martes, 5 de abril de 2011

Reflexiones sobre el Mahabba

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdika wa rasulika nabiyyi-l-'umiyyi wa 'ala 'alihi wa sahbihi wa sallim taslima.

Mucho hemos visto escribir y oído hablar del Mahabba (amor). Existen tantas definiciones a su respecto como tantos otros niveles de capacidad se encuentran en aquellos quienes lo nombran. Sin embargo, cuando auscultamos en la naturaleza primordial de tan noble concepto, constatamos cuan poco se conoce de su esencia.

Para nosotros la Mahabba representa un poder de atracción el cual une o tiende a unir a los implicados, activa o pasivamente. Dicha fuerza es una llamada imperiosa a la unidad, sea esta en cualquier ámbito donde se exprese. Cuál es el contrario de la Mahabba?: me diréis: - está claro, es el odio-; sin embargo esta corta y tajante respuesta no es completa, le falta algo más, incluso más opuesto aun al amor que el mismísimo odio. Su verdadero opuesto es pues: La pasión, si entendemos esta como deseo animal de satisfacernos a nosotros mismos. El odio es un rechazo en el cual el actor se encuentra implicado intensamente, su resultado es la acumulación de negrura en el corazón. Sin embargo, en la pasión, existe un paso más adelante hacia la perversidad: La pasión es egoísmo puro, es el amar algo o a alguien por satisfacer un capricho egolátrico. Mediante la pasión, no solamente buscamos satisfacer un deseo primario, sino que, y esto es lo más grave, utilizamos a la otra persona para cumplir nuestro objetivo.

Como para toda cosa, si queremos comprender la naturaleza primordial del Mahabba, debemos ir a la fuente misma de donde éste emana. Sabemos, por las tradiciones islámicas las cuales relatan pasajes de la vida y enseñanzas de sayyidina ‘Isa (sobre él la paz), que en una ocasión dijo: -“Allahu Mahabba”-. Nos puede extrañar dicha frase cuando reflexionando sobre los Nombres de Allah, vemos que Allah es muchas cosas más, y que no se limita a tener un solo atributo. Podemos leer en la surata-n-Nur como Allah es la Luz (Nur) de los cielos y de la tierra. Luego no solamente se puede definir a Allah como Mahabba, sino también como Nur, Rahman, Gani, etc.

Tal vez este hadiz qudsi nos pueda aclarar las palabras de sayyidina ‘Isa:

No me complace más Mi servidor sino es cumpliendo aquello lo cual Yo le he prescrito y evitando aquello que Yo le he prohibido. Mi servidor se acerca a Mí a través de obras supererogatorias hasta que Yo le amo y cuando Yo le amo, Me convierto en la mano con la que toma, el oído con el cual oye y el pié con el cual camina.

Podemos pues decir, sin temor a equivocarnos, que el Mahabba se encuentra en la base de la relación Allah-servidor. Es cuando Allah ama a su siervo que le transmite Su Amor y se apodera de él. Podemos pues decir que el Mahabba es la fuerza bendita la cual nos lleva a ser absorbidos en la Unidad de Allah mediante la sumisión voluntaria y deseada a Su Divina Voluntad.

Existen dos elementos sin los cuales el Mahabba no podría concebirse. Ambos elementos son: La Belleza y el Conocimiento. Es digno de ser amado aquello lo cual es bello, y dicho amor, transportándonos a la unidad, nos hace posible el conocer su objeto.

Mucho se ha escrito, sobre todo en los antiguos tratados sufís, sobre cuál es el primer elemento en liza en el binomio Mahabba – Ma’rifa (conocimiento); no podemos amar sin “ver”, sin embargo, el amar comporta un deseo profundo del conocimiento del objeto de nuestro amor, así como un conocimiento previo. A fin de resolver este enigma, aquello lo cual podremos hacer es el ir de nuevo al hadiz expresado antes: Allah nos ama, inmediatamente después Le amamos nosotros, y al mismo tiempo Le conocemos. Qué es antes pues: Amor o Conocimiento? Está claro que no puede existir el uno sin el otro. Sin embargo, resulta suficientemente ostensible que para poder amar debemos tener un mínimo de conocimiento del objeto de nuestro amor, y por supuesto una capacidad de percepción de la belleza.

Dicho amor, del cual hemos explicado la fuente, se expresa en esta vida a todos los niveles: Nos está prescrito el amor a los padres, a los esposos/as, a los hijos, a los amigos y a los musulmanes en general. Dicho amor es un reflejo del Mahabba de Allah sobre Sus servidores en general, aunque no llegue al nivel expresado por el hadiz, en el cual se trata de un Mahabba especial.

Y ahora entra en liza la Chari’a. Es ella la cual nos guía en la manera de encauzar nuestro amor y saberlo distinguir de la pasión. Pongamos un ejemplo: Nos está prohibido el adulterio, aunque seamos capaces de amar a una persona con la cual no podemos cohabitar. Nos está ostensiblemente prohibido asimismo las relaciones sexuales con miembros de nuestro sexo. Cuál es la razón?: Al principio de la entrada hablábamos de la diferencia existente entre el Mahabba y la pasión. Precisamente para mostrarnos dicha diferencia existe la Chari’a.

Si nos preguntamos porque no somos nosotros mismos capaces de realizar dicha distinción, este hadiz nos lo explica de una forma meridiana por lo clara:

Lo que más le gusta al Chaytan es el mezclar la mentira con la verdad.

Ciertamente para saber distinguir el amor y la pasión nos es necesario haber realizado un estadio en el Iman. Puesto que dicho estadio no se encuentra al alcance de todos, he aquí que la Chari’a actúa como clarificador.

Es necesario realizar una mención especial sobre el amor a la Umma. Dicho amor hacia los musulmanes expresado por el hadiz:

No es verdaderamente creyente quien no desea para su hermano lo que desea para sí mismo.
tiene como finalidad la unidad de la Umma conforme al decreto coránico. Todo aquel quien trabaja por la unidad de la Umma trabaja con amor, mientras todo aquel, quien en nombre de sus intereses personales, hace lo posible por desunirla mediante la mentira y las astucias, "trabaja" con absoluto egoísmo.

Por ello hemos puesto como titulo de este blog: "Al Andalus una sola Umma". Precisamente porque queremos hacer un llamamiento a la reflexión sobre los propósitos egoístas de algunos grupos los cuales buscan detentar una exclusividad de la verdad y de la representación, siendo en la mayoría de los casos una pantalla la cual sirve para disimular sus intereses egolatricos y económicos. Queremos acabar con las taifas y los suculentos beneficios que estas generan para algunos. Y, no se nos olvide, que no puede haber unidad sino es en la Verdad, nunca en el error.

Precisamente cuando pusimos al blog el nombre de Al-Andalus una sola Umma, lo hicimos desde el sentimiento profundo y sincero de desear para los hermanos aquello lo cual deseamos para nosotros mismos. Y de ello ponemos a nuestro Señor por testigo, en esta vida y en la otra.

Que El nos guie en el sirata-l-mustaqim.

Salam

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