miércoles, 18 de enero de 2012

Consideraciones sobre el maqam XVI - La wilayya

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima


Cuando realizamos el grupo de entradas tituladas “Consideraciones sobre el maqam”, considerando que habíamos terminado de tratar este tema tan amplio, pensamos que íbamos a finalizar dicha serie con la entrada XV. Ahora bien, hace unas horas nos ha llegado al espíritu que tal vez faltaba algo para culminarlas. Efectivamente, durante toda esta mañana, hemos ido dando forma en nuestro corazón la manera en la cual podríamos presentar el contenido que sigue, de tal manera que lo pudiéramos hacer accesible a las personas de todos los niveles en cuanto a estudios islámicos se refiere.

Creo que toda la Umma concede el hecho de que existen ‘awliyya y que éstos son los allegados a Allah, quienes han existido, siglo tras siglo, a lo largo de la historia de nuestra Umma. La única diferencia en cuanto a dicha concesión es de concepto en cuanto al alcance del significado de la palabra “waly”, utilizada por Allah en el Qur’an y presente en algunos hadices de la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Pero nosotros no nos hemos propuesto entrar a explicar o a debatir sobre esta diferencia de concepto, sino a llamar la atención sobre algunos aspectos pertinentes a la sazón del alcance y significado de la palabra “waly” en el sufismo ortodoxo, desde la época del Profeta hasta nuestros días.

En las entradas anteriores explicamos cómo se debía seguir el camino de la proximidad a Allah en una época como esta. En aquel momento confesamos el hecho de que no queríamos entrar en las vivencias de aquellos quienes, próximos a Allah, se encuentran establecidos en el maqam del Tawhid o de la wilayya. Como dijimos, insignes autores sufís han tratado de este tema por diferentes razones. Estas razones las podemos dividir en dos: el informar a los discípulos quienes, aunque ‘awliyya, necesitaban ciertas precisiones útiles afín de avanzar en su maqam; e informar al resto de la Umma sobre la sublime grandeza del estado de la sumisión total (Ubudiyya).

Con respecto a la primera de las razones, se daba la circunstancia de que en aquella época el número de ‘awliyya era importante; asimismo las posibilidades de comunicación eranmucho más limitadas que en la época actual. Se hacía pues necesaria la escritura de dichos tratados a fin de hacerlos publicar para la Umma o llegar a las personas destinadas, siendo algunos de estos shuyuj: Abdul Qadir al-Jilani, al Gazali, Hassan al Basri, Abu-l-Abbas al Mursi, Abu Madiam al Gawz, shayj Darqawi, shayj al Alawi, etc.

Ahora bien, en estos tiempos, oscuros en lo que apenas se conoce a los verdaderos ‘awiliyya, la escritura de dichas publicaciones se ha convertido en intrascendente. Ni que decir tiene, que los medios actuales de comunicación facilitan el contacto de tal manera que no se necesitan explicaciones o tratados escritos al efecto. Esta es la verdadera razón por la cual los verdaderos shuyuj actuales no encuentran de utilidad alguna el escribir sobre el maqam del Tawhid. En cuanto a la otra utilidad: el presentar el maqam del Tawhid al resto de los musulmanes, ello ha estado cumplido con creces por los shuyuj precedentes, hecho este por el cual los shuyuj actuales han considerado innecesario el escribir sobre el mismo sujeto.

Como dijimos, no vamos a tratar aquí de ese asunto. En la presente entrada explicaremos algunos aspectos externos del maqam de la wilayya. Dicho maqam se puede dividir en rangos, dependiendo de las características exteriores de las personas quienes se encuentran establecidos en él.

Todos nosotros hemos oído algo respecto al maydub. Para muchos, el maydub es una especie de loco el cual tiene visiones más o menos certeras, las cuales va diciendo a gritos por las calles. Sin embargo, se trata de algo muy diferente. Al respecto del maydub diremos que existen dos clases totalmente diferentes:

La primera es la de aquél quien en su etapa de aspirante espiritual ha sido raptado de una forma repentina por la Presencia Divina; ello sin que su exterior haya tenido tiempo para proveerse de la fortaleza suficiente a fin de poder soportar la fuerza de dicho acontecimiento sin necesidad de que su mente se tambalee. Dicho maydub no experimenta la menor contención para hablar de todo aquello lo cual es capaz de percibir en el mundo de los significados (‘alam latafa). El estado de dicho maydub es el más débil de la wilayya, pues esta persona nunca podrá llegar a guiar a nadie, ya que sus capacidades con respecto a la comunicación con el mundo exterior han quedado mermadas. Conocimos un maydub así en la zawiyya ‘alawiyya de Mostaganem. Nos encontrábamos en la tumba del shayj al-Alawi; la puerta se encontraba cerrada y las ventanas también, y él apareció sin tener necesidad de abrir ninguna de ellas. De repente, se puso a besarnos en el corazón, diciendo: “Estaba en casa y mi corazón os ha sentido llegar, y he venido lo más rápido que he podido”.

La otra clase de maydub es la de aquél quien obtiene un maqam tan alto en la Presencia de Allah que todo lo sensible no tiene valor alguno para él. Era este el caso de sidi Abderrahman al maydub de Marruecos, quien es uno de los eslabones de la silsila de la tariqa Darqawiyya-Alawiyya. Estos maydub experimentan asimismo un problema de comunicación con el exterior. Sin embargo, en este caso, las causas no hay que ir a buscarlas en su maydubiyya o en un defecto cualquiera que sea de su maqam, sino en la innata debilidad de los aspirantes espirituales quienes experimentan un gran penar en seguir un shayj quien les hace cambiar de sistema tan deprisa como bruscamente, ahora bien, ello sin traspasar los límites de lo posible. Los discípulos de estos maydub tendrán un camino plagado de sufrimientos, pero si son constantes tienen asegurados un éxito extraordinario. A pesar de que no se trata de un ejemplo de estos casos, permitimos hacer llamada aquí a Umar Ibn al Farid, quien tuvo como shayj a un yin salih, el cual le hizo sufrir enormemente para poder alcanzar el maqam; pero ¡qué maqam!: el de Sultán de los Enamorados!.

Una figura la cual casi nunca ha sido tratado es la del ‘waly quien desconoce su estado. Y este desconocimiento puede producirse fundamentalmente por tres razones:

Se trata de una persona cuya vida social es intensa; ya sea porque trabaje normalmente y esté obligado a tratar con las gentes o porque las características de su vida le han obligado a ocupar un cargo público del cual no pueda eximirse por las razones que fuere. Estas personas tienen velado su maqam hasta que finalicen con las actividades que acabamos de relacionar. Esto es debido a que cuando uno se encuentra en el maqam de la wilayya y es capaz de comprender su estado, deja de tal manera las cosas en las Manos de Allah que la gente no podría ni comprender ni soportar su pasividad ante lo que se consideran los aspectos principales de nuestra vida en lo que a la obtención de las ganancias lícitas se refiere.

Otra razón por la cual Allah puede velar el maqam a un ‘waly es producto directo de la debilidad de la persona en cuestión. Por ejemplo, si Allah le revelara su maqam, no tendría contención para guardar los secretos contemplados y los iría contando de acá para allá.

La tercera razón de dicho ocultamiento se encuentra en el hecho de que dicho waly no ha llegado aún al maqam al cual Allah le ha destinado. Dentro de la wilayya existen diferentes grados y un waly puede ir pasando de uno a otro hasta llegar a aquél el cual Allah le ha destinado. Es pues en este momento que Allah le revela su maqam.

El maqam del waly quien conoce su estado es el maqam característico de la mayoría de los shuyuj. En este estadio, el waly posee el conocimiento y la maestría suficientes para poder conducir él mismo al maqam de la wilayya a los discípulos quienes se encuentren cualificados y destinados a él. Dicho waly puede conciliar ambos mundos con mesura y equilibrio, aunque si podemos observar en ellos el típico desapego de los asuntos de la Dunya, el cual llega a exasperar, tanto a sus familiares como a algunos “sabios” de la Chari’a, quienes consideran que esta Dunya merece ser tratada con un poco más de atención.

En la cima de este último maqam se encuentra el maqam del Qutb (el polo del tiempo). Su posición como jalifa de Allah en la tierra, normalmente, no pasa desapercibida para el resto de la Umma. Ahora bien, vivimos en una época en la cual la palabra Umma no contiene la misma realidad que hace cien años. Es por ese motivo que nos encontramos expectantes de la manera en la cual se presentará en este mundo el hombre del siglo el cual indudablemente debe venir. El Qutb del pasado siglo (el chayj al-Alawi) recibió la confirmación de su condición de Qutb de su propio chayj (el chayj al Buzidi) quien hizo que la tariqa darqawiyya se pasase a llamar ‘Alawiyya, pues era ella la que iba a estar en lugar de preeminencia con respecto a las otras, de ahí Alawiyya, palabra la cual proviene de ‘aliyya (elevada).

No sabemos verdaderamente en qué circunstancias ni en qué condiciones aparecerá al hombre del siglo. Si sabemos que en este tiempo hace cerca de cien años que el shayj al-Alawi formó la tariqa.

Sabemos que existen aquellos quienes se quieren hacer pasar por él; debemos decir a este respecto que ningún Qutb del siglo ha ejercido la labor de adivino, prediciendo el porvenir a troche y moche y además errando en sus predicciones. Esto solamente corresponde, por decirlo muy educadamente, a los ignorantes o a los buscadores de notoriedad. Y sobre esto no necesitamos decir nada más.

Salam  

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