miércoles, 6 de agosto de 2014

Metodología sionista de corrupción del Islam

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmâni-r-Rahîm

Wa-s-salatu wa-s-salamu ‘âlâ sayyidinâ Muhammad, al Imamu-r-mursalin, wa ‘alâ 'alihi wa sahabihi wa sallimu taslima

Aprovecho este tiempo, salpicado por el genocidio sionista sobre los habitantes de la Franja de Gaza en Palestina, si es que « aprovechar » es la palabra adecuada, para demostrar que el sello sionista no se limita únicamente a imponer al control económico sobre el Orbe, y por consequencia sobre las economías de los países islámicos. Antes bien, el sionismo lleva decenas de años, incluso más de una centena, intentando corromper la doctrina islámica desde dentro, comprando voluntades y recompensando los servicios prestados, a aquellos, quienes actuando cual agentes desde dentro del Islam, han apostado por corromper sus bases y sus gentes.

Este sistema de corrupción ha sido ejecutado desde la masonería, la cual sin duda, no es otra que la religión de Daŷŷal : una mezcla esperpéntica de religiones con la doctrina satánica proveniente de aquello que enseñaron Harut y Marut, no sin avisar de antemano : « No nos sigas pues nosotros somos destrucción »

No vamos a hablar de la historia de la masonería, y de como se introdujo en la doctrina islámica como consecuencia directa de la invasión colonial de los países europeos en el Norte de Africa, Oriente Medio y Centro Asia ; este análisis lo realizó a la perfección Yasin Trigo en su artículo titulado : « La masonería y los modernismos islámicos ». Vamos a centrarnos en exclusiva en tratar del método utilizado por los masones para intentar desvirtuar y destruir todo cuanto se pueda del Islam.

EL QUR’AN

El primer escollo que encontraron los sionistas para introducir la escuadra y el compás masónicos en la doctrina islámica fue el Libro de Allâh, es decir : « El Qur’an ». Ahora bien, el Qur’an no es un libro que sea posible adulterar habida cuenta de que ha sido memorizado desde su revelación por miles de personas y escrito en millones de ejemplares, entre los cuales no existe ni una sola letra de diferencia.
Quedaba pues solamente la salida de una interpretación viciada. Aún así, esa salida se invalidaba a ella misma habida cuenta del extraordinario grafismo y claridad del Libro de Allâh cuando habla de legislación y lo enigmático e inalcanzable de sus sentencias en otras ocasiones cuando se trata de fe y espiritualidad.

LA SUNNA

Una vez desechado el plan de atacar al Qur’an la siguiente opción es atacar a la Sunna, la cual recoge los hechos y dichos del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – y ha sido transmitida a través de los tiempos gracias a un procedimiento validado un siglo tras otro después de su puesta en marcha. Parece pues a simple vista difícil el atacarse a la transmisión de los hadices ; sin embargo, al no existir otra opción, los planes sionistas escogieron el « trabajar » tratando de violar la Sunna, cambiarla y adulterarla. Y la única opción posible para ello pasaba por atacar a los recopiladores de los hadices, quienes, muertos ya hace algunos siglos, no podrían nunca desdecir los propósitos malévolos de los diablos sionistas.

Pero esta labor no podía ser llevada a cabo por judíos, debido al desconocimiento innato de éstos del sistema de reflexión del pensamiento islámico, ya que cualquier musulmán con un mínimo de formación podría desbaratar el plan al darse plena cuenta de las intenciones que subsistían detrás de este modus operandi.

Habría pues que comprar voluntades, y dar a estas un poder de decisión y de palabra, del cual no habían gozado nunca antes.

No les fue difícil, a través de la masonería sionista inglesa, el comprar a Muhammad Ibn Abdul Wahhab y a la familia Saud. Aprovechando la enorme oportunidad que proporcionaba la riqueza escondida en el subsuelo desértico de la Península Arábiga, el sionismo invirtió en la región, ayudado por los ingleses quienes invadieron casi todo el Oriente Medio con la intención de destruir el imperio Otomano y acabar de esta manera con la unidad de los musulmanes. Con ello ganaban el control del petróleo y se aseguraban su presencia de manera sempiterna en la zona, así como una sumisión, ten servil como grotesca y vergonzosa.
Muhammad Ibn Abdul Wahhab presentó a sangre y espada un Islam sionizado, es decir : un tratado esperpéntico de Islam de corte sionista reducido a una ley de bolsillo manejable y aferrada al poder material. Precisamente la labor de este corrupto pasó por presentar la doctrina islámica como si de un tratado básico de contabilidad se tratara. Los tratados de Ibn Abdul Wahhab se asemejan más a una novela de terror, digna de Edgar Alan Poe, pues rezuman obscuridad, sangre y terror, que a un tratado religioso el cual debe estar engalanado de misericordia y compasión, y sobre todo de luz.

Inventó una doctrina que él llamó Tawhid, la cual era exactamente lo contrario de lo que que ese término significa en realidad. Ibn Abdul Wahhab, mediante el terror que proporcionaban a sus enemigos los rifles ingleses y las cimitarras beduinas inventó la adoración de un nuevo ídolo hasta entonces inédito en Arabia, a saber : La adoración del dios Razón, el mismo dios adorado por los sionistas, divinidad quien junto al dios « Dinero » se iban a convertir en los mentores « espirituales» de la deforme doctrina wahhabita.

Una vez establecida la herejía en Arabia Saudita, conquistada Turquía, habiendo comprando al traidor Ataturk, introdujeron en Siria a otro individuo nefasto : una mezcla de europeo y árabe, un engendro de la naturaleza, torpe en su discurso y a la vez violento; un rabioso difamador de la Sunna del profeta y uno de sus más fervientes enemigos del Islam a través de los tiempos, a saber : « El herético Nasiruddin Albani ».

Un auto proclamando « muhaddiz » (experto del hadiz) que no sabía el Qur’an y que ni siquiera tuvo maestro de quien aprender. Albani fue, para regocijo de los sionistas el diablo del siglo XX al igual que Muhammad Ibn Abdul Wahhab lo fue del siglo XVIII y XIX.

Leer a Albani es como ver conducirse un elefante en una cacharrería. Fue un esperpento de la naturaleza, el padre y mentor del salafismo. El difamador de los musulmanes de bien y un enemigo rabioso de la Sunna del Profeta.

Ibn Abdul Wahhab y Albani intentaron poner en tela de juicio, indiscriminadamente, y uno tras otro, todos los dichos del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – que hablaban de espiritualidad, respetando, y remarcando machaconamente, todos aquellos que trataban sobre ley y comportamiento externo. Trataron de convertir la Sunna en un gigante de cartón sin corazón, utilizando de manera pueril el siguiente argumento : « Tal hadiz es débil y no hay que seguirlo ». Sin embargo, esos hadices que ellos llamaban débiles, sin duda por conveniencia, habían sido dutante uno y otro siglo de lo más, por no decir lo más, substancial e importante del Mensaje profético.

Para ello inventaron la metodología sionista de reclasificación del hadiz.

Siguiendo esta misma metodología pueril, y a la sombra de este torpe, innoble y macabro proceder, nacieron grupos como los « Ahmadiyya » o « coranistas », quienes decían basarse únicamente en el Qur’an ; el Tabligh, quienes ponían como excusa para su mafiosa labor la laxitud de las costumbres islámicas.

Sin embargo, todos estos grupos solamente abarcaban punto por punto uno de los aspectos del Islam, es decir, la Chari’a, la Ley Revelada. ¿Qué mensaje dar a aquellos espíritus volcados en la filosofía y la espiritualidad ? ¿Cómo poder sensibilizar a estas gentes y crearlas una nueva doctrina que diera una respuesta, aunque fuere pueril, a las inquietudes intelectuales de los espíritus inquietos ?

Hasta ahora la búsqueda intelectual en el Islam se había desarrollado en el ámbito del sufismo. Pero dicho sufismo era peligroso para los ideales masónicos sionistas, ya que, al contrario de lo que se podía créer de una ciencia intelectual al uso, en él se abarcaban todos los ámbitos del Islam : desde la Chari’a o Ley Revelada, pasando por la Aquida y por la ciencia del Interior o Ilmu-l-Batin, la cual caracterizaba el sufismo y era propia solo y únicamente de él.

Es ahí donde entraron el liza teorías seudo-espirituales como es el « Perennialismo ». Dicha doctrina pregonaba, contrariamente a las enseñanzas del Qur’an y de la Sunna del profeta, una unidad « interior » de todas las religiones, las cuales nacían y dependían de una Tradición Primordial, la cual no representa otra cosa que el satanismo en toda la amplitud de su sentido, es decir : La religión del Daŷŷal.

Habiendo sido enviado el Profeta Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – para toda la humanidad sin excepción, trayendo el Islam para sustituir y abrogar el resto de las religiones, los perennialistas niegan la condición universal de Muhammad como Profeta para proponer una espiritualidad de mercado, cambiando su Sunna y su Mensaje por una doctrina inventada la cual los únicos frutos que ha dado es el hacer apostatar del Islam, el cual es considerado para esa doctrina, como una religión de tantas, por no decir « del montón ».

El insulto hacia el Profeta por parte de los perennialistas : Guénon, Schwon, Lings, Evola, Madame de Miterovich y otros célebres mercenarios de la masonería sionista, es enorme. No sustrayéndole su condición de Profeta, sí le sustraen sin embargo, su condición de universalidad para introducirle en su doctrina e utilizarle para sus fines. No en vano el mismo Profeta dijo que sin duda lo que más amaba el chaytan era el mezclar la mentira con la verdad, y a fe que esta es la quintaesencia del Perennialismo, es decir : « El satanismo ».

Un ejemplo de este amaño seudo-espiritual es la extensión del seudo sufismo en Egipto y en Turquía. En Egipto por parte de la masonería « sufi » o « sufismo masónico » y en Turquía de la mano de Sa’id Nursi y su Risalat an Nur.

Como consecuencia de esto, del materialismo de hecho, introducido cada vez más en el corazón de los hombres, así como el olvido de todo aquello lo cual representa, o podría recordar, el cumplimiento de la Voluntad divina en todos los órdenes de la vida, las tariqats sufis se han visto invadidas por olas de seudo sufismo y muchas han acabado sucumbiendo a este cáncer el cual se ha extendido para goce y regocijo del enemigo sionista común. Incluso en muchas antiguas tariqats el cáncer ha llegado hasta el corazón, hasta estrangularlas y hacerlas rendir el alma. Un ejemplo gráfico de esto es la Naqsbandi Haqqani de Nazim al Kuprusi y la Naqsbandi de Idriesh Sha y Umar Ali Sha.

Así pues, resumiendo :

La caida del califato otomano, no solo fue el principio del desmembramiento político de los países con mayoría musulmana, sino que significó el detonante de la adulteración de la doctrina islámica. La unidad de los Ulama se vio sustituida por la ambición de seudo sabios quienes servían y sirven al poder de turno, el cual como todos sabemos en la gran mayoría de los países árabes, no es otro que el sionismo de la mano de sus mentores anglosajones y norteamericanos. Lo mismo ha ocurrido con las tariqats sufis, la mayoría de las cuales se han convertido en escaparates exóticos y en holdings de gran poder económico.
Otra ola modernista autodenominada islámica, más descarada, torpe y burda que las anteriores, no es otra que aquello lo cual se ha dado en llamar el « progresismo islámico ». Se trata de introducir en el Islam toda la retaíla mediocre de la llamada « cultura » occidental y democrática. Un engendro, sin duda, inventado para seducir a gentes de una inteligencia tan primitiva como arcaica. Pero ello no merece más consideración, pues hablar del mundo de los niños, es hablar de lo que hoy en A, mañana Z y pasado mañana C. Eso sí, una doctrina, aunque chavacana y de baja estopa intelectual, también procedente del sionismo vía masonería.

Queda pues incólume la verdadera Aquida del Islam y el verdadero sufismo sin contaminar ; ciertamente nunca se podrá acabar con ellos pues representan la Verdad en toda la amplitud de este término. Ahora bien, es cierto, que cada vez más, el musulmán medio se inclina hacia la « facilidad » del materialismo, el egoismo, la ambición, el egolatrismo y el olvido de Allâh ; y ello es una condición « sinequanon » de estos tiempos de oscuridad. Por ello, aquel que resiste, no deja de ser un héroe en la acepción más extensa del término, un ejemplo para la comunidad, un germen para el futuro y un oasis en el desierto de la Dunya.

A simple vista, y después de haber leido este corto y somero análisis, podría parecer que el sionismo ha fagocitado al Islam. Sin embargo, esto no es sino una ilusión. Lo que ha hecho el sionismo es « anestesiar » a los musulmanes. El Islam es y será la gran Verdad del universo, la cual brillará por derecho propio desde lo más alto de los siete cielos. Nadie podrá evitarlo, y aunque la mayoría de los espíritus se encuentren ciegos o dormidos, su luz se extenderá por todos los horizontes y abarcará los confines de la creación.

Si quieres hacer boycot al sionismo, seguir la verdadera Aquida y la verdadera espiritualidad del Islam es la solución. Y ello pasa, de manera obligada, por aceptar, no solamente el mensaje del Qur’an, sino la Sunna del profeta en el estado en el cual se encontraba transmitida antes de la aparición del Wahhabismo.



            

2 comentarios:

  1. bueno soy católica y odio a la masonería por haber infectado la iglesia y me da mucha pena que los secuaces del anticristo infecten también el islam

    ResponderEliminar
  2. muy bien documentado,en verdad que la verdad deslumbra.

    ResponderEliminar