domingo, 3 de julio de 2016

ABDUL QADIR JILANI Y EL HALCON


A-s-salamu ‘alaykum :

Decir de esta historia que sigue que es bella es decir poco. Se trata de uno de los relatos más impresionantes que se pueden leer.

Un día, siendo aún niño, Abdul Qadir Jilani caminaba junto a su madre de vuelta de ir a buscar el agua. La madre de Abdul Qadir tenía impresa en el rostro una pequeña cicatriz la cual le fue producida en su temprana juventud.
Abdul Qadir iba conversando con su madre y llegando a un punto la dijo: "- Madre, dime la razón de esa pequeña cicatriz en tu rostro-".
La madre no quería hablar de un triste acontecimiento ocurrido hace tanto tiempo y respondió: "- Esa cicatriz tiene ya muchos años, es de bastante antes de que tu nacieras, e incluso de bastante antes de mi matrimonio con tu padre –"
Abdul Qadir insistió, y volvió a insistir diciendo: "- Madre, yo conozco lo que te ocurrió, pero quisiera que fueras tu quien me lo dijera - ". A esto la madre sorprendida le dijo:
-¿Cómo vas a saber lo que me ocurrió si no lo he contado nunca a nadie? Ni siquiera tu padre lo sabe-.
Tanto y tanto insistió Abdul Qader que su madre comenzó a relatar:
"Estaba de vuelta del pozo con el odre lleno de agua, cuando viendo que no había nadie, un hombre fuerte comenzó a importunarme. Yo le dije que me dejara en paz, pero el continuó detrás de mi hasta que en un momento dado me detuvo y quiso aprovecharse de mi" –

A eso, Abdul Qader, continuó el mismo la historia diciendo:

“Quisiste zafarte de él pero era demasiado fuerte y no podías; quisiste gritar pero tapó tu boca para que no pudieras hacerlo. Entonces, viéndote perdida, imploraste a Allâh Todo-Poderoso que te ayudara por tu amor al Mensajero –sobre él la plegaria y la paz -. En esto, El Todo-Poderoso envió un halcón que se avalanzó sobre el hombre arrancándole sus dos ojos con las garras. Y después de haber hecho eso te pasó ligeramente la garra por tu rostro dejándote esa leve cicatriz para que recordaras siempre el favor que Allâh te hizo en aquel día -"
La madre no daba crédito a sus oídos y dijo: "- Pero hijo, ¿cómo puedes tu saber una cosa semejante?; lo que acabas de decir es exactamente lo que ocurrió -"

A esto Abdul Qader miró a su madre y esbozando una sonrisa respondió:
"Madre, lo sé todo porque ese halcón era yo."

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