, que sienten que ellos le pertenecen a Allâh y que gastan de ellos ayudando a sus familias y a los necesitados; gentes que no escamotean nada de lo que por derecho corresponde a los pobres como zakat; gentes que tienen temor de Allâh en sus corazones, a quienes sus riquezas no les han corrompido el corazón.


No obstante, y con tristeza podemos observar muy frecuentemente en nuestros tiempos, más de lo que se debiera, que muchos ricos ponen la bota en el cuello del pobre, que no tienen saciedad, creyéndose dignos propietarios de los bienes recibidos por Allâh, los cuales abandonarán pronto cuando todos les acompañen a su entierro. No saben que una enfermedad, una desgracia, u otra cosa proveniente de Allâh puede acabar con todas sus posesiones y con ellos mismos. En realidad son ellos los dignos de compasión; son ellos los pobres.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

LOS SIGNIFICADOS DE LA ABLUCION

Dice un hadiz:

"La ablución es la mitad de la Fe (Imam)".

Aparentemente estas palabras tienen un significado concreto y poco más. No obstante, si lo consideramos adecuadamente vemos que el valor concedido a la ablución en ese hadiz parece exagerado comparado con el lugar que acordamos a la purificación ritual en nuestras vidas. Queremos decir con esto que en apariciencia la ablución es únicamente una preparación para el salat del cual dijo Rasulu-l-Lâh -'alayhi-s-salatu wa-s-salam -: "En la plegaria se encuentra el colirio de mis ojos". A la vista de todo esto resulta difícil comprender como la ablución puede llegar a ser, ni más ni menos que la mitad de la Fe.

Para comprender esto relatemos un hecho que ocurrió entre un maestro del Tasawwuf (sufismo) y su discípulo: Se acercó este último al maestro y éste, viendo con su basira que su discípulo no se encontraba en estado de purificación, le dijo:
"Ve a hacer la ablución"


El discípulo obedeció y regresó con la ablución cumplida. El maestro le preguntó que si la había hecho y él dijo que sí. Entonces el maestro replicó diciendo: "Va a hacer la ablución sobre la ablución que hiciste".


El significado de ésto que que la ablución no es solamente una purificación externa de cara a presentarse limpio en la oración, sino un acto por el cual purificamos nuestro interior; de ahí que se la conceda el valor de significar la mitad de la Fe.

En efecto, cuando lavamos nuestro cuerpo también purificamos nuestro ser interno, y ello en el mismo orden en el cual purificamos nuestros miembros, y asimismo los preparamos para cumplir la misión para lo cual Allâh los ha destinado, es decir, la adoración:
Purificamos nuestras palabras y todo aquello impuro lo cual salió por nuestra lengua y entró en nuestra boca y olfato, disponiéndonos a hablar el bien y a comer lo necesario y lícito. 

Purificamos nuestro rostro, lo que nuestros ojos vieron y no debieron, asimismo ayudamos a nuestra mirada a hacerse más penetrante y perspicaz.
Purificamos lo que nuestras manos y brazos hicieron y no debieron y los preparamos para obrar el bien.
Purificamos nuestros pensamientos y los cambiamos por otros mejores.
Nuestro oído para que no capte aquello que no deba y nos sirva para discernir las palabras buenas de las nocivas.
Nuestros pies por haber caminado hacia donde no debían, volviéndolos al camino de Allâh del cual no debimos ni debemos salir.


Es así que cuando hacemos la ablución deberemos tener en cuenta que hacemos dos actos en uno, a saber: purificamos nuestro exterior de una mancha, y a la vez lo hacemos con nuestro interior disponiendo éste a la adoración, lo cual es el motivo y el destino de haber sido creados.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdawus.

INVOCACION DEL CHAYJ AL ALAWI - TAWHID -.



¡ Oh Allâh! ¿Cómo conocerte a Tí que eres el Interior (Al Batin)
Aquel que no se deja delimitar por las formas?
Y ¿cómo no conocerte, mientras que Tú eres el Aparente (A-z-Zahir), que se manifiesta en toda cosa?
¿Cómo encontrarte si nuestra consciencia no puede alcanzarte?
¿Y cómo no encontrarte si Tú estás más próximo que nuestra vena yugular?
¡Oh Allâh ¿cómo podrías estar Oculto, Tu que eres el Exterior?
¿Como podrías estar ausente, mientras que Tú eres la Presencia Misma?
¿Cómo desobedecerte, puesto que eres el Irresistible (Al Aziz)?
¡Gloria a Tí! ¿Cómo alabarte en su justa medida? ¡Sólo Tú podrías hacerlo!
La poca alabanza que soy capaz de hacerte me deja ya en la perplejidad.
En cuanto a Tu Esencia insondable, ¡Oh Allâh! Acrecienta mi perplejidad respecto a Tí.
Concédenos Tus favores. Libéranos de los mundos y haz que Tu Solo nos bastes. Amin.