martes, 18 de diciembre de 2012

Extracto de la traduccion Filosofía Islámica del chayj al-Alawi

CAPITULO IV


LA REFUTACION DE LAS TEORIAS DEL MUNDO MODERNO

(Premisas 11 a 20)

ONCEAVA PREMISA

TESIS DE AQUELLOS QUIENES ESTIMAN QUE LA VOZ DE LA CONSCIENCIA PUEDE REEMPLAZAR A LA RELIGION IMPIDIENDO AL HOMBRE COMETER EL MAL



Es posible que se diga: “Si los Antiguos estaban de acuerdo para estimar que la observación de las leyes divinas era necesaria a fin de garantizar al hombre sus derechos y deberes, ello es porque se había vuelto una necesidad debido a las condiciones de la época y porque era necesario alcanzar el objetivo buscado por todo reformador, a saber: el hacer reinar la paz y el crear para ello las condiciones necesarias en el hombre. Pero, hoy en día las ideas han evolucionado y los espíritus han progresado a un punto tal que se han vuelto capaces de organizar sus propios asuntos sin necesidad de recurrir a las leyes divinas para ello. Para no hacer aquello que no se debe, basta ahora al hombre con que la voz de la consciencia (Sawtu-d-damir) le amoneste en su interior”.

A nuestro juicio esto no es otra cosa que una broma (Juza ‘abala), la cual no puede engañar sino a los más débiles, y una tesis sin fundamento desmentida por los hechos. El número de crímenes cotidianos se encuentra ahí para probarlo; y estos crímenes son generalmente cometidos por personas no religiosas; ¡cuán lejos se encuentran pues dichos individuos, de la voz de la consciencia moral!, si es que existe una consciencia moral como se pretende. En cuanto el libertinaje (Al Ibaha) se introduce en una comunidad, éste expulsa la fe que allí se encontraba, instalándose en su lugar. El no tarda pues en levantar todas las barreras, de las cuales forma parte la voz de la consciencia.

Esta última constituye, en efecto, una barrera entre el individuo y sus deseos, y el libertino la considera como un obstáculo cuya eliminación permitirá al fin el gustar del reposo o de la tranquilidad. Y aunque mismamente si esta consciencia moral se opusiera a su acción, ella permanece, sin embargo, muy débil, no dando resultado positivo alguno. Y ello porque sus energías son tan débiles como su creencia en el Más allá.

En la medida en la cual un libertino no se refiere a ningún Más allá, una tal idea, suponiendo que ella aflore, es considerada más bien como una suerte de mal pensamiento al cual vale más no prestar atención. Tratándose como se trata al contrario de reservar la mayor parte del tiempo a la satisfacción de sus deseos.

De manera general, ninguna persona imparcial puede otorgar crédito alguno a la tesis según la cual la voz de la consciencia puede ser garante de los derechos y de los deberes de los hombres. Aquel quien es gobernado por sus instintos no piensa en realidad que en la satisfacción de sus deseos sea por el medio que fuere.

Conclusión de la octava premisa

Que se esté seguro de una cosa: Nada valen el sentimiento religioso y la consciencia de lo que existe después de la muerte para ayudar al poder político a proteger los derechos y deberes de las gentes.

2 comentarios:

  1. As-salamu aleykum,

    Este es un punto importante. Casualmente me surgió hace unos días en una tienda, cuando me atendía el hijo de un argelino, perfectamente laico y partidario de la voz de la conciencia (en esto, cuando no en algo peor, suele acabar la emigración multicultural ordenada por los profetas del marxismo).

    La respuesta del Sheij es muy buena, sin embargo la exposición es liosa, especialmente la conclusión a la octava premisa, que no sabemos cual es y no nos parece muy lógica. No sabemos cual es porque estamos en la undécima (decimoprimera también se admite pero nunca ¡nunca! se escribe onceava, con excepción de aquellos que pertenecen a la generación mejor peor preparada de la historia de España y por tanto tienen licencia para balar y mugir en público, lo que no es tu caso, hermano Abdul Karim).

    Interesante este texto ¿hay más?

    Salam

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  2. A-s-salamu 'alaykum:

    Buena corrección y disculpas por el error. Cierto: nos encontramos en la undécima premisa, aunque las conclusiones son asimismo de la undécima.

    Con respecto a las conclusiones lo que quiere expresar el chayj con "sentimiento religioso" es la actitud de aquellos quienes basan éste con el libre albedrío y sacan sus propias conclusiones. Asimismo por la creencia en aquello lo cual existe después de la muerte.

    No basta con ello, porque es necesario que tome forma revistiéndose de las condiciones las cuales demanda la Ley revelada. En aquella época había gentes quienes argumentaban que con una vaga creencia bastaba y que las leyes civilies no debían revestirse de carácter religioso.
    Es esa la explicación. Es evidente que dichas conclusiones se apoyan en los capítulos precedentes.

    Por otra parte la obra la estoy traduciendo y los términos de expresión no se encuentran pulidos aún. Pido disculpas por ello, pero me pareció interesante poner este capítulo en el blog.

    Salam.

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