viernes, 20 de abril de 2012

El error perennialista de Guenon IV - Iniciación y Realización

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima.

Continuamos con nuestro análisis del perennialismo guenoniano cuestionando los términos iniciación y realización. Si bien dichos conceptos forman parte de la realidad del fenómeno masón, ambos no se corresponden en modo alguno con el sufismo auténtico, el cual durante trece siglos ha ocupado un lugar de honor en la civilización musulmana, dirigiendo con sus consejos a los sabios religiosos de la comunidad.

Según nuestro personaje la iniciación es un rito de entrada en una “organización esotérica tradicional”. Dicho rito se le antojaba necesario, e incluso, era para él portador de un simbolismo sagrado a través del cual la persona iniciada era puesta en contacto con las fuerzas espirituales las cuales deberían intervenir en lo sucesivo a fin de transportarle hacia la realización, siempre y cuando dicho iniciado, cumpliera los requisitos exigidos en materia de cualificación.

La realización consistía en realizar uno de los dos estados principales considerados por él, a saber: “Los misterios menores y los misterios mayores”, siendo el primero un estado de realización dentro que lo que él consideraba el Ser, y el segundo, la gran realización, estado en el cual el ser humano se desnudaba de todos sus atributos creados a fin de integrarse en lo que Guenon llamaba la Unidad con el Principio Inmanente cuya esencia se encontraba en el no-Ser.

Por supuesto que esta exposición es somera y puede ser tachada de incompleta; en realidad lo es, por razones de espacio, pues si quisiéramos hacer un examen detallado deberíamos escribir un libro, cosa la cual no nos tienta en absoluto, ya que con estas explicaciones resumidas, sin duda conseguiremos nuestra objetivo, el cual es demostrar lo erróneo de la doctrina de Guénon. No sin ironía podemos decir, que nuestros escritos son claros y fáciles de comprender, incluso para aquellos a quienes nuestro personaje llamaba “no cualificados”. Ni decir tiene que dicha ironía busca como blanco evidente el espíritu exquisitamente elitista de Guénon.

Desde el punto de vista del sufismo todo es bien diferente. Sí existe un rito o, podríamos decir, ceremonia, mediante la cual, el aspirante al maqam (murid) se vincula a la sílsila de la tariqa a través del chayj quien a su vez le pone espiritualmente en contacto con el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Ahora bien, a fuer de ser veraces, podemos decir sin lugar a equivocarnos que el rito en sí mismo no es fundamental ni estrictamente necesario. Lo verdaderamente necesario es el consentimiento, tanto por parte del chayj como del aspirante, por parte del primero a admitirle en la tariqa y por parte del murid en aceptar las condiciones inherentes a la práctica espiritual. Son pues esencialmente ambas voluntades las cuales son registradas por Allah en Su infinito Conocimiento.

Es muy importante poner en relieve que en el caso del sufismo el hilo conductor de la andadura en la tariqa es la Mahabba (Amor). Dicho amor, aun teniendo correspondencia y reflejo en lo mundano, releva de una aceptación divina en primera instancia, a fin de que siendo amado por Allah el discípulo pueda amarLe a su vez, devolviendo ese Amor divino, el cual recibe, a su fuente original.

Sin duda, existen muchos más elementos a analizar en este ámbito. Remitimos para ello a nuestras entradas tituladas “Consideraciones sobre el maqam”; sin embargo, en este momento nos centraremos únicamente en una figura representada en los escritos de Réné Guénon como el culmen de su doctrina de la realización.

Para él, la representación simbólica de la realización espiritual era un vórtice el cual desde lejos podría ser percibido como un cono en su posición normal, es decir, con su cúspide en lo alto. A dicha cúspide se accedía girando en espirales. Cada espiral es horizontal, despegando ligeramente de la base a fin de encontrarse con la espiral superior inmediata, y así sucesivamente hasta llegar a la cúspide, la cual Guénon situaba en el límite entre el Ser y el No-Ser.

Curiosamente, y por ello estamos convencido de que Guenon copió el concepto, el chayj al-Alawi había precedentemente hablado de esta figura. Sin embargo, Guénon la invirtió.

Con esto queremos decir que el chayj al-Alawi consideraba el punto de partida en la base como un punto del cual nos separamos girando en espiral en el sentido contrario a las agujas del reloj. Cada espiral conecta con la superior, elevándose hasta encontrar una última y enorme espiral cuyo límite es el “sidrata muntaha” (azufaifo del confín), al cual únicamente pudo elevarse Rasul – sobre él la plegaria y la paz - . En el momento en el cual el gnóstico ha llegado a su maqam, siempre que éste sea el de un maestro cualificado en la vía del tawhid, se encuentra obligado a descender de nuevo con el fin de poder tomar a los discípulos de la mano y poderlos elevar al maqam que a cada uno le corresponde según lo que se encuentra escrito en su libro del Destino. En dichos estados no existe división alguna entre pequeños y grandes misterios, sino que antes bien nos encontramos frente a dos otros conceptos muy diferentes llamados “Paz” “Gran Paz”. El primero de los términos designa el maqam predestinado para el discípulo, aunque éste no fuere muy elevado. Sin embargo, al haber llegado a su límite, muchas de las tensiones presentes durante su andadura desaparecen al haberse acabado su tendencia ascendente de estado en estado. El segundo término: “Gran paz”, designa el estado de aquel quien ha alcanzado un maqam en el cual su nafs ha sido expuesta a la muerte. No solamente esto, sino que una vez la nafs extinguida, se haya alcanzado el estado en el cual se es capaz de guiar a otros.

¿Os dicen algo estas vueltas en sentido contrario al de las agujas del reloj? ¿No os recuerdan al Tawaff realizado alrededor de la Casa Sagrada de Makka? He aquí pues una explicación de envergadura para aquellos quienes se pregunten sobre el significado de estos giros sagrados alrededor de la Ka’aba, corazón de la tierra y signo de la Presencia Divina (Sakina).

Habiendo explicado el recorrido a través de dicha figura cónica invertida, debemos significar que en la doctrina sufí-islámica no existe correspondencia alguna con las términos Ser y No-Ser en el sentido en el cual Guénon los explica en sus escritos. Pensamos, pero esto es otra cuestión, que el Ser y no-Ser de Parménides no se corresponde con sus paralelos genonianos.

En realidad el sufismo siempre hace hincapié en la condición de ‘abd (siervo de Allah) de aquel cuya nafs ha sido vencida y ha “muerto antes de la muerte”. El “Fana” (extinción del ego en la realidad divina) hacen que de alguna manera el siervo “no-sea” ante su Señor. Al contrario Allah siempre “es”, tanto en Su proximidad al mundo como en Su Inmanencia, independiente de aquello lo cual El Mismo ha creado. De alguna manera Allah es el “Ser” dotado de infinitos atributos de los cuales ha expresado 99, y el siervo y todo lo creado es el “No-Ser”, pues ninguna existencia es posible sin Su Presencia en cada una de las partículas de aquello lo cual El ha creado por y para El Mismo.

Allahu nuru-s-samawati wa-l-‘ard  (Allah es la luz de los cielos y de la tierra)

Dicha luz se encuentra presente en cada una de las partículas de los seres creados, sea en el mundo manifestado, sea en el mundo oculto para el común de los mortales. Cada uno de nosotros percibe de ella lo que es capaz según sus capacidades. Es precisamente la práctica del Ihsan con la ayuda de un maestro experimentado la cual nos va haciendo, paso a paso, capaces de soportar la claridad de esa luz presenta en todos los mundos.

Seguiremos y daremos fin a nuestro análisis con el capítulo titulado “Tradición o Revelación”.

Salam


12 comentarios:

  1. Buenas.

    Solo una aclaración, Abdelwahid Yahia no negaba la validez de la shari'a islámica. Al contrario, la considera imprescindible. Creo que, para un sabio musulmán que surge en occidente, se le debe un respeto. Sin duda que su obra ha atraido a muchos al islam, lo cual es muy bueno, aunque habrá quien se pierda. Sin duda en la balanza, el estudio de Guenon trae más beneficio que perjuicio, en mi opinión.

    Luis.

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    1. Es decir, para Guenon, Muhammad - sobre él la plegaria y la paz - quien dijo haber sido enviado para toda la humanidad, era solamente una "opción útil". Puramente masón, señor Luis

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    2. Nunca he expresado que Guénon dijera que la Chari’a no era necesaria. Para él formaba parte de los requisitos del sufismo.

      El error de Guénon es el de considerarla como un paso predecesor de la haqiqa, realidad ésta la cual encontraba desvinculada de la Chari’a en lugar de ver ambas completamente ligadas la una a la otra, como de hecho lo están.

      Otro error es el de considerar a los musulmanes de a pie como vulgo descalificado el cual encontraba en la Chari’a una oportunidad de oro de poderse beneficiar de las ventajas de su “tradición primordial”.

      Por otro lado, para Guénon, el sufismo era un mal menor, destinado como opción a aquellos quienes, sin ser suficientemente “calificados” para seguir el hinduismo deberían conformarse con el Islam.

      Pero esto lo he dejado claro en mis entradas y no entiendo como viene usted a incidir en lo ya explicado cuando al contrario estábamos esperando comentarios que atacaran el tema desde otros puntos de vista.

      Un saludo

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    3. Y, para terminar, con respecto a lo del respeto. Nos hubiera gustado encontrar más respeto y dedicación por parte de Guénon hacia Muhammad - sobre él la plegaria y la paz -, pero en verdad, parece ser que el Señor Guénon no estaba "cautivado" que se diga por el Profeta.

      Su análisis de la positividad de la obra de Guénon contrasta con el nuestro, el cual, como sufi que somos, pasa por no considerar a Guénon como legítimo miembro de cofradía alguna, sino como, muy probablemente como miembro de una nueva rama de la masonería dedicada a la extensión de la doctrina perennialista.

      Mi valoración es que la obra de Guénon fue nefasta y el perennialismo un preludio de la doctrina del Dayyal.

      Mis respetos.

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  2. As salamu aleykum,

    Personalmente, me había hecho a la idea de que Guenon no expresaba más amor por el Islam como táctica para mantener cerca de su discurso anti-moderno a los intelectuales europeos, especialmente franceses y católicos, en aras de una unión de fuerzas. Ahora que he leído todas las entradas, quizás tenga vd. razón. No tengo evidencias de que Guenon estuviera todavía tan unido a la masonería como vd. dice, al contrario, me basta con haber observado el componente masón de muchos de sus seguidores. O dicho en otros términos, la mayoría de los admiradores de Guenon han llegado a él desde la admiración y asunción de la institución masónica y sus proclamas, por eso dificilmente han venido al Islam con sinceridad o simplemente no han venido. Y la actitud elitista (sin que queramos negar que existen élites en cualquier empresa) o más bien de buscadores de la medalla elitista, contrasta en ellos con la intención de servir (lo que distingue a las verdaderas élites, de existir éstas) frente al de las falsas (servirse).

    ¿Y alguna alusión a los perennialistas islámicos? No estaría mal.

    Salam

    P. Rahmanicus

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    1. A-s-salamu 'alaykum:

      Mejor no se puede expresar. Otra vez enhorabuena profesor.

      En cuanto a los perennialistas islámicos, no sé si tendrá entre ellos usted considerados a los "chuyuj" haqqanis Nazim y Hisham; pero a raiz de un artículo de nuestro "amigo" Nuruddin Cueva, en el cual sale el chayj verde hablando contra la cesárea y otras técnicas médicas, me lo han puesto fácil.

      Ya lo leerá, difícilmente se pueden decir cosas semejantes si no es bajo el efecto del alcohol o una fuerte droga o de estar afectado por la demencia senil. Deplorable. Tan deplorable es que sin tenerlo planificado debo hacer una entra tal que todos los Peeter Pans se me van a echar encima.

      Esta vez, no me voy a morder la lengua, estoy sinceramente muy, pero que muy enfadado.

      Saludos primordiales

      Salam

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  3. A-s-salamu 'alaykum:

    Me refería a Seyyed Hossein Nasr, que parece que toleraba dicha etiqueta. Sheij Nazim no creo que sea perennialista porque creo que tenía claro ese tema, antes, pero puede que haya cambiado, no lo sé.
    Perennialista y musulmán no casa bien. Lo único que les puede salvar a los perennialista islámicos es que aludan a que "estabamos viendo las cosas desde una óptica metafísica, atemporal", y "hablábamos para no musulmanes", pero desde los hadices y otras consideraciones que vd. ha expuesto, tampoco.

    Salam

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  4. A-s-salamu 'alaykum:

    El Islam es la religión perenne.

    Salam

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  5. Buena idea

    Voy a documentarme sobre este señor y en el transcurso de los próximos días o semanas estaremos en condiciones de realizar una entrada.

    Exactamente, la religión perenne es el Islam, la religión de todos los profetas.

    Salam

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  6. De todas formas lo de Nazim lo decía por que hace 2 años uno de sus discípulos me comentó que en uno de esos vahidos suyos a los cuales llaman sohbet, se puso en trance y comenzó a decir que a partir de ese momento todas las religiones eran válidas. Creo que fué en ese momento en el que alcanzó el estatus de "profeta".

    Esto, seguramente dicho a fin de aumentar el radio de covertura de la orden se está volviendo contra él mismo en el sentido en el que ya algunos de sus seguidores comienzan a decir que todas las religiones son válidas. Acuérdese usted del famoso "alhamdurilah" quien entró a comentar en su blog y el famosos pergamino de Ibn Arabi, el cual recibirá sin duda la ISO 9002 en poco tiempo.

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  7. 786

    Cobertura, una palabra que se usa poco y que había olvidado: dícese del preparado de chocolate que se usa para crear capas crujientes en tartas y pasteles.
    Dicho sohbet de S. Nazim es simplemente alucinante y típicamente masónico. Hay otro en you tube de hace medio año en que da toda una serie de acontecimientos futuros a tener lugar antes del próximo hajj.
    El pergamino de Ibn al-Arabi, es invento del Madre, otro mentiroso compulsivo otro que actúa conforme el ideario masónico, el nombre de la institución que lo "custodia" sin ni siquiera hacerle un escaneado es típicamente masónico, reclamando para si el calificativo de sociedad "discreta". Ya sabe vd. que la masonería en nuestros días proclama que NO son una sociedad secreta -que los son- sino "discreta". Mentirosos y maestros de la mentira, sin lugar a dudas. De pena.

    Salam

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    1. Efectivamente,

      el circo está lleno de toda clase de especialistas de la farándula:

      Trapecistas primordiales, malabaristas de textos, domadores de discípulos, tragadores de fuego y hasta payasos.

      En fin, que Allah nos libre.

      Salam

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