domingo, 25 de julio de 2010

LUTFIHA

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim
Wa Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdiKa wa rasuliKa nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallim taslima.

Durante la presencia militar francesa de Argelia, las fuerzas de ocupación prohibieron, tanto la impresión como la distribución del Qur’an, durante un corto espacio de tiempo. Los franceses buscaban con ello debilitar la resistencia armada. El resultado fue el contrario del esperado, y al final la prohibición tuvo fin. No obstante, ante todo y lejos de lo eminentemente histórico, se produjo un hecho relevante el cual permitió el que la prohibición sobre el Qur’an fuera levantada.

En Mostaganem, el Chayj al’Alawy, renovador de la tariqa Darqawiyya, contaba con una reputación muy extendida en el mundo árabe, así como en Europa. Algunos europeos se convirtieron al Islam en su época. Inauguró en los años 20 la gran mezquita de París.
Hemos de decir, que aunque maestro sufí, muchos ‘ulemas le consultaban sobre asuntos de fiqh, y aún más, algunos de los más reputados fueron discípulos suyos.
La reacción del Chayj al-Alawy ante la prohibición francesa para imprimir y distribuir el Qur’an, fue esta qasida. Poco bagaje? No, en absoluto. Tenemos la firmeza de decir que fue gracias a esta qasida que la prohibición fue levantada. De dónde hemos obtenido esta convicción? De un hadiz qudsy, de otros hadices y del mismo Qur’an.
Relata abu Hurayrah (radiya-l-Lahu ‘anhu), el Profeta dijo: “Allah Todo Poderoso dice: “Yo Soy hacia Mi servidor tal y como es la idea que éste se ha hecho de Mí. Estoy con él cuando Me invoca. Si Me invoca en su interior, Yo le menciono junto a Mí, y si Me invoca en una asamblea, Yo le menciono en en una asamblea mejor que la suya. Si se aproxima de Mí un codo, Yo me aproximo de él un brazo. Si viene a pié hacia Mí, yo corro hacia El”.
Otro hadiz qudsi dice: “Quienquiera que sea el enemigo de un amigo (waly) Yo le declaro la guerra. Mi servidor no se aproxima de Mi por una cosa más amable a Mi que aquello lo cual le he ordenado y mi servidor se aproxima a Mí a través de obras supererogatorias hasta que Yo le amo, y cuando le amo, yo soy el oído con el que escucha, la mirada por la que ve, la mano con la que agarra y el pie con el que marcha. Si me pide algo, ciertamente Yo se lo concedo, y si se refugia en mí, Yo le protejo".
En la Yami’a-s-sagir de Suyuti podemos encontrar el siguiente hadiz: “No estará el mundo exento de al menos cuarenta de los siervos de Allah cuyo corazón es como el del Jalil (sayyidina Ibrahim) de tal forma que si uno de ellos muere Allah le sustituye inmediatamente por otro”
En la misma colección podemos leer este otro hadiz: “Después de mí, Allah enviará cada siglo un siervo que renovará la Religión”.

El Qur’an dice: “Kana Ibrahima Ummah” (Ibrahim era una Ummah)

Así pues podemos ver como Allah tiene siervos a los cuales ama y por este amor se apodera de su ser, como demuestra el primer hadiz. En los otros dos hadices, vemos como otros siervos están dotados de un grado sublime de excelencia.
El Qur’an nos muestra como sayyidina Ibrahim constituye el solo una Ummah. Puesto que al menos hay cuarenta siervos como sayyidina Ibrahim, si cada uno de ellos tiene el valor de una Umma, podemos constatar claramente como el chayj al-Alawy (que Allah esté satisfecho de él) con una sola qasida pudo desbloquear una situación a la cual nadie encontraba salida alguna.

Dejemos hablar a la Lutfiha del chayj al-Alawy


LUTFIHA


Oh Señor por Tu Beneficencia, Oh Tu en Quien residen nuestras esperanzas
Concédenos Tu Beneficencia y con ella la apertura


Te imploramos por el Qur’an que comprende los siete Versículos de Veneración.


Y por aquello que es comprendido y explicado en él en cuanto a veneración y adoración

Que nos ordena nuestro amor al Qur’an de tal modo que es para nosotros lo más dulce que pueda existir

Tu lo revelaste compilando en él Tu Mandato, presérvalo pues Señor como así como lo prometiste.
Algunos han intentado rechazarlo. Permitirías oh Señor que llevaran a cabo sus actos?

No estamos dispuestos a renunciar a él, puesto que en él se encuentran la Religión y el Iman

La existencia y lo que comprende no es comparable a él a nuestros ojos.

Pues el Qur’an es la fuente de la Haqiqa, de la Chari’a y nuestro firme asidero.

Tú conoces nuestro amor por el Qur’an, como reside en nuestros corazones y nuestras lenguas entremezclado con nuestra sangre, nuestra carne, venas, huesos y todo lo que somos.

O Señor, por la Verdad, te pedimos no nos aflijas en nuestra religión. No nos pruebes.

O Señor concede la seguridad a nuestra religión, en verdad ella frente a Tu puerta se encuentra esperanzada.

Oh Señor, une al separado con su pueblo, la ruptura se vuelve más dolorosa cuanto más se le ama.

Realiza esto oh Señor, antes que nada, y por nuestro bien, garantízale una larga vida.


Concédenos la seguridad en nuestras moradas. Protégenos de toda artimaña y tribulación


Fortalécenos con Tu Espíritu (Ruh) concédenos la fortaleza para llevar a cabo Tu mandato.

Ten misericordia del grande y del joven, concédelos refugio, pues Tu puedes ver en qué medida están desorientados.
Garantízanos el sustento, nuestra religión, y alivia a aquellos quienes padecen aflicción y desamparo.

O Señor, perdona a aquel quien se adhiere a nuestra súplica y apóyanos así como a nuestros queridos compañeros.


Elévanos a ser testigos de la Divina Belleza y de los secretos de la Perfección que en ella se encuentran

Oh Señor bendice con una Plegaria digna del Elegido, a él así como a su familia.

Así como a sus compañeros, a los Ansar y a quienes han seguido, y alabanza a Allah, Señor de los mundos.

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