lunes, 25 de julio de 2011

Palabra certera para quien critica el sufismo - 12 -


En el momento en el cual declaras que « el Islam no es otra cosa que el Libro de Allah y la Sunna de Su Profeta – la plegaria y la paz sobre él -, es como si quisieras que ello se limitara a lo que tu comprendes de ambos. No sabes que el Qur’an tiene « un exterior y un interior, establece principios y obra sobre lo universal » según el célebre hadiz del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -  que ha relatado el autor de Tay a-t-tafasir ? Suponiendo que conozcas sus aspectos exteriores, conoces acaso algo de su interior ? Y que sabes tu de los principios y de sus sentidos universales ? Ellos son el dominio de los conocientes de Su Libro y de la Sunna del Profeta. Abu Darda – que Allah esté satisfecho de él – ha dicho : « Tu comprensión permanecerá parcial en tanto que no hayas captado las múltiples facetas del Qur’an ». Algunos han sotenido que se trataba de un hadiz del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – transmitido por Shaddad Ibn Aws y relatado po Ibn Abdu-l-Barr.

Pero tu, tienes la impresión que el Islam se limita a aquello lo cual conoceis, tu y aquellos de tu calaña, poniéndote de esta manera en el mismo plano espiritual que los Compañeros del Profeta – sobre él la plegaria y la paz - , o mismo de los profetas – sobre ellos la paz - ! Cómo se puede ser tan ignorante ! No sabes que el Enviado de Allah – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho : « Habrá siempre sobre la tierra cuarenta hombres con un corazón semejante al de Ibrahim, el amigo (Jalil) del Misericordioso » (Tabarani, Ahmad e Ibn Hanbal ; Kanz 34592). Eres tu uno de ellos ? Si este es el caso, es posible que hayas descubierto una parte importante de los secretos de la religión. Mas sino, concede a sus detentores la facultad de controlar esta ciencia. En efecto, las fuentes tradicionales, si las analizamos con seriedad afirman de manera explícita que existe en la comunidad una élite a la que Allah (ta’ala) permite descubrir los secretos del Libro y de la Sunna. Siendo ello así, dónde sino entre las gentes del Recuerdo, aquellos quienes se consagran por entero a Allah (ta’ala), piensas tu encontrar estos hombres a quienes ni el negocio ni el comercio distraen del Recuerdo de Allah (24-37) ? Es a su respecto que Du-n-Nun al Misri – que Allah esté satisfecho de él – ha relatado la historia siguiente :

En el transcurso de una de mis peregrinaciones, encontré una sirviente a quien la pregunté :
      -     De dónde vienes » ?
-          De la casa de las gentes quienes levantan el costado de sus lechos (32-16), respondió ella.
-          Y dónde quieres ir ? repliqué
-          Hacia unos hombres a quienes ni el negocio ni el comercio distraen del Recuerdo de Allah (24-37), concluyó.

Pero tu imaginas que el término sufismo no designa otra cosa que una asamblea de gentes que danzan, recitan poemes y nada más. Te pareces al protagonista de esta famosa historia, en la cual un hombre sale de noche al encuentro de un pastor a fin de pedirle uno de los animales de su rebaño. Habiendo encontrado un pastor que le autorize a ello, tratar de tomar una pero no vé debido a la oscuridad, y entonces escoge el perro guardián el cual se encuentra en medio del rebaño. Venida la mañana, es un perro lo que se encuentra a su lado ; así pues la toma con el pastor, tratándole de guardián de perros. He aquí en resumen tu panfleto !

Reduces en él el sufismo a la danza y prácticas similares, citando Wansharisi, autor del Mi’yar : « Danzar invocando en una innovación reprensible prohibida ». Más tarde citas las propuestas de Turtushi según el cual los mejores elementos de la comunidad serían gentes vanas, ignorantes y perdidas. Y puesto que ello no te basta, les declaras fuera del Islam, distinguiéndoles de la comunidad musulmana mediante una comparación clara, prestada de alguien, quien a semejanza tuya, no teme a Allah (ta’ala), a menos que te hayas referido a un grupo bien preciso : « En cuanto a las invocaciones rítmicas mediante el movimiento corporal y a los esfuerzos por provocar la iluminación espiritual (tawayud), los primeros quienes los practicaron fueron los compañeros de Samiri : adoraban al becerro y danzaban alrededor de él buscando la iluminación. Es ésta pues una práctica de increyentes e idólatras ». Me da la impresión que aquí traspasas los límites : no existe en verdad ningún medio que no hayas utilizado para atacar el honor de las gentes de Allah ! Pretendes hacer una comparación apropiada ? Aunque la relación que estableces entre los sufis y los adoradores del becerro parezca en parte fundamentada del punto de vista de la forma exterior – existe, es posible, una vaga semejanza entre los comprotamientos de los dos grupos -, piensas verdaderamente que una tal comparación sea conveniente al respecto de los respectivos objetos de adoración, el becerro para los judíos y Allah para las gentes del Recuerdo ? Gloria a Allah y ensalzado sea ! Muy por encima de lo cual dicen (los injustos) (17-43).

A decir verdad, no estoy obligado a extenderme sobre este género de comparaciones sin consistencia. Ya otros las han denunciado y refutado de diferentes maneras, y más de uno ha hablado largamente de ello. Se ha pretendido que Abu Hanifa estaría en el origen de este género de insinuaciones, Allah no lo quiera ! Este tawayud que tu declaras ilícito, aún sino es un objetivo en sí en la vía de los sufis, es un efecto de este temblor del cual careces y del cual El ha dicho : En verdad, los creyentes son aquellos quienes cuyos corazones tiemblan a la mención del Nombre de Allah y cuya fe aumenta cuando se les recitan Sus Signos (8-2) Ahora sabes a que referirte a propósito de este temblor que se apodera de aquel quien invoca : Allah (ta’ala) : Alla (ta’ala) te informa que ello se trata de una cualidad particular del creyente. No sabes que Allah (ta’ala) ha loado las gentes del Llibro a propósito de esta iluminación repentina (wayd) mencionando una de sus manifestaciones de la manera más elogiosa posible : Ves como sus ojos se desbordan en lágrimas, cuando escuchan aquello que ha sido revelado el Enviado, porque reconocen en ello la verdad (5-85). Todo esto no  testimonia de manera elocuente del la convulsión que provocan dentro del creyente la invocación de Allah y la audición de u Palabra ?

No ha afirmado El – exaltado sea - : Si Nos hubiéramos hecho descender este Qur’an sobre una montaña, la habrías visto humillada y partida en dos por temor de Allah (59-21). Después El ha precisado inmediatamente lo que es esta recitación la cual hace partirse a las montañas, diciendo : El es Allah No hay divinidad sino El (59-22), evocando (hasta el final de la surat) algunos de Sus más bellos Nombres. Porqué reprochas tu a los corazones de hendirse y a lo cuerpos de tambalearse mientras las montañas mismas se hienden ? Es simple : es porque tu no encuentras en ti mismo lo que otros han encontrado en ellos mismos : en efecto, Allah (ta’ala) nos ha hablado de corazones que son como la piedra o más duros aún (2-73) ; o bien aún, puede ser que tu recites los Nombres de Allah y Su Libro con un corazón distraido.

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