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sábado, 6 de octubre de 2012

Sidi Abderrahman Bedran - sus amigos y enemigos - II

Vamos a seguir con nuestra historia de Abdurrahman Bedran y su grupo, repitiendo pues nunca está de más, que nuestra única intención es el poner a los musulmanes a salvo de las sectas.


…Pronto, debido a esa pertenencia al islam, llegaron los estudios del Qur’an y los hadices; así mismo se comenzaron a traducir del francés libros escritos por las más eminentes figuras del sufismo.

Tres años de intenso estudio, durante los cuales abandoné mi carrera para dedicarme exclusivamente a él y al trabajo con el cual me ganaba el sustento, me bastaron para darme cuenta de lo falso e inconsistente de la doctrina guénoniana. Pero, ¡qué curioso, que este solamente fue mi caso!

Estudiando el Islam, el cual ponía en evidencia el carácter sagrado de las relaciones humanas, donde todo musulmán debe ser considerado un hermano y donde se encuentra absolutamente prohibido abusar de él, uno podía fácilmente darse cuenta que nuestro amigo Guénon nos invitaba a considerarles como vulgo descalificado, no-apto, salvo en casos verdaderamente extraordinarios, para seguir una vía espiritual. Había pues que considerarlos como personas desprovistas de inteligencia, y poco menos que de humanidad.

Pedro el getafense era de esta opinión, es decir: él era el cualificado, detrás de él pero por debajo en la escala se encontraba probablemente Yahya el gallego y unos dos más; los demás éramos vulgo necesario; servíamos para relleno así como para recibir reprimendas “primordiales”.

Esto envenenó el grupo. Temiendo sediciones de todo tipo, Pedro pronto se hizo rodear de un grupito de espías fieles los cuales se encargaría de ir de casa en casa a fin de pulsar el estado de ánimo de la tropa. Pronto empezaron las intrigas, los abusos, las entradas innobles en la vida de célibes, matrimonios y familias. El nuevo faraoncillo, Pedro el getafense pronto se vio rodeado de un departamento de información, desde el cual se vigilaba, controlaba y traicionaba a cualquiera. También de ese departamento y por deseo expreso del capo, se organizaban insidias las cuales los delegados procuraban hacer entrar en las familias.



Manteneos alejados de la duda, ya que la duda es la palabra más deshonesta, y

no os espiéis y no sondeéis (en los asuntos de otros) y no os odiéis

unos a otros, y sed hermanos entre sí

(Bujari / Muslim)



Por no hablar del aparato de inquisición, montado precisamente para detectar ideas las cuales no pudieran ser controladas.

A esto se unió la disidencia de Yahya el Gallego con su pequeño grupo, en el cual de momento no eran necesarias esas actitudes de control, aunque con el paso del tiempo y los acontecimientos, llegaron y se manifestaron con otro estilo, aunque con no muy diferente talante. Yahya el gallego había sido más listo que su contrincante, pues él solamente buscaba a aquellos quienes gozaban de una posición económica favorable. ¿Para qué preocuparse de un vulgo que nada podía aportar?

Es de notar que las insidias torpes y bastas de Pedro el getafense solamente podían ser aguantadas quienes por circunstancias de la vida, habían debido trabajar dentro de la disciplina de una empresa y no como funcionarios de la enseñanza. Estos últimos estaban acostumbrados a que nadie les controlara.

Así pues, nos encontrábamos delante de una estructura castrense la cual tomaba como base la posición social de los componentes. Quien era soldado en la vida civil, lo era en el grupo y quien era jefe lo era también del grupo.

Pero ¿qué pensaba Abderrahman Bedran de todo eso? Un funcionario, director de la pequeña Cámara de Comercio de Tlemcem, acuciado económicamente por tener cargo de su familia de ocho hijos en un país bananero-socialista donde los salarios eran de risa.

Abderrahman Bedran estaba harto, cansado y hastiado de Pedro el getafense y de Yahya el gallego, como así hizo saber a sus amigos más cercanos. Había aceptado una responsabilidad y no veía frutos en su trabajo. Es más, su chayj había fallecido en Marzo de 1979 y se había quedado solo ante estas circunstancias.

Pronto, un servidor, comenzó a sacar los pies del tiesto. En 1984, procuré organizar un viaje a Tlemcem en silencio para que nadie lo supiera. Pero por el motivo que fuere, los mastines de Pedro el getafense se enteraron de mi movimiento. Como el permiso ya lo había yo pedido a sidi Abderrahman para la visita y el viaje por tanto no podía ser anulado son escándalo, Pedro envió a tres mastines de guardia de viaje a Tlemcem conmigo.

Una vez en casa de sidi Abderrahman y habiéndole informado de las circunstancias las cuales acabo de explicar, estoicamente, delante de los otros tres me dijo: “La próxima vez vienes tu solo y no vienes con estos”.

Sidi Abderrahman había encontrado un incipiente aliado, el cual, aunque joven e inexperto, podría convertirse con el tiempo, el resultado de su trabajo y de su paciencia.

Al año siguiente, sidi Abderrahman se alojó unos días en casa de Yahya el gallego. Hay que decir que una zawiyya no terminada se encontraba en construcción y que en aquellos momentos la otra opción posible era el hotel.

Pero Yahya el gallego quiso aprovechar la circunstancia y limitar y controlar las visitas al maestro. En dos ocasiones me encontraba hablando con sidi Abdurrahman, cuando con cualquier excusa pasaba a husmear y sidi Abderrahman había de decirle: “Te he dicho en varias ocasiones que cuando estoy hablando con Abdul Karim no pases a molestarnos.”Mientras, aprovechando que la ventana estaba entornada pues era verano, se podía ver como una cierta señora estaba apostada al lado a fin de pasar noticias a su jefe y capo Pedro.

Tan cansado estaba que el último día de estancia hablo de la historia de un sultán quien había encerrado a un waly en prisión, obligándole a enseñarle la doctrina.

Me despedí de él diciéndolo que en dos meses iría a visitarle a Tlemcem, teniendo detrás de mí una veintena de ojos clavados en la escena y porque no, algún radio-casete para grabar las palabras.

Por ello salió al jardín y me llamó. Nunca se me había manifestado así, diciéndome:

Abdul Karim: tal vez tu sabes mejor que yo que le pasa a esta gente y cuales son sus pretensiones. Pero, aunque sean así no hagas problemas con ellos y si tienes algo me lo dices a mí. Mi casa está abierta para ti, ven cuando quieras.

Yo le contesté: “Sidi, usted los conoce mejor que yo; en cuanto a mi comportamiento puede estar usted tranquilo”.

Continuará y será con unos ejemplos de manipulaciones, robos y vejaciones "primordiales", los cuales fueron y son (como ya explicaremos) los hábitos propios de las secta satánicas antes bien que de un grupo de musulmanes, mucho menos de fuqara'.
Así comprenderemos el significado de las palabras del chayj al-Alawi:

"Entre los componentes de las tariqats y de esta tariqa, existen fuqara' dayyal".

También hablaremos, como no, en entradas posteriores, del carácter de Abderrahman y de su ascendencia espiritual.

viernes, 5 de octubre de 2012

Antiguas entradas sobre Guénon

A-s-salamu 'alaykum:

Probablemente, algunas de las personas quienes recientemente hayan comenzado a visitar este blog, se habrán quedado boquiabiertos al observar mis críticas a ese personaje, ya tan manido, Réné Guénon, a quien algunos tienen aún como maestro y casi, casi profeta, ¿por qué no decirlo?

Deseo informaros que en este mismo blog, durante el mes de Abril, escribí una serie de 6 entradas analizando y rebatiendo la doctrina de Guénon a la luz del Islam.

Como me expresó mi hermano Samir Hariche y así hemos podido constatar con nuestros contactos, Guénon estuvo un año en Argelia, durante el apogeo de la tariqa 'alawiyya, sin hacer absolutamente nada para acercarse al chayj al-Alawi. Claro, que no pudiendo instalar la masonería en Argelia, pronto volvió a Egipto a realizar sus funciones de acoso y derribo al sufismo y consecuentemente al Islam, junto con su amigo del alma Salam Radi', quien por cierto se reveló contra su maestro aprovechando coyunturas administrativas (montadas por la masonería) dando facilidades para crear tariqats.

Pero como por la doctrina se conoce al autor, os invito a leer y analizar las entradas de Abril, pidiendo disculpas de lo poco cuidado de la literatura, pues de hecho no hice nada por esmerarme. Aunque si os digo que claridad no les falta.

jueves, 4 de octubre de 2012

Conocimiento y opinión

A-s-salamu 'alaykum:

Iba un hombre montado en un asno y su hijo de pie caminaba a su lado, siendo el muchacho aún un niño.

Se cruzaron con un grupo de personas quienes recriminaron al hombre diciendo que el niño era aún pequeño para hacer el camino andando.

Fue el hombre, se bajó del asno, poniendo a su hijo en lugar suyo.

No tardaron en dar con otro grupo de personas quienes le hicieron ver que no era de buena educación para el muchacho que él fuera montado encima del animal, mientras el padre iba andando.

Así pues el hombre bajo al hijo del asno y siguieron andando los dos llevando al rucio de las riendas.

Pronto se encontraron con un grupo de gente quienes les recriminaron por no aprovecharse de la ventaja de tener un animal, el cual según ellos era suficientemente robusto para llevar a ambos sobre el lomo.

Oyendo esto se subieron los dos en el asno y continuaron el camino.

No hubo de pasar mucho tiempo cuando se encontraron con otras gente quienes les recriminaron por haber sobrecargado de peso al animal.

El hombre cansado dijo al muchacho:

¿Vés? Hasta ahra hemos escuchado la opinión de las gentes y no nos hemos aclarado sobre lo que debíamos hacer. A partir de ahora vamos a volver a la primera posición y ya no escucharemos a nadie.

No sigamos las opiniones de las gentes sino los sólidos principios del Qur'an y la Sunna, así como el consejo (nasiha) de los hombres de Allâh, el cual no es producto de una opinión personal sino de un conocimiento certero.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sidi Abdurrahman Bedran - sus amigos y enemigos - I

A-s-salamu 'alaykum:

Como prometido, iremos contando poco a poco las peripecias de ese grupo de guenonianos del cual solamente uno pudo ser sufi.

Getafe (Madrid). En una sociedad en plena transición política, dos jóvenes, quienes no queriendo pasar por vulgares buscaban una manera de sobresalir, comenzaron a estudiar para confeccionar una obra literaria que atacara el concepto religioso. Dichos jóvenes, cayeron prendados por la obra de un francés llamado Réné Guenon quien en sus escritos intentó demostrar el estado moral y espiritual tan lamentable en el cual se encontraba la sociedad “Occidental”.


¡Qué gran filón! Pronto esos jóvenes comenzaron a hacer alarde de su doctrina en público, llegando a formar un grupo. Pero, como ocurre en toda sociedad jerarquizada a la manera castrense, aunque el grupo fuera de pocos miembros, solamente podía haber un jefe, con lo cual uno de ellos desistió y se retiró del grupo poco tiempo después de su formación. Como buenos guenonianos comenzaron o comenzamos a practicar el cristianismo, pensando salir con ello del ámbito de ese “Occidente” tan malévolo y plagado de horrores.

Pronto llegaron los aventureros, y entre ellos, Yahya el Gallego, aquellos quienes llevaban a sus espaldas un pasado de holgura económica familiar, la cual les había servido para “conocer mundo”. Como estar practicando el cristianismo era muy aburrido para gente tan inquieta como estos últimos, y el jefe Guénon daba otras alternativas, algunos muchachos se fueron a dar una vuelta para visitar a un chayj de la tariqa ‘alawiyya residente en Niza. Mal cayeron por allí, pues el padre del chayj sidi el Mehdi acababa de fallecer y los fuqara acababan de elegirlo como máximo mandatario, todo hay que decirlo, de una manera poco ortodoxa.

El joven Jalid Ibn Tunas (nieto del sucesor espiritual del chayj al-Alawi) se les sinceró diciendo que él no era un chayj, que le habían forzado a aceptar “el puesto”; confesó tener un problema con el tabaco y con sus costumbres de joven integrado de lleno en la sociedad francesa moderna. Asi que, el joven “chayj” Jalid les mostró con el dedo a un viejo faquir de Oran, quien en toda sinceridad dijo no ser un chayj ni tener el grado espiritual necesario, indicando a sidi Abdurrahman Bedran, moqaddem de Tlemcem y discípulo del verdadero chayj de la época, llamado Abdussalam Ta’lidi.

A partir de ese momento todo fue preparar el viaje a Tlemcem; y ello, entre aquellos quienes empezaban a sentirse desde aquellos instantes los responsables y dirigentes del grupo. Es ahí cuando comenzaron el protagonismo y las batallas entre dos personajes peculiares donde los haya, pero en el sentido negativo del término: Pedro el getafeño y Yahya el gallego.

Llegados a este punto, Pedro el getafeño, se quiso poner a la cabeza argumentando que suyo había sido el mérito de haber descubierto al “gran maestro Guenon”.

Así pues aquello se convirtió en un pequeño cuartel donde los mandos empezaban a estar bien definidos. Hay que tener en cuenta que Guénon (a quien llamaremos “el capo” a partir de ahora) tenía una especial predilección por el concepto jerarquía, importada por él del sistema social de castas hindú, y porque no decirlo "de las castas masónicas"; precisamente él aspiraba a llegar a lo mas alto de ella y hacerse así merecer un “bien ganado premio” como recompensa particular a sus "geniales"teorías estrellas inventadas por él para su querida masonería: “La tradición Primordial y Iniciación y Realización.

No era pues un grupo de muchachos quienes iban a visitar a un chayj, sino un grupo del capo que iba a realizar una excursión por tierras del Islam en el seno de una tariqa sufí.

Habría que haber visto la cara del bueno Abdurrahman Bedran cuando este grupito le dijo que venía de parte de Guénon. ¿Quién es ese señor, les preguntó; es un político francés? No se equivocaba Abderrahman al hacer esta apreciación, pues un masón es eminentemente un político.

Pronto, muy pronto, el gesto de sidi Abderrahman cambió y se volvió sombrío cuando hubo de ver a Pedro el getafeño, llorando y berreando para que le hiciera moqaddem del grupo, todo ello delante del mismo rostro del contrincante al poder, quien no se atrevió a formular palabra en esa ocasión, esperando otra mas propicia para asestar el golpe, como veremos mas tarde.

Abderrahman Bedran no tenía opción: o aceptaba al grupo pensando que quizás en él podría haber alguien quien mereciera la pena o les daba portazo ante esa manifestación de niñería guenoniana. Guenon había jugado sus primeras cartas delante de sidi Abderrahman Bedran. Abderrahman aceptó pensando que después veríamos a ver que es lo que había por España, si es que había algo.

Así pues, Pedro el Getafeño vino a España rutilante de alegría al ver que le habían dado el caramelo apetecido desde hace años. Ahora era jefe, lo cual según las teorías del capo Guénon era un signo de cualificación espiritual. El, un simple delineante de la Ericson, convertido en un incipiente "gran moqaddem" ni mas ni menos que de una organizació iniciática Oriental (dicho esto en términos gueno-masónicos). Era el sumun para el ego. 

Continuará...



lunes, 1 de octubre de 2012

Una obra muy interesante

http://www.visionlibros.com/detallescursos.asp?id_Productos=11625

Obra de nuestro hermano y amigo Samir Hariche, importantísima a fin de combatir al enemigo mas encarnizado del Islam: La Judeo-masonería; en este caso en su faceta perennialista.

Guenon, Schwon, Lings, Evola, al descubierto: sus inconfesables secretos, sus intenciones, sus falsas doctrinas.

La historia de Abdurrahman Bedran: sus amigos y enemigos - Prólogo

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmani-r-Rahim

Y a-s-salatu wa-s-salamu sobre Muhammad, la corona y sello de los Enviádos

Hace 27 años falleció mi primer chayj en Islam y en la tariqa: Abdurrahman Bedran - que Allâh esté satisfecho de él -.

Hubo de tener mucha paciencia sidi Abdurrahman para bregar con las nafs de un grupo de 60 jóvenes, entre hombres y mujeres, quienes se encontraban organizados de una manera contraria a las directrices y consejos propios de una tariqa, donde todos deben ser hermanos y apoyarse unos a otros, donde nadie debe abusar de nadie y donde no debe tener cabida la mentira.

Sin embargo, desafortunadamente, ese grupo, se encontraba formado a la manera castrense; existía una tropa y un cuadro de mando al estilo del ejército colonial español; pronto se vió que una tal estructura no tenía futuro alguno. En lugar de ser un grupo donde la Mahabba fuera el motor de las relaciones, aunque al principio comenzó así, pronto, debido al insaciable anhelo por el poder y el control, principalmente de dos de sus miembros, se convirtió en un lugar envenenado, donde al amor fue sustituido por la envidia y el espionaje de unos a otros; donde aquellos quienes tenían responsabilidad fueron las personas quienes despiadadamente abusaron del resto. La mentira era el plato del día, y las insidias se convirtieron en cotidianas, y como en todas las sectas, quien se saliera de ella no era considerado como existente.

Uno de estas dos grandes nafs, a la muerte del chayj, se salió del Islam junto con su grupo; la otra, ha convertido el legado de nuestro antiguo maestro en un aparato para la autopropaganda y la búsqueda de prestigio, en una vulgar doctrina perennialista al más puro estilo masón, mezclando las doctrinas ocultistas con aquello lo cual quiso escuchar de su supuesto maestro, aplicado a su manera y aspiraciones.
 Lo que no contaba este señor es que en ese mercado de frutas y verduras "espirituales" del perennialismo, muchos, más listos que él, le habían acaparado el mercado. Por eso, Yahya el gallego, despues de haber abusado de su maestro, entre otras cosas, utilizándolo como estandarte para conseguir sus deseos de protagonismo y honor, después del fallecimiento de este y habiéndose quedado con un reducido grupo, sacó su avinagrada frustración, insidiando más si cabe entre los antiguos discípulos, llegando incluso a insultar y menospreciar a una niña de ocho años y a utilizar su pequeña red (abogadillo incluido) a fin de combatir a su primer enemigo, es decir: el solo discípulo de Abdurrahman, quien haciendo gala de su independencia y sentido práctico abandonó dicho envenenado lugar a fin de continuar su vía espiritual, cosa que curiosamente ninguno de los otros 59 otros discípulos realizó para mi estrañeza e incredulidad.

Pero las siguientes entradas no van a ser para dar honor o deshonor a dicho señor, sino que van a ser escritas a modo de historia a fin de que cada uno saque conclusiones y enseñanzas de como los consejos de un waly pueden ser tergiversados y deshonrados, cuando aquellas personas quienes los escuchan, realizan exactamente lo contrario de lo cual dicho consejo dictaba. Asimismo, pienso que serán muy útiles a fin de que muchos comprendan, de una manera gráfica y por ejemplos, como se debe concebir y seguir una vía espiritual, a fin de que ella dé sus frutos, y a fe que los da.

También van a ser un homenaje a mi primer chayj Abdurrahman Bedran, quien por circunstancias que no contaré en este blog (sino solamente a aquel quien expresamente me lo solicitara) comenzó siendo mi maestro y ahora, 27 años después de su fallecimiento ha llegado en convertirse en mi hermano y amigo, pues, se quiera o no, lo compartimos todo, y sino todo, al menos, sí lo esencial.

En esta historia no se van a dar nombres ni detalles personales, salvo aquello lo cual es necesario para su comprensión, así como a fin de preservar a otros de personas quienes cuyo contacto continuado podría llevarlos como incautos a la ruina. Ellos han buscado su protagonismo, no vemos aquí pues motivo alguno para quitarles su pequeña y efímera fama.

Así pues, nos disponemos en las siguientes entradas a hacer justicia y establecer el honor de nuestro maestro, hermano y amigo, Abdurrahman Bedran.

He de decir que por encargo expreso de mi actual chayj: Salah Badr, seguidamente comenzaré a escribir todas las enseñanzas las cuales he recibido de él durante 17 años. Es evidente que no todo va a ser escrito en este blog, aunque si escogeré aquello lo cual pueda interesar desde un punto de vista general.

Esto último llegará, más tarde, en el momento en el cual disponga de la paz exterior necesaria.

Para empezar la primera historia, diremos: Todo comenzó en una localidad próxima a Madrid llamada Getafe en el año 1977-1978...



El Masón Réné Guenon disfrazado de sufi

http://www.rohama.org/files/en/news/2012/6/12/25096_103.jpg

He aquí en este link provisto por nuestro hermano y amigo Samir Hariche, al señor Guénon, haciendo el saludo masón, disfrazado de sufi.

Miradlo bien aquellos quienes tomáis la aviesa doctrina guenoniana como dogma de fe por encima de las palabras de nuestro santo profeta - sobre él la plegaria y la  paz - y del libro de Allâh.

El perennialismo de Guenon, Schwon y Lings, esa doctrina dayyálica.

He aquí una explicación sobre el saludo en cuestión

http://exposedbands.blogspot.com.es/2011/07/hidden-hand-la-mano-oculta-gesto.html

sábado, 29 de septiembre de 2012

Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo - Yahya el gallego y su oráculo

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmani-r-Rahim :


Dice un refrán español, el cual sin duda lleva siglos diciéndose de casa en casa, probablemente porque con casi toda seguridad su ascendencia es andalusí, lo siguiente:

Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.

Efectivamente, un cojo es fácil de localizar; basta con que de tres o cuatro pasos para que todo el mundo se dé cuenta de su defecto. Sin embargo, solamente en apariencia, el embustero parece ser más difícil de localizar. ¿Cómo entonces dicho refrán se atreve a enunciar que un mentiroso es más fácil de localizar que un cojo? Pues la respuesta es: Basta con fijarse bien. La mentira, cuando se descubre resulta mucho más evidente que una cojera, siendo ésta involuntaria y aquella vergonzosa por naturaleza.

Sin embargo, nos encontramos en una época en la cual la mayoría de las gentes, incluidos en ellas los musulmanes, experimentan una enorme dificultad para saber distinguir una verdad de una mentira. La razón de esta dificultad es el bombardeo informativo al cual se encuentra expuesta esta sociedad; no digamos la Umma de los musulmanes con tantas y tantas sectas como pululan en ella. La vaguería intelectual, producto de este acoso informativo de naturaleza audio-visual, es una consecuencia más o menos directa de lo cual acabamos de expresar. No es necesario estudiar, no es necesario esforzarse: el alimento intelectual nos viene cocinado e incluso masticado para únicamente preocuparnos en “tragar” aquello lo cual para alguien medianamente inteligente resulta ser “intragable”.

Esta vaguería intelectual viene a cercenar la capacidad reflexiva de la mente y la sagacidad del espíritu. Así pues, el resultado de ello es la creación, refirámonos a nuestra Umma que es lo que nos compete, de una generación de vagos intelectuales los cuales han recibido educación islámica por vía intravenosa, sin haberse jamás preocupado de buscar desde los principios y ni tan siquiera acudir a ellos. Como por parte de los educadores, se transmite el mensaje de la exclusividad de su educación, el resultado, perdónenme quienes constituyan una excepción, es una generación de ilustres ignorantes orgullosos de su sinsaber.

Y después de estas reflexiones, más o menos extensas, tendentes a “picar” de curiosidad a todo aquel quien pudiere caer en la lectura de estas líneas, vamos a hablar de una mentira la cual ha pasado desapercibida para la mayoría.

No vamos a hablar hoy de los grandes o pequeños mentirosos quienes pululan por nuestra Umma, como: Nazim-Cesáreo, el chayj de las Galaxias, o el antiguo corruptor de menores, Sa’id Ben Ayiba, o a los de siempre “Webislam=Webnifaq”; ni vamos a hablar de Abdul Qader el usurpador escocés, ni de los herejes Muhammad Ibn Abdul Wahhab o Albani o Ibn Baaz, o del manipulador Yahya, el gallego de Boadilla, o a tantos y tantos falsos chuyuj como pululan por el mercado tan económicamente fructífero del espíritu. Tampoco vamos a hablar del programa masón “educa-islam”, hijo tonto de webnifaq, ni de el negocio de las mezquitas, ni de el aprovechar la oportunidad para quitarte a ti y ponerme yo, tan extendida en este naciente y ya renqueante Islam español.

No, hoy no vamos a hablar de ellos, sino de una mentira emitida por uno y descubierta por otros; una mentira tan vulgar, que todavía nos estamos echando las manos en la cabeza observando como nadie la ha mencionado. Curiosamente aquellos quienes descubrieron la mentira, embusteros ellos, no fueron conscientes sino víctimas condenadas de antemano por su amigo predecesor.

Vamos pues con ello sin más dilación:

Hecho originario:

El señor Réné Guénon, masón en principio y más que probablemente masón al final de su carrera, dedicó un capítulo de su obra al “Orgullo universitario”. Su teoría era que la enseñanza universitaria del mundo occidental era tan extraordinariamente influyente, y lo era de manera tan negativa en el intelecto humano, que aquel quien hubiera tenido la desgracia de caer en un establecimiento universitario para estudiar lo que fuere, se encontraría por subsiguiente impedido para seguir lo que él llamaba una doctrina oriental.

Señor Réné Guénon, seamos serios. Usted no pudo estudiar en una universidad sus queridas ciencias matemáticas porque una enfermedad se lo impidió. Entonces; si usted no trabajaba como parece, ¿de dónde sacaba usted lo necesario, ya no solamente para su mantenimiento, sino para pagarse su estancia en París, ciudad donde ingresó en la Masonería, grupo económicamente elitista donde los haya, en el cual alguien quien no gozara de una gran reputación o de serios emolumentos no podría estar?

Se lo digo yo, señor Guénon: de sus bodegas de su ciudad natal de Blois, donde usted era propietario de un buen número de hectáreas de viñedos, de los cuales se sacaba un licor alcohólico llamado comúnmente vino.

Nunca usted nos habló de esto, nunca usted quiso explicar de dónde procedían sus rentas. Sus maestros masones se dieron cuenta de sus cualidades y pronto comenzaron a utilizarle para sus fines. Terminó sus años, dice usted, como sufí. No, mire, no nos lo creemos, sobre todo cuando le hemos visto a usted en una fotografía vestido de musulmán, pero con su mano en el pecho, delatando así con su saludo masón la pertenencia a aquello de lo cual nunca realmente dejó de pertenecer.

Pero ¿qué ocurre con todos aquellos ilustres perennialistas (como el señor Guénon): el señor Schwon y el señor Lings, auto nombrados maestros? Todos sabemos que el nivel económico de Suiza y de Inglaterra les ha permitido vivir de sus respectivos doctorados y no dedicarse a otra cosa que a escribir sus quimeras y pasiones, tomando reo de sus egos al mismísimo Islam y a la misma vía del Tassawuf.

El señor Schwon, expulsado de la tariqa ‘alawiyya por pretender ser lo que no era y el señor Lings, su fiel seguidor, más tarde desligado de su líder, probablemente para obtener el protagonismo que él mismo creía merecer y el cual el señor Schwon siempre le negó. No podían coexistir dos grandes egos debajo de un mismo sombrero.

La teoría del orgullo universitario de Guénon marchó a la perfección con estos dos personajes. Lo que nunca habría seguramente previsto Don Réné es que marchó precisamente en el caso de sus camaradas, que no contrincantes.

Estragos han hecho estos tres personajes con los buscadores de la verdad. Les han presentado entre los tres una verdad acotada, segmentada, mecanicista, personalista y egoizada y eso sí, estrictamente europeo-racionalista. Por eso, ninguno pudo seguir en realidad el sufismo, pues su ego nunca habría podido entrar por al ojo de una aguja y plegarse a las exigencias de la Chari’a, y mucho menos el ponerse frente a un maestro (según palabras del chayj Darqawi) “como un muerto entre las manos de un lavador”. No, estos tres no pudieron hacer eso, se movían demasiado y razonaban a la europea. Sí, señor Guénon, usted razonaba a la europea, quisiera usted o no.

No nos venga con que fue sufí, pues usted nunca elogio a Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – tal y como lo hacemos los sufís. Usted nunca dijo que le amaba. Usted escribió, escribió y escribió; pero que casualidad que nunca lo hizo de su amor por Muhammad.

No, señor Guénon, usted nunca fue sufí, usted no amaba a Muhammad.

Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.

Cuando falleció mi primer chayj, Abdurrahman Bedran – que Allâh esté satisfecho de él – en Noviembre de 1985, éramos unas cuarenta familias. La mitad se salieron del Islam. La otra mitad se quedaron en un grupito manipuladas por un pequeño chaytan (Yahya, el gallego de Boadilla), quien les manipulaba, les insultaba, les faltaba el respeto. Pero sabía los límites de esas gentes, sabía, como buen diablillo, hasta donde podía abusar de ellos. Mandaba a unos a casa de otros para que vinieran con el cuento a él de lo que hacían, de lo que pensaban y otros procederes innobles como abuso verbal constatado a menores.
Sus abusos no se producen ni se produjeron únicamente hacia las personas del grupo, sino hacia su mismo maestro, al cual controlaba, vigilaba e incluso obligaba a permanecer en su propia casa para así utilizarlo como arma de control contra el resto del grupo. Abdurrahman Bedran, de un carácter magnánimo y extremadamente educado no se atrevía a negarse, dejando sin embargo, claro en público su malestar cuando contaba la historia de un jalifa quien hizo prisionero a un waly, obligándole a enseñarle la doctrina, no queriendo cortar por lo sano, cosa que como manifestó más de una vez, fue su intención. Si alguien se presentaba  en Argelia en casa de Abdurrahman ,era rápidamente informado sobre el malestar que sentía ante una situación semejante.

Una vez muerto, Yahya el gallego, utilizó a su antiguo maestro (si es que alguna vez lo fue) como oráculo a favor de sus manejos. Frases como: “No hagas esto, sidi Abderrahman no lo hubiera permitido” o “en este caso “sidi Abderrahman hubiera dicho esto otro” ; "Te doy esto para que me sigas" funcionaban y funcionan en un escenario en el cual el chayj fallecido se había convertido en un filón, siendo su memoria, una y otra vez, manipulada y vejada al igual que los cristianos hacen con sayyidina Isa. Basta con pasar las manos sobre el, para conseguir la respuesta apetecida, todo ello a fin de calmar las cada vez menos exigentes voces de la conciencia de abusadores y abusados. Un mundo donde los diablillos triunfan sobre los tontos, y donde estos experimentan horror a salir del circuito, no sea que el oráculo hable en su desfavor y la aparente ventaja de creer pertenecer a una vía espiritual, sea abortada por las palabras de los listos, quienes detrás de la estatua convertida en un pequeño dios digan: "Sidi Abdurrahman te hubiera dicho que te fueras". Todo ello no por otra cosa que por haber bebido los vientos por un perennialismo, el cual dio prioridad a los licenciados sobre el vulgo, a pesar de las palabras de su astuto precursor.

Así, el maltratado waly sidi Abdurrahman Bedran, no fue respetado ni seguido sino por un solo discípulo hasta su fallecimiento en 1985: esta persona es aquel quien os escribe, a quien el waly, hastiado, cansado de tanta ignorancia, hubo de decir algun tiempo antes de su muerte:

Abdul Karim: ¿Cuáles son la pretensiones de esta gente y por qué son así? ten cuidado con ellos.

Por aquel entonces mi respuesta fue otra, pero si hubiera habido de responder hoy, le hubiera dicho:

Sidi, como usted sabe bien: “Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo”.

Un amigo de sidi Abdurrahman Bedran, wali como él, discípulo de su mismo chayj, aunque de un maqam más elevado que el suyo, como he podido comprobar, ha sido el guía que este servidor ha encontrado en su camino hacia el conocimiento de las cosas que Allâh.

Al Hamdu li-l-Lâh dejé a los mentirosos y a sus víctimas y hube de encontrar lo que iba buscando. Ahora, de alguna manera, Abdurrahman Bedran - que Allâh esté satisfecho de él - ha obtenido satisfacción por las vejaciones sufridas en vida; ello a través de este quien os escribe, el cual ha demostrado, que de alguna manera, el trabajo de Abdurrahman Bedran no fue en vano.

Salam.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Tariqa Alawiyya: Comunicado sobre falsas pretensiones de Abdul Qader a-s-Sufi

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmani-r-Rahim


Allâhumma salli ‘alâ sayyidinâ Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘alâ ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima.

Como algunos de los que ojeáis este blog conocéis bien, pues lo he expresado en continuas ocasiones, mi camino como musulmán ha estado enmarcado en el ámbito del legado espiritual dejado por el chayj al-Alawi a sus sucesores.

Lo que se da en llamar Tariqa Alawiyya se ha dispersado por todo el universo musulmán. Sin embargo, es necesario precisar que su núcleo espiritual no ha sido roto. Ello lo conocemos, tanto por experiencia personal, como por medio de una promesa hecha por el chayj al-Alawi mismo, quien dijo:

“Mi tariqa permanecerá indemne hasta el final de los tiempos”.

Esta promesa no habla de una estructura específica, sirviéndose de la cual las gentes se reúnen para hablar o rezar; ni tampoco se refiere a un vínculo más o menos comprometido con la doctrina de los sufís (la cual no es otra que la del Ihsan). Esta promesa se refiere a una transmisión espiritual efectiva, la cual aunque fuere destinada a una sola o a pocas personas, constituye la herencia espiritual ‘alawi, que a su vez procede de la fuente original: Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz -:

En cuanto a aquello lo cual compete a la estructura externa, es decir, a todos aquellos grupos los cuales dicen ser ‘alawis, aunque en ellos no exista transmisión espiritual efectiva, nuestros 33 años de recorrido nos ha dado en conocer y ser conocidos por la gran mayoría de ellos. Muchos fuqara no nos frecuentan, o lo hacen de lejos, por el mero hecho de que en nosotros existe seriedad y conocimiento procedente de Allâh. Sabiendo que nuestra frecuentación constituye un compromiso y una responsabilidad, los cuales no podrían ser eludidos en caso de cercanía, algunos, creo que con buen criterio, se limitan a seguirnos de lejos,oir y seguir algunos consejos de nuestro chayj y de los que nos emitimos con su permiso.

No pretendo con ello echarnos flor alguna, pues todo cuanto tenemos procede de Allâh y no de nosotros mismos; pero mentiríamos si dijéramos que en nosotros no permanece esa herencia de la cual el chayj al-Alawi hizo mención en las palabras enunciadas más arriba.

Y aunque pareciere que estas palabras apuntan a desarrollar un tema específico relacionado con la doctrina o la historia de dicha tariqa, no es éste precisamente el objetivo de nuestro escrito.

Dichas palabras constituyen antes bien un comunicado en nombre de la Tariqa ‘Alawiyya (llamada así por su fundador el chayj Al-Alawi mismo a sugerencia de su chayj Al Buzidi); en nombre de todos los grupos y sensibilidades presentes en ella, de los cuales, para este acto, nos constituimos en portavoz, sea por sugerencia, sea por consentimiento expreso de su parte.

De hecho, el comunicado es el siguiente:

En nombre de la Tariqa Alawiyya, de todos sus miembros, sensibilidades y corrientes existentes en ella, es mi deseo expresar lo siguiente:

Nadie, absolutamente nadie, en su seno, conoce como miembro suyo, pasado o presente, a un señor de nacionalidad y ascendencia inglesa, convertido al Islam, quien se hace llamar Abdul Qader a-s-sufi y se hace pasar alevosamente por heredero del chayj al-Alawi y otros.

Nunca ha asistido el citado personaje a reunión alguna de la tariqa, ni pertenecido a grupo alguno, ni ha sido reconocido por nadie, ni como faquir, ni como moqaddem, ni como chayj.

Queremos manifestar que la herencia espiritual del chayj al-Alawi ha quedado recogida en la obra Rawda Zini’a de sucesor sidi Uddah Ibn Tunas, así como en escritos innumerables, completa y claramente documentados. El nombre de este señor no aparece en ningún escrito, en ninguna memoria y en ningún acto de la tariqa.

Es tal el desconocimiento en la Tariqa ‘Alawiyya sobre la existencia de este señor que ha debido ser un servidor quien descubriera, no ha mucho tiempo, sus falsas pretensiones al legado del chayj al-Alawi. Habiéndome puesto en contacto con la totalidad de grupos existentes en el Magreb Islámico, así como en otras partes de la geografía musulmana, he obtenido el apoyo unánime de todos y cada uno de los grupos para realizar dicha declaración.

La sucesión del chayj al-Alawi, como ya hemos dicho, se encuentra documentada, catalogada e incluso legalizada, por lo que cualquier pretensión falsa y abusiva a la herencia espiritual o material del legado ‘alawi, será defendida, en todo caso por el Tribunal del Altísimo, y en caso de necesidad en los tribunales ordinarios de justicia del país o los países concernidos. Sirva esto como primera advertencia.

Por otra parte, dichas pretensiones, no se corresponden con el ‘adab del Islam, mucho menos con la verdad. Estando el viñedo como está, bien guardado y vallado, el zorro se arriesga a caer en el cepo.

Bastante malestar han producido en los grupos ‘alawi la embustera pretensión de dicho señor. Por eso en nombre de todos ellos, manifiesto que la Verdad de Allâh no es una mercancía de compra-venta ni de trueque, sino algo que Allâh otorga personalmente a aquellos quienes se encuentran dotados de una sagacidad penetrante, de un ‘adab exquisito con Allâh y los musulmanes y de modales apropiados para presentarse en la Corte del Rey de los mundos. Allí, ni mercaderes, ni intruso alguno es aceptado; pues Aquel Quien sabe leer en el fondo de los corazones es el Solo que posee las llaves de la puerta de Su Presencia y Favor.

Entrad a las casas por las puertas (Sadaqa-l-Lâhu-l'Azim)

No queremos y no debemos entrar en las pretensiones del citado señor para hacerse con la herencia del amigo del chayj Al-Alawi: Chayj Muhammad Ibn al Habib (a petición de quien el chayj Al-Alawi escribió la obra "El árbol de los secretos), pues se encuentra fuera de nuestro ámbito y responsabilidad. Pero a fuer de cómo ha actuado con nosotros, podemos comprender como sus pretensiones seguramente son absolutamente falsas. Aquel quien conoce a Allâh no puede mentir, pues como dice el hadiz:

Allâh lo puede perdonar todo salvo la mentira.

Nuestra decisión no consiste únicamente quedarnos en la redacción de este comunicado, sino que en sucesivas entradas, las cuales vendrán poco a poco, nos dedicaremos a desmentir la falsa doctrina de este señor expresada en algunas de sus obras escritas. Empezaremos por su “obra” titulada “El libro del Trabajo (o las obras)”, denunciando la falsedad de sus afirmaciones tendentes a manifestar que el conocimiento precede al trabajo; afirmaciones que vulneran y se enfrentan a la doctrina islámica de la ‘Ubudiyya y a las más elementales leyes de la Chari’a.

Pero no adelantemos acontecimiento: llegará, in cha’a Allâh: claro y conciso.

Salam

lunes, 3 de septiembre de 2012

La obra superogatoria la cual nos acerca a Allâh


Bismi-l-Lâhi-r-Rahmani-r-Rahim

Wa Allahumma salli ‘ala sayyidina Muhammadin ‘abdika wa rasulika nabiyyi-l-‘umiyyi wa ‘ala ‘alihi wa sahbihi wa sallimu taslima.

Dice un hadiz qudsi:

Quien causa mal a alguno de Mis aliados (‘awliyya) Yo le declaro la guerra. Por nada mejor me complace Mi servidor, sino por el cumplimiento de aquello lo cual Yo le he ordenado. Mi servidor creyente se acerca a Mi a través de obras superogatorias (nafila) hasta que Yo le amo; y cuando Yo le amo, Me convierto en el oído con el que escucha, el ojo con el que ve, la mano con la que toma y el pie con el que camina. Si Me pide alguna cosa Yo se la concedo y si Me pide protección, se la acuerdo.

 No tenemos la intención de desgranar todos los elementos de este hadiz; como se puede comprender, se podrían escribir, basándose en él, tratados enteros. Vamos pues, únicamente, con la ayuda de Allâh Altísimo, a concentrarnos sobre las palabras: “Mi servidor creyente se acerca a Mí a través de obras superogatorias hasta que Yo le amo”.

¿Qué obras pues son estas? ¿Cómo podemos adivinar cuales son las obras, que, trascendiendo el ámbito de lo ordenado y prohibido nos acercan a nuestro Señor?

¿Es el ayuno? ¿Son las plegarias voluntarias? ¿O cualquier otra obra específica? ¿Se trata de una amalgama de todas las buenas obras las cuales no estamos obligados a cumplir? ¿Por qué Allâh Altísimo no ha especificado en este hadiz cuáles son las obras superogatorias las cuales nos acercan a Él? ¿Sabeis por qué?:

 Primeramente, el realizar obras superogatorias para acercarse a Allâh no se encuentra al alcance de todos los creyentes, sino de aquellos los cuales Allâh ha destinado para este menester. En adición, porque dichas obras varían según las personas y las circunstancias, y su administración debe venir dada por un chayj conocedor de las almas, al igual que un médico, conocedor del cuerpo humano, es el único quien posee las facultades necesarias a fin de prescribir un tratamiento adecuado.

Veamos pues como las siguientes palabras nos proveen una pista preciosa para dar respuesta a todas estas preguntas: una llave de oro capaz de abrir todas las puertas cerradas hasta hoy. Escuchad con mucha atención:

“Allâhumma ya man ŷa’alta salata ‘ala-n-Nabi mina-l-qurubat; ataqarrabu ‘ilayka bikulli salatin sullyat ‘alayhi min ‘awali-n-nas ‘ati ‘ila mâ lâ nihayata li-l-kamalat”

Señor nuestro, que has hecho de la salat sobre el Profeta un medio para acercarse a Ti, me acerco a Ti en toda plegaria la cual hago sobre él, desde el principio hasta que se complete el fin”

 Esta recitación realizada a diario en el wird de la tariqa ‘alawiyya nos da la clave sobre cuál es la obra superogatoria por excelencia.

En efecto, no podemos presentarnos ante  Allâh sino es de la mano de sayyidina Muhammad – sobre él la plegaria y la paz -, la corona y el sello de los profetas, guía de los bienguiados y primer adorador de nuestro Señor – alabado sea -.

Muchos, equivocadamente, consideran que la plegaria sobre el Profeta ocupa un lugar intermediario entre las invocaciones. Piensan que realizar directamente el dikr del Ism (Allâh) es la obra destinada a la élite de los elegidos, y quien lo realiza goza de un gran lugar de proximidad junto a Allâh; buscan insaciablemente recitar el Nombre de Allâh para destacar sobre sus hermanos, poniendo casi una pistola en el pecho del chayj para que se lo transmita. Esta actitud contraria al espíritu de la tariqa, nacida de la ambición personal y de una comprensión academicista-occidental ha extraviado a muchos, quienes, no han podido comprender como dicho nombre no puede ser invocado sin haber realizado el maqam muhammadi, es decir, el maqam que nos pone en contacto con el Profeta y nos hace revestirnos de sus nobles cualidades. Sin ser Muhammadi no se puede adorar a Allâh convenientemente.

Este maqam Muhammadi, no es ni muchísimo menos mediocre ni intermedio, antes bien se trata de un gran maqam el cual releva directamente de una proximidad a Allâh mucho mayor de lo comunmente imaginado. Hermanos, fuqara’, no podemos decir el nombre de Allâh sino es con el permiso y complacencia de nuestro santo Profeta, representado convenientemente en la persona de un chayj cualificado; la recitación del Ism Allâh es solamente válida si se realiza en la ultimísima fase de nuestro camino por la tariqa, y no es efectivo si antes no nos hemos revestido de las nobles cualidades de sayyidina Muhammad. No cualquiera está cualificado para este fin, sino unos pocos.

 Muy pocos chuyuj verdaderos existen en estos tiempos. No nos engañemos con las apariencias ni con las declaraciones de grandeza sobre determinadas personas, quienes utilizan todos los medios a su alcance (fundamentalmente dinero y fama)para desviar a la gente que tiene aspiración al conocimiento y acercamiento de Allâh. En el mercado, hermanos, muchos nos quieren vender frutas podridas: relucientes por fuera, venenosas por dentro. El verdadero chayj no se viste con un turbante verde, cuidadosamente enrollado en la cabeza, ni con túnica lujosa y bien tejida, ni encarga a sus discípulos que le lleven el chocolate por las mañanas en su lujoso castillo escocés; tampoco se hace rodear de un grupo "elitista", los miembros del cual cacarean día y noche las falsas cualidades del impostor, no mostradas a la luz de miedo de verse denunciadas y ridicularizadas: eso solamente lo hacen los impostores. Mucho cuidado hermanos con las apariencias, pues en ellas que se esconde el chaytan:

Lo que más le gusta al chaytan es mezclar la mentira con la verdad – Hadiz

Al nafs le gusta las apariencias, el boato, el brillo, los fuegos de artificio, las palabras pomposas dichas pausadamente, controlando el gesto, el ser especial y elegido por Allâh entre el resto de la "vulgar humanidad". Por eso, todos esos chuyuj falsos toman una de estas formas para extraviar a los pobres que caen en sus fauces.

El verdadero maestro se encuentra revestido de sencillez, pues es el velo de la sencillez que esconde el secreto.

El faquir verdadero es sencillez: la sencillez que da la sinceridad, pero a su vez su mirada es penetrante como la del halcón.

¿No decía el Qurayš, refiriéndose al Profeta: “Vamos a seguir a alguien como nosotros quien se pasea y compra en los mercados”?

Si alguno me argumenta que porque motivo realizo las críticas sobre los falsos chuyuj, les diré:

Leed la Fatiha. ¿No se dice en la Fatiha: “El camino de aquellos a quienes has favorecido y no el de aquellos sobre quienes está Tu Cólera ni el de los extraviados”?

Si pues el Libro Santo se refiere a los condenados y extraviados cuando habla del camino recto: ¿Cómo podría yo pues hacerlo de otra manera? Para mostrar el bien es necesario señalar donde está el mal. El Sagrado Qur’an así nos lo muestra.

En relación a la plegaria sobre el Profeta se pueden decir muchas más cosas. Pero nuestras palabras de hoy están únicamente destinadas a la sorpresa la cual sabemos que causará en muchos la noticia de que la plegaria sobre el Profeta es la obra superogatoria por excelencia para aproximarse de Allâh.

Salam.